miércoles, 1 de julio de 2026

Mientras escribo ("On writing"), de Stephen King

Me costó bastante tiempo reconocer a King como el gran escritor que es. En su momento, le tenía calificado como escritor best-seller de novelas de terror, pues mi conocimiento de él venía de las películas basadas en sus obras, como Carrie o Cujo. Las lecturas de Carrie o El juego de Gerald no cambiaron en lo fundamental tal apreciación, aún reconociendo que el tipo no escribía mal. Fue la lectura de la saga de "La torre oscura" la que me hizo cambiar completamente la percepción, y llevarlo al lugar que su talento merece. Pese a haberme gustado mucho, que me aspen si puedo recordar algo de la historia.

Pero lo cierto es que, aún teniéndole por un gran escritor, apenas he vuelto a leer nada de él (buscando en el blog veo que en 2016 leí Revival, y hago las mismas reflexiones que acabo de hacer). Un amigo y lector de este blog me habló de este ensayo y decidí que no habría mejor forma de hacer justicia a su autor, que leer precisamente sus reflexiones sobre cómo escribir, algo que no he hecho con ningún otro escritor.

El libro tiene dos partes claramente diferenciadas, más un estrambote que me ha sobrado, en el que nos cuenta un accidente que tuvo que casi le cuesta la vida y que se produjo mientras redactaba esta obra.

La primera parte recopila una serie de episodios de su niñez y juventud, sin ningún orden aparente, que King recuerda como relevantes para su interés por la literatura y posiblemente parte de la cadena causal que le llevó a ser escritor. Estos capítulos tienen todo el sabor de las películas de los 80, en que los niños americanos persiguen de una u otra forma sus sueños. Además, contados como los cuenta King, pues se podrían llevar al cine tal cual. No me esperaba gran cosa, pero King demuestra todo su saber hacer y consigue que esta parte se lea en un suspiro.

De los episodios de la niñez, me quedo con esta frase: "I remember believing that details were dentals and that a bitch was an extremely tall woman. A son of a bitch was apt to be a basketball player.". Y con las caminatas de varias millas para poder ver pelis serie B en el cine, claro.

Fundamental resulta su relación, matrimonio e hijos con Tabitha, aunque "From a financial point of view, two kids were probably two too many for college grads working in a laundry and the second shift at Dunkin’ Donuts." La importancia de su esposa queda recogida en esta frase: "Writing is a lonely job. Having someone who believes in you makes a lot of difference. They don’t have to make speeches. Just believing is usually enough."

Los últimos episodios son bastante más dramáticos, ya que King confiesa los problemas que tuvo con el alcohol durante más de diez años, de los que solo pudo salir gracias a la literatura y a, se adivina, su querida esposa. Su conclusión sobre la relación entre literatura y alcohol tras su dolorosa experiencia es bastante dura: "The idea that creative endeavor and mind- altering substances are entwined is one of the great pop- intellectual myths of our time. The four twentieth- century writers whose work is most responsible for it are probably Hemingway, Fitzgerald, Sherwood Anderson, and the poet Dylan Thomas. They are the writers who largely formed our vision of an existential English- speaking wasteland where people have been cut off from one another and live in an atmosphere of emotional strangulation and despair."

Tras estas memorias, King entra en materia y se vuelve muy ejecutivo en sus consejos para futuros escritores. El primero y fundamental es fácil de adivinar: "“read a lot, write a lot” is the Great Commandment". Eso implica que te tienen que gustar ambas cosas, tienes que disfrutar haciéndolo, con King confiesa hacerlo.

A partir de aquí, los consejos pasan a ser más técnicos. King utiliza la metáfora de la caja de herramientas en la que tienen que estar nuestras técnicas. Por ejemplo, hay cajetines dedicados al vocabulario, a la gramática y al estilo. Dos consejos que le parecen fundamentales: no usar adverbios, especialmente en los diálogos, y evitar la voz pasiva. Aquí los dejo.

King recomienda evitar los libros en torno a una trama diseñada. Más bien, lo que propone son personajes y situaciones, y a partir de ahí rescatar la historia como si se estuviera desempolvando un fósil. Que fluya naturalmente lo que harían los protagonistas en la situación definida. Así es más fácil escribir y al escritor le aguardan muchas sorpresas.

Hay que hacer buenas descripciones, pero no exhaustivas: "Description is what makes the reader a sensory participant in the story. Good description is a learned skill, one of the prime reasons why you cannot succeed unless you read a lot and write a lot. It’s not just a question of how- to, you see; it’s also a question of how much to."

Dejo aquí de recoger sus consejos, que no quiero transformar esta entrada en una especie de decálogo-resumen. Sí quiero cerrar con otro consejo técnico muy interesante, de cómo aborda King sus novelas. El proceso tiene dos partes: en la primera, escribe a puerta cerrada y sin parar, tratando de "excavar" la historia de la situación que se le ha ocurrido. Es un proceso que le suele llevar tres meses y termina en el primer borrador de la novela.

Luego llega la revisión de dicho borrador, y eso ya se hace a puertas abiertas, en el sentido de que recaba opinión de terceros (como su esposa). En esta etapa tiene que limpiar el primer borrador de lo que no es necesario para la historia (así a grosso modo, reducir la extensión al menos en un 10%) y ajustar y afinar el estilo. "Your job during or just after the first draft is to decide what something or somethings yours is about. Your job in the second draft— one of them, anyway— is to make that something even more clear. This may necessitate some big changes and revisions. The benefits to you and your reader will be clearer focus and a more unified story. It hardly ever fails."

Por último, y sin forzar, si la historia puede reflejar algún tema, en esta etapa es en la que se refuerzan y añaden los elementos temáticos. Pero, ojo: "Good fiction always begins with story and progresses to theme; it almost never begins with theme and progresses to story."

La obra se cierra con el postcriptum ya citado, y con un ejercicio real de corrección de borrador llevado a cabo por King, en que nos propone el primer borrador, y a continuación lo corrige compartiendo con el lector dichos cambios y las razones. Interesante.

Como todos los libros de King, se lee bien. Me cuesta recomendarlo para lectores en general, aunque es indudable que es lectura obligada para gente interesada en escribir. Por último, pequeño capón para el traductor del título. ¿No le gustaba un sencillo "Así escribo"?

domingo, 28 de junio de 2026

V13, de Emmanuel Carrère

Acerté esta vez. Tras la reciente lectura de Koljos, la conclusión era clara: si Carrère me cuenta cosas que me interesen seguramente me guste mucho su libro. Y este V13 trata del juicio sobre los atentados de Bataclan, que es un tema ciertamente más interesante que las peripecias familiares de Carrère. Así que me ha gustado bastante, ha sido una lectura muy amena, en que se combina el talento narrativo del autor con un asunto apasionante. Voy más allá: ninguna narrativa puede ser objetiva, por mucho que sea una crónica de un juicio, y el gran valor añadido de Carrère es que su sensibilidad te lleva a lugares que un estilo más objetivo no te hubiera permitido alcanzar. Digamos que Carrère también acierta en la selección de los mejores momentos del juicio, y sobre todo en la contextualización que da al mismo, eligiendo aspectos que no translucen de la pura crónica, pero que son necesarios para que el lector comprenda mejor lo que está pasando. Por ejemplo, aspectos procedimentales."En justice normale, c’est ce qu’on appelle un alibi en béton, qui conduit à l’acquittement même si on avait de très mauvaises intentions. En justice antiterroriste, non, l’intention suffit et les deux hommes encourent 20 ans de prison."

O este otro aspecto técnico, que Carrère critica aunque sea contra los malos: "Qu’à cela ne tienne, dit le parquet, on va considérer l’ensemble des scènes d’attentat comme une seule scène d’attentat. N’avoir pas tiré dans un café du XVIIIe équivaut à avoir tiré dans une salle de concert du XIe. Ça s’appelle « l’interchangeabilité » des théâtres, c’est la transposition territoriale de l’adage « si ce n’est toi c’est donc ton frère », qui est le grand ressort de l’AMT, et avec toute l’estime que je porte aux avocats généraux ça me laisse perplexe."

V.13 es el nombre del sumario en que se trató este caso de terrorismo. Carrère propone a cierto periódico cubrirlo como corresponsal, con la idea de publicar como resultado un libro que agrupe sus crónicas semanales. Carrère es consciente cuando hace la propuesta de que es algo que le va a consumir bastantes meses de su vida, día y noche. No solo eso: "Jour après jour, nous allons écouter des expériences extrêmes de mort et de vie, et je pense qu’entre le moment où nous entrerons dans cette salle d’audience et celui où nous en sortirons, quelque chose en nous tous aura bougé."

Una primera sorpresa que me llevé es que los atentados del Bataclan realmente son varios, y solo uno de ellos ocurrió en la sala de fiestas. Hubo también muchos muertos en las terrazas parisinas, a cuyos clientes se ametralló indiscriminadamente. Y pudo haber sido una verdadera catástrofe si los terroristas hubieran consumado su plan entrando en el estadio de France donde se celebraba un partido entre Inglaterra y Francia. Por suerte, los espectadores de éste no se llegaron ni a enterar de lo que podría haber sucedido.

El primer capítulo del juicio se dedica a las víctimas y es sencillamente sobrecogedor, "La certitude qu’on va mourir, l’instinct de ne pas mourir. L’odeur de la poudre et du sang. Le fait que les tueurs avaient l’air de bien s’amuser. Les corps enchevêtrés, les râles d’agonie, les sonneries des téléphones.", quizá lo mejor del libro. Evidentemente, Carrère no puede reflejar todos los testimonios, pero es capaz de resaltar la significación de todos y cada uno de ellos. "Mais il n’y a pas et ne peut y avoir de redites parce que ces mêmes instants chacun les a vécus avec son histoire, avec ses séquelles, avec ses morts, et les dit maintenant avec ses mots."

Por momentos, se plantea la misma problemática sobre la que trataba Das Konzert, sobre el libro de una de las víctimas "c’est un dialogue avec Azdyne Amimour, le père de Samy Amimour qui s’est fait exploser sur la scène du Bataclan. On a déjà du mal, instinctivement, à admettre que les enfants de bourreaux ne sont pas responsables des crimes de leurs pères, mais leurs parents…"

La segunda parte se dedica a los acusados, sobre los que se tratará largo y tendido tratando de entender que puede llevar a un joven a hacer actos de tal barbarie. Aunque también es cierto que ninguno de los asesinos factuales se someten a juicio, pues todos se suicidaron durante los atentados. Detrás de ellos, los problemas de Siria y el Estado Islámico, y la ilusión de muchos musulmanes por lo que estaba ocurriendo allí, ilusión combinada con desesperación de los padres, que ven cómo sus hijos e hijas mutan de forma inexplicable. Carrère tiene claro lo que supone el Estado Islámico: "L’État islamique ne dit pas : c’est la guerre, nous avons le triste devoir pour que le bien triomphe de commettre des actes terribles. Non, il revendique le sadisme. C’est sur le sadisme, sur l’exhibition du sadisme, sur l’autorisation d’être sadique qu’il compte pour convertir.

Y por último la tercera parte se dedica al tribunal, a los abogados y jueces, a sus alegatos. Carrère con gran humildad reconoce la brillantez de muchos de los abogados, que le hacen cambiar de opinión con cada alegato, de lo que parece obvio cuando el caso lo presenta el fiscal, a las dudas que surgen cuando hablan los abogados de la defensa. "Et, comme je l’avais prévu, après avoir été à presque 100 % convaincu par le réquisitoire- fleuve du trio Hennetier- Braconnay- Le Bris, je me laisse maintenant convaincre, disons à 50 %, par les avocats qui le démolissent."

De esta parte, me quedo con una frase sobre el papel del abogado defensor: "Être avocat, c’est ça : faire tout ce qu’on peut pour que l’accusé soit jugé selon le droit et pas selon les passions. Et puis, quand tout le monde a tourné le dos, être le dernier à tendre encore la main."

Es precisamente esto lo que nos propone la crónica de Carrère, tratar de entender que ocurrió, muy fácil con las victimas, mucho más complicado en el caso de los terroristas, y evitar que la indignación nuble el entendimiento, porque si no el ejercicio será poco esclarecedor. Carrère contiene su ira para ser objetivo en lo que nos cuenta y poder sacar nuestras propias conclusiones. Pero no hay que perder en ningún momento de vista el resultado de lo ocurrido, y que resume muy bien siguiendo lo que responde un policía egipcio a Nadia, la madre de una de las víctimas, musulmana de religión: "ta fille et les autres, ils sont shahid, martyrs, et entendre de la bouche de ce policier égyptien que les martyrs c’étaient eux, pas les tueurs qui s’attribuaient cette dignité dans leur ignorance crasse et manipulée, c’était comme si le monde se remettait à l’endroit."

Se trata de una lectura muy satisfactoria, que sin embargo nos enfrenta con nuestras propias carencias en España. Aquí también tuvimos nuestros atentados "islamistas" que preceden a los de Bataclan, el terrible 11-M, más aparatoso y con más muertes. Sin embargo, aquí ese atentado ha sido pasto de la politica. Al contrario que en Francia, no se hizo un juicio con intención de esclarecer lo ocurrido y reparar a las víctimas, sino más bien de oscurecer y enmierdar todo, y que nadie sepa nunca realmente lo que pasó, empezando por el papel que tuvo el PSOE, gran beneficiario del atentado y sus mentiras. Y como no ha habido un juicio decente, no hay tampoco una crónica objetiva como la que nos presenta Carrère. Me fastidia reconocerlo, pero hay cosas en que Francia nos da sopas con honda. Esta es otra más. 

lunes, 8 de junio de 2026

Han cantado bingo, de Lana Corujo

Ya he dicho muchas veces que en la lectura hay que explorar, y que tal exploración muchas veces tiene inesperadas recompensas. Bueno, pues no ha sido el caso de esta novelilla que es, simplemente, mala, ciento y pico páginas que no dicen nada. Ni siquiera me parece que esté bien escrita: son capítulos muy cortos, algunos de un solo párrafo, escritos a base de frases igualmente cortas, que raramente permiten expresar un pensamiento complicado. Una novela a base de twits. Pero es que esas frases no están tampoco bien construidas, así que lo único que queda es pasar páginas hasta que termine.

La protagonista nos cuenta su trauma infantil por la muerta de su hermana, el efecto que tuvo en sus padres, y el momento en que ocurre la desgracia, en que su abuela está jugando al bingo. Como los capítulos, además de cortos, están desordenados, nos encontramos otra vez en el síndrome del twit. La historia. por cierto, ocurre en Lanzarote, de donde es oriunda la autora, a los pies de un volcán (extinto) llamando El Ahorcado. Precisamente creo que la novela se me hizo más llevadera mientras trataba de adivinar en qué isla de las Canarias ocurría, y estaba convencido de que era La Palma hasta que se reveló explícitamente que era Lanzarote.

Lo único que puedo salvar es el uso de expresiones de origen canario que desconocía, y que han puesto un poco de picante a una lectura por lo demás carente de interés: "sarantones", "traquinienta", "chinijas", y "lambuzada". Y lo que me ha resultado insoportable es el uso de subrayados, cursivas, corchetes y llaves para marcar los diálogos, con personas reales o imaginadas. No he entendido la lógica de este recurso estilístico que transforma cada página en un árbol de Navidad. Como tampoco entiendo por qué los títulos de los capítulos comienzan con minúscula y terminan con un número en superíndice, por mucho que sean los números que cantaron en el fatídico bingo.

Si alguien encuentra gracia a este libro, que lo diga. Lo siento por la autora.


domingo, 7 de junio de 2026

Se tiene que morir mucha gente, de Victoria Martín

Tras ver y reirme mucho con la serie homónima, era inevitable que quisiera leer el libro para ver si aún me podía reir más. La autora ha colaborado en la adaptación del guión de su novela, pero realmente su fama le viene de un podcast que hace con una compañera. Vamos, que la serie es en realidad el último eslabón de la cadena de su fama.

Y el libro es lo que cabía esperar: una sucesión de comentarios con toda la mala leche, sobre sus amigas, conocidas, sus compañeros de trabajo, los hombres, el capitalismo y el heteropatriarcado ("los hombres han construido un mundo horrible e irrespirable única y exclusivamente para no tener que cambiarse las putas sábanas."), y también sobre ella misma. En la serie, esas dosis de mala lecha se personifican en el alter-ego infantil de la protagonista. En la novela desaparece tal intermediario, porque en realidad no hace falta, pero se le echa de menos.

En su lugar, sí tenemos bastante vocativo en que la autora interpela al lector con sorna, e incluso se mete con él:

"No sé, tampoco confiéis en mis teorías, ni que fuese yo Platón o Risto Mejide."

"No, perdona, tu familia es tu familia y tus amigos jamás se harán cargo de todo lo que conlleva soportarte a ti, persona disfuncional que me estás leyendo."

"Dejad de leer este libro, pero eso no cambiará el hecho constatable de que es imposible vivir como un adulto funcional siguiendo los consejos de Pumba de El Rey León."

El único problema es que en algún momento el lector se va a cansar del pim-pam-pum, por muy ingenioso que sea, y va a tratar de interesarse en la historia. A mí me debió de pasar en el 30% del libro, y a partir de ahí te das cuenta de que no hay más cera que la que arde, y todo es esperar a la siguiente maldad que se le ocurra a la protagonista.

Como he dicho, parte de las maldades se las dedica a los hombres en general, aunque haya un par de protagonistas masculinos que se lleven hostias directamente. Y luego está el tema del capitalismo. Claro, aquí hay que distinguir si son cosas que piensa la personaje ficción, o son pensamientos de doña Victoria que le pone en boca a Bárbara. Sospecho, del apartado final de agradecimientos, que reflejan los pensamientos de la autora. Pues solo aclararle a Victoria-Bárbara que es gracias al capitalismo que esa inquietud y esfuerzo, ese no poderse estar quieta que siente ella, y que contrasta con la actitud de Bárbara ante la vida, tiene recompensa. Sin capitalismo, daría básicamente igual que Victoria se levantara o no de la cama todos los días con ganas de hacer algo. 

En cuanto a la trama, poca sorpresa para quien haya visto la serie. Se nos cuentan unas cuantas semanas de la vida de Bárbara y sus amigas Macarena, lesbiana y actriz, y Elena, casada con un señor mayor rico y embarazada ("De momento no había conseguido atrapar a la gallina de los huevos (caídos) de oro,"). Bárbara, por su parte, trabaja en un late-night show, donde no nos acaba de quedar claro qué hace. Pero ya digo que la trama es secundaria, porque lo que uno busca y disfruta, al menos durante una parte de la lectura, son son invectivas.

Dejo aquí algunas para cerrar esta entrada. Empiezo con la familia:

"Para mi padre, ser una persona decente es tener ropa para ir a eventos e ir a esos eventos. Para mi madre, ir decente es estar desnuda. Vaya dos referentes vitales para crecer de una manera mentalmente saludable."

"Debo decir que mi madre había customizado y decorado ella misma su casa y parecía la vivienda de una Agatha Ruiz de la Prada trastornada; vamos, de Agatha Ruiz de la Prada."

Ahora, alguna dedicada a sus amigas:
"¿De dónde sacaba exactamente Fabiola a sus amigos? ¿Tenía una fábrica de gilipollas?"

"Elena estaba dándose un baño. Había metido una bomba de Lush y parecía que estaba sumergida en la diarrea de un unicornio."

Y por último algunas contra la burguesía:
"Qué maravillosas son esas cocinas, dan ganas de dejar que tu asistenta se tome un descanso y cocinar tú."
"La cría modelo infantil abrazó a su madre, la de la portada del libro, que la cogió en brazos mostrándola al grupo. Me fijé en que tenía los labios y las mejillas maquillados. Daba bastante miedo, como si fuese una enana terrorífica."
"Me percaté de que más de uno se había hecho un implante de pelo, lo que les daba un aspecto tremendamente ridículo: parecían la muñeca esa de Play-Doh a la que le sale plastilina por la cabeza."

¿Rezuma mala leche o no?

viernes, 5 de junio de 2026

Incertidumbre radical ("Radical Uncertainty"), de John Kay y Mervyn King

Se trata sobre un ensayo al respecto de cómo se ha tratado, se trata y se debería tratar con el concepto que le da título: la incertidumbre radical. Ello pasa por aceptar que los seres humanos tenemos que lidiar con nuestro desconocimiento del futuro, y que éste no puede ser previsto, de ahí que sea incierto, y radicalmente incierto.

La primera parte se dedica a explicar cómo, principalmente, los economistas han tratado la incertidumbre radical, y es un ataque en toda regla a todos aquellos que piensan que la incertidumbre se puede domar a base de asignar probabilidades e ir revisando dichas probabilidades con la información adicional que se va obteniendo, siguiendo las fórmulas bayesianas. 

Los autores lo critican con gran brillantez, oponiendo puzzles a misterios: "The claim of the modern science of decision theory is that most mysteries can be reduced to puzzles by the application of probabilistic reasoning. Such reasoning can provide solutions to puzzles, but not to mysteries. How to think about and cope with mysteries is the essence of managing life in the real world and is what this book is all about."

Para poder aplicar probabilidades, lo mismo que para las ciencias naturales, los procesos tienen que ser estacionarios, esto es, mantener sus características con el paso del tiempo. Y esto es algo que esencialmente no puedo ocurrir en los procesos sociales, en que lo que hacen los seres humanos alteran los comportamientos de los demás, empezando por las propias políticas gubernamentales (la crítica de Lucas a los economistas que le antecedían).

Algunas de las reflexiones asociadas son de interés. Por ejemplo: "To make a statement about probability in a real world it is necessary to compound the probability derived from the model itself with the probability that the model is itself true. And there is no means of knowing whether the model is true; indeed it is difficult even to attach meaning to the concept ‘the probability that a representation of the world is the world’." Esto es, que el análisis probabilístico solo tiene sentido si se tiene un modelo de funcionamiento previo, con lo que parte del problema es cómo saber en un entornon de incertidumbre radical si el modelo va a seguir siendo válido.

Y también esta, relacionan el lenguaje cotidiano que hablamos con la expresión de probabilidades: "These descriptions of likelihood, confidence, surprise and certainty are often used in everyday language, interchangeably with probabilities. But they are not probabilities. They give us rankings, representing an ordering rather than a numerical scale." En definitiva, los seres humanos no usamos análisis probabilísticos para confrontar la incertidumbre radical, salvo en casos triviales, o como parte de una visión más amplia.

¿Qué es lo que usamos? Reponden los autores; narrativas, que tratan de responder a la cuestión constante: ¿qué pasa aquí? O sea, lo que tratamos es de entender lo que está ocurriendo antes de tomar deciones, y para eso usamos tantas herramientas como conozcamos o se nos ocurren, incluidas, pero no exclusivamente, modelos de "small worlds" como los probabilísticos.

Una vez introducido el concepto de narrativa, ya podemos distinguir entre riesgo e incertidumbre. Ambos conceptos quedan difuminados y confundidos en el momento en que alguien cree que el futuro se puede modelar con probabilidades. El ejemplo paradigmático es el modelo CAPM, donde en base a las volatilidades del precio de las acciones se pretende construir carteras que protejan su valor en el futuro. Pero en realidad dichas técnicas no pueden proteger frente a la incertidumbre, solo lo hacen del riesgo.

El riesgo lo asocian Kay y King a la posibilidad de que nuestra narrativa sera errónea o la tengamos que cambiar en el futuro. Por ello nos dicen, con cierta sorna, que "The primary purpose of risk management is often to protect the reference narrative of individuals within the organisation rather than the organisation itself".

La distinción más clara en la práctica nos la proporciona un ejemplo que usan en el último capítulo: "Denmark provides its inhabitants with a secure reference narrative – they do not feel threatened by loss of income, or crippling medical bills, or terrorist threats, or insecure retirement. "

"The people of Denmark or Switzerland can enjoy uncertainty because they experience little risk and are secure in their reference narratives. Far from representing a threat, uncertainty can be the source of all that makes life worth living."

La cuestión fundamental pasa a ser cómo construir una buena narrativa, que nos permita entender bien lo que está sucediendo de cara a tomar nuestras decisiones. Aquí podemos usar los modelos "small worlds", análisis probabilístico o lo que se nos ocurra, siempre teniendo claro que no podemos predecir el futuro. Por ejemplo: "Scenario planning is a way of ordering thoughts about the future, not of predicting it.". En este contexto, hay que tener claro que "Reasoning and decision-making are not the same thing. Reasoning is part of decision-making, but reasoning is not decision-making, nor decision-making reasoning. Decision-making describes the choice of actions, reasoning is how we explain those choices to ourselves, and to others."

Me ha resultado muy ilustrativo el ejemplo que dan de Waze como herramienta para tratar de predecir el futuro: "What Google programmers are not trying to do is to construct a general theory of traffic from which all motorists could anticipate the trajectories of all other motorists for the next several years and make their own decisions accordingly, iterating towards an equilibrium in which every journey plan is optimal given the optimal journey plans of all other motorists." No, se conforman con proporcionan información útil y práctica que nos facilite la construcción del escenario y la toma de decisión.

Lo que sí tienen claro es que el confrontamiento con la incertidumbre radical ha de ser y ha sido un proceso colectivo (justo lo que hace Waze), que se hace mucho más robusto con la comunicación entre individuos y la puesta a prueba y discusión de las distintas narrativas. Y es que "Human intelligence is collective intelligence, and that is the source of the extraordinary human economic achievement. We can navigate radical uncertainty because we chart it together."

Y una vez tenemos claro cómo hacer frente a la incertidumbre radical, King y Kay se empeñan en argumentar las ventajas de que ese sea el mundo a que nos enfrentamos. "The innovative success of a market economy does not result from individuals or firms trying to ‘optimise’ but from their attempts by trial and error to navigate a world of radical uncertainty." Esto conecta claramente con la necesidad de estabilidad institucional para que el proceso emprendedor funcione: necesitamos una narrativa de que los ingresos que obtengamos serán nuestros, sin riesgo, para poder embarcarnosn en proyectos inciertos.

Este libro es muy interesante y lleno de casos ilustrativos. Pero quizá lo sobra extensión para las ideas que expone: quizá se podía dejar en la mitad, y sería igual de provechoso. Lo que pasa es que a los autores les gusta regodearse en su (amplia) experiencia y en sus prolijos conocimientos, y no pierden ocasión de encadenar anécdotas más o menos conocidas para ilustrar lo que cuentan. Ello hace que la lectura se haga algo pesada.

Esta pesadez queda en algunos momentos atemperada por el sentido del humor que tienen, algo raro en economistas (aunque ésta no sea una obra sobre economía, sus autores sí son economistas). Dejo aquí un par de ejemplos, los dos relacionados con la economía conductual, a la que también critican con argumentos muy parecidos a los vistos en Escaping Paternalism (esto es, que los sesgos cognitivos del ser humano no son fallos respecto a un modelo ideal de ser racional).

"The most important finding of the experiment was, perhaps, the extraordinary patience of the student participants in submitting to a pointless task for an extended period for meagre return."

"Tversky was interested in what he called ‘natural stupidity’, and prone to find it in those who disagreed with him."

jueves, 4 de junio de 2026

Guia para viajeros inocentes ("The Innocents Abroad"), de Mark Twain

La verdad es que poco más se le puede pedir a un libro que lo que ofrece éste. Ni más ni menos que un crucero turístico por el Mediterráneo a mediados del siglo XIX, y encima narrado por uno de los escritores más divertidos y brillantes del momento, el celebrado Mark Twain. Con estas expectativas, es difícil que el libro no decepcione por una u otra razón. A mí me ha ocurrido un poco, aunque no podría apuntar con precisión las causas. Quizá sea por qué Twain no me parece tan brillante o divertido como a la mayor parte de la gente, especialmente a los norteamericanos. Pero tampoco me hacen gracia los comediantes stand-up con que ellos parecen deslomarse de risa a tenor de lo que observo en series y películas, por lo que encaja en el patrón: no acabo de pillar las cosas que les hacen gracia a los estadounidenses.

El itinerario nos lo presenta Twain en el prefacio del libro, y es ciertamente jugoso a priori: tras atravesar el Atlántico con parada en las Azores, recorrerán Gibraltar, Marsella, Génova, Roma, Napoles, Palermo, Atenas, para luego saltar a Asia via Estambul, Esmirna  (tras breve visita a la rusa Sebastopol) y alcanzar Siria y Tierra Santa, el destino de la expedición. La vuelta la harían por Egipto, Malta, España y Madeira. No todos los tramos son naúticos, y de hecho la mayor parte del tiempo la pasan en trayectos por tierra firme, que les llevan, por ejemplo, desde Marsella a Paris y, principalmente, por Siria desde Damasco a Jerusalén. Un viaje de varios meses, al que no sabemos si Twain va en calidad de periodista o de turista-peregrino como los demás.

Siendo Twain el que escribe el tono irónico está omnipresente. Serán objeto de sus burlas tanto los aborígenes de las distintas áreas que visita, como los monumentos, obras de arte y sobre todo reliquias religiosas, y también sus propios compañeros de peripecia. Lo que sorprende es la facilidad con que transita el texto desde este tono irónico a un tono maravillado cuando Twain contempla alguna de las maravillas de su viaje, como puede ser la iglesia del Santo Sepulcro, las pirámides o la catedral de Milán, por mencionar algunos. Aquì se nos muestra un Twain genuinamente disfrutando del sightseeing como cualquie turista del montón. Como digo, el tono irónico de Twain es en general gracioso, pero a mí me parece en muchas ocasiones demasiado ingenúo como para hacerme gracia. Como cuando se hace un chiste obvio. Aunque quizá en el momento que lo escribió no lo era.

Algo que me interesaba especialmente de esta narrativa es la forma de viajar y hacer visitas turísticas en el siglo XIX, y más por unos casi pioneros americanos. No decepciona en esta faceta, pero tampoco sorprende tanto. Lo hizo mucho más el muy recomendable "Voyage en Espagne", de Gautier. Entre otros momentos, destaca esa visita nocturna a la Acrópolis de Atenas, inimaginable en la actualidad, tras escaparse del barco en que estaban haciendo cuarentena y caminar desde El Pireo, todo ello de noche. Me sorprende que en muchas ciudades los sitios que se visitan sean básicamente los mismos que en la actualidad; especialmente, en el caso de Gibraltar, donde visita los túneles del Gran Asedio o las alturas del peñón para ver los macacos (aunque sube en mula en lugar de en taxi, lo que ahorra el atasco), e incluso se la habla de la cueva de Gorham, que dista de ser uno de los sitios top del peñón. Otro tanto ocurre, con la vista del palacio Ducal en Venecia.

Una cosa sorprendente, y que critia Twain con fruición, es la costumbre de sus coviajeros de llevarse trocitos de piedra de los monumentos que más les impresionan. "While we stood looking, a wart, or an excrescence of some kind, appeared on the jaw of the Sphynx. We heard the familiar clink of a hammer, and understood the case at once. One of our well meaning reptiles-- I mean relic- hunters-- had crawled up there and was trying to break a "specimen" from the face of this the most majestic creation the hand of man has wrought." Parece mentira que tantos monumentos hayan llegado en condiciones de revista a la actualidad, cuando nadie se encargaba de cuidarlos y sí había gente que los destrozaba.

Las reflexiones de Twain qua turista reflejan a la perfección lo que sentimos los actuales, al menos un servidor, con el valor añadido que él sería de los primeros en ponerlos por escrito. He aquí un par de ejemplos: 

"Our experiences in Europe have taught us that in time this fatigue will be forgotten; the heat will be forgotten; the thirst, the tiresome volubility of the guide, the persecutions of the beggars-- and then, all that will be left will be pleasant memories of Jerusalem, (...) for even thus early do episodes of travel which were sometimes annoying, sometimes exasperating and full as often of no consequence at all when they transpired, begin to rise above the dead level of monotonous reminiscences and become shapely landmarks in one's memory."

"To do something, say something, see something, before any body else-- these are the things that confer a pleasure compared with which other pleasures are tame and commonplace, other ecstasies cheap and trivial."

"Travel is fatal to prejudice, bigotry and narrow- mindedness, and many of our people need it sorely on these accounts. Broad, wholesome, charitable views of men and things can not be acquired by vegetating in one little corner of the earth all one's lifetime."

En particular, con la siguiente sobre Nazareth me identifico completamente y pensé exactamente lo mismo cuando recorrí sus calles: "Nazareth is wonderfully interesting because the town has an air about it of being precisely as Jesus left it, and one finds himself saying, all the time, "The boy Jesus has stood in this doorway-- has played in that street-- has touched these stones with his hands-- has rambled over these chalky hills.""

Y también dejo está sobre el café turco, delicioso cuando se sabe pedir y consumir, algo que no parece ser el caso de Twain: "Turkish coffee is the worst. The cup is small, it is smeared with grounds; the coffee is black, thick, unsavory of smell, and execrable in taste. The bottom of the cup has a muddy sediment in it half an inch deep. This goes down your throat, and portions of it lodge by the way," Jajajaja, todo el mundo sabe que los posos no hay que beberlos, y para evitar que se remuevan que has de pedir el café con azúcar si así lo quieres, y no añadirla cuando te lo den.

El itinerario que se proponía el barco no pudo ser completado. Se saltan Palermo sin dar ningún tipo de explicación, pero lo peor ocurre al retorno, ya que no les dejan saltar a tierra en ninguno de los destinos planificados, dado que a los viajeros procedentes de Egipto les obligan a hacer cuarentena por miedo al cólera. No obstante, se la saltarán, como ya habían hecho en Atenas, precisamente en Málaga: "so four of us ran the quarantine blockade and spent seven delightful days in Seville, Cordova, Cadiz, and wandering through the pleasant rural scenery of Andalusia, the garden of Old Spain". 

Desafortunadamente, no entra en detalles porque dice que se ha quedado sin espacio en el libro. Afortunadamente, nos deja de colofón esta frase como consuelo: "the pleasant shores of Spain sank down behind the waves and passed out of sight. We had seen no land fade from view so regretfully." Vamos, que en gustarle España Twain estaba de plena actualidad.

Y ya está. Regresa a Nueva York, escribe un artículo en el periodico del que es corresponsal y se cierra con una reflexión de conclusión en que básicamente Twain nos dice que le gustaría repetir el viaje. El libro se lee con entretenimiento, pero es quizá demasiado largo y hay momentos en que se hace pesado, en determinadas disgresiones del autor. A mí, el estilo de Twain no me parece especialmente brillante, muchos escritores norteamericanos escriben bastante mejor, y tampoco, como he dicho, especialmente gracioso. La verdad es que me costará mucho volver a interesarme por alguno de sus trabajos (conste que ya tengo bastantes cosas leídas de él, como Tom Sawyer, Huckleberry Finn o Un yanqui en la corte del Rey Arturo).

lunes, 25 de mayo de 2026

Un verdor terrible, de Benjamín Labatut

Interesante libro de relatos, sobre todo para aquellos más inclinados a las ciencias y las matemáticas. Se compone de tres relatos, uno para físicos, otro para químicos y otro para matemáticos. Cada uno de ellos tiene valores diferentes, por lo que los comentaré por separado.

El primero está dedicado a la química y conecta con el título del volumen, aunque paradójicamente se llama "Azul de Prusia". El principal protagonista es Fritz Haber, el químico inventor del gas mostaza y del Ziklone que se usaría para aniquilar a tantos judios, que es premio Nobel porque inventó el proceso para extraer nitrógeno de la atmósfera, y resolver el gran problema de la fertilización agrícola, para lo que hasta ese momento se expoliaban cementerios y se trituraban los huesos así hallados.

Digo el principal protagonista, porque por las páginas de este relato transitan numerosos personajes y anécdotas conectados, entre ellos Napoleón y Hitler. Este relato es un reflejo del dicho "el mundo es un pañuelo" aplicado al mundo de la química. Labatut acumula anecdotas y personajes en un torbellino inagotable que atrapa al lector hasta el fin. Y es en dicho fin donde por fin se revela porque a Haber los efectos de su investigación le parecía que podrían dar lugar a ese verdor terrible, que nada tiene que ver con el gas mostaza y sí con el miedo de que la Tierra fuera dominada por las plantas, gracias a su descubrimiento: "bastaría que la población mundial disminuyera a un nivel premoderno durante tan solo un par de décadas para que ellas fueran libres de crecer sin freno, aprovechando el exceso de nutrientes que la humanidad les había legado para esparcirse sobre la faz de la tierra hasta cubrirla por completo, ahogando todas las formas de vida bajo un verdor terrible."

Hay un relato corto dedicado al descubridor de los agujeros negros, pero luego tenemos uno bastante intenso dedicado a las matemáticas: "El corazón del corazón". Aunque empieza con un matemático japonés, el verdadero protagonista es un tal Alexander Grothendieck, de quien confieso no haber oído nada hasta leer a Labatut. Sin embargo: "Entre 1958 y 1973, Alexander Grothendieck reinó sobre las matemáticas como un príncipe ilustrado, atrayendo a su órbita a las mejores mentes de su generación, quienes postergaron sus propias investigaciones para participar de un proyecto tan ambicioso como radical: desvelar las estructuras que subyacen a todos los objetos matemáticos."

Labatut es incapaz de contarnos ninguna de las aportaciones del señor, mucho menos su importancia para la ciencia o la humanidad, pero sí nos guía por una vida excepcional, sí, de una persona que está mal de la chola. Lo que parece querer decirnos Labatut es que acercarse a las verdades fundamentales del universo se paga al precio de la locura, de la misma forma que no se puede escapar de los agujeros negros del relato previo.

Y con esta reflexión, nos sumergimos en el último de los relatos del libro, "Cuando dejamos de comprender al mundo", el más largo de todos, que Labatut dedica a la fundación de la mecánica cuántica. Dedica capítulos a Schrödinger, Heisenberg, Böhr y a un príncipe francés, De Broglie, con la aparición estelar en los momentos finales de Einstein. Una vez más, es claro que Labatut no entiende demasiado de los teoremas y descubrimientos de estos señores (aunque seguramente eso le pasa a todo el mundo). Y una vez más la genialidad roza con la locura.

Así Louis de Broglie "se encerró en el edificio junto a la obra de todos los lunáticos de Europa y durante tres meses se negó a ver a otra persona que no fuera su hermana, quien le traía platos de comida que él dejaba afuera de su puerta sin probarlos.". Eso sí, cuando entraron dentro a ver qué le había pasado, el tipo les esperaba arreglado y con su tesis desarrollada.

De Schrödinger se nos cuenta un episodio similar, con ensoñaciones Nabokovianas con la hija del doctor gerente del hospital al que se va a curar su tuberculosis. Pero lo más turbador es la estancia de Heisenberg en la isla alemana de Heligoland, donde convive con Goethe y el poeta persa Hafef, en la imaginación claro: "El físico—como el poeta— no debía describir los hechos del mundo, sino solo crear metáforas y conexiones mentales. Desde ese verano en adelante, Heisenberg entendió que aplicar conceptos de la física clásica—como posición, velocidad y momento— a una partícula subatómica era un despropósito total."

Por cierto, aquí aporta Labatut una de esas conexiones que tanto abundan en el primer relato, en este caso de la escritura de Diván por Goethe: "Goethe también tuvo ayuda para escribir su Diván, aunque no se inspiró en la divinidad sino en la esposa de uno de sus amigos, Marianne von Willemer, tan fanática de Hafez como él. Escribieron el libro a dos manos, trabajando los borradores en largas cartas llenas de erotismo, en las cuales Goethe se imagina mordiéndole los pezones y penetrándola con sus dedos, mientras que ella sueña con sodomizarlo, aunque solo se vieron en una ocasión y no hay evidencia de que hayan podido cumplir sus fantasías." Hala, que no falte procacidad en la ciencia.

Y tras todo el proceso descrito, no le queda otra al lector que aceptar que solo los locos hacen avanzar la ciencia, aunque el resultado no sea el deseado: "En el sustrato más hondo de las cosas, la física no había encontrado una realidad sólida e inequívoca como la que añoraban Schrödinger y Einstein, regida por un dios racional que tiraba de los hilos del mundo, sino un reino de maravilla y extrañeza, hijo del capricho de una diosa de múltiples brazos jugando con el azar."

Es legítimo preguntarse como un señor como Labatut ha llegado a conocer e interarse por tan eximios científicos, sin haber estudiado carrera de ciencias o similar. Quieras que no, en mi carrera oí hablar de todos ellos (menos del matemático) sin que nunca llegara a interesarme lo más mínimo la aventura de su vida. Y mira que no habré aplicado veces, sin entenderla, la ecuación de Schrödinger.

Labatut anticipa la inquietud del lector y se proporciona una excusa en el epílogo, en que recoge una conversación, apócrifa o no ni idea, con un jardinero nocturno que le introduce a todos los temas que tratan sus relatos. Por ciero que dicho jardinero concluye lo mismo que yo pienso de la mecánica cuántica, y que he tenido muchas oportunidades de decir, en este blog también: "Ha transformado nuestro mundo hasta volverlo irreconocible. Sabemos cómo usarla, funciona por una suerte de milagro, y sin embargo no hay un alma en este planeta, nadie vivo o muerto, que realmente la entienda. La mente no puede lidiar con sus paradojas y contradicciones."

Labatut escribe bien, sin florituras, aunque con alguna brillantez ocasional. Este libro se lee como un soplo, porque está lleno de información bien ligada, pero también porque es bastante corto. Disfrutenlo y aprendan.

viernes, 22 de mayo de 2026

Nazarena, de Karina Sainz Borgo

No había leído nada de este autora desde su opera prima, la magnífica La hija de la Española. Tan era así, que estaba convencido de que Nazarena era su segunda novela, cuando resulta que ha escrito otras dos entre las citada.

Bueno, pues ahora ya la he re-descubierto y en mala hora. Esta novela no encuentro por dónde pillarla, se me ha hecho insoportable. Es de ese estilo de realismo mágico simbólico o lo que sea, que no me gusta nada, como las narraciones del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, que no se sabes que te está contando. A ello, Sainz Borgo añade su inigualable don para narrativa mugrienta, pestosa y sucia que tan bien combinaba con el relato de la vida venezolana, pero que aquí no funciona en absoluto, dando lugar a una especie de "realismo asqueroso". Dejo aquí algunas muestras:

"Primero las llenaban de piojos y de bastardos después. Tenían la piel curtida y el cuerpo repleto de inmundicias."

"Y hablaban. Y hablaban. «Atrapadas del otro lado, las ahogadas y las monstruas emergen desde superficies insospechadas». Mala suerte. Mal de ojo. Mal asunto. Mal fario. Mala madre. Mala hija."

"Colgada de mí, ahorcada al saltar desde mi vientre, la niña llegó al mundo para no verlo. Devoré a mi madre y estrangulé a mi hija. Barriendo preparé su tumba y barriendo seguí buscándola."

Poco más puedo decir de esta novelucha. Si la he terminado, como no pude hacer con los libros de Asturias, es por la sencilla razón de que es corta.

jueves, 21 de mayo de 2026

Koljós ("Kolkhoze"), de Emmanuel Carrère

De Carrère ya había leído Limonov, que es su obra cumbre. Repasando la entrada que escribí en su momento, veo que no me impresionó demasiado. Es más, anticipo algunas de las razones por las que tampoco éste me ha entusiasmado. Quizá si hubiera releído mi entrada antes de ponerme con este libro no me hubiera llegado a poner, la verdad. 

Y es que si las aventuras de Limonov no me resultaban un tema especialmente apasionante, pero al menos se basaban en un personaje original, en esta ocasión Carrère se dedica a contarnos recuerdos de su familia, abocando a, y posiblemente como consecuencia de, la muerte de sus padres. Claro, la familia de Carrère es más interesante que la del individuo promedio, pues tiene ascendencia en Georgia y Rusia, lo que le da material interesante de ambos sitios, sobre todo porque sus antecesores sobrevivieron precisamente huyendo de la revolución comunista.

Yo me relamía pensando que me iban a contar cosas de la vida en Georgia, uno de mis países favoritos y al que no desdeño irme a vivir. Este dicho refleja muy bien mi pensamiento: "Dieu n’est pas dupe mais il a un faible pour les Géorgiens. Il s’était réservé pour son usage personnel un petit bout de terre béni, caché derrière de hautes montagnes dont les sommets enneigés étincellent sous le soleil, à l’abri de quoi ce ne sont que vallées fertiles, vergers et vignes, vins capiteux, femmes rieuses et sensuelles, hommes virilement moustachus qui passent leurs journées à deviser, au café, en jouant aux dominos et pinçant nonchalamment les cordes de leur guitare : le paradis sur terre. « Allez, les Géorgiens, dit Dieu, je vous le donne. Je viendrai chez vous en vacances."

Pero Carrère cuenta cosas de Georgia como de tantas otras cosas, y siempre en torno a su familia. Ni siquiera guardan un orden concreto sus historias, que permita entender la saga de una forma secuencial. Lo cuenta en un orden que seguro tiene toda la lógica para él, pero que a mí me confundía y me aburría. Así me ha supuesto un cierto atasco que se ha traducido en bastante más tiempo del que esperaba dedicar a este libro, pues se lee bien. Carrère tiene un estilo elegante y entretenido, aunque sin proezas estilísticas, que hace que la lectura sea agradable. Solo ha faltado que lo que contaba me interesara.

La protagonista del libro es claramente la madre, que debió de ser un personaje famoso en Francia, llegando a alcanzar el puesto de secretaria perpetua de la Academina francesa, sucediendo a Maurice Druon. Pues Ok. Su fama la alcanzó con libros sobre Rusia, de la que presumía ser experta. Pues Ok de nuevo.

Así las cosas, llegando al 70% del libro parece que por fin se anima, pues toca en más profundidad la guerra de Ucrania, sobre la que hasta el momento se había referido esporádicamente. Resulta que el amigo Carrère no tuvo otra ocurrencia que irse a Rusia el día antes de la invasión, pese a las perspectivas, a rodar una escena en el documental sobre Limonov. No contento con esto, cuando por fin le consiguen colocar en un vuelo de vuelta ya estallado el conflicto, opta por quedarse en Moscú para ver cómo evoluciona la vida en la citada circunstancia. 

"On pouvait imaginer une guerre mondiale, à la rigueur, mais pas que tout cela disparaisse : Volkswagen, BMW, Warner Bros, Disney, Netflix, Nike, Spotify, IKEA, Airbnb, Vuitton, Shell, Carlsberg, Boeing, Exxon, eBay, Bloomberg, CNN, la BBC, Twitter… Il y a quelques années, raconte Irina, qui occupe un poste senior dans l’industrie du luxe, un magazine branché a fait un reportage ironique sur le thème : peut- on survivre une semaine en ne consommant que des produits russes ? Réponse : on ne peut pas. Il faudra bien, pourtant, puisqu’on ne trouvera bientôt plus dans les supermarchés russes aucun produit étranger."

Una vez más, la cosa no tendrá continuidad, y Carrère nos llevará de vuelta a su familia y, en concreto, a los últimos días de su madre y su padre. Aquí si mantiene cierta continuidad en el relato, que pasa a ser de un gran intimismo y con ciertas reflexiones interesantes. Pero en estos momentos de la novela uno ya está tan harto de su ombliguismo, que lo único que quiere es que se muera de una vez la madre y termine el libro para poder empezar con otro. 

Supongo que Carrère tiene fans incondicionales en Francia, que se leen cualquier cosa que saque, y les encantan su vida y milagros. Me cuesta más entender que tenga lectores en España y que este libro haya sido traducido, cuando otros bastante mejores, como el de Millet que leí hace poco (aquí), se encondan al lector español. Dicho lo cual, V13, sobre los juicios de Bataclán, tiene una pinta estupenda, y seguramente lo lea a no mucho tardar.

miércoles, 6 de mayo de 2026

El reíno al sol ("The Kingdom in the Sun"), de John Julius Norwich

Segunda, y última, parte de la historia de la Silicia normanda en que me embarqué el mes pasado con el primer volumen, Los normandos en el Sur. Como es lógico, la acción comienza donde lo dejó la primera parte, aunque el autor afirma que el libro es autocontenido (y sí lo es). En dicha primera entrega, se nos cuenta la llegada de los Hauteville al sur de Italia y cómo consiguen consolidar sus posesiones territoriales, deade la nada hasta hacerse con el reino de Sicilia, Apulia y Calabria, en constante enfrentamiento con el Sacro Imperio Romano y Bizancio, y algo menos con los sarracenos y los lombardos.

En esta segunda parte, se nos cuenta la historia del reino normando de Sicilia, desde 1130 a 1194, donde cae en las teutonas manos del Imperio Occidental. Lógicamene, aquí están los años más espléndidos del reinado, principalmente durante el periodo de Roger II y de William I, para comenzar la decadencia con William II y la desaparición con Tancred de Lecce.

Y nos encontramos con una historia aburridísima, un libro cuya lectura se hace eterna, y en que el talento narrativo de Norwich no consigue evitar que el lector esté deseando que termine. ¿Por qué? Pues muy sencillo, porque Norwich nos cuenta la historia de la forma convencional, esto es, a través de Reyes, validos y regentes, generales y almirantes, los "grandes" personajes que son los únicos que se conocen a través de las distintas crónicas. Una historia que puede ser apasionante cuando hay intrigas y tronos en juego, pero el problema principal de la Sicilia normanda, problema a estos efectos, es que los 65 años fueron de paz y prosperidad. Claro, si la perspectiva histórica es la que he dicho arriba, y de repente no hay intrigas ni batallas, el historiador se queda sin nada que contar.

¿Cómo lo resuelve Norwich? Dedicándose a contar las intrigas más o menos relacionadas, que ocurren en el resto de Europa, sobre todo el Papado y los Imperios Occidental y Oriental, aunque también nos cuenta cosas de Francia e Inglaterra (nada de España, por cierto), sobre todo en relación con las tres cruzadas coetáneas. Algo también se nos cuenta de África y Túnez, porque allí tuvo posesiones durante un tiempo la corona siciliana.

Todos esos vayvenes dan movimiento al tema, pero aportan muy poco a lo qué pasa en Sicilia, donde las inquietudes bélicas no llegan a alcanzar, en muchos casos porque la fuerza invasora se disuelve antes. A eso hay que unir el sinfin de nombres que pululan en estos actos, con los que suele see difícil quedarse, aunque yo al final si he retenido a S Bernardo de Clairvaux o a Ricardo Corazón de León (de quien Norwich da una sorprendente descripción, en la que se apunta incluso a su posible homosexualidad).

El caso es que entre tanta intriga allende las fronteras sicilianas, de lo que pasa en la isla casi no se nos cuenta nada. Dira Norwich que no había nada que contar, porque vivían en paz y tolerancia, y de ahí que el reino floreciera hasta ser de los más poderosos de Europa. Y se le podrá decir que eso es mentira, porque el mismo reconoce que algo ocurría al contarnos y describirnos con bastante detalle los principales edificios normandos que se pueden visitar en Italia, a los que pone en su contexto histórico. Norwich no lleva de visita guiada por las catedrales de Cefalu, Monreal y algo menos la de Palermo, que le parece un adefesio. También nos acompaña a S Giovanni degli Eremiti, la Martorana, la capilla Palatina y la torre Pisana, con la sala de Roger, del palacio Normando, la iglesia de S Cataldo y el palacio Zisa. Todos patrimonio de la Humanidad, por cierto, con el puente del Almirante.

Son precisamente estas descripciones la parte más amena del libro y completamente inesperadas en un libro de historia, aunque no aquí porque Norwich nos avisa en el prólogo. Tienen el valor ya mencionado de la contextualización histórica, pero también la emotiva descripción que hace Norwich, que llama a las cosas por su nombre y comparte con el lector la fealdad lo mismo que la beldad. 

Como digo, esos edificios invitan a pensar que en Sicilia se hacían muchas cosas. Seguro que había montones de emprendores haciendo cosas importantes y valiosas para sus congéneres, algunas de las cuales igual hasta se exportaban. Pero nada de esto le parece importante a cronistas ni historiadores, para quienes lo único que cuenta son las cosas que le pasan a los mandatarios, como si el destino de todos y cada uno de nosotros dependiera de sus rencillas.

Precisamente si Sicilia floreció como dice Norwich, sería porque la gente podía perseguir libremente sus metas y porque los soberanos no interferían demasiado en asuntos de la gente. Por tanto, lo relevante es contarnos cómo vivían, a qué se dedicaban, qué comodidades tenían, no sé, lo que de verdad es la vida de la gente. Únicamente hay un capítulo en que Norwich muestra interés por las costumbres e instituciones de la brillante monarquía, el capítulo 5 titulado "Roger the King". En él se nos cuenta la visión bizantina que tenía Roger de la monarquía y la importancia que daba al cumplimiento de las leyes. También se refiere a cómo Sicilia se convirtió en centro de estudios e intercambio cultural entre el Islam, Bizancio y Occidente (y de hecho, para Norwich, la semilla de la destrucción de Sicilia tiene que ver con el predominio a partir de William II de la iglesia Occidental a costa de las otras dos fuerzas). Pero sabe a muy poco en comparación con el rollo que es el resto del libro. Eso sí, como es en el capítulo 5 uno piensa que las cosas van a ir por esos derroteros y prosigue su lectura ilusionado.

En suma, que este libro me ha parecido un truño, y que Norwich ha perdido puntos en mi clasificación de historiadores. Demasiado convencional para mi gusto. Además, he podido constatar que no es académico, como pensaba, sino que era presentador de programas en la TV. Así que no me extraña que le importen un bledo instituciones y costumbres. El está en los mundos de Juego de Tronos. Y en la Sicilia normanda, afortunadamente para sus habitantes, no hubo mucho de eso.

martes, 28 de abril de 2026

Materia de reflexión ("Matière à pensée"), de Jean-Pierre Changeux y Alain Connes

Se trata de un ensayo en forma de diálogo entre estos dos prestigiosos científicos franceses, el primero neurobiólogo, y matemático, el segundo. De esta forma, se aproximan al funcionamiento del cerebro en diversos ámbitos, pero especialmente para las matemáticas. Así las cosas, yo diría que el motor del libro en Changeux, pero el que más habla es Connes. Es como si el primero quisiera incorporar información del segundo a la neurobiología. En cambio, el flujo no está tan claro en la otra dirección. De hecho, en el último capítulo, relacionado con la ética y la moral, tenemos un monólogo de Changeux al que Connes responde diciento que las matemáticas no tienen nada que aportar a la ética, y haciendo la típica reflexión de que la ciencia per se no es buena ni mala, que lo que es malo o bueno es su uso.

Pero comencemos por el principio. La pregunta más importante que plantea el libro tiene que ver con la realidad de las matemáticas. ¿Son las matemáticas algo que existe fuera del ser humano, una imagen en la caverna platónica? ¿O son una creación de nuestro cerebro? La pregunta tiene mucho que ver también con la categoría de ciencia de las matemáticas por lo que ahora explicaré, lo que la hace también conectar con la categorización de la teoría económica y la praxeología, aunque este tema no está tratado en el libro. Es, sin embargo, esta reflexión la que a mí más me interesaba.

Las posiciones son encontradas. Para Connes, que sigue la posición realista, las matemáticas son algo que existe fuera del ser humano. Si esto fuera así, su descubrimiento procedería según el método científico, como la física. Evidentemente, yo no creo que nadie pueda aceptar que las matemáticas progresan gracias al método científico: 2+2=4 no se contrasta empíricamente, se construye a partir de axiomas y lógica. Así que yo estoy con Changeux y la visión constructivista: las matemáticas no son más que otra herramienta o lenguaje que nos hemos dotado los humanos para entender el mundo que nos rodea y comunicar tal entendimiento. Así, son imágenes o constructos que habitan en nuestra memoria a largo plazo, usando las neuronas correspondientes. Las matemáticas son como el lenguaje, la moral o las normas, otro meme si se quiere.

La argumentación de Connes parte de la regularidad de los fenómenos físicos que siguen determinadas leyes que se pueden expresar con matemáticas, y acumula ejemplos en este sentido. Pero la cuestión es que dicha regularidad no se debe a unas leyes matemáticas preexistentes: "ne confondons pas l’existence de régularités dans le monde matériel et leur expression, en termes approximatifs, par des équations mathématiques, produits du cerveau de l’homme.". Es al contrario, somos los humanos los que tratamos de modelar esos fenómenos con las leyes matemáticas que nos convengan para entenderlo, y de hecho, creamos esos modelos matemáticos, unas nuevas matemáticas si se quiere, cuando así lo precisamos para el fenómeno físico a estudiar. Estoy pensando en la mecánica cuántica, por ejemplo.

Así, tanto matemáticas como praxeología constituyen modelos internos al ser humano que nos facilitan la comprensión de fenómenos externos, físicos en un caso, sociales en otro. ¿Hay alguien que dude de que las matemáticas son una ciencia? Pues ceteris paribus lo es la praxeología y la teoría económica, por idénticas razones.

Dilucidado este punto, con menos dificultades de las que yo esperaba, por cierto, el resto del libro me ha interesado menos. Hay discusión sobre cómo funciona el cerebro en los análisis matemáticos (en especial, tratando de explicar el fenómeno de la "idea feliz"), y hay también referencias a las máquinas de pensar, yendo más allá de la Inteligencia Artificial para hablar de máquinas neuromiméticas.

También hay algo de debate sobre cómo aplicar las matemáticas a la modelización del cerebro y el funcionamiento de las neuronas, por ejemplo, la función de propagación de iones a través de la neurona, pero esto me ha resultado aburrido e insulso. En general, me ha parecido que Connes abusaba de contar modelos matemáticos complejos para reforzar su argumento, como si ello aportara alguna fuerza al mismo. Por su parte, Changeux resulta mucho más didáctico y fácil de seguir, como lo prueba el capítulo dedicado a la ética, posiblemente el mejor del libro a la vez que el que menos relación tiene con matemáticas.

Quizá a algún lector le pueda resultar interesante el componente darwiniana del funcionamientl del cerebro a que se refiere Changeux: "Je considère que le darwinisme du fonctionnement cérébral repose sur des mécanismes d’interférences constructives et de résonances de groupes, plutôt que sur un phénomène de sélection naturelle ou d’élimination." Yo ya me había tropezado con la idea en Damasio. Digamos que nuestros pensamientos surgen de una competencia y depuración de numerosos threads que ante cualquier situación genera nuestro cerebro; estos threads tienen necesariamente que converger en uno, salvo que tengamos alguna disfunción cerebral. De ahí el darwinismo a que se refieren los autores. Hay una generación de variedades que, según Changeux, no se van eliminando por seleccion natural, sino que se agregan mediante interferencias constructivas y resonancias de grupo (ni idea de a qué se refiere).

Más adelante utiliza este concepto de modelo darwiniano para proponer límites a la inteligencia artificial: "Il évolue, selon un modèle darwinien, simultanément à plusieurs niveaux et suivant plusieurs échelles de temps. Voilà ce qui, selon moi, différencie le cerveau des machines construites actuellement. Outre, bien sûr, l’intentionnalité, propriété liée à l’évolution et peu abordée parce que relevant du niveau d’organisation le plus élevé." La idea la desarrolla siguiendo la intencionalidad y la función de evaluación para el pensamiento "ganador". Dejo los párrafos a continuación:

"Le cerveau doit ainsi créer lui- même la fonction d’évaluation adéquate à une intentionnalité donnée. Plus précisément, il doit pouvoir apprécier si cette fonction d’évaluation est adaptée à l’intentionnalité donnée. Il doit donc, j’ignore comment, posséder une fonction d’évaluation de fonctions d’évaluation!"

"Mais la fonction d’évaluation, comme l’intentionnalité, est toujours donnée à l’avance. Aucune machine n’est aujourd’hui capable de construire elle-même la fonction d’évaluation adaptée à l’intentionnalité qu’on lui propose."

"En présence d’un ensemble de buts possibles, il faut être capable de créer sa propre fonction d’évaluation. On a donc besoin d’une fonction d’évaluation des fonctions d’évaluation locales, qui procède par comparaison avec l’expérience et le résultat final. Cela illustre un principe très important, celui de localité..."

El libro está traducido a español pero es difícil de encontrar. Yo no creo que merezca la pena el esfuerzo que supone esta lectura para los magros resultados obtenidos. Quien sepa matemática sofisticada, tal vez no sufra demasiado con los ejemplos que pone Connes, les vea más sentido y le cueste menos este libro. Yo, por mi parte, creo que dichos ejemplos no aportan nada más que texto a un libro que daba bastante que pensar. En suma, que si Changeux lo hubiera escrito solo, a lo mejor hasta lo recomendaba. Así las cosas, mejor evitarlo.



lunes, 27 de abril de 2026

La intriga del funeral inconveniente, de Eduardo Mendoza

Quienes tengan unos años siguiendo este blog, adivinarán seguro lo que voy a decir de este escritos, uno de mis favoritos de todos los tiempos, pese a que sus novelas dejaron de ser garantía de disfrute tiempo ha. Pero da igual, son libros cortos y fáciles, por lo que aunque no te rías tanto como en ocasiones pasadas, tampoco te supone un gran sacrificio su lectura. Para el interesado en mi relación previa con el autor aquí dejo algunas de las entradas sobre sus novelas: Tres enigmas para la organizaciónEl caso de la modelo extraviadaEl Rey recibe y El negociado del ying y el yang.

Cualquier intento por referirse a la trama puede suponer spoilers en una novela cuyo título promete intriga, así que poco voy a poder contar al respecto. Sí anticipo que contiene una gran sorpresa, que el lector atento puede que intuya antes de que se revele, en relación a su protagonista. Que no está nada claro quién es, por cierto.

El libro se estructura en tres partes, cada una de las cuales se corresponde con una de las tres palabras del título. La primera es precisamente el funeral, y es la más interesante y mejor de la novela, cuando todavía no está claro que dirección va a tomar ésta. Tiene lugar en una funeraria, pero "dado el bajo nivel económico y moral del interfecto, la ceremonia se celebró en un rincón del parking."

Mendoza nos presenta aquí uno de esos personajes que pueden dar grandes momentos y que de hecho yo asumí como protagonista. Se trata del gerente de la funeraria, Francisco de Sales Alibey, cuya profesión le ha dotada de una inestimable capacidad para salir del paso con buenas palabras. Le veremos rápidamente en acción negociando el castigo de su hija con la directora del colegio, y en alguna ocasión más, pero desaparecerá con el fin de la primera parte de la novela, lo que es una verdadera pena. Es uno de esos personajes que con más desarrollo podría haber pasado al nivel de clásico.

En la segunda parte se continuará planteando la trama, que se anudara de forma original en la terceram quedando todo el lío zanjado, aunque tampoco con demasiado interés. Una vez más, serán las reflexiones brillantes y humorísticas del autor lo que más merezca la pena de esta novela, y por lo que seguirá siendo interesante su autor. Porque Mendoza tiene la habilidad de burlarse de costumbres de actualidad con una gran economía de medios. Veánse si no los siguientes extractos:

"gracias a un contrato de alquiler de renta fija y duración ilimitada, firmado mediante extorsión varias décadas atrás, lo que convertía la vivienda del exinspector Rodríguez Jarana en un bastión contra los envites de la inflación, la carestía de la vivienda y las fluctuaciones del mercado."

"Lo he de grabar en el móvil y yo con el móvil no me aclaro. Los criminales siempre andamos tirando el móvil, por lo del rastreo, y no tengo tiempo de aprenderme las aplicaciones."

"—Muchas gracias—respondió Cándida con mil remilgos—, pero soy cirílica y no tolero a los lactantes."

Las dos siguientes son bromas menos coyunturales:

"También el palacio episcopal es víctima del acoso comercial. Tal vez el liberalismo no sea pecado, como predicaba Félix Sardá, pero conlleva sus molestias."

"Con su mujer convivía en un estado de cordial entente: el señor Rialles sentía hacia ella un sincero afecto y, como no le veía ningún atractivo ni físico ni de ningún otro tipo, daba por sentado que ese sentimiento sólo podía ser amor verdadero."

Y la anecdota siguiente es de gran brillantez: "no era tenista: ni siquiera tenía una raqueta. Era un cazadotes ingenuo que se había creído las mentiras de Rosemarie y contaba con la fortuna de ella para resolver su subsistencia."

Por último, no hay que olvidar el especial talento de Mendoza para los nombres de sus secundarios. En esta ocasión, el premio se lo lleva un noble alemán: "der Graf von Garraf"

Hala, volvamos a lecturas más serias, por lo menos hasta el siguiente de Mendoza.

jueves, 23 de abril de 2026

El concierto ("Das Konzert"), de Hartmut Lange

Quien sigue regularmente este blog, sabe que trato de leer en alemán con cierte frecuencia, y que casi todas las veces reconozco que quizá me haya perdido algo del libro tras haberlo leído, pues mi alemán es el qué es y parece estancado. Así que a estos seguidores no les sorprenderá que este libro me haya dejado tan confuso que antes de escribir esta entrada he hecho algo de investigación para ver si me había enterado de algo.

Y es que desde el principio me dejó mosqueado, porque, me parecía entender, sus protagonistas están muertos. Vamos, que esto es como El sexto sentido, o los de la peli de Amenábar. Poco a poco me fui quedando convencido de que, efectivamente, están muertos, y lo he ratificado con una búsqueda en Internet.

Así que sí, están muertos, pero su vida transcurre como si tal cosa por Berlin, donde no nos queda claro si es un Berlin donde solo hay muertos, o donde los muertos se han quedado tras morir, y los vivos hacen su vida sin percatarse de su presencia. Lo que sí queda claro es que entre los muertos hay víctimas y verdugos, eso sí, y eso es lo que es interesante de la novela. Las víctimas lo son de los Nazis, y los muertos son uniformados del citado partido o gobierno.

Esto es lo que plantea en esencia la novela. ¿Pueden los muertos reconciliarse, o han de seguir odiándose verdugos y víctimas en la otra vida? Por supuesto, no es una reflexión filosófica absurda, sino más bien una construcción mental sobre la posibilidad de reconciliación. Ello se concreta en el concierto a que hace referencia el título, y que va a ser interpretado por el principal protagonista de la novela, un pianista llamado Lewanski, asesinado a los 28 años de edad. ¿Debe invitarse a tal concierto solo a las víctimas, o también se debe incluir a los verdugos, personificados en un policia alemán?

Las dos opciones básicas las encarnan, por un lado, Frau Altenshul, organizadora del concierto y dueña del salón de reuniones: "Frau Altenschul versicherte, wie angenehm ihr dieses langsame Dahingleiten war und daß sie ewig so, in dieser Beengtheit, den Dämmerschein vor Augen, würde verweilen können und daß dies ein Gefühl sei, als würde sie leben."

Y, por otro, Schulze-Bethman, escrito que no tiene empacho en citarse regularmente con su asesino, incluso a escondidas en el salón de la señora Altenshul: "»im Tode wären wir alle gleich, und wer seinen Mörder empfängt, um ihm zu verzeihen, tja… Warum sollten wir die Eigenschaft der Lebenden, die ihrer Unverträglichkeit keine Grenze geben können, beibehalten?«"

Entre ambos, transita Lewanski practicando un par de obras de Beethoven, lo que nos da esos momentos descriptivos de obras musicales, tan típicos de la literatura alemana. Lo que pasa es que aquí lo hace con cierta intriga, ya que Lewanski constata que para sentir parte de esas obras no se puede ser joven, y él se ha quedado para siempre en la edad de 28 años.

Dado que es una novela de 100 páginas y que no voy a recomendar su lectura, no me importa hacer un spoiler de cómo termina la cosa, porque tampoco es fácil de interpretar que significa. El caso es que Lewanski accede a tocar para los verdugos "am Pianoforte zu sitzen, ohne es zu berühren, begann er das Opus 109 von Beethoven. Eine unwiderstehliche Ruhe und Gelassenheit, eine Verzauberung breitete sich aus, der sich kein Gemüt, wie es auch immer gestimmt war, entziehen konnte. Man hörte ein augenblickliches Schluchzen", pero no es capaz de terminar la obra. Claro, es incapaz de tocar bien la parte final esa que requiere experiencia de madurez. 

¿Cómo leer esto? Una posible interpretación es que la reconciliación es posible y que la misma termina siendo una especie de castigo para los verdugos por lo que han truncado indebidamente. Cierro con una frase, posiblemente de Shulze-Bethman que me parece interesante: "»es hat doch keinen Zweck, jene Unterscheidung, die wir im Leben treffen, nämlich die zwischen Gut und Böse, im Tode beizubehalten. (...) Der Täter und sein Opfer– was bleibt uns im Tode anderes übrig, als in Betroffenheit beieinanderzusitzen und darüber zu staunen, welche Absurditäten im Leben allerdings und unwiderruflich geschehen sind."

Al final, es un libro que me deja indiferente. Demasiado simbólico, alegórico o absurdo para mí. No creo que repita a este autor.

miércoles, 22 de abril de 2026

Los Normandos en el Sur ("The Normans in the South"), de John Julius Norwich

Recogiendo información sobre Sicilia, me encontré en alguna página web una referencia a este libro. Como en mi reciente viaje a la isla tuve ocasión de visitar iglesias y palacios normandos, era lógico que uno se preguntara qué hacían los normandos por aquellas tierras tan lejanas de su Escandinavia natal y de su Normandía de adopción. Y dado que el señor Norwich me parece bastante solvente por la lectura previa que tengo de él sobre la historia de Venecia, opté por este libro para introducirme en estos vericuetos. Ya adelanto que es el primer volumen de los dos, y se refiere no solo a Sicilia, sino en general al sur de Italia. Supongo que la segunda parte ya se centrará solo en Sicilia, por como han quedado las cosas apuntadas.

El señor Norwich destaca por su conocimiento de la baja edad Media, yo creo que centrado sobre todo en Bizancio, imperio sobre el que tiene también una historia. Para este conocimiento es inevitable tener que investigar sobre Venecia, dadas las estrechas relaciones entre ambos "Estados", y, por supuesto, no está muy lejos la historia de los normandos en el sur de Italia. Así pues, no creo que al señor Norwich le supusiera un gran esfuerzo extender su investigación para abarcar el citado área geográfica.

Al comienzo de la historia, el sur de Italia es una trifulca entre lombardos y bizantinos o griegos, con la intervención frecuente del Sacro Imperio Romano, oriental, desde Alemania, via muchas veces el Papa.

"The great cauldron of South Italy was never altogether off the boil. In a land surrounded and pervaded by the constant clashing of the four greatest powers of the time, torn apart by the warring claims of four races, three religions and an ever- varying number of independent, semi- independent or rebellious states and cities, a strong arm and a sharp sword could never lack employment."

Por su parte, Sicilia está en manos islámicas, y desde allí los piratas musulmanes acechan a la costa italiana. Es en este contexto tan inestable donde los normandos Hauteville y familia van a encontrar una oportunidad de ganar poder, territorio y prestigio, detectada en un peregrinaje al santuario del arcángel San Miguel en el monte Gargano. Allí encontrarán a un señor lombardo que les pedirá ayuda para hacer frente a sus enemigos, bizantinos y musulmanes, y les dará la oportunidad de establecerse en Apulia. 

Y por 1017 empieza su participación en el lío. Lo que sigue es una narración bien hecha pero de una historia muy confusa, con constantes rebeliones, mini batallas, traiciones y demás cosas propias del Juego de Tronos que es la historia, especialmente en áreas como el sur de Italia: Recuerda mucho a la trilogía de Esparza sobre la Reconquista (ver aquí, aquí y aquí) y en el fondo es un proceso similar, aunque allí protagonizado por los normandos. Bueno, protagonizado por ellos porque son quienes terminan ganando.

No me entretendré con tanto vaivén de personajes y poder. La clave de su progreso la da Norwich aquí: "The Normans had in fact already mastered the art of being on the winning side, cashing in on all victories and somehow avoiding involvement in all defeats. On both sides of the peninsula they had strengthened their position; to both empires they had become indispensable. They were doing very well indeed."

Aunque en mi opinión resultan inverosímiles muchas de las victorias contra viento y marea que Norwich nos cuenta y atribuye a su disciplina en batalla. Por ejemplo, en esta ocurrida ya en Sicilia: "Once again a Norman force had inflicted an annihilating defeat on a Saracen army many times its own strength; this time the battle had been greater, its result more significant and decisive, than that of Enna two years before. But the Normans had prevailed for the same reasons as always— by a combination of courage and discipline which was then unknown in the Muslim world, shot through with a religious enthusiasm born of their still growing belief in divine guidance." Hay momentos en que uno tiene la sensación de estar viendo una película bélica americana a lo Rambo: da igual lo que haya enfrente, siempre ganan.

Entre los normandos cabe destacar la figura de Robert Guiscard, cuya vida queda sumarizada en este párrafo: "A man who began his career as a penniless brigand and horse-thief and who ended it with both Emperors simultanteously on the run and the greatest of mediaeval Popes in his power deserves a mightier tribute than this. Robert had found South Italy a confusion of races and religions, of principalities, duchies and petty baronies, all of them endlessly, pointlessly at loggerheads; he left it welded together into a single state.". De su hermano, Roger, habrá más que hablar dentro de un rato.

Me ha llamado la atención constatar que el cisma entre católicos y ortodoxos se produce en esta época y relacionado precisamente con los juegos de poder del sur de Italia (no se olvide, bizantino al comienzo de esta historia). Me quedo con esta frase, de gran brillantez, que resume cómo se produjo: "The fatal blow was struck by a disempowered legate of a dead Pope, representing a headless Church— since the new Pontiff had not yet been elected— and using an instrument at once uncanonical and inaccurate." O sea, una cadena de despropósitos.

Otro punto que no quiero olvidar es el relevante papel que juega el monasterio de Monte Casino, visible desde la autovía Roma-Napoles, en este momento histórico. Desconocía que hubiera tenido tanta importancia en estos momentos, ya que es más conocido por su destrucción en la Segunda Guerra Mundial. Y me ha hecho gracia la frecuencia con que aparece Benevento, una ciudad cercana a Napoles sin apenas interés turístico, y que sin embargo yo visité la última vez que estuve por el área. Eso sí, lo hice por una iglesia estilo lombardo, no porque tuviera idea de su importancia histórica.

Pero todo lo anterior no deja de ser un aperitivo para el plato fuerte, que es la historia de los normandos en Sicilia. Norwich empieza con una breve historia de la isla hasta la llegada de estos. Y aquí se puede constatar que Sicilia siempre estuvo más vinculada a Grecia y al oriente que a Roma u occidente. Una mirada al mapa mostrará que tiene bastante sentido geográfico dada la proximidad marítima entre ambas áreas. De hecho, el visitante a Sicilia visita las ruinas de templos y teatros griegos (Siracusa, Agrigento, Segesta), pero casi nada romano (la villa de Casale es la excepción). Y es que, nos dice Norwich, "at no time was the island considered more than the principal granary of Rome. As such it was taken for granted. No serious attempt was made to impose Roman civilisation, and despite a certain influx of Latin- speaking settlers it remained essentially Greek in language and outlook.".

Volviendo a los normandos, será Roger, el hermano de Robert, quien inicie la conquista de la isla, por supuesto comenzando por Messina. Aprenderemos que la isla estaba dividida en tres emiratos y que el último en resistir a los normandos, ya liderados por Roger II, será el de Enna, en su peñasco en el centro de la isla. También en Sicilia se produce algún vaivén de poder, pero una vez los normandos se hacen con Palermo, la conquista es bastante gradual, y culmina con la isla entera en poder de los Normandos, que son capaces de unificar en una sola corona Apulia, Calabria y Sicilia, y ser reconocidos así por el Papa. Por cierto, para ello serán decisivos en independizar formalmente y de facto la Iglesia del Imperio Oriental, cuyo emperador era básicamente quién ponía el Papa hasta ese momento.  

Y más o menos aquí, año 1130, interrumpe la narración Norwich con una frase lapidaria: "The years of attainment are ended; the years of greatness begin." Pues nada, habrá que leer la segunda parte, "Kingdom in the Sun", en la que se recogen los siguientes 64 años, los brillantes, de los normandos en Sicilia.

jueves, 16 de abril de 2026

Le goût des femmes laides, de Steven Millet

Segundo libro que leo de este autor tras su reciente descubrimiento. Ello de por sí revela que la primera lectura, La confession négative, me gustó bastante. Esta segunda lógicamene no ha sido capaz de mantener mi grado de entusiamo, en parte, pero no solo, porque se ha perdido el factor sorpresa.

En efecto, el estilo narrativo es similar en ambas obras, como lo es la apariencia de autobiografía. Y digo ahora apariencia porque, aunque estaba seguro de que la primera lo era, ahora empiezo a dudarlo, ya que no hay ninguna referencia al periodo en el Líbano, y muy pocas a su madre, que sí jugaba un papel destacada en la otra obra. Dicho protagonismo lo asume ahora su hermana: "Elle a toujours été ça : ma grande sœur, celle qui, plus encore que ma mère, m’a révélé ma condition d’homme laid et qui aura passé sa vie à tenter d’adoucir la plaie que toutes deux avaient ouverte en moi.". 

Tampoco parece haber coincidencia entre los trabajos de joven, aunque sí hay esa vocación de escritor. "je lisais en songeant aux livres que je n’écrirais pas et qui s’écrivaient cependant en moi, dans cette arrière-boutique des songes où les regrets sont la forme définitive de l’espoir." De hecho, su esperanza es que tal profesión le redima de su fealdad: "Longtemps j’ai cru que les mots me sauveraient, me fourniraient une sorte de masque, non seulement par une façon originale de m’exprimer mais aussi par l’écriture d’une œuvre littéraire."

También algunas referencias literarias y cinematográficas, pero bastantes menos que en la primera lectura. Por ejemplo: "(comme le ferait plus tard le terrible et émouvant Eléphant Man de David Lynch, film dont j’avais accroché l’affiche au mur de ma chambre, par solidarité autant que par l’espoir que, devant ce monstrueux visage, mes visiteuses finissent par me trouver du charme, encore que certaines, à considérer mon lit, aient reculé d’effroi, comme la prostituée ivre que l’on conduit au pauvre John Merrick)".

Y pasa casi completamente desapercibido el espíritu anarco y antidemocrático del autor, que fue una cosa que me sorprendió muy gratamente en el otro libro, donde además explicaba por qué. Aquí algo aflora, pero muy poco, como esta reflexión: "l’enlaidissement de la population, les gens rendus plus laids par le laisser-aller général, le mélange démocratique, et de mauvaises habitudes alimentaires, sans qu’il me soit possible de fraterniser avec eux, ma laideur ayant quelque chose d’aristocratique, plus proche de Mirabeau que de Quasimodo, disait ma sœur"

Sin embargo, aún perdido el efecto sorpresa, yo creo que la razón por la que este libro no me ha convencido tanto es por lo que cuenta. A partir del título, me esperaba una obra algo cómica, pero no lo ha sido: utiliza el mismo estilo que la narración sobre su participación en la guerra del Líbano. Entonces se queda en experiencias autobiográficas sobre su complejo de fealdad, que le ha hecho tener miedo a relacionarse con mujeres bellas o simplemente bonitas. ("les terribles miroirs que sont les yeux des filles, et non seulement celles qu’on dit jolies, mais les autres, surtout les laides, la conscience de ma laideur ayant fini par m’ouvrir les yeux sur autrui,"). Y aquí tenemos ya explicado el título del libro: su gusto por las mujeres feas se debe a su complejo personal, y el libro pasa a tratar de las desventuras amorosas del señor Millet, acompañadas de las largas reflexiones que también se podían leer en La confession négative. Claro, nada que ver con el interés que me despertó su experiencia vital en la guerra del Líbano.

Dicho esto, Millet me sigue pareciendo de interés, y afinaré más con sus siguientes obras para que el tema también me resulte atractivo. Dejo aquí algunos extractos llamativos. El primero incorpora un rasgo de humor, con un juego de palabras en francés: "encore que j’aie connu une Normande, Geneviève Lehideux, qui, quoique jolie, semblait tout faire pour s’accorder ironiquement à ce nom dont elle tirait autant d’orgueil que de dépit et qui, somme toute, la rendait plus belle qu’elle n’était."

Este segundo recuerda al soneto de los narigones obra de Quevedo: "Laid comme un pou, comme un crapaud, comme un cul, comme les sept péchés capitaux, laid à faire peur, plus laid que le diable, face de silène, tête de gorgone, épouvantail, Caligula, Quasimodo, chevalier à la triste figure, monstre de Frankenstein, face du grand Pythre..."

Y termino con una corta reflexión brillante sobre la crueldad con la gente fea: "Une cruauté qui est la chose du monde la mieux partagée, surtout quand on découvre que quelqu’un est plus laid que soi."

miércoles, 8 de abril de 2026

Hora de cierre ("Closing Time"), de Joseph Heller

Catch-22 es la obra maestra de Heller y uno de mis libros preferidos de todos los tiempos, extremadamente divertido y posiblemente relacionado con otro gran blockbuster, la serie MASH. No conocía más obras de Heller, pues es un libro que leí hace mucho, cuando no había Internet para buscar de forma inmediata. Algo que resolví hace muy poco, encontrándome con esta novela que afirmaba ser la secuela de Catch-22. Me parecía increíble no haberla leído aún, ni siquiera conocerla, pero a eso sí que puse remedio de forma inmediata: era como no haber leído las secuelas de Hitchhiker's Guide of the Galaxy, de Douglas Adams, con lo que me había gustado el libro.

La decepción ha sido brutal. Ya el primer capítulo me resultó un poco extraño, pues tenía un tono completamente serio y hasta lúgubre. Me dio muy malas sensaciones. Pero, me dije, la diversión en esta lectura está garantizada, debe de ser un preámbulo extraño. Pues la idea, es retomar las historias de los protagonistas de Catch-22, como Yossarian, el capellán Tappman, Minderbinder y el propio narrador Lew Rabbinovitz, y llevarlas, según se ve, hasta el final de sus días. Literalmente, por cierto, porque van muriendo todos, lo que hace que la lectura, no es que no sea divertida, es que es deprimente.

El libro se me ha echo bola, y solo a fuerza de voluntad lo he acabado, arrastrándome entre sus páginas y en las cosas absurdas que nos narra. La trama orbita en torno a una celebración multitudinaria de una boda de hijos de multimillonarios, que se va a hacer en la terminal de autobuses (!) de New York. Dichos multimillonarios lo son por el negocio de armas, y aquí juega un papel importante el capellán Tappman, que por alguna razón mea "agua pesada" y se tira pedos de un gas igualmente relacionado con las armas. ("How much do you know about tritium, Noodles?” “Tritium? I’ve never heard of it.” “Good. You can be objective.") Hay también unos detectives con nombres confusos, y mucho sexo, mucho más del que recordaba en Catch-22, llegando por momentos a la procacidad. Vamos, un pastiche de chorradas sin gracias.

Lo único que se salva del libro son las frases paradójicas que son marca indeleble de Heller. Ahora pondré unas cuantas, pero el caso es que si bien al principio aparecen con cierta frecuencia, ésta se reduce hasta desaparecer pasada la mitad del libro, con lo que uno se queda solo con la historia para mantener el interés. Esta despierta un poco en los momentos finales, cuando se nos cuenta por fin la boda de marras, con un despliegue gargantuíco: "One million, one hundred and twenty- two thousand champagne tulips had been procured as door prizes and souvenirs. A massive variety of fabulous hanging chandeliers from different epochs was installed throughout all five banquet sections, and these were wrapped in curly willow branches. Wisps of raffia were added to the willow branches, and there were tiny twinkling lights in all of the leaves and in the boughs of all eighty Christmas trees. Ravishing tapestries for tablecloths, masses of staggered candles, antique cages full of live birds, and rare books and silver plate from different periods were in abundance everywhere. Thickets of summer asters in the twenty- two hundred Malaysian pots flanking all of the entrances into the principal terminal halls helped turn half the South Wing of the main floor of PABT into a miniature Versailles, with thousands of flickering lights in the terra- cotta pots simulating millions of candles.

Lo más curioso es que Heller nos cuenta simultáneamente lo que está pasando y lo que va a pasar según lo ven los protagonistas en la pantalla de control, que por alguna razón predice el futuro para asegurar que todo salga bien.

Heller hace muchas referencias a Thomas Mann y las obras musicales de su Dr. Faustus. No deja de ser casualidad, pues lo leí hace poco. También de Mann se refiere a los personajes de Der Tod in Venedig. Y aparecen referencias a Wagner y Mahler, que le gustan a Yossarian. Pero como no engancha con la narrativa, se quedan en elementos de snobismo de Heller. "“You were going to have Thomas Mann and Leverkühn in scenes together, weren’t you? And put that Gustav Aschenbach in with Leverkühn as one of his contemporaries. You call that research?” “Who’s Gustav Aschenbach?” said Hacker. “A dead man in Venice, Warren.”". Más a cuento parecen las referencias a Kurt Vonnegut, con quien podría ser que Heller haya coincidido en la guerra; por cierto, un autor que tampoco me convenció demasiado cuando lo lie (ver aquí).

Bueno, lo prometido, dejo aquí algunas de esas frases que me hicieron tener esperanzas con esta novela, y saltando entre las cuales he sobrevivido a esta lectura, que recomiendo a todo el mundo evitar.

"“I can’t help it,” Michael said with discouragement. “The more I find out about the practice of law, the more I’m surprised that it isn’t illegal.”"

"“I’ll simply say it’s in the national interest.” “How will you prove it?” “By saying it twice,”"

"“Frances and I are happiest together when I’m away sailing.”"

"He had more money than he ever could spend. He’d never trusted trusts or seen much foundation to foundations."

"“It will be delayed?” “For more than an hour. By unpredictable blizzards in Iowa and Kansas.” “You predict them already?”"

"“No, sir. I’m from Athens, Georgia. I went to school in Ithaca, New York. My home is now in Carthage, Illinois.”"

"we will continue to operate smoothly and democratically as long as everyone here does exactly what I say."

Y termino para dejar buen sabor de boca e incentivar al lector a hacerse con Catch-22 con un diálogo de los típicos de dicha novela.

"“Anything new?” he began, to Milo’s son. 

“Not as far as I know.” 

“Are you telling me the truth?”

“To the best of my ability.” 

“You’re not holding anything back?” 

“Not as far as I can tell.” 

“Would you tell me if you were?” 

“I would tell you if I could.”

"

sábado, 28 de marzo de 2026

Capital in Desequilibrium, de Peter Lewin

Es un tratado económico dedicado a las teorías económicas sobre el capital, integrando en la explicación tanto el capital físico como el humano. De lo primero ya conocía suficientemente, sobre todo por la obra de Lachmann, Capital and Its Structure, que es una de las prinicipales referencias también de Lewin. Sobre el capital humano es lo primero que leo sistemáticamente de aplicación de la escuela austriaca.

Como se desprende del primer párrafo, se trata de un libro bastante técnico, sobre un concepto económico bastante concreto, y por tanto no creo que sea de interés para no especialistas en teoría económica. Pero sí sabes algo del tema, el libro va a resultar bastante interesante y no demasiado complicado de seguir, por ejemplo si se compara con otro que leí recientemente, The problem of production, con el que también tiene bastante relación.

Dos tercios del libro se dedican a repasar la evolución de la teoría del capital, desde Adam Smith hasta las visiones más recientes, como Solow, tanto en el mainstream como en la escuela austriaca, que culmina con la síntesis de Hick. La confrontación entre ambas corrientes es la habitual: paradigma estático mainstream, sin paso del tiempo, ni incertidumbre ni emprendimiento, vs. paradigma dinámico austriaco. Los primeros en busca de un inaprehensible equilibrio que no refleja la realidad, los segundos aceptándolo como parte intrínseca de sus modelos para que estos tengan alguna relevancia. De aquí procede el título del libro: el análisis del capital rehuyendo posibles situaciones de equilibrio que puedan facilitar modelos y cálculos, pero que no tienen nada que ver con la realidad. El pensamiento de los primeros se puede resumir así: "to think of capital in these terms, that is in terms of equilibrium, encourages thinking of capital accumulation as an automatic process of value accretion".

Ejemplo paradigmático de la oposición entre ambas formas de pensamiento es la concepción estática de algo esencialmente dinámico como es la innovación: "In so far as R & D leads to the discovery of “new” techniques and products, this is a contradiction in terms. We cannot have future knowledge in the present. We may have a general expectation (based on past experience) or a hope that expenditures on R & D will bear fruit, but we cannot know ahead of time exactly in what way. If we did, the R&D expenditures would be unnecessary. While the “new growth economics” has done much to bring these important aspects once again within the scope of economics, the traditional equilibrium framework it has used must be judged inadequate to account for these important phenomena."

De la síntesis de Hicks me quedo también con una idea, bastante obvia cuano la lees, pero que no se me había ocurrido antes, conectando el VAN con el capital: "Hicks shows that a necessary condition for the viability of any process as a whole is that its capital value should be positive (or at least non-negative) at every stage in its life". Claro, si en algún momento del desarrollo del proyecto el VAN pasa a ser negativo, se interrumpiría. Una visión muy interesante que pone dinamismo incluso en las inversiones: tradicionalmente uno pensaba que obtenido un VAN positivo al principio del proyecto este ya se concluirá, cuando lo cierto es que no hay nada automático en las futuras decisiones de inversión asociadas al mismo proyecto, que se sujetarán a las nuevas expectativas en función del conocimiento adquirido, por lo que el VAN reevaluado pueda pasar a ser negativo.

La tercera parte del libro se dedica ya al estado del arte en la teoría del capital, que se construye, como ya he dicho al principio, sobre la base de la visión de Lachmann, que creo conocer bastante bien. Aparecen aqui las ideas de la estructura del capital (frente a la visión mainstream de stock indiferenciado), la indivisibilidad como base de economías de escala y alcance, los conceptos de complementariedad de activos, el encaje de los planes, y los beneficios/pérdidas como señales para guiar los desarrollos de capital por emprendedores, con su reflejo en la posición de cash. Con esta visión, "there is then an unending source of scale economies in the market process" debido al "increasing number of interrelated activities or stages of production" que caracterizan al progreso económico. Queda así demolida la visión estática que concluye con la existencia rendimientos decrecientes del capital.

A Lachmann añade Lewin sucesivas capas operativas, empezando por la empresa, añadiendo el marco institucional y el capital humano, para concluir incorporando el concepto del conocimiento como base del capital. "So capitalistic production is about more than the existence of capital goods. It involves in addition the social and institutional framework that I have mentioned and the human capital of the individual team members."

En cuanto al papel de la empresa, la discusión se aproxima a la que ya citado más arriba (The problem of production), pero Lewin no llega a la precisión quirúrgica de Bylund. "The problem that the firm faces is quite simply the imputation problem." O sea, como atribuir a cada uno de los recursos necesarios su adecuado valor. También se refiere Lewin a la firma como repositorio de conocimiento, citando el modelo de capabilities (que yo conozco a través de Teece) y conectando, aunque no citándolo, con el reciente premio Nobel Joel Mokyr. "“applying the ideas of rule-following to questions of organizational form . . . the rules— the routines—that agents follow within an organization embody (often tacit) knowledge that is useful for action. This knowledge constitutes the capabilities of the firm”"

Pasar de aquí al capital humano resulta un salto bastante suave, pues ya estamos hablando de conocimiento. Lewin reconoce que el conocimiento también se materializa en los bienes de capital. pero la principal aportación viene necesariamente del esfuerzo humano. Introduce una diferenciación entre el conocimiento general y el conocimiento específico, y también constata que gran parte del conocimiento que adquirimos lo hacemos intencionadamente. Con estos dos trazos, empezamos a ver que el capital humano y el físico tienen un gran paralelismo: ambos tienen un cierto grado de especificidad que les confiere valor en determinadas actividades, y ambos requieren inversión para su obtención.

A partir de aquí, basta meter en el modelo las especificidades del ser humano para obtener interesantes conclusiones respecto al capital humano. Dejo aquí algunas a mode de ejemplo:

"Since human life and human working life is finite, it has an important effect on the perceived rate of return in investment in human capital, It is, in general, higher in younger people, and they are likely to predominate in training programs. The finiteness of the payoff period is an important reason for the existence of diminishing returns to investments in human capital. As years of training and schooling are added, the payoff period diminishes by an equal extent (unless the investment lengthens lifespan, as in the case of investments in health, but even then the degree of flexibility is very limited)."

"human capital investments are likely to be (sequentially) complementary in nature."

"human capital is likely to be much more illiquid and less easily financed."

Lewin propone una extensión del análisis a explicación de fenómenos relacionados con la familia, basándose en los trabajos de otro premio Nobel, Gary Becker, de quien aún no he leído nada. Quizá su ensayo sobre este punto pueda ser un buen enganche.

El libro se cierra con interesantes reflexiones sobre el capital como estructura de conocimiento, al que y han ido apuntando los capítulos anteriores, los que he recogido expresamente y también el dedicado a las instituciones. Ello le permite una nueva refutación de la planificación central, que vuelve a ser procedente en la era de la Inteligencia Artificial. Y es que es imposible estructuralmente que una máquina adquiera todo el conocmiento que requiere un sistema económico: "Requiring a complete articulation of all terms pushes us into either an infinite regress or into circular reasoning

Del conocimiento me quedo una frase resumen que me parece bastante brillante: "If knowledge is fallible, unfathomable, and tacit, it must be a product whose value cannot be fully known ahead of time and whose value is continually changing." Y se cierra la conexión con el capital.

En resumen, Lewin nos proporciona una síntesis excelente de teorías y consecuencias sobre el concepto económico del capital. Además, lo hace con un estilo sencillo de seguir y leer, por lo que no es una lectua difícil. Su único problema es el tema: ¿a quién, aparte de los friquis austriacos, le interesa discutir sobre lo qué es el capital?