jueves, 3 de abril de 2025

Guerilla: Le jour où tout s'embrasa, de Laurent Obertone

Se trata de la primera entrega de una trilogía que ha tenido un cierto éxito en Francia, en la que se describe una guerra civil de nuestros días en el país al norte de los Pirineos. La historia no tiene demasiadas pretensiones y recuerda a The Walking Dead y a aquel excelente libro Apocalipsis Z, otro gran divertimento.

Por supuesto, aquí la catástrofe en el origen de los eventos no es la aparición de zombies, o un terremoto. Y dejo ya claro que más que una Guerra Civil, este es un libro de catástrofes, aunque no propiamente de una guerra. Precisamente, es el origen de dicha catástrofe lo que da su originalidad al libro y le pone el punto sarcástico, aparte de haber causado, imagino, más de un quebradero de cabeza al autor.

Porque lo que imagina Obertone para el inicio de esta catástrofe tiene mucho que ver con el wokismo y la anestesia a que tienen sometidos a sus ciudadanos los gobiernos, y especialmente el francés. Es al comienzo de la novela cuando Obertone se prodiga con todo tipo de interacciones entre gente de convicciones woke y los malos, que me temo son en gran parte los inmigrantes descontrolados que hay en Francia. Claro, las escenas son hilarantes a la par que absurdas.

Por ejemplo, ¿cómo comienzan el infierno? Unos policías matan a unos malhechores que han matado a uno de los policías y amenaza al resto. Tras la masacre, una vecina sale y contempla lo ocurrido con cierta indiferencia, hasta que los restos de un perro atrapado en el tiroteo. Ahí sí que se indigna y grita.

Por supuesto, los medios prefieren no ser alarmistas para no hacer el juego a la extrema derecha: "alarmistes sur ce qui se passerait maintenant dans certains quartiers, que nous ne citerons pas afin de ne pas les stigmatiser, c’est d’abord ça notre travail de journaliste, il n’est pas question en cette période trouble de surfer sur les peurs, de contribuer à monter les Français les uns contre les autres, ni de faire le jeu de l’extrême droite…"

Tenemos a la típica influencer woke, Zoe, quien dura solo unos pocos capítulos. Tras contemplar una matanza coordinada de policías (que la defienden) y ver cómo agreden a su acompañante (antes de que la violen repetidas veces), le suelta: " Ça va ? Tu le sais que ce n’est pas contre nous.— Je sais. Ces salauds de flics ont bien réussi leur coup."

Pero es que "Chez Zoé, ces grossiers pictogrammes traduisaient un choc cognitif entre sa défense des « itinérant- e- s » et ses convictions féministes et homosexualistes. Un faux problème selon elle, nos repères culturels devant être relativisés, pour mieux comprendre ceux de l’Autre, héritier et victime du patriarcat colonialiste."

Los políticos que lideran la Francia que trata de detener la violencia, son del perfil inútil y corrupto que bien conocemos en Europa. "C’était de l’improvisation : l’emploi du temps d’un chef d’État moderne, un quart de réunions, un quart de communication, un quart de collations et un quart de fellations, ne comprenait pas la confrontation directe." "Promettre et payer, voilà tout ce qu’un politicien sait faire. Et voilà que ça ne suffisait plus…"

Anestesiados por politicos y medios, con las llamas ya recorriendo sus barrios: "d’après les sondages, les Français « redoutaient des conséquences plus graves », comme la possible « perturbation de la coupe du monde de football"

Creo que estas pinceladas bastan para dar una idea del origen de la catástrofe. Una vez superados estos inicios, los episodios woke van disminuyendo y tenemos una novela más convencional y aburrida, estructurada en torno a sucesos casi independientes, que supongo que en la mejor tradición de los Walking Dead convergerán de una forma más o menos inesperada. Hay casi tantos personajes como capítulos, por lo que es difícil saber quién va a sobrevivir o quien no pasará de la siguiente página, siempre muriendo de una forma brutal. Pero, como digo, son aventuras convencionales de los distintos protagonistas sin demasiado que reseñar.

En todo caso, el escenario que se nos traza al final de esta primera parte es bastante previsible:
"Être armé, voilà tout ce qui comptait. Nul ne pouvait se prévaloir d’une quelconque autorité, s’il ne l’était pas."
"Chaque rencontre mettra en jeu notre vie. Le monde se réduira à notre champ de vision. Les rumeurs serviront de preuves, et la peur tiendra lieu de raison. Bientôt on sera prêt à mourir pour des panneaux solaires, de l’eau de source et un stock de foin."
Lo dicho, Walking Dead.

Obertone escribe con ligereza, puntualmente con frases brillantes, pero estamos hablando de una novelilla de acción sin pretensiones más allá de cachondearse un poco de la cultura woke. No creo que se pueda tomar demasiado en serio, aunque algunos la puedan ver como un augurio de las catástrofes a venir si no se hace nada. El final de la novela es digno de esos finales de temporada de las series en que se recorre la situación de los protagonistas hasta centrarse en un momento más destacado. En nuestro caso, el de una niña abandonada que, preguntada por su nombre, responde "Guerilla", el título del libro.

Me pongo con la segunda entrega, a ver qué tal.