miércoles, 4 de septiembre de 2019

Désorientale, de Négar Djavadi

A priori, este libro tiene muchos puntos atractivos. Se trata de una especie de autobiografía de una señora iraní, que vivió en Irán hasta poco después de la Revolución islámica, cuando tuvo que salir de allí por piernas, debido al activismo político de su padre, un tal Darius Sadr, que quizá sea bastante conocido en aquel país. Además de ellos, descubriremos que es algo lesbiana, aunque no del todo.

Así que muchos elementos de interés: cómo se vivía en Irán antes de la revolución, cómo se empezó a discriminar a las mujeres y cómo lo vivía ella, el problema de la homosexualidad en Irán, o cómo e la vida con un padre revolucionario. Ninguno de estos elementos queda cubierto, me temo, así que el interesado deberá buscar en otros pagos.

La escritora nos cuenta básicamente lo que le da la gana, utilizando como cebo en determinados momentos los temas anteriormente dichos, que nunca llega a desarrollar. Lo más llamativo es como se pasa toda la novela temiendo contar "L'''ÉVÉNEMENT", dando a entender que se refiere a la revolución islámica; sin embargo, cuando por fin llega el momento de su narración, resulta ser el asesinato de su padre.

Utiliza un estilo vocativo, como si estuviera conversando con el lector, lo que es coherente con que su narración sea extremadamente desordenada. Esto no es necesariamente malo, aunque pueda desconcertar al principio, pues anida disgresiones en disgresiones. Se explaya en detalles sobre sus antepasados de Qazvin y Mazandaran, que pueden explicar determinados comportamientos o rasgos psicológicos. O te explica con detalle la problemática de la inseminación artificial con espermatozoides de seropositivos. Pero lo cierto es que todo eso se aguanta porque esperas que en algún momento te contará su experiencia personal sobre la vida en Irán y los acontecimientos que sacudieron al país en su niñez. Nada de ello ocurre. Apenas se refiera a la vida con el shah, y describe muy levemente la revolución Blanca, así como la revolución Islámica. No hay apenas referencias al contraste en su vida, principalmente porque los cambios revolucionarios la pillan ya refugiada en Paris. Asi que no sabemos cómo cambió la vida de la sociedad, ni específicamente de las mujeres, aunque haya algunos apuntes sueltos (la cuestión de por qué no aparecen mujeres en los árboles genealógicos de la familia). Y tampoco habrá un contraste con cómo es la vida en Francia respecto a Irán, aunque dé alguna pista más.

Las reflexiones que aporta sobre los grandes acontecimientos en Irán (la caída del Shah, la revolución de Jomeini, la guerra con Irak) son de andar por casa y muy genéricos, como corresponde a alguien que solo los conoce desde la distancia, por mucho que haya nacido en Irán. Además, refleja un pequeño lío mental, hasta el punto de que surgen dudas razonables sobre si los padres eran comunistas o, como parece otras veces, libertarios. De hecho, me inclinaría por esta última opción, sino fuera porque su héroe parece ser un tal Mossadegh, ministro del Shah que nacionalizó el petróleo para devolverlo al pueblo irani. O porque en sus referencias a la aproximación del Shah a los EEUU, da a entender que lo único que aprovechó a los iraníes es el aumentos del consumismo.

Más interesantes me parecen sus referencias al tema de la homosexualidad, del que aprendemos que en Irán directamente no existe. Me explico: no se considera posible, por lo que a los homosexuales los condenan a muerte. Pero, al mismo tiempo, se facilita enormemente la transexualidad, por lo que existe esta vía de escape para los homosexuales. Sí, ya sé que no es lo mismo, pero dejadme que no entre en sutilezas en este post; el interesado que se vea la serie Pose.

De todas formas, la parte que más me ha gustado es la huida de Irán por Turquía, su estancia en Estambul y su primer contacto con la, hasta ese momento, alabada nación francesa. Es esta la parte más interesante de su vida, y no sus devaneos amorosos-hippy-sexuales por Bruselas y Londres, por mucho que trate de imputarlos a la "desorientación" de haber tenido que abandonar Irán. De su estancia en Estámbul me quedo con una crítica, que creo justificada, a Ataturk. Como es sabido, este presidente turco hizo que su país pasará de la escritura árabe al alfabeto occidental, lo que normalmente se ha visto como un avance para esa sociedad, al facilitar el aprendizaje de lectura y escritura. Sin embargo, Djavadi se fija en la pérdida en la historia y cultura que tal cambio supuso, constatándola en un hecho tan evidente como que ellas SÍ podían leer las inscripciones en las mezquitas de Estámbul, algo que ya no podían hacer los turcos.

A ver, este libro no se lee mal, y es interesante. Pero que nadie espere conocer a su través las respuestas a las preguntas que promete responder, porque se llevara un chasco. Se trata de algunos episodios de la vida de la familia y ancestros de una iraní lesbiana refugiada en Europa. No da más de sí.


sábado, 24 de agosto de 2019

Sesenta semanas en el trópico, de Antonio Escohotado

Había asumido con entusiasmo la lectura de la obra de Escohotado, tras gustarme mucho el sorprendente Retrato de un Libertino, y el excelente Los Enemigos del Comercio. Pues bien, ya me he dado de bruces con algo más decepcionante, y mi entusiasmo ha decaído hasta el abandono de dichas lecturas, al menos de momento.

La verdad es que ya dudaba yo de que este libro me fuera a gustar, pero al ser de Escohotado y con el propósito antedicho, me lance a por él. A ver, no es mala lectura, es simplemente prescíndible.

En él, Escohotado nos va a contar sus experiencias durante un año sabático en Thailandia, que se coge en parte para huir de su anterior pareja, en parte para preparar la que será la antes citada Los Enemigos del Comercio. El formato de libro es, por supuesto, el de un diario. Y, como digo, en él va anotando el filósofo no solo sus impresiones sobre lo que observa en los países que visita, sino también las ideas que se le ocurren con sus observaciones y con sus lecturas, eminentemente económicas, como cabe imaginar.

El problema principal es que apenas hay aportación de ideas nuevas para quien haya leído los dos libros que he puesto en el primer párrafo. Y, sobre todo en el punto económico, resulta un poco cansina la aproximación naif, de alguien que se tropieza con ellos por primera vez, a temas que ya tengo un poco trillados, en cierta parte también por la lectura de Los Enemigos del Comercio.

Por lo demás (coletilla muy usada por Escohotado) el estilo tiene una fuerte carga irónica, que hace la lectura muy amena por los menos al principio. Por ejemplo:
"Por razones no bien explicadas, parece que las empresas deben ser locales, o cuando mucho nacionales. Si su eficiencia les permite ampliar mercado pasan de simples comercios a enemigos del género humano."
O esta más personal: "Visitar Vietnam tres décadas y media después de haber pensado ir allí como guerrillero es lo más semejante a una peregrinación que permite el laicismo."
"Las gentes del pueblo pueden gritar, los notables no levantan la voz, y los supremos musitan sus palabras."

Y aunque la lectura se va haciendo más pesada conforme nos acercamos al final de su estancia en Thailandia (interrumpida por visitas a Myanmar, Singapur y Vietnam; sorprendentemente, ni Camboya ni Laos son objeto de su interés, siendo en cambio para mí bastante más interesantes que los otros), no hubiera desmerecido demasiado si hubiera concluido aquí el libro.

Desafortunadamente, por razones no aparentes, se empeña en añadir dos estrambotes: una visita a Manaus para probar una droga, y otra a Buenos Aires para participar en un programa de TV. Lo de Manaus casa con el trópico (aunque el tema sea de nulo interés), pero ¿desde cuándo Buenos Aires es una capital tropical?
Como digo, el capítulo dedicado a Manaus es directamente insufrible: en él, se dedica a contarnos sus experiencias psicotrópicas y las de sus compañeros de viaje. El de Buenos Aires es más llevadero, sobre todo porque hay una referencia expresa al anarcocapitalismo (que vincula erróneamente con Mises). Además, se puede cosechar un frase como ésta: "Cierta renuncia a la indolencia no puede postergarse sin renunciar al desahogo".

Por último el cierre de la obra se corresponde con esta confesión, en línea con los descubrimientos que ha compartido con nosotros conforme avanzaba en sus lecturas económicas: 
"He tardado casi medio siglo en comprender que el instrumento básico para moderar nuestra intemperie es el malafamado comercio. Mucho más que cualquier otra actividad humana, el mercadeo borra los abismos que cada dogma tiende a establecer entre nosotros y ellos, aquí y allí. Cuando alcanza cierto grado, su fruto es la propia sociedad abierta."

Lo bueno es que ya lo he terminado y me he quedado liberado para otras lecturas. No es oro todo lo que reluce, aunque lo escriba Escohotado.



viernes, 2 de agosto de 2019

Martha's Kinder, de Bertha von Suttner

Pese a haber disfrutado mucho con la lectura del libro más importante de la autora (recientemente comentado, Nieder die Waffen!), esta novela no me interesaba tanto ni de lejos. Sin embargo, como venía con el otro en la edición que compré, me he sentido obligado a leerlo para amortizar mejor la inversión.

Y, en efecto, tal como me esperaba, se trata de una novela sin mayor interés, que al menos en mi caso ha servido para practicar el alemán. La historia sigue siendo autobiográfica, aunque en esta ocasión se centra en las vidas de los dos hijos de Martha/Bertha, Rudolf y Sylvia, supuestamente llamados a proseguir el trabajo de su fallecido padre y de su madre en pos de la paz.

Así las cosas, la novela tiene muchos tintes de novela cortesana, con un estilo si se quiere Jane Austin. Y no es que esté mal escrita, nada de eso, se lee muy bien. Es simplemente que la vida conyugal de estas dos personas carece interés para mí, aunque obviamente se vinculen tales vicisitudes con el objetivo vital del ambos, sobre todo de Rudolf.

Asistiremos a sus matrimonios, y al final de los mismos, si bien por distintas causas, y a otros dramas personales, hasta llegar la novela a su fin con la muerte de Martha. Como digo, nada reseñable en esa parte del relato.

Más interesantes resultan las reflexiones, diálogos e incluso discursos (de Rudolf) sobre el tema de la paz. A éste le acompañaremos como asistente a una de las conferencias en que se empezaron a cimentar los tribunales internacionales y otras organizaciones trasnacionales con el fin de prevenir guerras. Con poco éxito en esos momentos: la acción se desarrolla a finales del XIX, por lo que están dos Guerras Mundiales por venir. Pero es interesante asistir a estos momentos seminales, en que la guerra no solo no es vista como una maldición por la mayoría de la gente, sino como algo completamente normal y ley de vida.
"Sie betrachtet man als Grundlage der Ordnung, als Schutz vor Gefahren; sie ist die Spenderin der höchsten Ehren, die Vollzieherin des Rechts. Der Glanz und Stolz der Nationen beruht auf der gewaltgesicherten Macht; Gewalttaten werden Großtaten genannt; zur Erlangung von Orden und Würden, zur Betätigung von Pflichttreue und Mut, zur Verteidigung und Eroberung der »höchsten Güter« dient als Mittel der Totschlag. Und dieses System ist so tief gewurzelt in allen unseren Einrichtungen, in der Erziehung, im Unbewußten – daß die meisten unter uns im Dienste des Drachen Gewalt leben und sterben, ohne ihn nur einmal in die bluttriefenden Augen geschaut zu haben."

Intento de traducirlo: "Se la trata como fundamento del orden, como protección del peligro; es la dispensadora de los más altos honores, la ejecutora del Derecho. El brillo y orgullo de las naciones se basan en su poder de violencia; los hechos violentos se dicen hazañas. Para la consecución de nivel y dignidad, para demostración del cumplimiento de deber y valor; para la defensa y conquista del más alto bien, sirve como medio la muerte. Y esta sistema está tan profundamente arraigado en todas nuestras instituciones, en la educación, en el subconsciente, que la mayoría de entre nosotros vivimos y morimos al servicio del dragón, sin una sola vez haberle mirado a los ojos rebosantes de sangre"

Interesante también resulta la aparición de un par de fenómenos no tratados en el libro anterior. El primero, la llamada cuestión judía: ya en 1890, hay un movimiento de odio a los judíos en Austria y Alemania, más 40 años de la llegada de Hitler. Una vez más, la democracia nos da lo que merecemos, y Hitler no hizo más que ofrecer electoralmente una solución a los alemanes, sobre una preocupación que estos tenían, no sobre algo que él se inventó. Y es que sobre la democracia también tiene algo que decirnos Suttner: "Hat man als Grundlage von Gesetzgebung und Regierung etwas blöderes, geradezu schädlicheres finden können, als das Entscheidungsrecht der Mehrheit?" (Como base de la ley y el gobierno, ¿se ha podido encontrar algo más estúpido y perjudicial que la decisión de la mayoría?) Recuérdese como se descojonan los de Juego de Tronos con la propuesta.

El otro tema que se muestra de forma incipiente y que también dio para muchas luchas es el de la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Aquí los problemas se muestran con el matrimonio del Sylvia, y muestran con claridad la injusticia de la época. También es claro que, por el momento, la agenda de Bertha/Martha estaba completa con su activismo por la paz y no se puede dedicar también a eso.

Pero Bertha tiene en todo caso claro que la lucha por la paz o por la igualdad, no es una lucha que se pueda hacer en abstracto. Tiene que hacerse pensando en personas concretas, y esa presume es la base de su constancia: el amor a su marido (como se recoge en "Abajo las armas") y el deseo de vivir con él es lo que mueve su activismo. Es por ello que recomienda a Rudolf, más dado al idealismo y a los grandes hechos, que cimente sus acciones en una relación que le dé base, amor y sentido. Para hacer estas cosas tan difíciles, nos dice Martha, "Man muß das Herz voll Liebe haben" ("Se debe tener el corazón lleno de amor").

Cierro con dos curiosidades. La primera es que, al final de la novela, los protagonistas recibirán una misiva desde Yasnaya Polyana. A los conocedores de Leon Tolstoi no hará falta decirles su autor.
Por último, este "zasca" a la regulación y en general el intervencionismo, tan actual entonces como ahora:
"Zukunftsgefahren, die gar nicht existieren, werden als so groß, aufgefaßt, daß sofort auch die bösesten Mittel geheiligt erscheinen," ("Peligros futuros que nunca existieron, se vuelven tan grandes y obvio, que de repente estos medios terribles parecen sagrados"). Que se lo digan a Google.

lunes, 29 de julio de 2019

El bosque oscuro, de Liu Cixin

Se trata de la segunda parte de la trilogía de los Tres Cuerpos del autor chino. Hace tiempo leí la primera de las partes, sin causarme especial entusiasmo. No obstante, la recomendación de un compañero ha hecho que le diera otra oportunidad al autor y me leyera esta segunda parte. Respecto a la primera, la leí en traducción al inglés, pese a existir una directa al español, error que no he cometido esta vez: la he leído en nuestra lengua materna.

En cuanto al contenido, hay cosas que mejoran y cosas que empeoran. La trama general me parece más interesante, aunque sigue manteniendo un gran nivel de ingenuidad, especialmente aparente en los planos diálogos. A cambio, no hay apenas visiones científicas como las que tanto me impresionaron en la primera entrega; es más, el autor cambia de ciencias objetivo y parece centrarse más en hacer ciencia ficción sobre psicología y sociología. Vaya lo uno por lo otro.

Formalmente, existen grandes paralelismos con uno de los clásicos del género, la serie Fundación de Isaac Asimov. Así, prácticamente no se narra acción directa (hay excepciones precisamente en los momentos estelares) y de casi todo nos enteramos por diálogos o pensamientos de los protagonistas. Idénticamente, las distintas partes de la obra se estructuran en episodios en tiempo muy concreto, separados por grandes espacios de tiempo durante los que ocurren cosas, que luego se cuentan retrospectivamente. A esto ayuda que los personajes puedan hibernar. Por si fuera poco, el eje de la novela es la disciplina llamada "sociología cósmica", de la que Luo Ji, el protagonista, es destacado practicante; la referencia a la psicohistoria de Fundación es más que evidente. Por último, uno de los protagonistas entrará en contacto con Al Qaida, y el autor no tendrá reparos en explicarnos que lo hace, en parte, porque el nombre en chino de Al Qaida coincide con el titulo de la obra de Asimov (!).

No contaré mucho de la historia, porque el riego de spoilers en grande. Baste decir que, en presencia de los sofones enviados por los trisolarianos (en la primera parte), la investigación científica básica ha dejado de ser posible para los humanos, y que además cualquier comunicación entre estos es espiada por sus enemigos. En estas condiciones, la ONU decide seleccionar cuatro "Vallados" con el cometido de diseñar una estrategia de defensa, que solo podrá estar en su mente para evitar que los trisolarianos la conozcan. Estos, a su vez, encargarán a unos "Desvalladores" el descubrimiento de esas estrategias ocultas. Huelga decir que algunos de los mejores momentos del libro nos los proporciona este descubrimiento en la confrontación Vallado-Desvallador.

En cuanto a la sociología cósmica, resultan interesantes sus axiomas y dos conceptos importantes, según se nos dice desde el mismo principio del relato. Por si alguien quiere dedicarse a la disciplina, ahí dejo axiomas:
1) La necesidad primordial de toda civilización es su supervivencia. 
2) Aunque las civilizaciones crecen y se expanden, la cantidad total de materia del universo siempre es la misma. 
Y los dos conceptos: “cadenas de sospecha” y “explosión tecnológica”.
Sorprendentemente, todos ellos se justificarán en el desenlace final, aunque no se les preste demasiado atención en el resto de la obra.

Y también me ha resultado sorprendente el aroma anarcocapitalista que desprenden algunos momentos de la obra, algo que no detecté en la primera entrega. ¿Será que Liu Cixin se esté haciendo más sabio? Aunque en los momentos iniciales, y con la disculpa de que uno de los vallados, Manuel Rey Diaz, sea un sucesor inventado de Hugo Chávez, nos endosa un posible éxito del Socialismo del Siglo XX en tal país, es una falsa alarma. Contra ello tenemos frases como esta del protagonista "Los políticos como usted mencionan a la humanidad en cuanto les hace falta, pero yo solo veo individuos.". O esta discusión al respecto del derrotismo:
"Este derrotismo se origina en la veneración a la tecnología y el completo menosprecio al papel que desempeñan en la guerra la iniciativa y el espíritu humanos. Es consecuencia de ese tecnotriunfalismo y esa concepción de la guerra que circula desde hace unos años, según la cual la victoria se decide, tan solo, en función de las armas disponibles."

Aunque mi momento preferido ocurre cuando unas naves escapan para el Universo y debaten de qué forma organizarse socialmente. Así, reflexionan que "Seguir con vida no es suficiente para garantizar la supervivencia. La mejor forma de garantizarla es el desarrollo." y "Nave Tierra va a requerir nuevas ideas e innovaciones brillantes, cosa que solo se puede lograr en una sociedad que respete la libertad y el individuo." Esto les llevará incluso a rechazar la democracia como forma organizativa!

Como ya he dicho, en esta entrega Cixin no se centra tanto en la ciencia ficción sobre física como hizo brillantemente en la primera entrega. No obstante, hay un par de cosillas. Por un lado, la definición del llamado "estado abisal", que permite a los humanos sobrevivir a aceleraciones y desaceleraciones cósmicas. Y, por otro lado, la utilización de la energía nuclear fuerte para construir una superficie absolutamente lisa, incluido a nivel picoscópico. Ese objeto resultaría indestructible en el sistema Solar.

Rescato asimismo uno de los raros momentos irónicos que tiene el libro (estos chinos....), y es cuando en una discusión entre científicos, uno le dice al otro: "¡Eso no es ciencia ficción, sino fantasía!". Y también hay alguna frase lírica, más abundantes que las irónicas: "¡No me digas dónde estamos! En cuanto uno lo sabe, el mundo se vuelve tan estrecho como un mapa. En cambio, cuando no lo sabes, el mundo se expande hasta que parece no tener límite."

El libro me ha resultado entretenido. Tiene algunas ideas originales, y la trama está mejor construida que en la primera parte, por lo que su lectura se hace más absorbente. No obstante, es un libro largo para lo que aporta, y la ingenuidad de muchos episodios lo hace un poco insoportable. La verdad es que no sé si seguiré con la tercera parte: no parece necesario, porque termina de forma satisfactoria, así que no siento especial compulsión a hacerlo.

viernes, 26 de julio de 2019

Understanding Knowledge as a Commons, de Charlotte Hess y Elinor Ostrom

Con tan sugerente título se presenta este libro de ensayos, co-editado por la premio Nobel Elinor Ostrom. Ostrom es precisamente muy conocida por sus trabajos sobre organizaciones sociales espontáneas (esto es, no gubernamentales) para la gestión de recursos comunes. Sus estudios son apasionantes y muy sugerentes. Hasta este libro, sus estudios se habían referido a recursos físicos, tipo ríos, bancos de peces o tierras.

Por ello precisamente me parecía de gran interés este libro. Extender el concepto de los "comunes" y su tragedia al conocimiento puede afectar a nuestra forma de entender la innovación y la creación. La cuestión directa más relevante: ¿puede haber incentivos a innovar en un entorno en que uno no puede obtener directamente beneficios de su innovación? ¿O se produce una "tragedia de los comunes" en la innovación?

Sin embargo, para mi decepción, aunque el planteamiento del libro es amplio al principio, rápidamente se estrecha el alcance del debate a un conocimiento muy específico, el conocimiento académico, el mundo de los artículos, las ponencias, los congresos y los journals. Y de hecho la mayor parte de los problemas que se tratan son específicos de dicho mundo (por ejemplo, el alto coste que al parecer tiene para las instituciones el acceso a los journals ahora que están en manos de editoriales privadas). Lo que no quiere decir que el libro esté mal, simplemente que no me resulta tan relevente como esperaba.

A la luz de lo dicho, a nadie extrañara que los capítulos que más me hayan gustado sean, precisamente, los que aportan un enfoque más general, que coinciden con los que escribe Ostrom. En uno de ellos, el primero, presenta el enfoque de considerar el conocimiento como un recurso común. Es en este capítulo en el que aparecen las ideas que me han aparecido más novedosas. Por ejemplo, el concepto de la "tragedia de los anticommons" en el área del conocimiento por la infrautilización de los recursos científicos causada por "excessive intellectual property rights and overpatenting in biomedical research", algo que difícilmente sorprenderá a los economistas que vemos a estas construcciones como monopolios legales estatales. Y es que, contrariamente a los comunes tradicionales, caracterizados por gran "substractibilidad", el conocimiento es "nonsubstractivo", y de hecho el bienestar social aumenta cuando más se usa.

Otro concepto para la reflexión que aparece en este capítulo es el de "common-based" producción como aquella en que "no one uses exclusive rights to organize effort or capture its value, and when cooperation is achieved through social mechanisms other than price signals or managerial directions." Aquí la dejo.

El otro capítulo de Ostrom describe, por supuesto, su metodología para el estudio económico-social, la conocida IAD (Institution Analysis and Development), sobre la que no es momento de extenderse aquí.

El resto de los capítulos son intentos más o menos expresos de aplicar el IAD a distintos problemas de la gestión del "conocimiento" entendido a la académica manera. En una parte de ellos se abordan los problemas tradicionales (ampliación, acceso, conservación) en el mundo de las redes sociales e Internet, y en los restantes se presentan casos reales de aplicación de las nuevas tecnologías a la gestión del conocimiento académico. 

Como he dicho, en general se leen bien, pero solo resultarán de interés a un perfil muy específico de lectores. No hablo siquiera de académicos en general; más bien, pienso en gente interesada en el mundo del archivo y la documentación.

Para el resto, yo creo que el primer capítulo es más que suficiente, y quizá con la conclusión sobre las tendencias a las que se ve sometido el sector del "conocimiento" académico desde la llegada de Internet. Se trata de dos tendencias contradictorias y paralelas: por un lado "there is unprecedented
access to information through the Internet", pero, por otro, "there are ever-greater restrictions on access through intellectual property legislation, overpatenting, licensing, overpricing, withdrawal, and lack of preservation".

Vea el lector cuál de ambas le parece más positiva, y observe si su origen es el mercado o el Gobierno, y haga lo propio con la que le parezca negativa.








viernes, 19 de julio de 2019

Barcelona, la ciudad que fue, de Federico Jiménez Losantos

Aprovecho la reedición de este libro de FJL para hacerme con él y leerlo. Según el propio autor, es su libro mejor escrito, y tampoco tienen mala opinión de él algunos otros amigos.

Lo que me he encontrado es un libro bastante extraño, que empieza de una forma más interesante y amena, y termina como un libro típico de FJL, esto es, repartiendo estopa, en este caso al nacionalismo catalán. ¿Qué me esperaba? Pues un libro algo costumbrista, en que se describiera cómo era la vida en la Barcelona de los 70, la que conoció de primera mano el autor. Y aunque algo de esto hay, es muy poco. Alguna escena costumbrista se encontrará el lector, pero sobre todo se trata de una narración de la vida del autor durante esos años. Así que no estoy de acuerdo con que este sea un libro "de la ciudad, la cultura y la libertad que el nacionalismo destruyó, no el de los que la destruyeron.", como dice Losantos. El protagonista del libro es él, él, y un poco sus amigos.

El estilo inicial es muy similar al de la típica novela de saga o de juventud, estilo Delibes. Losantos nos cuenta su llegada a Barcelona, cómo conoce a sus amigos, cómo se hace comunista (y luego se deshace) y cómo colabora con el PSUC. Nos cuenta dónde vivía, con quién salía, qué pelis veía, qué canciones escuchaba (reproduciendo en muchos casos la letra, típico recurso Losantiano para incrementar el volumen de sus narraciones) y sus inquietudes pictóricas y en general artísticas. Este es un punto en el que yo hubiera agradecido alguna aclaración, la conexión entre arte y pintura, y política. Nos cuenta también las revistas que trató de fundar y en concreto las peripecias del Diwan. Es enternecedor esa época de su vida que le da por recoger cosas que encuentra en la calle, "donde no hallábamos la basura de los demás, sino pequeños tesoros de desecho con los que no siempre nos atrevimos a amueblar nuestros sueños."

Pero poco a poco esta novela de juventud se va amargando. El primer atisbo nos lo da con llegada de Josep Tarradellas a la Generalitat, con un análisis detallado de su alocución inicial y de lo que ello suponía para la libertad en Cataluña, en comparación con lo que iba a llevar a cabo el megavillano de este libro, que no es otro que Jordi Pujol. 

A partir de aquí, FJL refleja su desencanto y decepción, empezando por los políticos de la izquierda: "en 1976, antes de llegar la democracia, una de las dos lenguas de Cataluña, el castellano, estaba condenada por la izquierda a la marginación, y el catalán, a convertirse en una herramienta de poder ilimitado y de exclusión social limitada, sobre todo, a esas clases populares que la izquierda debía defender." La lucha contra el franquismo y por la libertad había triunfado, para traducirse en la desaparición de la libertad lingüística en Cataluña y la "identificación de la izquierda con la política cultural del nacionalismo". 

Eso le llevará a una lucha militante que empieza, casi de forma inesperada, con la publicación de su libro "Lo que queda de España". De hecho, empieza antes, con la polémica sobre su publicación por la editorial que se lo había encargado. Dicha lucha se prolongará con una breve participación en política (en el PS de Aragón) pero en el que "Acostumbrados a la militancia antifranquista, Javier y yo nos encontrábamos con una política totalmente distinta, en la que la financiación, la propaganda y los acuerdos entre bambalinas eran esenciales, tres asuntos en los que nosotros ni sabíamos ni podíamos entrar", con la redacción y firma en el Manifiesto de los 2.300, y culmina con el atentado que sufre a manos de Terra Lliure y que se salda con un tiro en la pierna ( y menos mal). 

Lo que más me ha sorprendido de este parte es el papel de El País, que originalmente estaba con las tesis de FJL que de defender la libertad lingüística. De hecho, sin El País no se hubiera producido el fenómeno que dio notoriedad al libro. Sin embargo, posteriormente se desmarcará de estas posiciones para volverse contra Losantos, en paralelo (según éste) a su interés comercial por entrar en Cataluña. 

Esta parte es bastante peor que la anterior, más conocida, y en ella Losantos vuelve a abusar de ese recurso de fusilar textos previos. Por ejemplo, el Manifiesto antes citado, diversos editoriales... Sin embargo, resulta fundamental para comprender las fobias y manías de Losantos, y por eso es muy recomendable. Y es que Losantos, sin utilizar un estilo épico ni grandilocuente, queda retratado como un verdadero héroe de la libertad. E insisto en el matiz de "queda retratado", podía haber dicho "se retrata".

FJL defendió sus convicciones en todo momento. Primero, luchando por la libertad contra el franquismo, metiéndose en actividades ilegales y en ideologías que no le convencían, y, después, luchando por la libertad lingüística en Cataluña. En ambos casos, sobre todo en el segundo, tuvo que pagar el precio; no le dio miedo pagarlo. Y no hablo solo del atentado, también de los linchamientos personales e intelectuales que tuvo que sufrir, que pudo resistir gracias en parte a no sentirse solo, "sentirte arropado por los tuyos, por una tribu, por una petita patria".

A mí Federico siempre me ha parecido un rompeolas por la libertad. Gracias a tipos como él, la servidumbre encuentra obstáculos en su camino. Son pocos, pero meritorios, y muchos liberales/libertarios algo más cobardes, gracias a él, podemos quedarnos escondidos con nuestro miedo. Sin embargo, es ley de vida que en algún momento nos deje: ¿habrá alguien dispuesto a coger el relevo?