Se trata de la primera entrega de una trilogía que ha tenido un cierto éxito en Francia, en la que se describe una guerra civil de nuestros días en el país al norte de los Pirineos. La historia no tiene demasiadas pretensiones y recuerda a The Walking Dead y a aquel excelente libro Apocalipsis Z, otro gran divertimento.
Por supuesto, aquí la catástrofe en el origen de los eventos no es la aparición de zombies, o un terremoto. Y dejo ya claro que más que una Guerra Civil, este es un libro de catástrofes, aunque no propiamente de una guerra. Precisamente, es el origen de dicha catástrofe lo que da su originalidad al libro y le pone el punto sarcástico, aparte de haber causado, imagino, más de un quebradero de cabeza al autor.
Porque lo que imagina Obertone para el inicio de esta catástrofe tiene mucho que ver con el wokismo y la anestesia a que tienen sometidos a sus ciudadanos los gobiernos, y especialmente el francés. Es al comienzo de la novela cuando Obertone se prodiga con todo tipo de interacciones entre gente de convicciones woke y los malos, que me temo son en gran parte los inmigrantes descontrolados que hay en Francia. Claro, las escenas son hilarantes a la par que absurdas.
Por ejemplo, ¿cómo comienzan el infierno? Unos policías matan a unos malhechores que han matado a uno de los policías y amenaza al resto. Tras la masacre, una vecina sale y contempla lo ocurrido con cierta indiferencia, hasta que los restos de un perro atrapado en el tiroteo. Ahí sí que se indigna y grita.
Por supuesto, los medios prefieren no ser alarmistas para no hacer el juego a la extrema derecha: "alarmistes sur ce qui se passerait maintenant dans certains quartiers, que nous ne citerons pas afin de ne pas les stigmatiser, c’est d’abord ça notre travail de journaliste, il n’est pas question en cette période trouble de surfer sur les peurs, de contribuer à monter les Français les uns contre les autres, ni de faire le jeu de l’extrême droite…"
Tenemos a la típica influencer woke, Zoe, quien dura solo unos pocos capítulos. Tras contemplar una matanza coordinada de policías (que la defienden) y ver cómo agreden a su acompañante (antes de que la violen repetidas veces), le suelta: " Ça va ? Tu le sais que ce n’est pas contre nous.— Je sais. Ces salauds de flics ont bien réussi leur coup."
Pero es que "Chez Zoé, ces grossiers pictogrammes traduisaient un choc cognitif entre sa défense des « itinérant- e- s » et ses convictions féministes et homosexualistes. Un faux problème selon elle, nos repères culturels devant être relativisés, pour mieux comprendre ceux de l’Autre, héritier et victime du patriarcat colonialiste."
Obertone escribe con ligereza, puntualmente con frases brillantes, pero estamos hablando de una novelilla de acción sin pretensiones más allá de cachondearse un poco de la cultura woke. No creo que se pueda tomar demasiado en serio, aunque algunos la puedan ver como un augurio de las catástrofes a venir si no se hace nada. El final de la novela es digno de esos finales de temporada de las series en que se recorre la situación de los protagonistas hasta centrarse en un momento más destacado. En nuestro caso, el de una niña abandonada que, preguntada por su nombre, responde "Guerilla", el título del libro.