Otra sorpresa agradable esta lectura, cuyo interés fue remontando conforme avanzaba, aunque los inicios no fueran especialmente halagüeños. Madeline Miller es académica relacionada con ciencias clásicas, y esta fue su segunda novela, tras el inesperado éxito de su primera "The song of Achilles". Observo que pese a todo no ha sido muy prolífica, aunque después publicó otro par de novelas de la misma temática: Galatea y Clitemnestra.
Es fácil imaginar de qué va la novela: es una especie de autobiografia de la bruja Circe, uno de los personajes con los que se encuentra Ulises en la Odisea. Circe es hija de Helios, dios del Sol, y una ninfa, y por lo tanto inmortal. Es de la estirpe de los Titanes, enfrentada en consecuencia a los dioses olímpicos. ("Zeus at the top and my father just behind. Then Zeus’ siblings and children, then my uncles, and on down through all the ranks of river- gods and brine- lords and Furies and Winds and Graces, until it came to the bottom where we sat, nymphs and mortals both, each eyeing the other.")
Lo que pasa es que ella, como sus hermanos, empieza a explotar las posibilidades de las hierbas y sus capacidades mágicas, se hace hechicera, obteniendo así el suficiente poder como para poder imponer su voluntad incluso a Atenea, como se verá más adelante ("And that is the least of my powers. They are drawn from the earth itself, and so are not bound by the normal laws of divinity.” “Pharmakis,” I said. Witch."). En este sentido, supone la evolución del mito a la magia, tal como describía más rigurosamente Frazen en su The golden bough.
Cuando la historia da sus primeros pasos, esto parece un pastiche mitológico en que Miller va a ir combinando fábulas mitológicos y metiendo en ella a Circe de rondón, aprovechando su inmortalidad que le permite estar presente en cualquier hecho. Así, la tenemos colaborando en el partor de Minotauro, sobrino suyo al ser hijo de su hermana Pasifae; hablando con Prometeo en medio de su suplicio, o ayudando a Jasón y Medea tras el hallazgo del vellocino de oro; incluso siendo la creadora de la monstruosa Scilla que vigila a la entrada del estrecho de Mesina. Todo esto antes de que llegue el momento culminante y por el que Circe es conocida: la llegada de Ulises a su isla de Aiaia.
Es precisamente a partir de este momento, cuando yo ya llevaba bastantes capítulos tirando de oficio para terminar la novela, cuando la cosa se pone interesante y mejora mucho, tanto en historia como en reflexión. Y es que Miller profundiza en la relación entre Circe y Ulises, y nos ofrece bastantes diálogos entre ambos personajes con cierto interés.
"“And that is your part,” I said. “Which means you are like Daedalus after all. Only instead of wood, you work in men.”"
"His words were simple. They had no art to them, which of course was also art. He always knew how to show himself to best advantage."
Pero es que la historia sigue una vez Ulises abandona la isla para retornar a Itaca, y nos encontramos con que esta novela es una especia de continuación de la Odisea, en que pasan a cobrar protagonismo dos personajes inesperados: Telémaco y Penélope. Bueno, sin olvidar a Telégono, el hijo de Ulises y Circe, que nos dará los momentos más divertidos de la novela, y permitrá la conexión entre los dos antes citados y la protagonista. Y, por el camino, tendremos el encuentro con Atenea, quizá el mejor momento de la novela, en que Miller es capaz de transmitirnos con bastante verosimilitud cómo se comportaría un dios tan poderoso con un mortal o con una inmortal de bajo rango. ("For all her cleverness, she had no skill at concealing her emotions. Why would she? Who would dare harm the great Athena for her thoughts?"). Es una escena magnífica.
Respecto a Telégono, permite a Miller humanizar a la divina Circe para hacerla madre. Es en momentos como este cuando más destaca su talento narrativo, al transferir una experiencia propiamente mortal, seguramente la de la propia autora, y hacernos ver cómo la sentiría un hipotético ser inmortal. Tiene una frase para recordar: "A thousand years I had lived, but they did not feel so long as Telegonus’ childhood."
La aparición de Telémaco lleva a Miller a un doble contraste, uno real y otro irreal. Este último se refiere a la inmortalidad respecto a la mortalidad: Circe se cuestiona las bondades de ser inmortal y al final opta por volverse mortal (recuerda mucho al dilema que confronta Arwen en El señor de los Anillos, más la película que la novela). El más real es la confrontación entre el héroe épico, Ulises ("Odysseus’ favorite task was the sort that only had to be performed once: raiding a town, defeating a monster, finding a way inside an impenetrable city."), y el "héroe" doméstico, encarnado en Telémaco, que es capaz de afrontar los sinsabores cotidianos sin huir a las grandes acciones ("“There will be no songs made of you. No stories. Do you understand? You will live a life of obscurity. You will be without a name in history. You will be no one.”"). Por cierto, este "nadie" evoca a la estratagema que urde Ulises para escapar de Polifemo, al decirle que su nombre es Nadie. La opción de Miller y de Circe quedará bastante clara.
En cuanto al estilo de Miller, es el característico de los novelistas anglosajones que proceden de ámbitos académicos. Muy correcto y legible, siempre fácil de leer aunque no te sea demasiado interesante lo que cuenta, como me ocurría a mí hasta más o menos la mitad de la novela. Siendo correcto, sería una exageración decir que Milles es una escritora de estilo brillante. Quizá el diseño de la trama sea donde más destaque su talento.
Con todo, no creo que fuera una lectura que me hubiera planteado de conocer su contenido. Demasiada mitología para un momento en que me interesa más leer sobre la historia real.