viernes, 22 de mayo de 2026

Nazarena, de Karina Sainz Borgo

No había leído nada de este autora desde su opera prima, la magnífica La hija de la Española. Tan era así, que estaba convencido de que Nazarena era su segunda novela, cuando resulta que ha escrito otras dos entre las citada.

Bueno, pues ahora ya la he re-descubierto y en mala hora. Esta novela no encuentro por dónde pillarla, se me ha hecho insoportable. Es de ese estilo de realismo mágico simbólico o lo que sea, que no me gusta nada, como las narraciones del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, que no se sabes que te está contando. A ello, Sainz Borgo añade su inigualable don para narrativa mugrienta, pestosa y sucia que tan bien combinaba con el relato de la vida venezolana, pero que aquí no funciona en absoluto, dando lugar a una especie de "realismo asqueroso". Dejo aquí algunas muestras:

"Primero las llenaban de piojos y de bastardos después. Tenían la piel curtida y el cuerpo repleto de inmundicias."

"Y hablaban. Y hablaban. «Atrapadas del otro lado, las ahogadas y las monstruas emergen desde superficies insospechadas». Mala suerte. Mal de ojo. Mal asunto. Mal fario. Mala madre. Mala hija."

"Colgada de mí, ahorcada al saltar desde mi vientre, la niña llegó al mundo para no verlo. Devoré a mi madre y estrangulé a mi hija. Barriendo preparé su tumba y barriendo seguí buscándola."

Poco más puedo decir de esta novelucha. Si la he terminado, como no pude hacer con los libros de Asturias, es por la sencilla razón de que es corta.

jueves, 21 de mayo de 2026

Koljós ("Kolkhoze"), de Emmanuel Carrère

De Carrère ya había leído Limonov, que es su obra cumbre. Repasando la entrada que escribí en su momento, veo que no me impresionó demasiado. Es más, anticipo algunas de las razones por las que tampoco éste me ha entusiasmado. Quizá si hubiera releído mi entrada antes de ponerme con este libro no me hubiera llegado a poner, la verdad. 

Y es que si las aventuras de Limonov no me resultaban un tema especialmente apasionante, pero al menos se basaban en un personaje original, en esta ocasión Carrère se dedica a contarnos recuerdos de su familia, abocando a, y posiblemente como consecuencia de, la muerte de sus padres. Claro, la familia de Carrère es más interesante que la del individuo promedio, pues tiene ascendencia en Georgia y Rusia, lo que le da material interesante de ambos sitios, sobre todo porque sus antecesores sobrevivieron precisamente huyendo de la revolución comunista.

Yo me relamía pensando que me iban a contar cosas de la vida en Georgia, uno de mis países favoritos y al que no desdeño irme a vivir. Este dicho refleja muy bien mi pensamiento: "Dieu n’est pas dupe mais il a un faible pour les Géorgiens. Il s’était réservé pour son usage personnel un petit bout de terre béni, caché derrière de hautes montagnes dont les sommets enneigés étincellent sous le soleil, à l’abri de quoi ce ne sont que vallées fertiles, vergers et vignes, vins capiteux, femmes rieuses et sensuelles, hommes virilement moustachus qui passent leurs journées à deviser, au café, en jouant aux dominos et pinçant nonchalamment les cordes de leur guitare : le paradis sur terre. « Allez, les Géorgiens, dit Dieu, je vous le donne. Je viendrai chez vous en vacances."

Pero Carrère cuenta cosas de Georgia como de tantas otras cosas, y siempre en torno a su familia. Ni siquiera guardan un orden concreto sus historias, que permita entender la saga de una forma secuencial. Lo cuenta en un orden que seguro tiene toda la lógica para él, pero que a mí me confundía y me aburría. Así me ha supuesto un cierto atasco que se ha traducido en bastante más tiempo del que esperaba dedicar a este libro, pues se lee bien. Carrère tiene un estilo elegante y entretenido, aunque sin proezas estilísticas, que hace que la lectura sea agradable. Solo ha faltado que lo que contaba me interesara.

La protagonista del libro es claramente la madre, que debió de ser un personaje famoso en Francia, llegando a alcanzar el puesto de secretaria perpetua de la Academina francesa, sucediendo a Maurice Druon. Pues Ok. Su fama la alcanzó con libros sobre Rusia, de la que presumía ser experta. Pues Ok de nuevo.

Así las cosas, llegando al 70% del libro parece que por fin se anima, pues toca en más profundidad la guerra de Ucrania, sobre la que hasta el momento se había referido esporádicamente. Resulta que el amigo Carrère no tuvo otra ocurrencia que irse a Rusia el día antes de la invasión, pese a las perspectivas, a rodar una escena en el documental sobre Limonov. No contento con esto, cuando por fin le consiguen colocar en un vuelo de vuelta ya estallado el conflicto, opta por quedarse en Moscú para ver cómo evoluciona la vida en la citada circunstancia. 

"On pouvait imaginer une guerre mondiale, à la rigueur, mais pas que tout cela disparaisse : Volkswagen, BMW, Warner Bros, Disney, Netflix, Nike, Spotify, IKEA, Airbnb, Vuitton, Shell, Carlsberg, Boeing, Exxon, eBay, Bloomberg, CNN, la BBC, Twitter… Il y a quelques années, raconte Irina, qui occupe un poste senior dans l’industrie du luxe, un magazine branché a fait un reportage ironique sur le thème : peut- on survivre une semaine en ne consommant que des produits russes ? Réponse : on ne peut pas. Il faudra bien, pourtant, puisqu’on ne trouvera bientôt plus dans les supermarchés russes aucun produit étranger."

Una vez más, la cosa no tendrá continuidad, y Carrère nos llevará de vuelta a su familia y, en concreto, a los últimos días de su madre y su padre. Aquí si mantiene cierta continuidad en el relato, que pasa a ser de un gran intimismo y con ciertas reflexiones interesantes. Pero en estos momentos de la novela uno ya está tan harto de su ombliguismo, que lo único que quiere es que se muera de una vez la madre y termine el libro para poder empezar con otro. 

Supongo que Carrère tiene fans incondicionales en Francia, que se leen cualquier cosa que saque, y les encantan su vida y milagros. Me cuesta más entender que tenga lectores en España y que este libro haya sido traducido, cuando otros bastante mejores, como el de Millet que leí hace poco (aquí), se encondan al lector español. Dicho lo cual, V13, sobre los juicios de Bataclán, tiene una pinta estupenda, y seguramente lo lea a no mucho tardar.

miércoles, 6 de mayo de 2026

El reíno al sol ("The Kingdom in the Sun"), de John Julius Norwich

Segunda, y última, parte de la historia de la Silicia normanda en que me embarqué el mes pasado con el primer volumen, Los normandos en el Sur. Como es lógico, la acción comienza donde lo dejó la primera parte, aunque el autor afirma que el libro es autocontenido (y sí lo es). En dicha primera entrega, se nos cuenta la llegada de los Hauteville al sur de Italia y cómo consiguen consolidar sus posesiones territoriales, deade la nada hasta hacerse con el reino de Sicilia, Apulia y Calabria, en constante enfrentamiento con el Sacro Imperio Romano y Bizancio, y algo menos con los sarracenos y los lombardos.

En esta segunda parte, se nos cuenta la historia del reino normando de Sicilia, desde 1130 a 1194, donde cae en las teutonas manos del Imperio Occidental. Lógicamene, aquí están los años más espléndidos del reinado, principalmente durante el periodo de Roger II y de William I, para comenzar la decadencia con William II y la desaparición con Tancred de Lecce.

Y nos encontramos con una historia aburridísima, un libro cuya lectura se hace eterna, y en que el talento narrativo de Norwich no consigue evitar que el lector esté deseando que termine. ¿Por qué? Pues muy sencillo, porque Norwich nos cuenta la historia de la forma convencional, esto es, a través de Reyes, validos y regentes, generales y almirantes, los "grandes" personajes que son los únicos que se conocen a través de las distintas crónicas. Una historia que puede ser apasionante cuando hay intrigas y tronos en juego, pero el problema principal de la Sicilia normanda, problema a estos efectos, es que los 65 años fueron de paz y prosperidad. Claro, si la perspectiva histórica es la que he dicho arriba, y de repente no hay intrigas ni batallas, el historiador se queda sin nada que contar.

¿Cómo lo resuelve Norwich? Dedicándose a contar las intrigas más o menos relacionadas, que ocurren en el resto de Europa, sobre todo el Papado y los Imperios Occidental y Oriental, aunque también nos cuenta cosas de Francia e Inglaterra (nada de España, por cierto), sobre todo en relación con las tres cruzadas coetáneas. Algo también se nos cuenta de África y Túnez, porque allí tuvo posesiones durante un tiempo la corona siciliana.

Todos esos vayvenes dan movimiento al tema, pero aportan muy poco a lo qué pasa en Sicilia, donde las inquietudes bélicas no llegan a alcanzar, en muchos casos porque la fuerza invasora se disuelve antes. A eso hay que unir el sinfin de nombres que pululan en estos actos, con los que suele see difícil quedarse, aunque yo al final si he retenido a S Bernardo de Clairvaux o a Ricardo Corazón de León (de quien Norwich da una sorprendente descripción, en la que se apunta incluso a su posible homosexualidad).

El caso es que entre tanta intriga allende las fronteras sicilianas, de lo que pasa en la isla casi no se nos cuenta nada. Dira Norwich que no había nada que contar, porque vivían en paz y tolerancia, y de ahí que el reino floreciera hasta ser de los más poderosos de Europa. Y se le podrá decir que eso es mentira, porque el mismo reconoce que algo ocurría al contarnos y describirnos con bastante detalle los principales edificios normandos que se pueden visitar en Italia, a los que pone en su contexto histórico. Norwich no lleva de visita guiada por las catedrales de Cefalu, Monreal y algo menos la de Palermo, que le parece un adefesio. También nos acompaña a S Giovanni degli Eremiti, la Martorana, la capilla Palatina y la torre Pisana, con la sala de Roger, del palacio Normando, la iglesia de S Cataldo y el palacio Zisa. Todos patrimonio de la Humanidad, por cierto, con el puente del Almirante.

Son precisamente estas descripciones la parte más amena del libro y completamente inesperadas en un libro de historia, aunque no aquí porque Norwich nos avisa en el prólogo. Tienen el valor ya mencionado de la contextualización histórica, pero también la emotiva descripción que hace Norwich, que llama a las cosas por su nombre y comparte con el lector la fealdad lo mismo que la beldad. 

Como digo, esos edificios invitan a pensar que en Sicilia se hacían muchas cosas. Seguro que había montones de emprendores haciendo cosas importantes y valiosas para sus congéneres, algunas de las cuales igual hasta se exportaban. Pero nada de esto le parece importante a cronistas ni historiadores, para quienes lo único que cuenta son las cosas que le pasan a los mandatarios, como si el destino de todos y cada uno de nosotros dependiera de sus rencillas.

Precisamente si Sicilia floreció como dice Norwich, sería porque la gente podía perseguir libremente sus metas y porque los soberanos no interferían demasiado en asuntos de la gente. Por tanto, lo relevante es contarnos cómo vivían, a qué se dedicaban, qué comodidades tenían, no sé, lo que de verdad es la vida de la gente. Únicamente hay un capítulo en que Norwich muestra interés por las costumbres e instituciones de la brillante monarquía, el capítulo 5 titulado "Roger the King". En él se nos cuenta la visión bizantina que tenía Roger de la monarquía y la importancia que daba al cumplimiento de las leyes. También se refiere a cómo Sicilia se convirtió en centro de estudios e intercambio cultural entre el Islam, Bizancio y Occidente (y de hecho, para Norwich, la semilla de la destrucción de Sicilia tiene que ver con el predominio a partir de William II de la iglesia Occidental a costa de las otras dos fuerzas). Pero sabe a muy poco en comparación con el rollo que es el resto del libro. Eso sí, como es en el capítulo 5 uno piensa que las cosas van a ir por esos derroteros y prosigue su lectura ilusionado.

En suma, que este libro me ha parecido un truño, y que Norwich ha perdido puntos en mi clasificación de historiadores. Demasiado convencional para mi gusto. Además, he podido constatar que no es académico, como pensaba, sino que era presentador de programas en la TV. Así que no me extraña que le importen un bledo instituciones y costumbres. El está en los mundos de Juego de Tronos. Y en la Sicilia normanda, afortunadamente para sus habitantes, no hubo mucho de eso.

martes, 28 de abril de 2026

Materia de reflexión ("Matière à pensée"), de Jean-Pierre Changeux y Alain Connes

Se trata de un ensayo en forma de diálogo entre estos dos prestigiosos científicos franceses, el primero neurobiólogo, y matemático, el segundo. De esta forma, se aproximan al funcionamiento del cerebro en diversos ámbitos, pero especialmente para las matemáticas. Así las cosas, yo diría que el motor del libro en Changeux, pero el que más habla es Connes. Es como si el primero quisiera incorporar información del segundo a la neurobiología. En cambio, el flujo no está tan claro en la otra dirección. De hecho, en el último capítulo, relacionado con la ética y la moral, tenemos un monólogo de Changeux al que Connes responde diciento que las matemáticas no tienen nada que aportar a la ética, y haciendo la típica reflexión de que la ciencia per se no es buena ni mala, que lo que es malo o bueno es su uso.

Pero comencemos por el principio. La pregunta más importante que plantea el libro tiene que ver con la realidad de las matemáticas. ¿Son las matemáticas algo que existe fuera del ser humano, una imagen en la caverna platónica? ¿O son una creación de nuestro cerebro? La pregunta tiene mucho que ver también con la categoría de ciencia de las matemáticas por lo que ahora explicaré, lo que la hace también conectar con la categorización de la teoría económica y la praxeología, aunque este tema no está tratado en el libro. Es, sin embargo, esta reflexión la que a mí más me interesaba.

Las posiciones son encontradas. Para Connes, que sigue la posición realista, las matemáticas son algo que existe fuera del ser humano. Si esto fuera así, su descubrimiento procedería según el método científico, como la física. Evidentemente, yo no creo que nadie pueda aceptar que las matemáticas progresan gracias al método científico: 2+2=4 no se contrasta empíricamente, se construye a partir de axiomas y lógica. Así que yo estoy con Changeux y la visión constructivista: las matemáticas no son más que otra herramienta o lenguaje que nos hemos dotado los humanos para entender el mundo que nos rodea y comunicar tal entendimiento. Así, son imágenes o constructos que habitan en nuestra memoria a largo plazo, usando las neuronas correspondientes. Las matemáticas son como el lenguaje, la moral o las normas, otro meme si se quiere.

La argumentación de Connes parte de la regularidad de los fenómenos físicos que siguen determinadas leyes que se pueden expresar con matemáticas, y acumula ejemplos en este sentido. Pero la cuestión es que dicha regularidad no se debe a unas leyes matemáticas preexistentes: "ne confondons pas l’existence de régularités dans le monde matériel et leur expression, en termes approximatifs, par des équations mathématiques, produits du cerveau de l’homme.". Es al contrario, somos los humanos los que tratamos de modelar esos fenómenos con las leyes matemáticas que nos convengan para entenderlo, y de hecho, creamos esos modelos matemáticos, unas nuevas matemáticas si se quiere, cuando así lo precisamos para el fenómeno físico a estudiar. Estoy pensando en la mecánica cuántica, por ejemplo.

Así, tanto matemáticas como praxeología constituyen modelos internos al ser humano que nos facilitan la comprensión de fenómenos externos, físicos en un caso, sociales en otro. ¿Hay alguien que dude de que las matemáticas son una ciencia? Pues ceteris paribus lo es la praxeología y la teoría económica, por idénticas razones.

Dilucidado este punto, con menos dificultades de las que yo esperaba, por cierto, el resto del libro me ha interesado menos. Hay discusión sobre cómo funciona el cerebro en los análisis matemáticos (en especial, tratando de explicar el fenómeno de la "idea feliz"), y hay también referencias a las máquinas de pensar, yendo más allá de la Inteligencia Artificial para hablar de máquinas neuromiméticas.

También hay algo de debate sobre cómo aplicar las matemáticas a la modelización del cerebro y el funcionamiento de las neuronas, por ejemplo, la función de propagación de iones a través de la neurona, pero esto me ha resultado aburrido e insulso. En general, me ha parecido que Connes abusaba de contar modelos matemáticos complejos para reforzar su argumento, como si ello aportara alguna fuerza al mismo. Por su parte, Changeux resulta mucho más didáctico y fácil de seguir, como lo prueba el capítulo dedicado a la ética, posiblemente el mejor del libro a la vez que el que menos relación tiene con matemáticas.

Quizá a algún lector le pueda resultar interesante el componente darwiniana del funcionamientl del cerebro a que se refiere Changeux: "Je considère que le darwinisme du fonctionnement cérébral repose sur des mécanismes d’interférences constructives et de résonances de groupes, plutôt que sur un phénomène de sélection naturelle ou d’élimination." Yo ya me había tropezado con la idea en Damasio. Digamos que nuestros pensamientos surgen de una competencia y depuración de numerosos threads que ante cualquier situación genera nuestro cerebro; estos threads tienen necesariamente que converger en uno, salvo que tengamos alguna disfunción cerebral. De ahí el darwinismo a que se refieren los autores. Hay una generación de variedades que, según Changeux, no se van eliminando por seleccion natural, sino que se agregan mediante interferencias constructivas y resonancias de grupo (ni idea de a qué se refiere).

Más adelante utiliza este concepto de modelo darwiniano para proponer límites a la inteligencia artificial: "Il évolue, selon un modèle darwinien, simultanément à plusieurs niveaux et suivant plusieurs échelles de temps. Voilà ce qui, selon moi, différencie le cerveau des machines construites actuellement. Outre, bien sûr, l’intentionnalité, propriété liée à l’évolution et peu abordée parce que relevant du niveau d’organisation le plus élevé." La idea la desarrolla siguiendo la intencionalidad y la función de evaluación para el pensamiento "ganador". Dejo los párrafos a continuación:

"Le cerveau doit ainsi créer lui- même la fonction d’évaluation adéquate à une intentionnalité donnée. Plus précisément, il doit pouvoir apprécier si cette fonction d’évaluation est adaptée à l’intentionnalité donnée. Il doit donc, j’ignore comment, posséder une fonction d’évaluation de fonctions d’évaluation!"

"Mais la fonction d’évaluation, comme l’intentionnalité, est toujours donnée à l’avance. Aucune machine n’est aujourd’hui capable de construire elle-même la fonction d’évaluation adaptée à l’intentionnalité qu’on lui propose."

"En présence d’un ensemble de buts possibles, il faut être capable de créer sa propre fonction d’évaluation. On a donc besoin d’une fonction d’évaluation des fonctions d’évaluation locales, qui procède par comparaison avec l’expérience et le résultat final. Cela illustre un principe très important, celui de localité..."

El libro está traducido a español pero es difícil de encontrar. Yo no creo que merezca la pena el esfuerzo que supone esta lectura para los magros resultados obtenidos. Quien sepa matemática sofisticada, tal vez no sufra demasiado con los ejemplos que pone Connes, les vea más sentido y le cueste menos este libro. Yo, por mi parte, creo que dichos ejemplos no aportan nada más que texto a un libro que daba bastante que pensar. En suma, que si Changeux lo hubiera escrito solo, a lo mejor hasta lo recomendaba. Así las cosas, mejor evitarlo.



lunes, 27 de abril de 2026

La intriga del funeral inconveniente, de Eduardo Mendoza

Quienes tengan unos años siguiendo este blog, adivinarán seguro lo que voy a decir de este escritos, uno de mis favoritos de todos los tiempos, pese a que sus novelas dejaron de ser garantía de disfrute tiempo ha. Pero da igual, son libros cortos y fáciles, por lo que aunque no te rías tanto como en ocasiones pasadas, tampoco te supone un gran sacrificio su lectura. Para el interesado en mi relación previa con el autor aquí dejo algunas de las entradas sobre sus novelas: Tres enigmas para la organizaciónEl caso de la modelo extraviadaEl Rey recibe y El negociado del ying y el yang.

Cualquier intento por referirse a la trama puede suponer spoilers en una novela cuyo título promete intriga, así que poco voy a poder contar al respecto. Sí anticipo que contiene una gran sorpresa, que el lector atento puede que intuya antes de que se revele, en relación a su protagonista. Que no está nada claro quién es, por cierto.

El libro se estructura en tres partes, cada una de las cuales se corresponde con una de las tres palabras del título. La primera es precisamente el funeral, y es la más interesante y mejor de la novela, cuando todavía no está claro que dirección va a tomar ésta. Tiene lugar en una funeraria, pero "dado el bajo nivel económico y moral del interfecto, la ceremonia se celebró en un rincón del parking."

Mendoza nos presenta aquí uno de esos personajes que pueden dar grandes momentos y que de hecho yo asumí como protagonista. Se trata del gerente de la funeraria, Francisco de Sales Alibey, cuya profesión le ha dotada de una inestimable capacidad para salir del paso con buenas palabras. Le veremos rápidamente en acción negociando el castigo de su hija con la directora del colegio, y en alguna ocasión más, pero desaparecerá con el fin de la primera parte de la novela, lo que es una verdadera pena. Es uno de esos personajes que con más desarrollo podría haber pasado al nivel de clásico.

En la segunda parte se continuará planteando la trama, que se anudara de forma original en la terceram quedando todo el lío zanjado, aunque tampoco con demasiado interés. Una vez más, serán las reflexiones brillantes y humorísticas del autor lo que más merezca la pena de esta novela, y por lo que seguirá siendo interesante su autor. Porque Mendoza tiene la habilidad de burlarse de costumbres de actualidad con una gran economía de medios. Veánse si no los siguientes extractos:

"gracias a un contrato de alquiler de renta fija y duración ilimitada, firmado mediante extorsión varias décadas atrás, lo que convertía la vivienda del exinspector Rodríguez Jarana en un bastión contra los envites de la inflación, la carestía de la vivienda y las fluctuaciones del mercado."

"Lo he de grabar en el móvil y yo con el móvil no me aclaro. Los criminales siempre andamos tirando el móvil, por lo del rastreo, y no tengo tiempo de aprenderme las aplicaciones."

"—Muchas gracias—respondió Cándida con mil remilgos—, pero soy cirílica y no tolero a los lactantes."

Las dos siguientes son bromas menos coyunturales:

"También el palacio episcopal es víctima del acoso comercial. Tal vez el liberalismo no sea pecado, como predicaba Félix Sardá, pero conlleva sus molestias."

"Con su mujer convivía en un estado de cordial entente: el señor Rialles sentía hacia ella un sincero afecto y, como no le veía ningún atractivo ni físico ni de ningún otro tipo, daba por sentado que ese sentimiento sólo podía ser amor verdadero."

Y la anecdota siguiente es de gran brillantez: "no era tenista: ni siquiera tenía una raqueta. Era un cazadotes ingenuo que se había creído las mentiras de Rosemarie y contaba con la fortuna de ella para resolver su subsistencia."

Por último, no hay que olvidar el especial talento de Mendoza para los nombres de sus secundarios. En esta ocasión, el premio se lo lleva un noble alemán: "der Graf von Garraf"

Hala, volvamos a lecturas más serias, por lo menos hasta el siguiente de Mendoza.

jueves, 23 de abril de 2026

El concierto ("Das Konzert"), de Hartmut Lange

Quien sigue regularmente este blog, sabe que trato de leer en alemán con cierte frecuencia, y que casi todas las veces reconozco que quizá me haya perdido algo del libro tras haberlo leído, pues mi alemán es el qué es y parece estancado. Así que a estos seguidores no les sorprenderá que este libro me haya dejado tan confuso que antes de escribir esta entrada he hecho algo de investigación para ver si me había enterado de algo.

Y es que desde el principio me dejó mosqueado, porque, me parecía entender, sus protagonistas están muertos. Vamos, que esto es como El sexto sentido, o los de la peli de Amenábar. Poco a poco me fui quedando convencido de que, efectivamente, están muertos, y lo he ratificado con una búsqueda en Internet.

Así que sí, están muertos, pero su vida transcurre como si tal cosa por Berlin, donde no nos queda claro si es un Berlin donde solo hay muertos, o donde los muertos se han quedado tras morir, y los vivos hacen su vida sin percatarse de su presencia. Lo que sí queda claro es que entre los muertos hay víctimas y verdugos, eso sí, y eso es lo que es interesante de la novela. Las víctimas lo son de los Nazis, y los muertos son uniformados del citado partido o gobierno.

Esto es lo que plantea en esencia la novela. ¿Pueden los muertos reconciliarse, o han de seguir odiándose verdugos y víctimas en la otra vida? Por supuesto, no es una reflexión filosófica absurda, sino más bien una construcción mental sobre la posibilidad de reconciliación. Ello se concreta en el concierto a que hace referencia el título, y que va a ser interpretado por el principal protagonista de la novela, un pianista llamado Lewanski, asesinado a los 28 años de edad. ¿Debe invitarse a tal concierto solo a las víctimas, o también se debe incluir a los verdugos, personificados en un policia alemán?

Las dos opciones básicas las encarnan, por un lado, Frau Altenshul, organizadora del concierto y dueña del salón de reuniones: "Frau Altenschul versicherte, wie angenehm ihr dieses langsame Dahingleiten war und daß sie ewig so, in dieser Beengtheit, den Dämmerschein vor Augen, würde verweilen können und daß dies ein Gefühl sei, als würde sie leben."

Y, por otro, Schulze-Bethman, escrito que no tiene empacho en citarse regularmente con su asesino, incluso a escondidas en el salón de la señora Altenshul: "»im Tode wären wir alle gleich, und wer seinen Mörder empfängt, um ihm zu verzeihen, tja… Warum sollten wir die Eigenschaft der Lebenden, die ihrer Unverträglichkeit keine Grenze geben können, beibehalten?«"

Entre ambos, transita Lewanski practicando un par de obras de Beethoven, lo que nos da esos momentos descriptivos de obras musicales, tan típicos de la literatura alemana. Lo que pasa es que aquí lo hace con cierta intriga, ya que Lewanski constata que para sentir parte de esas obras no se puede ser joven, y él se ha quedado para siempre en la edad de 28 años.

Dado que es una novela de 100 páginas y que no voy a recomendar su lectura, no me importa hacer un spoiler de cómo termina la cosa, porque tampoco es fácil de interpretar que significa. El caso es que Lewanski accede a tocar para los verdugos "am Pianoforte zu sitzen, ohne es zu berühren, begann er das Opus 109 von Beethoven. Eine unwiderstehliche Ruhe und Gelassenheit, eine Verzauberung breitete sich aus, der sich kein Gemüt, wie es auch immer gestimmt war, entziehen konnte. Man hörte ein augenblickliches Schluchzen", pero no es capaz de terminar la obra. Claro, es incapaz de tocar bien la parte final esa que requiere experiencia de madurez. 

¿Cómo leer esto? Una posible interpretación es que la reconciliación es posible y que la misma termina siendo una especie de castigo para los verdugos por lo que han truncado indebidamente. Cierro con una frase, posiblemente de Shulze-Bethman que me parece interesante: "»es hat doch keinen Zweck, jene Unterscheidung, die wir im Leben treffen, nämlich die zwischen Gut und Böse, im Tode beizubehalten. (...) Der Täter und sein Opfer– was bleibt uns im Tode anderes übrig, als in Betroffenheit beieinanderzusitzen und darüber zu staunen, welche Absurditäten im Leben allerdings und unwiderruflich geschehen sind."

Al final, es un libro que me deja indiferente. Demasiado simbólico, alegórico o absurdo para mí. No creo que repita a este autor.

miércoles, 22 de abril de 2026

Los Normandos en el Sur ("The Normans in the South"), de John Julius Norwich

Recogiendo información sobre Sicilia, me encontré en alguna página web una referencia a este libro. Como en mi reciente viaje a la isla tuve ocasión de visitar iglesias y palacios normandos, era lógico que uno se preguntara qué hacían los normandos por aquellas tierras tan lejanas de su Escandinavia natal y de su Normandía de adopción. Y dado que el señor Norwich me parece bastante solvente por la lectura previa que tengo de él sobre la historia de Venecia, opté por este libro para introducirme en estos vericuetos. Ya adelanto que es el primer volumen de los dos, y se refiere no solo a Sicilia, sino en general al sur de Italia. Supongo que la segunda parte ya se centrará solo en Sicilia, por como han quedado las cosas apuntadas.

El señor Norwich destaca por su conocimiento de la baja edad Media, yo creo que centrado sobre todo en Bizancio, imperio sobre el que tiene también una historia. Para este conocimiento es inevitable tener que investigar sobre Venecia, dadas las estrechas relaciones entre ambos "Estados", y, por supuesto, no está muy lejos la historia de los normandos en el sur de Italia. Así pues, no creo que al señor Norwich le supusiera un gran esfuerzo extender su investigación para abarcar el citado área geográfica.

Al comienzo de la historia, el sur de Italia es una trifulca entre lombardos y bizantinos o griegos, con la intervención frecuente del Sacro Imperio Romano, oriental, desde Alemania, via muchas veces el Papa.

"The great cauldron of South Italy was never altogether off the boil. In a land surrounded and pervaded by the constant clashing of the four greatest powers of the time, torn apart by the warring claims of four races, three religions and an ever- varying number of independent, semi- independent or rebellious states and cities, a strong arm and a sharp sword could never lack employment."

Por su parte, Sicilia está en manos islámicas, y desde allí los piratas musulmanes acechan a la costa italiana. Es en este contexto tan inestable donde los normandos Hauteville y familia van a encontrar una oportunidad de ganar poder, territorio y prestigio, detectada en un peregrinaje al santuario del arcángel San Miguel en el monte Gargano. Allí encontrarán a un señor lombardo que les pedirá ayuda para hacer frente a sus enemigos, bizantinos y musulmanes, y les dará la oportunidad de establecerse en Apulia. 

Y por 1017 empieza su participación en el lío. Lo que sigue es una narración bien hecha pero de una historia muy confusa, con constantes rebeliones, mini batallas, traiciones y demás cosas propias del Juego de Tronos que es la historia, especialmente en áreas como el sur de Italia: Recuerda mucho a la trilogía de Esparza sobre la Reconquista (ver aquí, aquí y aquí) y en el fondo es un proceso similar, aunque allí protagonizado por los normandos. Bueno, protagonizado por ellos porque son quienes terminan ganando.

No me entretendré con tanto vaivén de personajes y poder. La clave de su progreso la da Norwich aquí: "The Normans had in fact already mastered the art of being on the winning side, cashing in on all victories and somehow avoiding involvement in all defeats. On both sides of the peninsula they had strengthened their position; to both empires they had become indispensable. They were doing very well indeed."

Aunque en mi opinión resultan inverosímiles muchas de las victorias contra viento y marea que Norwich nos cuenta y atribuye a su disciplina en batalla. Por ejemplo, en esta ocurrida ya en Sicilia: "Once again a Norman force had inflicted an annihilating defeat on a Saracen army many times its own strength; this time the battle had been greater, its result more significant and decisive, than that of Enna two years before. But the Normans had prevailed for the same reasons as always— by a combination of courage and discipline which was then unknown in the Muslim world, shot through with a religious enthusiasm born of their still growing belief in divine guidance." Hay momentos en que uno tiene la sensación de estar viendo una película bélica americana a lo Rambo: da igual lo que haya enfrente, siempre ganan.

Entre los normandos cabe destacar la figura de Robert Guiscard, cuya vida queda sumarizada en este párrafo: "A man who began his career as a penniless brigand and horse-thief and who ended it with both Emperors simultanteously on the run and the greatest of mediaeval Popes in his power deserves a mightier tribute than this. Robert had found South Italy a confusion of races and religions, of principalities, duchies and petty baronies, all of them endlessly, pointlessly at loggerheads; he left it welded together into a single state.". De su hermano, Roger, habrá más que hablar dentro de un rato.

Me ha llamado la atención constatar que el cisma entre católicos y ortodoxos se produce en esta época y relacionado precisamente con los juegos de poder del sur de Italia (no se olvide, bizantino al comienzo de esta historia). Me quedo con esta frase, de gran brillantez, que resume cómo se produjo: "The fatal blow was struck by a disempowered legate of a dead Pope, representing a headless Church— since the new Pontiff had not yet been elected— and using an instrument at once uncanonical and inaccurate." O sea, una cadena de despropósitos.

Otro punto que no quiero olvidar es el relevante papel que juega el monasterio de Monte Casino, visible desde la autovía Roma-Napoles, en este momento histórico. Desconocía que hubiera tenido tanta importancia en estos momentos, ya que es más conocido por su destrucción en la Segunda Guerra Mundial. Y me ha hecho gracia la frecuencia con que aparece Benevento, una ciudad cercana a Napoles sin apenas interés turístico, y que sin embargo yo visité la última vez que estuve por el área. Eso sí, lo hice por una iglesia estilo lombardo, no porque tuviera idea de su importancia histórica.

Pero todo lo anterior no deja de ser un aperitivo para el plato fuerte, que es la historia de los normandos en Sicilia. Norwich empieza con una breve historia de la isla hasta la llegada de estos. Y aquí se puede constatar que Sicilia siempre estuvo más vinculada a Grecia y al oriente que a Roma u occidente. Una mirada al mapa mostrará que tiene bastante sentido geográfico dada la proximidad marítima entre ambas áreas. De hecho, el visitante a Sicilia visita las ruinas de templos y teatros griegos (Siracusa, Agrigento, Segesta), pero casi nada romano (la villa de Casale es la excepción). Y es que, nos dice Norwich, "at no time was the island considered more than the principal granary of Rome. As such it was taken for granted. No serious attempt was made to impose Roman civilisation, and despite a certain influx of Latin- speaking settlers it remained essentially Greek in language and outlook.".

Volviendo a los normandos, será Roger, el hermano de Robert, quien inicie la conquista de la isla, por supuesto comenzando por Messina. Aprenderemos que la isla estaba dividida en tres emiratos y que el último en resistir a los normandos, ya liderados por Roger II, será el de Enna, en su peñasco en el centro de la isla. También en Sicilia se produce algún vaivén de poder, pero una vez los normandos se hacen con Palermo, la conquista es bastante gradual, y culmina con la isla entera en poder de los Normandos, que son capaces de unificar en una sola corona Apulia, Calabria y Sicilia, y ser reconocidos así por el Papa. Por cierto, para ello serán decisivos en independizar formalmente y de facto la Iglesia del Imperio Oriental, cuyo emperador era básicamente quién ponía el Papa hasta ese momento.  

Y más o menos aquí, año 1130, interrumpe la narración Norwich con una frase lapidaria: "The years of attainment are ended; the years of greatness begin." Pues nada, habrá que leer la segunda parte, "Kingdom in the Sun", en la que se recogen los siguientes 64 años, los brillantes, de los normandos en Sicilia.

jueves, 16 de abril de 2026

Le goût des femmes laides, de Steven Millet

Segundo libro que leo de este autor tras su reciente descubrimiento. Ello de por sí revela que la primera lectura, La confession négative, me gustó bastante. Esta segunda lógicamene no ha sido capaz de mantener mi grado de entusiamo, en parte, pero no solo, porque se ha perdido el factor sorpresa.

En efecto, el estilo narrativo es similar en ambas obras, como lo es la apariencia de autobiografía. Y digo ahora apariencia porque, aunque estaba seguro de que la primera lo era, ahora empiezo a dudarlo, ya que no hay ninguna referencia al periodo en el Líbano, y muy pocas a su madre, que sí jugaba un papel destacada en la otra obra. Dicho protagonismo lo asume ahora su hermana: "Elle a toujours été ça : ma grande sœur, celle qui, plus encore que ma mère, m’a révélé ma condition d’homme laid et qui aura passé sa vie à tenter d’adoucir la plaie que toutes deux avaient ouverte en moi.". 

Tampoco parece haber coincidencia entre los trabajos de joven, aunque sí hay esa vocación de escritor. "je lisais en songeant aux livres que je n’écrirais pas et qui s’écrivaient cependant en moi, dans cette arrière-boutique des songes où les regrets sont la forme définitive de l’espoir." De hecho, su esperanza es que tal profesión le redima de su fealdad: "Longtemps j’ai cru que les mots me sauveraient, me fourniraient une sorte de masque, non seulement par une façon originale de m’exprimer mais aussi par l’écriture d’une œuvre littéraire."

También algunas referencias literarias y cinematográficas, pero bastantes menos que en la primera lectura. Por ejemplo: "(comme le ferait plus tard le terrible et émouvant Eléphant Man de David Lynch, film dont j’avais accroché l’affiche au mur de ma chambre, par solidarité autant que par l’espoir que, devant ce monstrueux visage, mes visiteuses finissent par me trouver du charme, encore que certaines, à considérer mon lit, aient reculé d’effroi, comme la prostituée ivre que l’on conduit au pauvre John Merrick)".

Y pasa casi completamente desapercibido el espíritu anarco y antidemocrático del autor, que fue una cosa que me sorprendió muy gratamente en el otro libro, donde además explicaba por qué. Aquí algo aflora, pero muy poco, como esta reflexión: "l’enlaidissement de la population, les gens rendus plus laids par le laisser-aller général, le mélange démocratique, et de mauvaises habitudes alimentaires, sans qu’il me soit possible de fraterniser avec eux, ma laideur ayant quelque chose d’aristocratique, plus proche de Mirabeau que de Quasimodo, disait ma sœur"

Sin embargo, aún perdido el efecto sorpresa, yo creo que la razón por la que este libro no me ha convencido tanto es por lo que cuenta. A partir del título, me esperaba una obra algo cómica, pero no lo ha sido: utiliza el mismo estilo que la narración sobre su participación en la guerra del Líbano. Entonces se queda en experiencias autobiográficas sobre su complejo de fealdad, que le ha hecho tener miedo a relacionarse con mujeres bellas o simplemente bonitas. ("les terribles miroirs que sont les yeux des filles, et non seulement celles qu’on dit jolies, mais les autres, surtout les laides, la conscience de ma laideur ayant fini par m’ouvrir les yeux sur autrui,"). Y aquí tenemos ya explicado el título del libro: su gusto por las mujeres feas se debe a su complejo personal, y el libro pasa a tratar de las desventuras amorosas del señor Millet, acompañadas de las largas reflexiones que también se podían leer en La confession négative. Claro, nada que ver con el interés que me despertó su experiencia vital en la guerra del Líbano.

Dicho esto, Millet me sigue pareciendo de interés, y afinaré más con sus siguientes obras para que el tema también me resulte atractivo. Dejo aquí algunos extractos llamativos. El primero incorpora un rasgo de humor, con un juego de palabras en francés: "encore que j’aie connu une Normande, Geneviève Lehideux, qui, quoique jolie, semblait tout faire pour s’accorder ironiquement à ce nom dont elle tirait autant d’orgueil que de dépit et qui, somme toute, la rendait plus belle qu’elle n’était."

Este segundo recuerda al soneto de los narigones obra de Quevedo: "Laid comme un pou, comme un crapaud, comme un cul, comme les sept péchés capitaux, laid à faire peur, plus laid que le diable, face de silène, tête de gorgone, épouvantail, Caligula, Quasimodo, chevalier à la triste figure, monstre de Frankenstein, face du grand Pythre..."

Y termino con una corta reflexión brillante sobre la crueldad con la gente fea: "Une cruauté qui est la chose du monde la mieux partagée, surtout quand on découvre que quelqu’un est plus laid que soi."

miércoles, 8 de abril de 2026

Hora de cierre ("Closing Time"), de Joseph Heller

Catch-22 es la obra maestra de Heller y uno de mis libros preferidos de todos los tiempos, extremadamente divertido y posiblemente relacionado con otro gran blockbuster, la serie MASH. No conocía más obras de Heller, pues es un libro que leí hace mucho, cuando no había Internet para buscar de forma inmediata. Algo que resolví hace muy poco, encontrándome con esta novela que afirmaba ser la secuela de Catch-22. Me parecía increíble no haberla leído aún, ni siquiera conocerla, pero a eso sí que puse remedio de forma inmediata: era como no haber leído las secuelas de Hitchhiker's Guide of the Galaxy, de Douglas Adams, con lo que me había gustado el libro.

La decepción ha sido brutal. Ya el primer capítulo me resultó un poco extraño, pues tenía un tono completamente serio y hasta lúgubre. Me dio muy malas sensaciones. Pero, me dije, la diversión en esta lectura está garantizada, debe de ser un preámbulo extraño. Pues la idea, es retomar las historias de los protagonistas de Catch-22, como Yossarian, el capellán Tappman, Minderbinder y el propio narrador Lew Rabbinovitz, y llevarlas, según se ve, hasta el final de sus días. Literalmente, por cierto, porque van muriendo todos, lo que hace que la lectura, no es que no sea divertida, es que es deprimente.

El libro se me ha echo bola, y solo a fuerza de voluntad lo he acabado, arrastrándome entre sus páginas y en las cosas absurdas que nos narra. La trama orbita en torno a una celebración multitudinaria de una boda de hijos de multimillonarios, que se va a hacer en la terminal de autobuses (!) de New York. Dichos multimillonarios lo son por el negocio de armas, y aquí juega un papel importante el capellán Tappman, que por alguna razón mea "agua pesada" y se tira pedos de un gas igualmente relacionado con las armas. ("How much do you know about tritium, Noodles?” “Tritium? I’ve never heard of it.” “Good. You can be objective.") Hay también unos detectives con nombres confusos, y mucho sexo, mucho más del que recordaba en Catch-22, llegando por momentos a la procacidad. Vamos, un pastiche de chorradas sin gracias.

Lo único que se salva del libro son las frases paradójicas que son marca indeleble de Heller. Ahora pondré unas cuantas, pero el caso es que si bien al principio aparecen con cierta frecuencia, ésta se reduce hasta desaparecer pasada la mitad del libro, con lo que uno se queda solo con la historia para mantener el interés. Esta despierta un poco en los momentos finales, cuando se nos cuenta por fin la boda de marras, con un despliegue gargantuíco: "One million, one hundred and twenty- two thousand champagne tulips had been procured as door prizes and souvenirs. A massive variety of fabulous hanging chandeliers from different epochs was installed throughout all five banquet sections, and these were wrapped in curly willow branches. Wisps of raffia were added to the willow branches, and there were tiny twinkling lights in all of the leaves and in the boughs of all eighty Christmas trees. Ravishing tapestries for tablecloths, masses of staggered candles, antique cages full of live birds, and rare books and silver plate from different periods were in abundance everywhere. Thickets of summer asters in the twenty- two hundred Malaysian pots flanking all of the entrances into the principal terminal halls helped turn half the South Wing of the main floor of PABT into a miniature Versailles, with thousands of flickering lights in the terra- cotta pots simulating millions of candles.

Lo más curioso es que Heller nos cuenta simultáneamente lo que está pasando y lo que va a pasar según lo ven los protagonistas en la pantalla de control, que por alguna razón predice el futuro para asegurar que todo salga bien.

Heller hace muchas referencias a Thomas Mann y las obras musicales de su Dr. Faustus. No deja de ser casualidad, pues lo leí hace poco. También de Mann se refiere a los personajes de Der Tod in Venedig. Y aparecen referencias a Wagner y Mahler, que le gustan a Yossarian. Pero como no engancha con la narrativa, se quedan en elementos de snobismo de Heller. "“You were going to have Thomas Mann and Leverkühn in scenes together, weren’t you? And put that Gustav Aschenbach in with Leverkühn as one of his contemporaries. You call that research?” “Who’s Gustav Aschenbach?” said Hacker. “A dead man in Venice, Warren.”". Más a cuento parecen las referencias a Kurt Vonnegut, con quien podría ser que Heller haya coincidido en la guerra; por cierto, un autor que tampoco me convenció demasiado cuando lo lie (ver aquí).

Bueno, lo prometido, dejo aquí algunas de esas frases que me hicieron tener esperanzas con esta novela, y saltando entre las cuales he sobrevivido a esta lectura, que recomiendo a todo el mundo evitar.

"“I can’t help it,” Michael said with discouragement. “The more I find out about the practice of law, the more I’m surprised that it isn’t illegal.”"

"“I’ll simply say it’s in the national interest.” “How will you prove it?” “By saying it twice,”"

"“Frances and I are happiest together when I’m away sailing.”"

"He had more money than he ever could spend. He’d never trusted trusts or seen much foundation to foundations."

"“It will be delayed?” “For more than an hour. By unpredictable blizzards in Iowa and Kansas.” “You predict them already?”"

"“No, sir. I’m from Athens, Georgia. I went to school in Ithaca, New York. My home is now in Carthage, Illinois.”"

"we will continue to operate smoothly and democratically as long as everyone here does exactly what I say."

Y termino para dejar buen sabor de boca e incentivar al lector a hacerse con Catch-22 con un diálogo de los típicos de dicha novela.

"“Anything new?” he began, to Milo’s son. 

“Not as far as I know.” 

“Are you telling me the truth?”

“To the best of my ability.” 

“You’re not holding anything back?” 

“Not as far as I can tell.” 

“Would you tell me if you were?” 

“I would tell you if I could.”

"

sábado, 28 de marzo de 2026

Capital in Desequilibrium, de Peter Lewin

Es un tratado económico dedicado a las teorías económicas sobre el capital, integrando en la explicación tanto el capital físico como el humano. De lo primero ya conocía suficientemente, sobre todo por la obra de Lachmann, Capital and Its Structure, que es una de las prinicipales referencias también de Lewin. Sobre el capital humano es lo primero que leo sistemáticamente de aplicación de la escuela austriaca.

Como se desprende del primer párrafo, se trata de un libro bastante técnico, sobre un concepto económico bastante concreto, y por tanto no creo que sea de interés para no especialistas en teoría económica. Pero sí sabes algo del tema, el libro va a resultar bastante interesante y no demasiado complicado de seguir, por ejemplo si se compara con otro que leí recientemente, The problem of production, con el que también tiene bastante relación.

Dos tercios del libro se dedican a repasar la evolución de la teoría del capital, desde Adam Smith hasta las visiones más recientes, como Solow, tanto en el mainstream como en la escuela austriaca, que culmina con la síntesis de Hick. La confrontación entre ambas corrientes es la habitual: paradigma estático mainstream, sin paso del tiempo, ni incertidumbre ni emprendimiento, vs. paradigma dinámico austriaco. Los primeros en busca de un inaprehensible equilibrio que no refleja la realidad, los segundos aceptándolo como parte intrínseca de sus modelos para que estos tengan alguna relevancia. De aquí procede el título del libro: el análisis del capital rehuyendo posibles situaciones de equilibrio que puedan facilitar modelos y cálculos, pero que no tienen nada que ver con la realidad. El pensamiento de los primeros se puede resumir así: "to think of capital in these terms, that is in terms of equilibrium, encourages thinking of capital accumulation as an automatic process of value accretion".

Ejemplo paradigmático de la oposición entre ambas formas de pensamiento es la concepción estática de algo esencialmente dinámico como es la innovación: "In so far as R & D leads to the discovery of “new” techniques and products, this is a contradiction in terms. We cannot have future knowledge in the present. We may have a general expectation (based on past experience) or a hope that expenditures on R & D will bear fruit, but we cannot know ahead of time exactly in what way. If we did, the R&D expenditures would be unnecessary. While the “new growth economics” has done much to bring these important aspects once again within the scope of economics, the traditional equilibrium framework it has used must be judged inadequate to account for these important phenomena."

De la síntesis de Hicks me quedo también con una idea, bastante obvia cuano la lees, pero que no se me había ocurrido antes, conectando el VAN con el capital: "Hicks shows that a necessary condition for the viability of any process as a whole is that its capital value should be positive (or at least non-negative) at every stage in its life". Claro, si en algún momento del desarrollo del proyecto el VAN pasa a ser negativo, se interrumpiría. Una visión muy interesante que pone dinamismo incluso en las inversiones: tradicionalmente uno pensaba que obtenido un VAN positivo al principio del proyecto este ya se concluirá, cuando lo cierto es que no hay nada automático en las futuras decisiones de inversión asociadas al mismo proyecto, que se sujetarán a las nuevas expectativas en función del conocimiento adquirido, por lo que el VAN reevaluado pueda pasar a ser negativo.

La tercera parte del libro se dedica ya al estado del arte en la teoría del capital, que se construye, como ya he dicho al principio, sobre la base de la visión de Lachmann, que creo conocer bastante bien. Aparecen aqui las ideas de la estructura del capital (frente a la visión mainstream de stock indiferenciado), la indivisibilidad como base de economías de escala y alcance, los conceptos de complementariedad de activos, el encaje de los planes, y los beneficios/pérdidas como señales para guiar los desarrollos de capital por emprendedores, con su reflejo en la posición de cash. Con esta visión, "there is then an unending source of scale economies in the market process" debido al "increasing number of interrelated activities or stages of production" que caracterizan al progreso económico. Queda así demolida la visión estática que concluye con la existencia rendimientos decrecientes del capital.

A Lachmann añade Lewin sucesivas capas operativas, empezando por la empresa, añadiendo el marco institucional y el capital humano, para concluir incorporando el concepto del conocimiento como base del capital. "So capitalistic production is about more than the existence of capital goods. It involves in addition the social and institutional framework that I have mentioned and the human capital of the individual team members."

En cuanto al papel de la empresa, la discusión se aproxima a la que ya citado más arriba (The problem of production), pero Lewin no llega a la precisión quirúrgica de Bylund. "The problem that the firm faces is quite simply the imputation problem." O sea, como atribuir a cada uno de los recursos necesarios su adecuado valor. También se refiere Lewin a la firma como repositorio de conocimiento, citando el modelo de capabilities (que yo conozco a través de Teece) y conectando, aunque no citándolo, con el reciente premio Nobel Joel Mokyr. "“applying the ideas of rule-following to questions of organizational form . . . the rules— the routines—that agents follow within an organization embody (often tacit) knowledge that is useful for action. This knowledge constitutes the capabilities of the firm”"

Pasar de aquí al capital humano resulta un salto bastante suave, pues ya estamos hablando de conocimiento. Lewin reconoce que el conocimiento también se materializa en los bienes de capital. pero la principal aportación viene necesariamente del esfuerzo humano. Introduce una diferenciación entre el conocimiento general y el conocimiento específico, y también constata que gran parte del conocimiento que adquirimos lo hacemos intencionadamente. Con estos dos trazos, empezamos a ver que el capital humano y el físico tienen un gran paralelismo: ambos tienen un cierto grado de especificidad que les confiere valor en determinadas actividades, y ambos requieren inversión para su obtención.

A partir de aquí, basta meter en el modelo las especificidades del ser humano para obtener interesantes conclusiones respecto al capital humano. Dejo aquí algunas a mode de ejemplo:

"Since human life and human working life is finite, it has an important effect on the perceived rate of return in investment in human capital, It is, in general, higher in younger people, and they are likely to predominate in training programs. The finiteness of the payoff period is an important reason for the existence of diminishing returns to investments in human capital. As years of training and schooling are added, the payoff period diminishes by an equal extent (unless the investment lengthens lifespan, as in the case of investments in health, but even then the degree of flexibility is very limited)."

"human capital investments are likely to be (sequentially) complementary in nature."

"human capital is likely to be much more illiquid and less easily financed."

Lewin propone una extensión del análisis a explicación de fenómenos relacionados con la familia, basándose en los trabajos de otro premio Nobel, Gary Becker, de quien aún no he leído nada. Quizá su ensayo sobre este punto pueda ser un buen enganche.

El libro se cierra con interesantes reflexiones sobre el capital como estructura de conocimiento, al que y han ido apuntando los capítulos anteriores, los que he recogido expresamente y también el dedicado a las instituciones. Ello le permite una nueva refutación de la planificación central, que vuelve a ser procedente en la era de la Inteligencia Artificial. Y es que es imposible estructuralmente que una máquina adquiera todo el conocmiento que requiere un sistema económico: "Requiring a complete articulation of all terms pushes us into either an infinite regress or into circular reasoning

Del conocimiento me quedo una frase resumen que me parece bastante brillante: "If knowledge is fallible, unfathomable, and tacit, it must be a product whose value cannot be fully known ahead of time and whose value is continually changing." Y se cierra la conexión con el capital.

En resumen, Lewin nos proporciona una síntesis excelente de teorías y consecuencias sobre el concepto económico del capital. Además, lo hace con un estilo sencillo de seguir y leer, por lo que no es una lectua difícil. Su único problema es el tema: ¿a quién, aparte de los friquis austriacos, le interesa discutir sobre lo qué es el capital?

viernes, 27 de marzo de 2026

Circe, de Madeline Miller

Otra sorpresa agradable esta lectura, cuyo interés fue remontando conforme avanzaba, aunque los inicios no fueran especialmente halagüeños. Madeline Miller es académica relacionada con ciencias clásicas, y esta fue su segunda novela, tras el inesperado éxito de su primera "The song of Achilles". Observo que pese a todo no ha sido muy prolífica, aunque después publicó otro par de novelas de la misma temática: Galatea y Clitemnestra.

Es fácil imaginar de qué va la novela: es una especie de autobiografia de la bruja Circe, uno de los personajes con los que se encuentra Ulises en la Odisea. Circe es hija de Helios, dios del Sol, y una ninfa, y por lo tanto inmortal. Es de la estirpe de los Titanes, enfrentada en consecuencia a los dioses olímpicos. ("Zeus at the top and my father just behind. Then Zeus’ siblings and children, then my uncles, and on down through all the ranks of river- gods and brine- lords and Furies and Winds and Graces, until it came to the bottom where we sat, nymphs and mortals both, each eyeing the other.") 

Lo que pasa es que ella, como sus hermanos, empieza a explotar las posibilidades de las hierbas y sus capacidades mágicas, se hace hechicera, obteniendo así el suficiente poder como para poder imponer su voluntad incluso a Atenea, como se verá más adelante ("And that is the least of my powers. They are drawn from the earth itself, and so are not bound by the normal laws of divinity.” “Pharmakis,” I said. Witch."). En este sentido, supone la evolución del mito a la magia, tal como describía más rigurosamente Frazen en su The golden bough.

Cuando la historia da sus primeros pasos, esto parece un pastiche mitológico en que Miller va a ir combinando fábulas mitológicos y metiendo en ella a Circe de rondón, aprovechando su inmortalidad que le permite estar presente en cualquier hecho. Así, la tenemos colaborando en el partor de Minotauro, sobrino suyo al ser hijo de su hermana Pasifae; hablando con Prometeo en medio de su suplicio, o ayudando a Jasón y Medea tras el hallazgo del vellocino de oro; incluso siendo la creadora de la monstruosa Scilla que vigila a la entrada del estrecho de Mesina. Todo esto antes de que llegue el momento culminante y por el que Circe es conocida: la llegada de Ulises a su isla de Aiaia.

Es precisamente a partir de este momento, cuando yo ya llevaba bastantes capítulos tirando de oficio para terminar la novela, cuando la cosa se pone interesante y mejora mucho, tanto en historia como en reflexión. Y es que Miller profundiza en la relación entre Circe y Ulises, y nos ofrece bastantes diálogos entre ambos personajes con cierto interés.

"“And that is your part,” I said. “Which means you are like Daedalus after all. Only instead of wood, you work in men.”"

"His words were simple. They had no art to them, which of course was also art. He always knew how to show himself to best advantage."

Pero es que la historia sigue una vez Ulises abandona la isla para retornar a Itaca, y nos encontramos con que esta novela es una especia de continuación de la Odisea, en que pasan a cobrar protagonismo dos personajes inesperados: Telémaco y Penélope. Bueno, sin olvidar a Telégono, el hijo de Ulises y Circe, que nos dará los momentos más divertidos de la novela, y permitrá la conexión entre los dos antes citados y la protagonista. Y, por el camino, tendremos el encuentro con Atenea, quizá el mejor momento de la novela, en que Miller es capaz de transmitirnos con bastante verosimilitud cómo se comportaría un dios tan poderoso con un mortal o con una inmortal de bajo rango. ("For all her cleverness, she had no skill at concealing her emotions. Why would she? Who would dare harm the great Athena for her thoughts?"). Es una escena magnífica.

Respecto a Telégono, permite a Miller humanizar a la divina Circe para hacerla madre. Es en momentos como este cuando más destaca su talento narrativo, al transferir una experiencia propiamente mortal, seguramente la de la propia autora, y hacernos ver cómo la sentiría un hipotético ser inmortal. Tiene una frase para recordar: "A thousand years I had lived, but they did not feel so long as Telegonus’ childhood."

La aparición de Telémaco lleva a Miller a un doble contraste, uno real y otro irreal. Este último se refiere a la inmortalidad respecto a la mortalidad: Circe se cuestiona las bondades de ser inmortal y al final opta por volverse mortal (recuerda mucho al dilema que confronta Arwen en El señor de los Anillos, más la película que la novela). El más real es la confrontación entre el héroe épico, Ulises ("Odysseus’ favorite task was the sort that only had to be performed once: raiding a town, defeating a monster, finding a way inside an impenetrable city."), y el "héroe" doméstico, encarnado en Telémaco, que es capaz de afrontar los sinsabores cotidianos sin huir a las grandes acciones ("“There will be no songs made of you. No stories. Do you understand? You will live a life of obscurity. You will be without a name in history. You will be no one.”"). Por cierto, este "nadie" evoca a la estratagema que urde Ulises para escapar de Polifemo, al decirle que su nombre es Nadie. La opción de Miller y de Circe quedará bastante clara.

En cuanto al estilo de Miller, es el característico de los novelistas anglosajones que proceden de ámbitos académicos. Muy correcto y legible, siempre fácil de leer aunque no te sea demasiado interesante lo que cuenta, como me ocurría a mí hasta más o menos la mitad de la novela. Siendo correcto, sería una exageración decir que Milles es una escritora de estilo brillante. Quizá el diseño de la trama sea donde más destaque su talento.

Con todo, no creo que fuera una lectura que me hubiera planteado de conocer su contenido. Demasiada mitología para un momento en que me interesa más leer sobre la historia real.

lunes, 16 de marzo de 2026

La concordance des dents, de Jean-Paul Carminati

Pequeña novelita de humor, en que el autor nos cuenta la secuencia de operaciones odontológicas que tuvo que sufrir pasa solucionar el problema que tenía con uno de sus incisivos superiores, que había crecido de forma exagerada. "En mille neuf cent quatre- vingt- six, je me suis résolu à parler de la mégadent au dentiste de la famille, le docteur Penarch."

Siendo de familia de dentistas, no me extraña que la solución a dicho problema haya sido mucho más compleja de lo que el autor se esperaba cuando fue por primera vez a que le diagnosticaran: "Vous avez trop de dents dans la bouche, mon vieux, pas assez de place pour tout ça... Faut en enlever". Y eso le permite llevar su historia a una extensión digna de libro, cosa que no hubiera conseguido con la simple extracción de una muela.

El libro tiene algunos momentos divertidos, sin llegar a hilarantes, y se lee bien, pero no deja ninguna marca indeleble en el lector. Como dicen los jóvenes, es sin más. Lo más interesante es precisamente seguir el proceso de reparación de daños a que se somete el señor Caminati, cuya secuencia y lógica transmite razonablemente bien. Las sonrisas que consigue despertar en el lector no son muchas, pero sí son un buen condimiento para la descripción citada.

Parte de las sonrisas se deben a la descripción de sensaciones que serán familiares a todos los que hayan pasado por el sillón del dentista:

"Ma langue explore les trous, lape le sang, ne comprend pas ces quatre cavités qui viennent d'apparaître dans son studio."

"C'est le cirque Pinder dans ma bouche. Ma langue, gênée, ne sait plus où se mettre. Ça travaille en permanence dans tous les coins. Au fond, à redresser la molaire penchée, devant, à tirer les canines vers l'arrière."

Sin olvidar el topicazo del dolor, sobre el que como es lógico vuelve varias veces Carminati:"Pour des étudiants en licence de sadisme, option arts micromécaniques : Décrivez méthodiquement la sensation que provoque, sans anesthesie, l'air comprimé passant dans six dents trouées d'un sujet déjà très sollicité par l'art dentaire."

Esta comparación me parece muy brillante, cuando está siendo observado por varios dentistas: "Je voyais leurs faces alterner en orbite devant ma figure, à la fois flatté d'attirer ces deux satellites remarquables et inquiet de tant d'attention - ils vont bien finir par me tomber dessus, je suis trop attractif pour eux."

La otra parte se deben a reflexiones divertidas o al menos originales:

"un trou à la place de la bouche. Le tableau de Munch Le cri- trou de la bouche"

"Un Grand Nom, c'est souvent quelqu'un qui dit : « Non, non, il faut laisser comme ça ! » contre l'avis de tous. Un Grand Nom, c'est un Grand Non."

"En sortant de son cabinet, serrant la bouche de peur que la mâchoire ne tombe par la cage d'escalier, je pensais que rien de ce que je m'imaginais ne se passait comme prévu."

A ver, es un libro del montón, pero no hace daño su lectura porque uno se va a entretener el poco tiempo que hay que dedicarle. Quizá sea incluso un libro recomendable para dentistas, que así podrán ver su actuación desde otra perspectiva. Yo dejo anotado a este autor para cuando no tenga nada que leer en francés.

domingo, 15 de marzo de 2026

El loro en el limonero ("A Parrot in the Pepper Tree"), de Chris Stewart

 Alucinante la traducción del título, pero supongo que el truco comercial que habrán usado los editores españoles para relacionarlo con la exitosa primera parte, Driving over Lemons, sorpresa cuya lectura disfrute hace poco. Y tanto la disfruté que me precipité a leer esta segunda parte, y también me hice con la tercera, que supongo que también terminaré leyendo.

Lo supongo y no estoy seguro por una razón fácil de imaginar: esta segunda parte me ha gustado menos que la primera, algo que quizá era previsible, puesto que pierde toda su frescura y parte del interés. El estilo de Stewart no varía, su forma de escribir es sencilla, atractiva y entretenida, elegante y con gracia, que no ironía, como suele ser el caso de los buenos escritores ingleses.

Pero es que se ha quedado sin temas. La primera entrega se nutría a base de anecdotas o historia sobre su experiencia montando una granja en Las Alpujarras. Tuvo un éxito quizá inesperado, lo que llevó a sus editores a pedirle más narraciones. Pero, claro, las historias no salen de la nada, el escritor escribe sobre su experiencia (nos dice Millet en otro libro que acabo de leer, La confession negative). Y en el tiempo transcurrido entre la publicación del primer libro y la necesidad de escribir el segundo no parece que le hayan seguido ocurriendo cosas interesantes al ritmo demandado.

Por tanto, nos encontramos con Stewart tirando de fondo de armario y contándonos historias, bien contadas, pero sin demasiado interés, como una experiencia conduciendo por Suecia (a donde acude periódicamente a esquilar ovejas), su primera visita a España y su brevísima pertenencia al grupo Genesis, precisamente en su génesis, donde no estuvo más de un año y no llegó ni a grabar un disco, aunque sí pueda presumir de haber conocido a Peter Gabriel.

Así las cosas, la mayor parte de lo que nos cuenta, incluidas anecdotas relacionadas con la escritura del primer libro ("Making of"?), revela esa desesperación por rellenar un nuevo volumen. La lectura transcurre sin pena ni gloria hasta llegar a los últimos capítulos donde vuelve a sus orígenes y nos cuenta problemas relacionados con su granja. En este caso, los administrativos relacionados con la construcción de una represa aguas abajo de su valle, de servicio del pantano de Rules. Ello le lleva a conocer de primera mano la burocracia española y el poder omnímodo de nuestro Estado, ("Apparently, the opposition to this huge and unpopular project had strong European support and had won all the necessary legal battles to get the dam shelved. But the State decided to sweep aside the legal challenges and go ahead with it anyway— while handing out stiff prison sentences to many of the eco- activists involved. It was depressing to discover that Domingo had grounds for his pessimism. The State seemed, indeed, to do as it pleased.") lo que quizá sea sorprendente para un inglés, más acostumbrado a la existencia de límites en el mismo.

También dedica los capítulos finales a un proyecto ecológico para construir una piscina en El Valero (que califica como Eco-Folly), y a describir una preciosa y agotadora excursión desde Pampaneira hasta los borreguiles del Mulhacén donde observa las gentias de Sierra Nevada antes de que se las coma un rebaño. Son sin duda lo más interesante de esta lectura.

No obstante, debió de tener también cierto éxito, y dio lugar a una tercera entrega de la serie. La leeré seguramente en algún momento, pues es un libro corto, pero me daré tiempo antes de hacerlo para no construir desinterés sobre decepción.

Por cierto, se me olvidaba que dedica un capítulo a su relación con la empresa en que he pasado muchos años y que estoy a punto de abandonar: Telefónica. Es así por sus intentos de llevar la línea hasta su granja. "For Telefónica, a corporation with little zest for philanthropy, was not going to run a land line all the way out to the valley and across the river just for us." Sobre la utilidad del aparato tenemos esta perla: "‘What use have I for such a thing?’ said Domingo, lurching to a stop. ‘I don’t know anyone to telephone, and even if I did, what would I say to them?’"

Como es habitual, no cierro sin recoger algunas frases divertidas.

En una fiesta con ruidosos altavoces: "Even the Spanish hardcore, who could chat over a hurricane, seemed to be cowering away from the speaker stacks."

Reflexión semántica:"Now, bicho is one of my favourite Spanish words. It should refer to creatures round about the insect size bracket— as in ‘there are bichos in this bed and they are eating me alive’— but it can be expanded to encompass smallish non-insects, like rodents, and under exceptional circumstances its borders might even stretch to a cat or even a dog."

Ante una situación incómoda: "But my words were obliterated by a ferocious thrumming on the roof of the tent. It seemed that God, in answer to my fervent prayer that the ground should open up and swallow me, had arranged for the skies to open instead."

Frase con final inesperado, reveladora de que Stewart es una persona normal y no un snob de las Alpujarras: "wild and free in the mountains, drinking water from the spring, so far from the hurly-burly, the hustle and bustle, well out of the rat-race, and not stuck in the concrete jungle in an endless traffic jam.’ She hooked one cliché after another."

viernes, 13 de marzo de 2026

La confession négative, de Richard Millet

Richard Millet es una gran sorpresa en al menos dos sentidos. En primer lugar, es todo un descubrimiento, un escritor magnífico, al que me atrevería a calificar por estilo y calidad como el Javier Marías francés. De Marías he leído todo, aunque en este blog solo aparecen entradas sobre las dos últimas lecturas, Berta Isla y Así empieza lo malo, que no son de sus mejores obras. 

¿Cuál es la sorpresa negativa? Constatar que, por increible que parezca, no está traducido a castellano, pese a su prolífica obra, su éxito al otro lado de los Pirineos y ese estilo Javier Marías que me parece garantizaría su éxito también a este lado. Es lógico preguntarse por qué no está traducido. Y me temo que la posible respuesta a esta incógnita es ideológica, y seguramente se deduzca de lo que voy a contar a continuación.

Se trata de una novela autobiográfica, en que Millet mezcla su experiencia en la guerra del Líbano de 1975, con recuerdos de infancia y juventud en su Siom natal, cerca de Montreuil y también de Paris. claro. Teniendo en cuenta que la novela es de 2009, esto significa que todo son recuerdos de más de 30 años, aunque lo que narra secuencialmente es lo primero, mietras que lo segundo lo entrevera con cosas que le pasan. Y "entreverar" es una palabra muy descriptiva de lo que hace, pues interrumpe escenas para contarnos recuerdos que ocupan varias páginas, a base de frases eternas (alguna he visto que ocupaba página y media), pero en las que no logra que nos perdamos, lo que revela lo bien que escribe el señor.

Otra característica de su narración es su vocación de escritor, que se revela una y otra vez, desde el comienzo de la propia peripecia en el Líbano, pues nos explica que fue allí animado por su madre para acelerar la adquisición de las experiencias que requiere todo escritor para su obra. Y es que: "Oui, la guerre seule peut donner à l’écrivain sa vérité. Sans elle, que seraient Jünger, Hemingway, Faulkner, Céline, Drieu la Rochelle, Malaparte, Soljénitsyne, Claude Simon, pour ne pas parler d’Homère"

Lo que también muestra su profundo amor por la literatura, revelado por su exhaustivo conocimiento. Son constantes las referencias literarias y a la vida de escritores. "c’était là un des hauts lieux du pouvoir– un lieu où Kafka tendît la main à Courteline avec, comme arrière- plan, non pas le sinistre fonctionnariat et les syndicats à la française, mais celui de l’ancienne Russie, avec sa « table des rangs » et ses personnages loufoques, inquiétants ou sublimes, tels qu’on les découvre dans les textes de Gogol."

"personnages que l’Histoire nous aurait autrement dérobés, Charlotte Corday, Jeanne d’Arc ou Marie- Antoinette rejoignant dans mon esprit et dans mon cœur des personnages tels que la Pierrette de Balzac, les jeunes héros de Dickens, ou Poil de Carotte, et d’autres enfants martyrs de la littérature, mais pas Anne Frank, dévorée, elle, par l’ennui que j’avais trouvé à lire son Journal."

O esta otra, que conecta con una de las preocupaciones de Millet, la decadencia de Europa: "Nous cherchons tous à rencontrer ou à retrouver Pénélope, alors que c’est à Nausicaa qu’il faut rester ouvert, pensais- je selon une comparaison qui deviendra bientôt difficile à entendre, la culture humaniste étant désormais obsolète en tant que lien entre les hommes de goût, lesquels disparaissent d’ailleurs de l’Europe et des Amériques en même temps que la terre se réchauffe, sans qu’il y ait d’ailleurs de rapport entre ces deux événements"

"l’Europe, particulièrement la France, était entrée, sous les coups de semonce des idéologues marxistes, des tiers-mondistes, des protestants, et des catholiques de gauche, dans une haine de soi qui allait peu à peu, irréversiblement, entraîner une redéfinition générale des valeurs."

También anticipa esa moda de preocuparse más por los animales que por las personas:"je haïssais les chiens presque autant que les hommes, parce qu’ils sont bruyants, sales, vulgaires, méchants, dangereux, serviles, et qu’ils vont bientôt détrôner notre prochain dans le cœur des humains"

Y así, de conexión en conexión, vamos llegando a aspectos más controvertidos de la personalidad de Millet, que tiene reparos en reflejar en esta novela, y que posiblemente sean la causa de que ningún editor español se haya atrevido con su traducción. Destaca su odio cerval, aunque razonado, a la izquierda, algo que cada vez comparte más gente, aunque él ya lo dice en 2009, sobre pensamientos que ya tendría en los 70.

"la haine, oui, et, plus encore, un immense dégoût pour tout ce qui relève de la gauche, du communisme, du gauchisme, des bons sentiments, des crimes commis en toute impunité au nom d’un avenir radieux, les Palestino-progressistes devenant soudain mes ennemis parce que quelques journalistes occidentaux, occupés à fabriquer une version mensongère du réel pour les belles âmes des pays repus, m’avaient forcé d’assumer enfin ma position, de devenir ce que j’étais, d’aller au bout de moi-même."

Un odio a la izquierda que se ve complementado por su desconfianza hacia la prensa y los periodistas, algo que también compartimos muchos con él, y más en la época de Internet: "une presse par rapport à laquelle ma force vient de ce que je ne la lis pas, étant donné qu’elle ne dit pas la vérité et que la vérité est mon unique souci, âpre et dure comme le désir sexuel"

Pero, y otra vez me identifico con él, su odio a la izquierda no es porque sea de derechas, pues en realidad su ideología es más bien anárquica, o al menos anti-democracia: "Cette aversion ne m’a jamais quitté ; elle m’a guidé, avec sûreté, sur le chemin singulier qui m’a conduit, très tôt, à rejeter la gauche et la droite dans leur objective complémentarité, et le système auquel elles ressortissent : la démocratie, en son acception petite-bourgeoise, pour vivre hors du balancement dialectique, dans le doute, la critique, le dégoût de l’humanité, le sentiment des crépuscules, l’interrogation sur les fins dernières, la foi dans l’individu et le mérite personnel, sans être d’aucun parti, ni avoir jamais voté,"

Tampoco ayudaría a su hipotética traducción que tome partido claro por los cristianos, al lado de los cuales lucha en Beirut. Nos explica que el origen de la guerra se encuentra en el círculo de fuego al que los palestinos habían sometido a los cristianos libaneses para expulsarlos de sus tierras. Y ello porque Nasser, el presidente egipcio, había "otorgado" a los palestinos el territorio del Líbano para que desde ellí pudieran montar la resistencia contra Israel. O sea, que desencadena una guerra porque los cristianos se defienden del genocidio religioso, pero eso apenas encuentra eco internacional, aunque atraiga a algunos voluntarios por razones diversas. ¿Por qué? Nos dice Millet: "Mais les chrétiens n’ont pas de discours identitaire, à l’exception du vocabulaire religieux, et leur souffrance est inaudible, particulièrement des intellectuels français, qui sont tous de gauche."

Abandono ya la vertiente ideológica, aunque espero que los párrafos seleccionados hayan valido, no solo como contenido, sino también para apreciar la sutileza y brillantez del estilo y lenguaje. Al respecto de esto último, destaco algunas reflexiones puntuales que me han parecido deliciosas. Marías también juega algunas veces con este recurso para referirse a expresiones inglesas: "je désirais ardemment me battre, usant de cet adverbe aujourd’hui suranné mais qui, aux yeux de cet homme tout à la fois dur et raffiné, était sans doute le mot qu’il attendait,"

O: "je remarque que j’ai usé du verbe ramener, qui s’emploie pour des êtres vivants, alors que Georges n’en faisait plus partie et que rapporter eût été préférable ; mais ce dernier verbe aurait été choquant, Georges étant, de tous mes compagnons d’armes, celui dont je me sentais le plus proche et que, d’une certaine façon, j’avais vraiment aimé"

Ya voy terminando, pero no sin dejar otro par de reflexiones más genéricas, si se quiere, que una vez más permiten apreciar lo bien que escribe este señor, y lo injusto que es que no esté traducido:

"C’est peut- être ce jour- là que j’ai pris en horreur non pas les victoires mais les vainqueurs, sans pour autant éprouver de pitié pour les vaincus,"

"des personnages grotesques, contrefaits, momifiés, absents, qui chevrotaient, somnolaient, marmonnaient, bavaient, tournaient vers moi des regards larmoyants ou d’une terrible sécheresse,"

A mí este libro me ha gustado muchísimo, y el autor me parece muy interesante, por lo que me seguiré adentrando en su extensa obra. En mi descargo he de decir que la afinidad ideológica no es la causa de que me guste este escritor, porque de hecho decidí que me estaba gustando mucho antes de leer las afimaciones ideológicas que recojo. El relato de lo que le ocurre en el Líbano, en una guerra, con sus aventuras y desventuras, incluido lances amorosos, atrapa al lector con tal fuerza, que las largúisimas disgresiones sobre su infancia y juventud no consiguen desengancharte. No lo podrían hacer en ningún caso, porque están tan bien entrelazadas y tan bien escritas, que se pueden seguir y disfrutar incluso con las frases eternas que le caracterizan, como también a Marias. Y como también a Proust, constante referencia de Millet, a quien sin embargo yo no he podido leer sin morirme de aburrimiento.

Si pueden leer en francés, no duden en leer este libro. Y si no es el caso, hagan fuerza como se les ocurra para que alguien lo traduzca y lo publique en español. No se arrepentirán. Hasta me estoy planteando hacerlo yo...




miércoles, 4 de marzo de 2026

Entre limones ("Driving over Lemons"), de Chris Stewart

Muy agradable sorpresa este libro que tenía apuntado para leer desde hace tiempo, pensando que sería una crónica humorística de algún viaje por España. No es nada de eso, pero ha sido una lectura estupenda.

Para empezar, el señor Stewart es uno de esos tipos que vive la vida un poco a lo loco, solo hay que leer un poquito de su biografía. Baste aquí decir que fue el primer batería de mi grupo de rock preferido, Genesis, puesto en el que supongo que precedería al genial Phil Collins. Luego se pasó una temporada en China redactando una guia de viajes, y también aprendió a esquilar ovejas, algo que hace regularmente en Suecia.

Por si fuera poco, en un momento dado se compró una granja aislada en las Alpujarras, al mismísimo pie del Veleta, y se fue allí a vivir con su mujer. Tan aislada estaba que quedaba al otro lado del río Cadiar, sobre el que una de sus primeras misiones sería construir un puente. Esta obra es precisamente la crónica de sus primeros años, aventuras y desventuras en la citada granja El Valero.

Cuando me di cuenta de la temática, pensé que la lectura no iba a merecer la pena, pero decidí terminar el libro porque no era demasiado largo y entraba fácil. Pero poco a poco el señor Stewart fue ganando mi afecto y mi interés, ayudado por la redacción de algunos capítulos memorables.

En el fondo, este libro es una especie de "La granja de Clarkson", pero más auténtico y en plenas Alpujarras, por lo que la gente que ayuda al protagonista son españolitos de a pie, pero de la época, los 80, donde todo va en pesetas, empezando por el precio de la granja, unos 4 millones de las mismas si mal no recuerdo. Dónde habrá ahora una finca a ese precio.

La granja está en un estado de conservación mejorable, construida sobre terrazas de cultivo en que fructifica de todo con facilidad. Se la compra a un pieza, de quien luego descubrirá que nadie se fia en el pueblo. Pero eso da igual. El tratamiento que hace Stewart de todos los alpujarranos con quien tiene trato es realmente exquisito: en ningún caso se burla de ellos, como es típico de la superioridad inglesa y más en un relato cómico-ligero. Más bien al contrario, se centra en sus virtudes y en la ayuda que recibe, incluso en los casos en que claramente le han tomado el pelo (la feria de ganado en Baza en un ejemplo, o la propia adquisición de El Valero).

En cada capítulo se nos cuenta alguna anecdota en el progreso de su granja. Algunas rondan la tragedia, como la crecida del Cadiar tras un verano de sequia; otras son más divertidas, y en general son bastante costumbristas. Hay también mucha aparición de extranjeros afincados en la zona, con lo que queda claro que Stewart no es un marciano.

En uno de los episodios detallará las técnicas arquitectónicas en las Alpujarras, con las que él construirá su casa. "The walls are stone, mortared with mud, and should have a minimum thickness of sixty centimetres, preferably a metre. This keeps out heat in the summer and cold in the winter. The lintels and beams are wooden, eucalyptus or poplar if you live down in the river valleys, or sweet chestnut, the best of all, if you live above a thousand metres where the chestnut forests girdle the high villages. In the Low Alpujarra a mat of canes is fixed on top of the beams. The canes are lashed together with woven ropes of esparto grass which grows wild everywhere. The canes too grow in abundance in the rivers, as do the trees for the beams. On the cane mat is laid a thick layer of brush– oleander, genista, broom, thyme– and then finally comes the layer of launa. You should always lay your launa during the waning moon to get it to settle properly and give you as watertight a roof as possible– but, of course, never on a Friday. A hundred years ago the stone walls would have been left bare, but these days most of the houses are whitewashed, outside and in. There are two reasons for this: it reduces the heat inside by several degrees on a hot summer day; and the lime, particularly the cal viva that comes in the form of white rocks that you must steep in a drum of water, where they hiss and bubble, has a strong disinfectant effect."

En otro nos cuenta cómo conseguir tener aves de corral ("Unfortunately, as I was eating the egg, a stoat or a weasel was eating the chickens. And it was not very many weeks later that first the guinea- fowl and then the pigeons went the way of the others. Foxes, snakes, stoats, weasels, martens, wild cats, rats, were all lying in wait to discourage any move we made in the direction of poultry- keeping. Our skills and our facilities were not up to their onslaughts."); en otro como conseguir que las ovejas sean autónomas en la búsqueda de comida ("A normal established flock would have its mansa– its tame sheep– who would stick to the heels of the shepherd, and lead the rest of the flock."), y así sucesivamente, Quien haya visto la citada "La granja de Clarkson" sabrá exactamente qué esperar de este libro. 

Hay un par de episodios que me han parecido espectaculares, Uno de ellos es el de la acequia, en que la describe así como las operaciones que tuvo que hacer con sus vecinos para limpiarla y ponerla en operación. Asimismo, aprovecha para contarnos cómo se gestiona el agua de las acequias comunitarias: "If your land has water rights from a certain acequia, you are allotted a certain time and a certain quantity of water.". Esto explica la existencia de aljibes en los lugares más inverosimiles de las Alpujarras: son necesarios por si te toca el agua a horas intempestivas. Tanto he disfrutado con este capítulo que ya he buscado alguna ruta para hacer por las acequias del barranco de Poqueira.

El otro episodio que destacaría es el de la búsqueda del rebaño por las cumbres de la Serreta, en que te cuenta con todo detalle su ascenso y su fracaso para hacerlas descender hasta el punto de que le pillará la noche en la faena, con el peligo que eso le supuso.

Me ha encantado este libro, y he descubierto que lo mismo le pasó a muchos lectores, hasta el punto de que Stewart escribió otras dos entregas relacionadas con El Valero, que no tardaré demasiado en leer. El libro, y las otras dos entregas también, está traducido; el título, como tantas veces, es muy inexacto. Los limones solo salen al principio, y es precisamente cuando Stewart va por carretera en busca de propiedades y dice que su compañera le llamó la atención por tratar de no pisar los limones que había caídos en la calzada. O sea, nada de conducir o estar "entre" limones, sino precisamente conducir pisándolos.

sábado, 28 de febrero de 2026

El Levante, de Mircea Cartarescu

Tras acabar la lectura de Nostalgia pensaba que no volvería a leer nada de su autor. Y precisamente mientras pensaba eso leía su biografía al final del libro, y la brevísma descripción de este El Levante me hizo irresistible su lectura (unido a que ya sabía que era un libro corto).

Se presenta como una epopeya sobre la liberación de Rumania del yugo turco, al mismo tiempo que una historia de la literatura rumana, y todo ello mezclado con los delirios oníricos propios del autor, y sus aún más características participaciones en la acción. De hecho, el libro esta estructurado en cantos, como hacía Homero, y originalmente se escribió en verso, si bien luego Cartarescu hizo una versión en prosa que es la más extendida y traducida. En todo caso, quedan numerosos pasajes en verso en el libro, como prueba de su redacción original.

La narración es algo difícil de seguir. Quiza es una especie de Odisea que se desarrolla en zeppelin, en el siglo XIX, y lleva a los personajes desde Samos a Bucarest. El lider de la banda es un tal Manuil, a quien se irán uniendo un espia francés, Brillant, Zenaida, el gran Antropófago con su monito, Zoe y el sabio Nastratin. Bueno, y también el propio autor que no tiene reparos en unirse al objeto de su narración en un momento dado.

Estoy seguro que un rumano de cultura media será capaz de captutar muchas referencias históricas y literarias que a mí simplemente se me pasan. Eso les hará disfrutar más que a mí esta novela. Sí tengo que recriminar a la autora-editora que no ponga apenas notas a pie explicando referencias literarias que puedan explicar la aseveración antes dicha en la introducción, de que es una historia de la literatura rumana,

Claramente lo mejor de la obra son la continua interferencia por parte del narrador, que hace que no suenen extrañas referencias muy actuales, incluida una a la Guerra de las Galaxias ("El procedimiento es posmoderno, así que lo utilizaré también yo. Debes saber que la batalla que vas a leer más adelante está minuciosamente filmada, con efectos especiales e imágenes superpuestas, recortes, animación por ordenador, como en La guerra de las galaxias."). Eso hace que la lectura sea muy entretenida, incluso aunque no se estén pillando los otros niveles de la lectura, esto es, el histórico y el posible alegórico.

Y es que lo que en Nostalgia era ya relevante, pero no demasiado frecuente, aquí se hace parte directa de misma narración, que no se comprende sin la constante intereferencia del creador, que es incluso increpado por sus protagonistas (con referencia a Mafalda incluida): "—Querido autor, ¿qué va a ser de nosotros? ¿No sabes tú lo que sigue a continuación? ¿Acaso vamos a morir todos? Yo te he arrastrado entre los valientes sublevados para que seas nuestra Mafalda (ay, ojalá no seas nuestra Casandra), a ti, que has pintado con nubes los cielos de coral y has salpicado el campo con flores de antirrino y retama…" De hecho, el final ocurre en el Bucarest del presente (los 80), cuando los personajes llaman a la puerta del autor.

Dejo algunas de estas interrupciones/intervenciones que me han hecho más gracia:

Esta, invocando precisamente al Sueño, muy apropiada para un autor de realidad onirica, aunque aquí no abuse del recurso tanto como en Nostalgia: "Sueño, ensombrece con tu luz mi extraña epopeya, hincha su delicada vela con el invisible soplo de la Ensoñación, de la Fantasía; haz que el lánguido serafín no vuelva a arrastrar sus alas por la porquería y la tierra, sino que anuncie el futuro en el polvo estelar."

"Más o menos esta es la historia de monsieur Languedoc Brillant. Respecto a la letra ensortijada tatuada en su pecho, no sé nada todavía. Ten un poco de paciencia, graciosa mía, pues todo quedará aclarado al final." Obsérvese que al lector siempre el invoca en femenino. Espero que no sea una adaptación woke de la traductora.

"Estamos a 1 de abril de 1988. No brilla el sol ahí fuera. Escribo a máquina en la cocina." Desmitificando completamente la acción.

"De repente, de la lentilla del artilugio brotó un rayo fino que recortó en esta epopeya la página del globo, como si fuera una foto rectangular. Por un instante, en el cuadrado así abierto en El Levante aparecí precisamente yo, escribiendo el noveno canto en la máquina de escribir: figura alargada, rostro tembloroso; ojos que, obsesionados por su naturaleza, se vuelven siempre hacia sí mismos." ¿Inspiración de Michael Ende en el momento central de Die Unendliche Geschichte?

Añado algunas reflexiones o sencillamente frases brillantes. La primera revela una inesperada influencia hayekiana: "También yo soy republicana, también yo quiero la democracia, pero me temo que nuestro sueño fracasará estrepitosamente. ¿Es nuestro pueblo suficientemente maduro para algo así? ¿Acaso no llega más arriba el peor y el más insaciable?" Si no lo es, es que el análisis del austriaco era fácilmente observable en Rumania.

"¿Sufren los hombres? ¿Son oprimidos y humillados? También sufren los robles, sufrieron los trilobites, sufren las estrellas cuando se transforman en supernovas en el firmamento, sufren los peces en el agua, sufren los pangolines en los manglares, sufren los amaneceres cuando llega el mediodía, sufren la tierra, el agua, el aire y el fuego."

Esta es buenísima: "El necio, hasta no ser orgulloso, No parece lo bastante tonto,"

"Yo desvelé: «He tenido un sueño de esos que Dios envía desde el cielo en el que se me ordenaba ¡que nadie volviera a llamarme Zotalis! Que caiga muerto ahora mismo si no es verdad. (Pero yo les encasqueté solo mentiras y falsedades). Escuchadme, gitanos." (¿Se atreve a ironizar sobre el origen del Islam?)

Como en Nostalgia, apenas hay referencias a la vida en la Rumania de los 80, que aquí tampoco esperaba. En todo caso, me tropiezo con esta nota al pie de página explicando lo que está consumiendo Mircea mienstras termina de escribir el libro: "Nechezol es el nombre humorístico de un sucedáneo del café, elaborado a partir de avena y garbanzos, muy popular en los últimos años del régimen comunista, cuando el café era un artículo inexistente."

Creo que esta obra es más atractiva para conocer al autor. Es divertida, ligera y tiene algunas aventuras y giros inesperados. Sobre todo, se saber a dónde va. Yo la recomiendo antes que Nostalgia y seguramente que cualquier de sus otras obras, que me la impresión que se parecerán más a la primera, pero sobre las que no podré opinar porque no tengo intención de leerlas.

jueves, 26 de febrero de 2026

Nostalgia, de Mircea Cartarescu

Desconocía a este autor rumano, pero resulta que tiene una obra bastante extensa y traducida al español, y es el principal candidato a premio Nobel del país en que desemboca el Danubio. Desde que supe de él tenía gran curiosidad por leerlo, puesto que los escritores de la antigua Europa del Este me suelen resultar atractivos, por ejemplo, los hungaros.

Este Nostalgia es el libro que le lanzó al estrellato, y consiste en una colección de cinco cuentos, donde el primero "El ruletista" fue el principal causante del éxito. En todos ellos hay una clara vertiente onírica, en que se mezcla la realidad y el sueño, y la visión del escritor por medio. Podríamos hablar de una especie de realismo onírico, que no llega al surrealismo de, por ejemplo, Ende o algunos pasajes de Die Blechtrommel, de Gunter Grass. Así lo explican en la introducción: "Los escritores oníricos recurren al sueño de forma diferente a como lo habían hecho los surrealistas. Para ellos, el sueño no es un simple proveedor de imágenes sino todo un modelo compositivo."

El problema es que este realismo onirico tiene que estar muy contenido para que a mí no me aburra, porque básicamente consiste en contarte ocurrencias más o menos ligadas, que pueden tener su carga alegórica, no lo niego, pero que precisamente por eso solo son soportables en cantidades modestas. Una vez se supera dicha extensión, uno tiene la sensación de estar leyendo las tonterias que se le han ocurrido al tipo, sin saber muy bien qué interés pueden tener para ti.

Y así me encuentro con que de los cinco cuentos del libro, dos me han gustado mucho (El ruletista, El arquitecto), otro me ha resultado indiferente (El Mendébil) y los dos más largos me han aburrido (Los gemelos, REM). 

Lo más destacable del estilo de Cartarescu son sus intervenciones como narrador, muy en la línea de Thomas Mann, que tengo muy reciente porque mi lectura inmediatamente anterior ha sido su Doktor Faustus, Y por si me quedaba duda de su influencia, aquí tengo esta frase en El Ruletista: "una Babel de papel, un Bildungsroman de mil páginas, en el que yo, un humilde Serenus Zeitblom, seguiría con el corazón en un puño la demonización progresiva del nuevo Adrian."

Hay que tener en cuenta que muchas de estas incursiones de la narración se producen además en el terreno onírico a que me estoy refiriendo, añadiéndose un picante que Mann no tiene. Dejo algunos ejemplos:

"El Ruletista no podía vivir en el mundo, lo cual es en cierto modo una forma de decir que el mundo en el que él vivía era ficticio, que era literatura. Porque los personajes no mueren jamás, viven siempre que su mundo es «leído»"

"Ni siquiera yo mismo sé qué lugar de esta serie ocupo yo. En el momento en que os cuento todo esto, un rosario infinito de marionetas y marionetistas hablan en sus mundos a un infinito rosario de niños, utilizando las mismas palabras que yo utilizo."

"Aquí, querido lector, me temo que, sin querer, te voy a dejar a dos velas. Es decir, no voy a contarte nada de lo que veo que sucede en la cama rectangular; ahora que he salido del cerebro ardiente de Vali—he olvidado decirte que así se llama el joven rubio de barba dorada—, la veo en todo su esplendor, con sus formas en relieve, sus cráteres y sus seísmos."

"Si, siguiendo una buena costumbre de lector, habéis empezado el libro al revés, leed ahora mismo El Ruletista. Es lo mejor que podéis hacer en este paréntesis en el que ellos se aman." (Esta frase aparece en REM, el cuarto cuento del libro).

"¿Te has olvidado de mí, amado lector? Soy yo, el narrador. Es cierto que no he asomado mi graciosa cabecita, pero eso es porque he estado ocupado con un asunto completamente distinto."

Sin entrar a los argumentos concretos de cada cuento, cuyo descubrimiento dejo al lector interesado, me ha resultado especialmente onírico el pasaje en que los protagonistas, por alguna razón, recorren un museo en el cuento de "Los gemelos". De aquí rescato esta frase: "Avanzo por senderos estrechos en el bosque oscuro de su paleoencéfalo, me reflejo en las aguas de la epífisis (¿ pero viendo a quién?), paso sobre las fosas de recuerdos que aúllan en la brea fundida, me retuerzo bajo lluvias de copos de fuego, subo purificado al mesencéfalo lleno de reptiles y de pájaros dentados, perdido allí, entre helechos arborescentes." Suena muy bien su lectura, pero adolece del problema ya citado: ¿por qué se me cuenta esto?

Por último, un par de pasajes que me han hecho gracia, reveladores del potencial de imaginación que tiene Cartarescu:

"¿Eres politólogo, atomista, un biólogo con ideas originales, sociólogo o antropólogo? Pues derechito a «Ideas contemporáneas». Tienes derecho a elegir el color, del amarillo limón al violeta pensamiento. ¿Eres algo indefinido, un novelista desconocido o quizás demasiado conocido, un pedagogo? Volumen separado, con todas sus ventajas y sus desventajas. ¿Eres ingeniero, profesor de resistencia de los materiales, calderero, matemático? Lo sentimos. La señora que vive en este apartamento no te comprará jamás."

"la función fundamental del coche no era, como se considera habitualmente, la de recorrer distancias cortas, la de desplazar a un hombre de un lugar a otro del espacio. Esta es únicamente su función secundaria y, si lo piensas dos veces, es en último término inútil. La nobleza del coche radica precisamente en que se puede tocar el claxon, es decir, comunicar y comunicarse."

Por cierto, que esta referencia al coche, en concreto un Dacia, que se hace en El arquitecto es quizá el único punto del libro que el autor nos deja entrever la vida en la Rumanía comunista, cuando nos explica que "Así, los dos arquitectos habían reunido en su cuenta corriente, a lo largo de cinco años, una suma suficiente como para comprarse un Dacia, el sueño que siempre había albergado Elena." Cinco añitos antes de hacerse con el coche, dos arquitectos de éxito. 

La verdad es que me hubiera gustado que esta obra estuviera un poco más anclada en la realidad y fuera más costumbrista, quizá era lo que esperaba y me atraía. Pero no ha sido así, por lo que no me ha interesado demasiado este autor. Y estaba decidido a no volver a leer nada de él, pero en la lectura de la biografia final aparecía una referencia a El Levante, que me lo ha hecho apetecible, y sigo leyendo la señor Caraterescu, ahora esta otra obra, que no tardaré mucho en reseñar aquí.