miércoles, 4 de febrero de 2026

Emma, de Jean Austen

Sigo con mi lectura de las obras de Jane Austen, y en esta ocasión le toca el turno a Emma, la que para muchos parece ser su obra cumbre, e indiscutiblemente es la más larga de sus novelas. Tras esta lectura solo me queda Northanger Abbey, a la que precisamente califican como la peor.

Antes de Emma leí Persuasion, que me resultó bastante decepcionante. Había disfrutado, en cambio, enormemente con Mansfield Park, Pride and Prejudice y más recientemente con Sense and Sensibility, que fue la que me hizo embarcar en esta lectura completa de su obra, por lo demás bastante breve.

Emma se me ha quedado en medio: es mejor que la mediocre Persuasion, pero no me ha gustado tanto como las otras tres. Curiosamente, las cosas que cuenta son más interesantes y con más profundidad, pero el magnífico estilo. lo que más atractivo me resultaba de Austen, no llega al nivel de las precedentes. Y la pérdida de estilo no compensa la ganancia en interés de la trama, por lo que me he encontrado en bastantes ocasiones pensando en las musarañas en vez de en Emma y sus vecinos.

Lo más característico de la novela, y posiblemente lo que más ha atraído a los críticos literarios, es la subjetividad de la narración. Me explico, puesto que no es una narración de la protagonista, sino de un tercero observador. Y es que lo que se nos cuenta es, durante gran parte de la novela, una especie de mundo virtual que se ha construido la protagonista, sobre la que ella toma sus decisiones, pese a los intentos por traerla de vuelta a la realidad que hace especialmente sir George Knightley.

Por ello mismo, esta novela es más dramática que las anteriores, puesto que las decisiones basándose en una percepción errónea del mundo no pueden ser nada buenas para los afectados (como bien sabemos los que padecemos regulaciones basadas en el modelo de competencia perfecta). Que Emma vea, por ejemplo, a Robert Martin como de una clase inferior y, por tanto, no apto para casarse con su amiga Harriet Smith, tiene repercusiones negativas para ésta, y no se llega a explicar en ningún momento en que razones basa Emma su percepción ("“But there may be pretty good guessing. He will be a completely gross, vulgar farmer,— totally inattentive to appearances, and thinking of nothing but profit and loss.”"). 

Uno de los momentos interesantes del libro es la celebración de una fiesta por parte de los Cole, de las que pocas se dan en el entorno provinciano de la protagonista. He aquí las películas que se monta para entender por qué no le ha llegado invitación: "The Coles were very respectable in their way, but they ought to be taught that it was not for them to arrange the terms on which the superior families would visit them. This lesson, she very much feared, they would receive only from herself; she had little hope of Mr. Knightley, none of Mr. Weston." Invitación que, como se deduce del texto, planea en todo caso rechazar, por lo que remata Austen de forma espléndida: "her being left in solitary grandeur, even supposing the omission to be intended as a compliment, was but poor comfort."

Durante todo el transcurso de la novela lo que se constata una y otra vez es la falta de visión de la perspicaz protagonista, que se equivoca casi en todo. La resume Austen al principio en una brillante frase que presagia mejores cosas en esta novela: "The real evils indeed of Emma’s situation were the power of having rather too much of her own way, and a disposition to think a little too well of herself:" Y se complementa con esta frase, ya llegando al final del libro: "With insufferable vanity had she believed herself in the secret of every body’s feelings; with unpardonable arrogance proposed to arrange every body’s destiny. She was proved to have been universally mistaken; and she had not quite done nothing— for she had done mischief."

Por lo demás, estamos básicamente en una narración de parejitas, limitada a ver quién se casa con quién, siendo el principal interrogante si a Emma le tocará pareja y quién de los apuestos varones que aparecen en las páginas de la novela será el afortunado, si es el caso.

Aparte del aspecto psicológico antes explicado, aporta también al interés de la novela la figura del padre de Emma, el señor Woodhouse, que nos dejará frases y momentos divertidos. Sus apariciones se convierten en soplos de aire fresco en medio de las reflexiones de Emma y la vida campestre. Dejo para la posteridad un par de sus comentarios:

"I cannot deny that Mrs. Weston,— poor Mrs. Weston,— does come and see us pretty often; but then, she is always obliged to go away again.”"

Precisamente en relación con la fiesta antes aludida: "The folly of not allowing people to be comfortable at home— and the folly of people’s not staying comfortably at home when they can! "

Por último, no puedo evitar recoger algunas de esas frases que me hicieron engancharme a Austen, y que en esta novela se prodigan más bien poco. Pero revelan que se sentido de la ironía seguía intacto, aunque aquí optara por una aproximación más seria:

"Mr. Frank Churchill was one of the boasts of Highbury, and a lively curiosity to see him prevailed, though the compliment was so little returned that he had never been there in his life."

"“I have no hesitation in saying,” replied Mr. Elton, though hesitating a good deal while he spoke,—“ I have no hesitation in saying— at least if my friend feels at all as I do— I have not the smallest doubt that, could he see his little effusion honoured as I see it,..."

"To walk by the side of this child, and talk to and question her, was the most natural thing in the world, or would have been the most natural, had she been acting just then without design;"

En conclusión, mantengo vigente mi recomendación de leer a Austen, y mi intención de completar la lectura de su obra, pero a quién este pensando en introducirse a la gran escritora inglesa, hágalo con cualquiera de sus dos primeras obras (Sense and Sensibility, Pride and Prejudice) y siga luego con esta si se queda con hambre.

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