sábado, 30 de julio de 2022

Die bunten Getüme, de Erich Fried

Bueno, pues aquí estoy, tras haber leído un libro de poesía en alemán, con un par. Además, de los difíciles, pero a la vez más satisfactorios. Y es que este Erich Fried escribe una poesía extraña, a base de versos muy cortos, y con mucho juego de palabras. Esto último hace especialmente difícil la lectura, pero es generador de gran satisfacción las veces que un cree haber captado el sentido de lo que se dice. En cierto modo, me recuerda a autores franceses como Quenau o Boris Vian, con cuya lectura disfrute enormemente, bien es cierto que al menos el vocabulario francés lo entendía bastante mejor, aunque a veces tampoco pillara el sentido completo de sus juegos de palabras.

No creo que sea un libro que se pueda traducir, aunque sí se podría explicar. Todo ello quiere decir que uno está solo ante el peligro, y es una soledad compuesta porque, como siempre, el vocabulario alemán es interminable, y parece mentira de la palabras nuevas que se sigue encontrando uno. Antes de pasar a la selección de versos, tengo que confesar que no he entendido muchos de los poemas, quizá habré llegado al 50%. Pero esto es me han dado el suficiente ánimo como para volver a tratar de leer a este autor, sea esta u otra de sus antologías.

Como decía, dejo aquí algunos de los versos que más me han gustado, o que al menos he creído entender.

"Die Bibin Bib war vermählt 
mit Biber Sie hatt’ ihn lieb zwar"

"Weil viel geschehen kann 
wenn einmal nichts geschieht 
muß immer etwas geschehen 
damit nicht alles geschieht"

"Wenn die Unruhe ruht kann das Leere alles erfüllen"

"Denn wie kann Wahrheit ihm wichtig sein 
ohne daß sie Wichtigkeit hätte 
Aber Wichtigkeit ist ihm nicht wichtig"

Observad la filigrana en la siguiente con los prefijos de los verbos de cada frase.
"Dem Ge gefiel das nicht 
das Ver verging vor Scham 
und nur ein Un ist unberührt geblieben 
als man vom Ei den Schrei 
»Barbarei!«"

Una metáfora sobre la falta de entendimiento entre la gente en el momento en que escribía:
"der Abstand zwischen dem Mund der das sagen will und den Ohren die das nicht hören wollen ist größer geworden"

"Was ist besser eine Lüge 
um der brennenden Wahrheit willen 
aus grauer Asche soll ein 
und dasselbe sein 
oder eine Wahrheit die kalt bleibt?"

Título capicúa de uno de los poemas:
"Liebesgedicht für die Freiheit und Freiheitsgedicht für die Liebe"

Y cierro con otra obra de orfebrería lingüística:
"lieben wollen lieben müssen 
Alles wollen alles müssen 
Nichts mehr Nicht mehr 
im Recht sein müssen 
nichts mehr behalten müssen
 fast nichts mehr müssen 
Bitten lieben nicht rechten"

viernes, 29 de julio de 2022

El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartín

Extrañísima novela, escrita por una periodista española que además resulta ser la jefa de opinión de Cinco Días, lo que contribuye más al asombro que me ha producido su lectura.

¿De dónde viene el asombro? Pues de los valores que se defienden en la novela, cosas como la educación tradicional, basada en los clásicos, o el matrimonio. Sí, en pleno ataque a las costumbres, intensificado desde que tenemos Podemitas en el Gobierno, sorprende leer a UNA periodista escribir estas cosas. Bueno, no las ha escrito ahora, el libro tiene unos años. Y por lo que observo, no se ha prodigado prácticamente nada desde que publicó esta obra, por cierto con bastante éxito.

Y no solo el mensaje es plenamente conservador, también el estilo que usa doña Natalia está muy en consonancia con el mensaje que transmite. Un estilo elevado, educado, sin concesiones a la vulgaridad o al hiper-realismo de los tacos. Aunque no es una escritora brillante, si es pulcra y elegante. Nueva sorpresa por tanto.

La historia es muy sencilla. La tal señorita Prim es un dechado de la educación convencional en la que atesora títulos académicos. Le sala un puesto de trabajo de bibliotecaria en un curioso pueblo. Allí encontrará gente que se ha retirado de la sociedad actual/moderna, para vivir según unos cánones más clásicos, tradicionales o incluso anticuados.

Desde el punto de vista fundamental, dos son los choques que harán despertar a la protagonista. El primero tiene que ver con la educación de los niños ("En aquella comunidad eran las familias, cada una en función de su perfil, su ambición y sus posibilidades, las encargadas de formar intelectualmente a sus hijos. La escuela era vista como un elemento subsidiario—indeseable, pero necesario— en el que se apoyaban buena parte de los padres de familia.")

Escandalizada, encontrará allí chavales que no van a clase ("Unos niños sin escolarizar, no podía ser verdad. Un grupo de niños posiblemente medio salvajes y sin escolarizar, ¿pero adónde había ido a parar?"); a un libertario, conocedor de que la educación pública es más bien un aparcamiento para niños mientras sus padres trabajan, o incluso una forma de adoctrinamiento, no le resulta tan llamativo. Pero parece que sí tanto a Prim como a Sanmartín. Eso sí, posiblemente la autora lo postula por otros motivos. Esta frase es bastante clara: "si usted estuviese convencida de que el mundo ha olvidado cómo pensar y educar, si creyese que ha arrinconado la belleza de la literatura y el arte, si pensase que ha ahogado la fuerza de la verdad, ¿permitiría que ese mundo enseñase algo a sus hijos?". Claro, que no es el mundo en general el culpable, más bien los Estados que monopolizan la educación directa o indirectamente.

El segundo choque es mucho más llamativo, y es la defensa cerrada en favor del matrimonio, acompañada de un ataque no demasiado sutil al feminismo, ¿o a las mujeres feministas? Esta frase, por ejemplo, yo jamás me hubiera atrevido a escribirla: "la mayoría de las mujeres no tienen conversación. Y no la tienen, esto es lo más grave, no porque no puedan, sino porque no se molestan en intentar tenerla.Yo no la comparto ni de lejos; en todo caso, la podría compartir si hablara de personas, no solo de mujeres, por eso me llama tanto la atención que, encima, una escritora lo ponga.

Más jugosa me resulta esta otra afirmación: "Hoy en día la literatura femenina ha perdido esa capacidad de instarnos a desplazar el punto de mira, de hacernos girar la mirada. Cuando leo una novela femenina tengo la impresión de que la escritora no hace otra cosa que mirarse a sí misma." Ya me gustaría que me la explicaran, empezando por el concepto de "literatura femenina".

En cuanto al matrimonio, una vez más, resulta sorprendente que la ocupación principal de las féminas del pueblo sea la de pura alcahueta. En sus meriendas, otro trazo tradicional, debaten intensamente sobre qué hombre es el más adecuado para cada soltera del pueblo, y en parte para la señorita Prim. Entienden el matrimonio como compromiso entre una pareja de personas maduras, en la que no se necesita presencia administrativa: "Yo soy un gran defensor del matrimonio, por eso me opongo rotundamente a incluir a las autoridades civiles en su celebración." La visión que tiene queda muy bien expresada en esta comparación, que además utiliza otra de las dianas del progresismo social, el tabaco: "Porque la pipa exige compromiso, Prudencia, la pipa exige constancia, fidelidad y compromiso. En cierto modo, y para que lo entienda, el habano es al romance lo que la pipa al matrimonio."

Aparte de todo esto, el sueño con el que culmina la novela es el viaje a Italia de la señorita Prim tras su despertar. Claro, ¿a qué otro país podría ir? Yo me quedo con el itinerario que hace, que dejo aquí: "Había claudicado ante las deslumbrantes rivieras de Liguria y de Amalfi; había paseado por las orillas lombardas; se había rendido a la armonía de Florencia, a la belleza de Venecia, al espíritu de Roma. Había sido atrapada por el bullicio de Nápoles y perdido la noción del tiempo en las costas de Cinque Terre; había disfrutado de la luminosidad de Bari y deambulado bajo la sobriedad de Milán."

Esta novela me ha parecido curiosa, con un enfoque original y desacostumbrado en los tiempos que corremos. Pero tampoco me ha gustado demasiado, no confundamos. No tiene grandes frases, ni grandes diálogos, ni grandes momentos, solo un estilo bastante cuidado. Y como tampoco las ideas provocadoras me lo han resultado tanto, pues al final me ha dejado indiferente. Es corta, o sea que tampoco se arriesga mucho quien dedica leerla.