Recogiendo información sobre Sicilia, me encontré en alguna página web una referencia a este libro. Como en mi reciente viaje a la isla tuve ocasión de visitar iglesias y palacios normandos, era lógico que uno se preguntara qué hacían los normandos por aquellas tierras tan lejanas de su Escandinavia natal y de su Normandía de adopción. Y dado que el señor Norwich me parece bastante solvente por la lectura previa que tengo de él sobre la historia de Venecia, opté por este libro para introducirme en estos vericuetos. Ya adelanto que es el primer volumen de los dos, y se refiere no solo a Sicilia, sino en general al sur de Italia. Supongo que la segunda parte ya se centrará solo en Sicilia, por como han quedado las cosas apuntadas.
El señor Norwich destaca por su conocimiento de la baja edad Media, yo creo que centrado sobre todo en Bizancio, imperio sobre el que tiene también una historia. Para este conocimiento es inevitable tener que investigar sobre Venecia, dadas las estrechas relaciones entre ambos "Estados", y, por supuesto, no está muy lejos la historia de los normandos en el sur de Italia. Así pues, no creo que al señor Norwich le supusiera un gran esfuerzo extender su investigación para abarcar el citado área geográfica.
Al comienzo de la historia, el sur de Italia es una trifulca entre lombardos y bizantinos o griegos, con la intervención frecuente del Sacro Imperio Romano, oriental, desde Alemania, via muchas veces el Papa.
"The great cauldron of South Italy was never altogether off the boil. In a land surrounded and pervaded by the constant clashing of the four greatest powers of the time, torn apart by the warring claims of four races, three religions and an ever- varying number of independent, semi- independent or rebellious states and cities, a strong arm and a sharp sword could never lack employment."
Por su parte, Sicilia está en manos islámicas, y desde allí los piratas musulmanes acechan a la costa italiana. Es en este contexto tan inestable donde los normandos Hauteville y familia van a encontrar una oportunidad de ganar poder, territorio y prestigio, detectada en un peregrinaje al santuario del arcángel San Miguel en el monte Gargano. Allí encontrarán a un señor lombardo que les pedirá ayuda para hacer frente a sus enemigos, bizantinos y musulmanes, y les dará la oportunidad de establecerse en Apulia.
Y por 1017 empieza su participación en el lío. Lo que sigue es una narración bien hecha pero de una historia muy confusa, con constantes rebeliones, mini batallas, traiciones y demás cosas propias del Juego de Tronos que es la historia, especialmente en áreas como el sur de Italia: Recuerda mucho a la trilogía de Esparza sobre la Reconquista (ver aquí, aquí y aquí) y en el fondo es un proceso similar, aunque allí protagonizado por los normandos. Bueno, protagonizado por ellos porque son quienes terminan ganando.
No me entretendré con tanto vaivén de personajes y poder. La clave de su progreso la da Norwich aquí: "The Normans had in fact already mastered the art of being on the winning side, cashing in on all victories and somehow avoiding involvement in all defeats. On both sides of the peninsula they had strengthened their position; to both empires they had become indispensable. They were doing very well indeed."
Aunque en mi opinión resultan inverosímiles muchas de las victorias contra viento y marea que Norwich nos cuenta y atribuye a su disciplina en batalla. Por ejemplo, en esta ocurrida ya en Sicilia: "Once again a Norman force had inflicted an annihilating defeat on a Saracen army many times its own strength; this time the battle had been greater, its result more significant and decisive, than that of Enna two years before. But the Normans had prevailed for the same reasons as always— by a combination of courage and discipline which was then unknown in the Muslim world, shot through with a religious enthusiasm born of their still growing belief in divine guidance." Hay momentos en que uno tiene la sensación de estar viendo una película bélica americana a lo Rambo: da igual lo que haya enfrente, siempre ganan.
Entre los normandos cabe destacar la figura de Robert Guiscard, cuya vida queda sumarizada en este párrafo: "A man who began his career as a penniless brigand and horse-thief and who ended it with both Emperors simultanteously on the run and the greatest of mediaeval Popes in his power deserves a mightier tribute than this. Robert had found South Italy a confusion of races and religions, of principalities, duchies and petty baronies, all of them endlessly, pointlessly at loggerheads; he left it welded together into a single state.". De su hermano, Roger, habrá más que hablar dentro de un rato.
Me ha llamado la atención constatar que el cisma entre católicos y ortodoxos se produce en esta época y relacionado precisamente con los juegos de poder del sur de Italia (no se olvide, bizantino al comienzo de esta historia). Me quedo con esta frase, de gran brillantez, que resume cómo se produjo: "The fatal blow was struck by a disempowered legate of a dead Pope, representing a headless Church— since the new Pontiff had not yet been elected— and using an instrument at once uncanonical and inaccurate." O sea, una cadena de despropósitos.
Otro punto que no quiero olvidar es el relevante papel que juega el monasterio de Monte Casino, visible desde la autovía Roma-Napoles, en este momento histórico. Desconocía que hubiera tenido tanta importancia en estos momentos, ya que es más conocido por su destrucción en la Segunda Guerra Mundial. Y me ha hecho gracia la frecuencia con que aparece Benevento, una ciudad cercana a Napoles sin apenas interés turístico, y que sin embargo yo visité la última vez que estuve por el área. Eso sí, lo hice por una iglesia estilo lombardo, no porque tuviera idea de su importancia histórica.
Pero todo lo anterior no deja de ser un aperitivo para el plato fuerte, que es la historia de los normandos en Sicilia. Norwich empieza con una breve historia de la isla hasta la llegada de estos. Y aquí se puede constatar que Sicilia siempre estuvo más vinculada a Grecia y al oriente que a Roma u occidente. Una mirada al mapa mostrará que tiene bastante sentido geográfico dada la proximidad marítima entre ambas áreas. De hecho, el visitante a Sicilia visita las ruinas de templos y teatros griegos (Siracusa, Agrigento, Segesta), pero casi nada romano (la villa de Casale es la excepción). Y es que, nos dice Norwich, "at no time was the island considered more than the principal granary of Rome. As such it was taken for granted. No serious attempt was made to impose Roman civilisation, and despite a certain influx of Latin- speaking settlers it remained essentially Greek in language and outlook.".
Volviendo a los normandos, será Roger, el hermano de Robert, quien inicie la conquista de la isla, por supuesto comenzando por Messina. Aprenderemos que la isla estaba dividida en tres emiratos y que el último en resistir a los normandos, ya liderados por Roger II, será el de Enna, en su peñasco en el centro de la isla. También en Sicilia se produce algún vaivén de poder, pero una vez los normandos se hacen con Palermo, la conquista es bastante gradual, y culmina con la isla entera en poder de los Normandos, que son capaces de unificar en una sola corona Apulia, Calabria y Sicilia, y ser reconocidos así por el Papa. Por cierto, para ello serán decisivos en independizar formalmente y de facto la Iglesia del Imperio Oriental, cuyo emperador era básicamente quién ponía el Papa hasta ese momento.
Y más o menos aquí, año 1130, interrumpe la narración Norwich con una frase lapidaria: "The years of attainment are ended; the years of greatness begin." Pues nada, habrá que leer la segunda parte, "Kingdom in the Sun", en la que se recogen los siguientes 64 años, los brillantes, de los normandos en Sicilia.