jueves, 19 de febrero de 2026

Doktor Faustus, de Thomas Mann

Ha caído otro libro del gran Thomas Mann, otra de sus obras de esas que parece que nunca va a acabar cuando la empiezas, sobre todo a la vista del volumen de alemán que te espera. Pero sarna con gusto sigue sin picar: es el cuarto libro que leo de este autor, tras Buddenbrooks, Der Tod in Venedig y Der Zauberberg. Ah, me olvidaba de este cuentecito: Mario und der Zauberer,

Buddenbrooks me encantó y me dejó con sensaciones muy positivas de su autor, que me hicieron seguir hasta subir la complicada Montaña Mágica, y ahora este Dr. Faustus, de un estilo bastante parecido. Y es que Mann escribe muy bien en alemán, lo que suple que uno no acabe de enterarse de los detalles de todas las discusiones filosóficas y teológicas que plantean sus personajes. En este, además, hay largos pasajes dedicados a descripciones musicales, algo muy de autores alemanes, que aunque se entienden bien, no se aprecian si uno no tiene conocimiento de aquel arte, como es mi caso. Pero, da igual, nada de esto ha sido obstáculo para que concluyera y disfrutara esta lectura, aunque haya sido solo un 50% de lo que la podría haber disfrutado de entender todo lo que escribe.

Pero tampoco tengo claro que esto justifique la lectura de su traducción. Ya experimenté, precisamente con los Faustos de Goethe, que los traductores suprimen fragmentos y no son capaces de trasladar numerosos matices al español. Dicho de otra forma, la traducción también se carga un porcentaje alto de la obra, lo que no sé es si más o menos que mi lectura en alemán.

Dejando de lado estas inquietudes comunes cuando leo obras de esta magnitud, hablemos ya un poco de su contenido. Se trata de la biografia de un compositor (ficticio) de música, Adrian Leverkühn, escrita por su amigo de la infancia Serenus Zeitblom. Pero no me queda claro que sea el primero el protagonista, pues Serenus meterá continúamente sus observaciones personales sobre lo que narra ("Ist es genug? Dies ist kein Roman, bei dessen Komposition der Autor die Herzen seiner Personagen dem Leser indirekt, durch szenische Darstellung erschließt." "Ginge es also nach mir, so befänden wir uns immer noch im Kapitel XI, und nur meine Neigung zum Zugeständnis hat dem Doktor Schleppfuß die Ziffer XIII verschafft.") o sobre los acontecimientos que se están produciendo mientras escribe su obra, esto es el final de la Segunda Guerra Mundial con la derrota de Alemania: "Dennoch gibt es etwas, was einige von uns in Augenblicken, die ihnen selbst als verbrecherisch erscheinen, andere aber sogar frank und permanent, mehr fürchten als die deutsche Niederlage, und das ist der deutsche Sieg."

Estas reflexiones se producen al principio de cada capítulo. En estos lo que predominan son los diálogos, muy sesudos incluso desde pequeñitos, es que los alemanes son especiales, entre los personajes que acompañan a Adrian y Serenus. Es muy raro que participe el segundo, pero el primero tampoco se prodiga demasiado, salvo en los capítulos decisivos del libro. A grandes rasgos la estructura puede ser así: narración del cambio vital de Adrian (por ejemplo, se va a estudiar a Munich); presentación de sus nuevas amistades y conocidos; diálogos en reuniones, excuriones o fiestas. Son muy interesantes las presentaciones que hace de cada nuevo personajes, en que Mann se fija no solo en detalles físicos ("der Doktor, dem er sich anvertraute, so klein von Person war, daß eine Erwachsenenpraxis ihm, ganz wörtlich gesprochen, nicht angemessen gewesen wäre und er eben nur Kinderarzt hatte werden können."), sino también en las peculiaridades de su forma de hablar, en la tradición de Dickens o Galdós: "hatte sie doch die elegische Gewohnheit, beim Sprechen all ihre Sätze mit »Ach!« anzufangen. »Ach, ja«, »Ach, nein«, »Ach, glauben Sie mir«, »Ach, wie denn wohl nicht«, »Ach, ich will morgen nach Nürnberg fahren«, sagte sie mit tiefer, wüstenrauher und klagender Stimme, und sogar, wenn man sie fragte: »Wie geht es Ihnen?«, so antwortete sie: »Ach, immer recht gut.«"

Y tras estos decansos de comprensión, empiezan las reflexiones complicadas que uno sobrevive como puede. Dejo aquí una de esas reflexiones, bastante corta para las parrafadas que se marcan los personajes de esta obra: "Der Pietismus, seiner schwärmerischen Natur gemäß, wollte freilich eine scharfe Trennung von Frömmigkeit und Wissenschaft herstellen und behaupten, daß keine Bewegung, keine Veränderung im wissenschaftlichen Raum irgendwelchen Einfluß auf den Glauben ausüben könne."

A estos hay que añadir los pasajes propiamente musicales, en que se describen las obras de Adrian, o las de otros compositores, o la forma en que Adrian aprende o se interesa por la música. En algunos de estos caso es donde la sonoridad del alemán presenta todo su esplendor, y a uno le resulta difícil imaginar cómo se habrá traducido el pasaje, Por ejemplo: "Mit Ausnahme des Klaviers, das Adrians Pflegevater der Spezial- Industrie überließ, war dort alles ausgebreitet, was da klingt und singt, was näselt, schmettert, brummt, rasselt und dröhnt,– und übrigens war auch das Tasteninstrument, in Gestalt des lieblichen Glockenklaviers, der Celeste, immer vertreten."

Por cierto, uno de los lugares a los que se traslada la acción es la villa italiana de Palestrina, al sur de Roma y no muy lejos de Tivoli. Resulta que Mann estuvo allí en su juventud. A mí me ha llamado la atención porque también elegí esta ciudad como parada en mi último retorno de Napoles a Roma. Dejo la descripción de Mann, que me ha encantado: "Der Ort war Palestrina, die Geburtsstätte des Komponisten, Praeneste mit ihrem antiken Namen und als Penestrino, Trutzburg der Fürsten Colonna, von Dante im 27. Gesange des Inferno erwähnt,– eine pittoresk am Berge lehnende Siedlung, in welche vom unteren Kirchplatz eine von den Häusern beschattete, nicht eben reinliche Treppengasse hineinführte."

El acontecimiento histórico más presente en la obra es, por supuesto, la Primera Guerra Mundial, en la que Serenus participará brevemente hasta que una infección le devuelve al hogar. Mann aporta una visión muy alemena y propia de la época, coherente con películas y otras lecturas: "»Ah, monsieur, la guerre, quel grand malheur!« In unserem Deutschland, das ist gar nicht zu leugnen, wirkte er ganz vorwiegend als Erhebung, historisches Hochgefühl, Aufbruchsfreude, Abwerfen des Alltags, Befreiung aus einer Welt- Stagnation, mit der es so nicht weiter hatte gehen können, als Zukunftsbegeisterung, Appell an Pflicht und Mannheit, kurz, als heroische Festivität." Sin embargo, esta visión festiva se complementa con esta sobre el destino de Alemania que no había oído: "daß nach Spanien, Frankreich, England wir an der Reihe seien, der Welt unseren Stempel aufzudrücken und sie zu führen; daß das zwanzigste Jahrhundert uns gehöre" (y en la que se recuerda el imperio español, por cierto).

En cuanto a la propia biografia de Adrian que, como se ve, no parece lo más relevante de la obra, hay dos momentos decisivos. El fundamental ocurre por la mitad del libro, y Serenus lo recoge indirectamente de una carta que recibe de Adrian en la que le cuenta lo ocurrido: me refiero al encuentro con Mefistófeles, aunque no es el nombre que usa la contraparte de Adrián. Se trata de un largo diálogo del que no están exentos numerosos insultos que éste prodiga al primero. Desgraciadamente, no lo he entendido bien y seguramente lo tenga que releer para disfrutar todos sus matices, pero es en él que se produce el clásico pacto con el Demonio, tiempo para componer a cambio del alma y amor exclusivo.

El otro momento decisivo es el último, en que Adrian reune a todos sus conocidos, esto es, a los que aún viven, esos personajes que hemos ido conociendo durante la novela. Supuestamente es para que puedan escuchar en primicia su última obra, "Dr. Fausti Weheklag", pero lo que se encuentran es la confesión de los pecados de su compositor, y no todos son capaces de soportarla. Es fascinante el comienzo, cuando el narrador nos dice que la gente hablaba de Adrian mientras le esperaban, sin darse cuenta de que el tipo estaba sentado ya entre ellos en el salón.

Además de estos, yo destaco también la entrevista que tienen con un "impresario", Saul Fitelberg, que trata de dar a conocer su obra al mundo "Die Spitzen europäischer Erfahrung und des artistischen Experiments, sie alle sind meine Freunde, und sie sind bereit, die Ihren zu sein, Jean Cocteau, der Dichter, Massine, der Tanzmeister, Manuel de Falla, der Komponist, Les Six, die sechs Größen der neuen Tonkunst,– diese ganze hohe und amüsante Sphäre des Wagnisses und des Affronts, sie wartet nur auf Sie, Sie gehören dazu, sobald Sie nur wollen". 

Está construida como una especie de monólogo en que solo se narra lo que dice él, aunque se supone que hay respuestas por parte de Serenus y Adrian, que Mann opta por excluir. Dejo de este discurso también esta reflexión: "Die Deutschen sollten dem Juden erlauben, den médiateur zu machen zwischen ihnen und der Gesellschaft, den manager, den Impresario, den Unternehmer des Deutschtums"

Ha sido una lectura complicada, larga, pero fructífera y amena. Su lectura ha exigido disciplina, pero me ha llevado menos tiempo que Der Zauberberg, con la que me eternicé. ¿Recomendable? No es fácil responder, no es una novela típica y es muy larga. Pero a mí me anima a seguir leyendo en alemán, y ya tengo un par de obras que leeré en breve, entre ellas una del hijo de don Thomas.


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