Acerté esta vez. Tras la reciente lectura de Koljos, la conclusión era clara: si Carrère me cuenta cosas que me interesen seguramente me guste mucho su libro. Y este V13 trata del juicio sobre los atentados de Bataclan, que es un tema ciertamente más interesante que las peripecias familiares de Carrère. Así que me ha gustado bastante, ha sido una lectura muy amena, en que se combina el talento narrativo del autor con un asunto apasionante. Voy más allá: ninguna narrativa puede ser objetiva, por mucho que sea una crónica de un juicio, y el gran valor añadido de Carrère es que su sensibilidad te lleva a lugares que un estilo más objetivo no te hubiera permitido alcanzar. Digamos que Carrère también acierta en la selección de los mejores momentos del juicio, y sobre todo en la contextualización que da al mismo, eligiendo aspectos que no translucen de la pura crónica, pero que son necesarios para que el lector comprenda mejor lo que está pasando. Por ejemplo, aspectos procedimentales."En justice normale, c’est ce qu’on appelle un alibi en béton, qui conduit à l’acquittement même si on avait de très mauvaises intentions. En justice antiterroriste, non, l’intention suffit et les deux hommes encourent 20 ans de prison."
O este otro aspecto técnico, que Carrère critica aunque sea contra los malos: "Qu’à cela ne tienne, dit le parquet, on va considérer l’ensemble des scènes d’attentat comme une seule scène d’attentat. N’avoir pas tiré dans un café du XVIIIe équivaut à avoir tiré dans une salle de concert du XIe. Ça s’appelle « l’interchangeabilité » des théâtres, c’est la transposition territoriale de l’adage « si ce n’est toi c’est donc ton frère », qui est le grand ressort de l’AMT, et avec toute l’estime que je porte aux avocats généraux ça me laisse perplexe."
V.13 es el nombre del sumario en que se trató este caso de terrorismo. Carrère propone a cierto periódico cubrirlo como corresponsal, con la idea de publicar como resultado un libro que agrupe sus crónicas semanales. Carrère es consciente cuando hace la propuesta de que es algo que le va a consumir bastantes meses de su vida, día y noche. No solo eso: "Jour après jour, nous allons écouter des expériences extrêmes de mort et de vie, et je pense qu’entre le moment où nous entrerons dans cette salle d’audience et celui où nous en sortirons, quelque chose en nous tous aura bougé."
Una primera sorpresa que me llevé es que los atentados del Bataclan realmente son varios, y solo uno de ellos ocurrió en la sala de fiestas. Hubo también muchos muertos en las terrazas parisinas, a cuyos clientes se ametralló indiscriminadamente. Y pudo haber sido una verdadera catástrofe si los terroristas hubieran consumado su plan entrando en el estadio de France donde se celebraba un partido entre Inglaterra y Francia. Por suerte, los espectadores de éste no se llegaron ni a enterar de lo que podría haber sucedido.
El primer capítulo del juicio se dedica a las víctimas y es sencillamente sobrecogedor, "La certitude qu’on va mourir, l’instinct de ne pas mourir. L’odeur de la poudre et du sang. Le fait que les tueurs avaient l’air de bien s’amuser. Les corps enchevêtrés, les râles d’agonie, les sonneries des téléphones.", quizá lo mejor del libro. Evidentemente, Carrère no puede reflejar todos los testimonios, pero es capaz de resaltar la significación de todos y cada uno de ellos. "Mais il n’y a pas et ne peut y avoir de redites parce que ces mêmes instants chacun les a vécus avec son histoire, avec ses séquelles, avec ses morts, et les dit maintenant avec ses mots."
Por momentos, se plantea la misma problemática sobre la que trataba Das Konzert, sobre el libro de una de las víctimas "c’est un dialogue avec Azdyne Amimour, le père de Samy Amimour qui s’est fait exploser sur la scène du Bataclan. On a déjà du mal, instinctivement, à admettre que les enfants de bourreaux ne sont pas responsables des crimes de leurs pères, mais leurs parents…"
La segunda parte se dedica a los acusados, sobre los que se tratará largo y tendido tratando de entender que puede llevar a un joven a hacer actos de tal barbarie. Aunque también es cierto que ninguno de los asesinos factuales se someten a juicio, pues todos se suicidaron durante los atentados. Detrás de ellos, los problemas de Siria y el Estado Islámico, y la ilusión de muchos musulmanes por lo que estaba ocurriendo allí, ilusión combinada con desesperación de los padres, que ven cómo sus hijos e hijas mutan de forma inexplicable. Carrère tiene claro lo que supone el Estado Islámico: "L’État islamique ne dit pas : c’est la guerre, nous avons le triste devoir pour que le bien triomphe de commettre des actes terribles. Non, il revendique le sadisme. C’est sur le sadisme, sur l’exhibition du sadisme, sur l’autorisation d’être sadique qu’il compte pour convertir."
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