lunes, 17 de junio de 2019

La dictadura silenciosa, de Federico Jiménez Losantos

Tras no gustarme El linchamiento, pero sí hacerlo Memoria del Comunismo, nueva lectura de Federico Jiménez Losantos. Toca esta vez la de cal, aunque no tal caliza como El linchamiento.
 
El libro está escrito en 1993 y consta de cuatro ensayos, diferentes, pero relacionados. El tema común es la amenaza a la libertad, tratada genéricamente en el primer ensayo, y  de forma muy concreta referida a España en los otros tres. Recuérdese, 1993: cuatro años después de la caída del Muro de Berlín, y tras 11 años de gobierno del PSOE en España.
 
El aspecto más chocante para mí de FJL es su insistencia por ecualizar libertad y democracia, algo paradójico toda vez que este ensayo va de cómo se implantan mecanismos totalitarios en regímenes aparentemente democráticos. De ello se podría deducir que lo que busca FJL es defender el funcionamiento ideal de la democracia frente a las realidades humanas como forma de obtener la libertad. Desde una perspectiva anarcocapitalista, lo coherente es que todos los servicios sean suministrados en el mercado libre, y, si es así, no necesitarías democracia para elegir el proveedor de los servicios que se suponen públicos, y te ahorrarías las energias de defender un régimen que tiende a corromperse.

Precisamente por esto, FJL advierte contra quienes afirman que la caída de la URSS es una victoria liberal y de la libertad, y en concreto contra Fukuyama y su "Fin de la Historia". Aquí traza una línea quiza demasiado sutil, distinguiendo dos democracias, la que es garantía de las libertades (liberal) frente a "la que privilegia el número sobre la persona, la que sacraliza la voluntad mayoritaria sobre la misma Ley." Yo, como no veo clara la diferencia, me vuelvo a lo dicho anteriormente sobre que lo conveniente sería evolucionar a regímenes de mercado, aunque suponga llevar la contraria a Losantos, quien en la conclusión del libro afirma categóricamente que "El único remedio contra una democracia que no funciona es conseguir que funcione mejor. Nunca lo hará de modo perfecto, pero siempre será perfeccionable. Y si un régimen la hace imposible, siempre podremos cambiar de régimen." 
 
Me parecen muy interesantes las reflexiones en torno a la visión finalista de la historia, algo que los liberales no comparten, sea cual sea el contenido (racista, filosófico, religioso o economicista, esto es, el mercado en equilibrio). Se pregunta FJL cuáles son las querencias que llevan a los individuso a movilizarse en torno a estas concepciones, y lo explica con dos conceptos: nostalgia de horda y, sobre todo, miedo. Concluye con una expresión brillante: "La conciencia de ese fondo salvaje en la condición humana, que se multiplica hasta alcanzar el totalitarismo en su dimensión social y política".
 
FJL, ya en 1993, caracteriza la dictadura silenciosa, la dictadura en democracia, como la que sabe combinar "un discurso de izquierdas, antiliberal, anticapitalista y antidemocrático , y una cierta promoción artística y económica." E identifica sin ambages la "corrección política" como una de las formas contemporáneas de totalitarismo. Ello podría explicar la elección de Trump como un mecanismo contra esta dictadura silenciosa en los EEUU. O sea, como una vuelta a la libertad!
En el segundo ensayo, FJL nos cuenta de qué forma el PSOE fue activando mecanismos totalitarios en la democracia española. Dos son los acontecimientos clave para Losantos, y ambos he de decir que los viví de pequeño y en los medios, aunque sin poder hacerme una idea de lo que representaban y sus consecuencias. Este ensayo ayuda a ponerlos en valor. Me refiero a la expropiación de RUMASA y al referendum sobre la OTAN. Para conseguir el primero, el PSOE tuvo que liquidar la independencia de la justicia, tanto del Tribunal Constitucional como del Supremo, amen de la aquiescencia de poderes fácticos como banca y medios. En el segundo, Felipe González se posiciona por encima de las instituciones (al revisar las decisiones legítimas del Parlamento, que ya había decido la entrada en la OTAN) y al mismo tiempo demuestra un control de todos los resortes necesarios para conseguir los resultados que precisa contra la opinión de la gente.
 
Que la expropiación de RUMASA habia sido algo gordo, ya me lo olía desde que empecé a aprender algo de teoría económica. Ahora, lo del referendum me pilla completamente de sorpresa, nunca lo había visto con esta perspectiva.
 
No obstante, los más demoledor de este ensayo no es esta descripción de los hechos, sino la constatación que hace Federico de que la corrupción socialista se hubiera producido con cualquier otro partido, y se puede repetir en el futuro con otro (profecía cumplida para el caso del PP como hemos visto los últimos años). Y es que el mal está en la partitocracia, y más en concreto en las Leyes Electoral y de Financiación de Partidos. Leyes que, por cierto, siguen con el mismo contenido que tenían en 1993, por lo que los problemas anticipados por FJL siguen latentes. Es legítimo preguntarse si la actual fragmentación de partidos, con la que llevamos conviviendo ya varios años, es una respuesta democrática que pueda permitir disciplinar e incluso eventualmente corregir los problemas generados por ambas leyes. Dejo de este ensayo otra de las frases brillantes del autor: " Si el poder político está a salvo de la Ley porque controla y nombra a los jueces máximos,nadie está a salvo del poder político."
 
En los dos ensayos finales reaparece el FJL de "El linchamiento", o sea, el malo, y le volvemos a ver abusando de la cita textual, de la auto-cita y hasta del resumen de un libro ajeno ("Extraños en su país", publicado con pseudónimo en su momento, aunque ahora ya conocemos su autor, Antonio Robles Almeida). En consonancia, el nivel de ideas originales decae hasta extremos preocupantes. Así, el tercer ensayo, dedicado al nacionalismo catalán, con un anexo al vasco, se enfoca sobre todo en la denuncia del monolingüismo como herramienta totalitaria. Aquí nos hablará de la revisión catalana de la historia, y también dedica espacio a citar a Sabino Arana en sus pasajes contra los castellanos. Poco más, aunque hay que reconocer que FJL era ya capaz de anticipar los acontecimientos de estamos viviendo en la actualidad hará 15 años, y llama la atención que en plena época de ETA, dedique más atención a Cataluña que al País Vasco, aunque quizá lo haga precisamente porque en la primera región el totalitarismo se iba imponiendo sin armas.
 
El último ensayo lo dedica a los medios de comunicación, denunciando el apagón informativo que se vivía en la época ("de este apagón no es que corten la corriente: es que se llevan las lámparas"), y la silenciosa dictadura informativa que fuerza a los medios "opinar lo que se debe opinar para no ofender a nadie importante ni molestar a ningún grupo político". ¿Con qué mecanismos se consigue esto? FJL lo tiene claro: el régimen concesional de los medios (en la época, Internet ha reventado todo esto) y la publicidad institucional.
 
Y nos cuenta con todo lujo de detalles la toma de control de Antena 3 Televisión y Antena 3 Radio por parte de Prisa y el Pacto de los Editores, narración en la incluye la reproducción literal de alguno de sus editoriales de la época. No demasiado interesante, salvo para gente del gremio, y sobre todo para él, directamente afectado por el tema. Y conste que eso no es decir que el tema no fuera grave. Solo que carece del nivel de profundidad y análisis de los dos primeros ensayos.
 
Acabo con una definición de totalitarismo que recoge Losantos en su libro, citando a un tal Friedrich. Así, totalitario es el régimen que cuenta con los siguientes elementos:
1. Una ideología oficial. 
2. Un único partido de masas controlado por una oligarquía. 
3. Monopolio gubernamental de las armas. 
4. Monopolio gubernamental de los medios de comunicación. 
5. Sistema policiaco de terror. 
6. Economía dirigida de manera centralizada. 

En suma, se trata un libro interesante, con dos ensayos bastante buenos y otros dos más flojillos, cuya lectura tampoco lleva mucho tiempo. En breve volveré con FJL y con su recientemente reeditado "Barcelona: La ciudad que fue". Seguro que toca otra vez arena.

domingo, 16 de junio de 2019

Serie: Workaholics

Se trata de una serie de humor que estuvo en antena 7 temporadas, desde 2010 a 2017, con número irregular de capítulos (20 en la tercera, pero normalmente 10 ó 13), siempre de unos 20 minutos.

Empecé a verla con un poco de prevención, y casi la abandono tras el segundo capítulo. Menos mal que le di una oportunidad al tercero... Y es que esos dos primeros capítulos me resultaron desagradables y sobrecargados de drogas y alcohol. Y no es que no haya habido exceso de ambas cosas en capítulos posteriores (es inevitable, como veréis cuando cuente algo más del contenido), pero al menos ha estado más disperso. Aún así, ya aviso aquí de que los últimos capítulos de la temporada 4 no son aptos para estomagos sensibles.

Estos Workaholics son tres colegas, drop-outs del colegio, que trabajan en una empresa de telemarketing y viven juntos en un chaletito. Sus nombres son Ders (Anders Holm) , Adam (Adam Devine), y Blake (Blake Anderson) e invitan a pensar en algo autobiográfico. Junto a ellos, aparece de vez en cuando su camello Kyle, y también tenemos a sus compañeros de trabajo, la impagable jefa Alice (Maribeth Monroe), el verdadero crack Montez, el imprevisible Bill, y la tímida Jillian.

Pues bien, la serie va básicamente de cómo se entretienen estos pavos. Sí, hay presencia en el trabajo, pero principalmente aquí lo que se nos cuentan son sus ideas de bombero. Son gente sin grandes ambiciones profesionales (aunque Ders tenga momentos de debilidad), de escasa o nula cultura, y tontos de baba. Pero se lo pasan bien, y arrancan la sorpresa y divierten al espectador. Como paradigma de la forma de entretenimiento de los colegas, y de lo que esperar de esta serie, hay una escena en la segunda temporada: tarde lluviosa; los amigos no saben qué hacer, hasta que uno de ellos dice que tienen muchas formas de entretenimiento, y la cámara sigue su vista hacia una estantería con libros y juegos de mesa. ¿Qué pasa a continuación? Pues que se ponen a destrozar los libros de las formas más absurdas imaginables.

Curiosamente, pese al perfil de los protagonistas y la abundancia de alcohol y drogas, hay una cosa que no abunda en la serie: el sexo y las chicas, lo que la separa de las típicas comedias románticas. Por supuesto, los Workaholics tiene sus deseos y sus intentos, pero no supeditan nada a la obtención del sexo, y de hecho tratan a las chicas fatal, o sea, justo lo contrario de lo que cabría esperar de unos tipos salidos.

Yo me lo he pasado bien viendo esta serie. Es cierto que ha habido escenas que me han resultado repulsivas, aunque también las hay muy provocadoras (en un capítulo quemarán banderas americanas, pero lo harán justificadamente en la trama), pero en general me resulta entretenida.
Se puede ver como el contrapunto de The Big Bang Theory: nada de tipos universitarios y educados, haciendo bromas para científicos, sino un trío de verdaderos tarugos con demasiado tiempo libre.

martes, 11 de junio de 2019

On the economy of Machinery and Manufactures, de Charles Babbage

Este libro no deja de ser una curiosidad, cuando no una pequeña frikada. Su mayor interés radica en su autor, ni más ni menos que el ingeniero Charles Babbage, el gran pionero en la construcción de computadores (al principio del siglo XIX). Este libro nos da la oportunidad de leer a un ingeniero mítico, hablando de economía. Pero habrá que pagar un precio para llegar a estas partes.

La razón es que lo que interesa fundamentalmente a Babbage es el funcionamiento de la maquinaría que se estaba usando en la época en los talleres, algunos ya fábricas, ingleses. Y es una  vez descrito prolijamente tal funcionamiento y anticipado consecuencias de tal forma de operar, cuando Babbage llega por fin a conclusiones económicas, tanto para políticos como para empresarios.

A la vista de lo dicho, a nadie extrañará que la obra tenga dos partes, que reflejan lo que acabo de decir. Pues bien, la primera es bastante insufrible, y lo digo yo, que soy ingeniero y no me molestan demasiado los aparatitos. Las descripciones que da de técnicas y aparatos son bastante difíciles de seguir, aún siendo eminentemente mecánicas. No sé si la versión original tenía esquemas para facilitar el seguimiento, pero la que yo he leído no los tenía. Nos contará desde técnicas para ordenar agujas hasta formas de comunicar órdenes ahorrando tiempo, o como acumular energía. Dedica gran espacio al tema de cómo hacer copias, por ejemplo.

También tiene un apartado describiendo un procedimiento para mejorar la investigación de plantas industriales, con una lista de bullets con los ítems de los que recabar información. A Babbage le pirran los datos, y durante todo el libro incorpora tablas de todo tipo con datos de producción, salarios, costes... Quizá el estudioso encuentre aquí algo aprovechable, yo me las saltaba.

Lo más interesante de esta primera parte es la sistematización que hace de las ventajas de usar maquinaría, que para él se reducen a 3: 1) Incremento de la energía humana; 2) Ahorro de tiempo humano; 3) Convesión de sustancias sin valor en productos valiosos.

Mucho más interesante me ha resultado la segunda parte, dedicada a la economía. Lo primero que hay que señalar es que la aproximación de Babbage es eminentemente empírica. Las observaciones que hace han de entenderse basadas en su extensa experiencia viendo procesos industriales y máquinas. Vamos, que no ha leído a Mises (aunque sí a Adam Smith), cosa imposible si tenemos en cuenta que su trabajo es de 1830.

Una de sus primeras conclusiones es la gran importancia de la división del trabajo, algo que coincide plenamente con las teorías Misesianas. Es más, comprende en este contexto la aportación que pueden hacer mujeres y niños a estos procesos, y dónde son más eficientes. Además, no se conforma con la división del trabajo "físico", sino que también dedica espacia al trabajo "mental", y nos pone como ejemplo la forma en que el gobierno francés calculó las primeras tablas logarítmicas y trigonométricas.

Es perfectamente consciente de la relación entre prosperidad del capitalista y de sus trabajadores, algo que luego negará Marx con su lucha de clases. "Convinced as I am, from my own observation, that the prosperity and success of the master manufacturer is essential to the welfare of the workman, I am yet compelled to admit that this connection is, in many cases, too remote to be always understood by the latter, and whilst it is perfectly true that workmen, as a class, derive advantage from the prosperity of their employers, I do not think that each individual partakes of that advantage exactly in proportion to the extent to which he contributes towards it; nor do I perceive that the resulting advantage is as immediate as it might become under a different system."
Y, lógicamente, se pone a la tarea de proponer mecanismos para alinear mejor los beneficios de ambas partes. Una de las cosas contra que arremete es el pago en especie, o en moneda solo utilizable en los economatos del propio empresario, algo que, para él, supone una reducción real del sueldo.

A mí me han parecido especialmente interesantes las secciones que dedica a analizar cómo distintas regulaciones afectan al desempeño de la industria. Por ejemplo, las que afectaban al papel o a las ventanas, pero también hace curiosas incursiones en la regulación de utilities (tuberías para la distribución de agua). No se escapan de su análisis ni subsidios ni patentes, en ambos casos con los resultados que cabe esperar para un economista.

Aunque quizá donde más brille su análisis es en la defensa que hace de que se permita la exportación de máquinas (algo prohibido en aquel entonces en Inglaterra). Sus argumentos se han probado los correctos con el tiempo, y ahora todo el mundo sabe que hay una correlación entre riqueza del país y complejidad de los productos que exporta (ya se sabe, exportar maquinaría es más rentable que exportar materias primas). Pero, como vemos, los políticos siempre con su capacidad de anticipar el futuro (ironía off), incluso los muy liberales ingleses de la época.

En esta parte hará de nuevo unas acertadas reflexiones sobre la calidad de las instituciones y la posibilidad de invertir en un país. En concreto, dedica a Latinoamérica una oportunidad perdida en no sé qué proceso de corteza de árbol, que se producirá "it cannot be doubted, that when more settled forms of government shall have given security to capital".

Lo más desternillante es el ataque que hace a los libreros, dedicando gran espacio a demostrar cómo coludén y de qué forma tal colusión hace que suban los precios indebidamente. Es curioso que solo se centre en este segmento industrial, pero no tanto cuando entendemos que él parece haber estado afectado directamente por esta "colusión", que reducía sus beneficios como escritor y editor. Vamos, que ni el mismo Babbage, racionalista y matemacista, es capaz de resistir las sirenas de que sus proveedores coluden para subirle el precio.

Por fin, en la conclusión, Babbage nos habla de la importancia de la ciencia en su relación con la industria, algo que tarde o temprano tenía que pasar. Esta parte está muy bien escrita, casi poéticamente (aunque a lo mejor me ha gustado tanto porque por fin se acababa el libro). Os dejo esta preciosa frase:
"Unlike the forces of molecular attraction, which cease at sensible distances; or that of gravity, which decreases rapidly with the increasing distance from the point of its origin; the further we advance from the origin of our knowledge, the larger it becomes, and the greater power it bestows upon its cultivators, to add new fields to its dominions." ("Al contrario de las fuerzas de atracción molecular, que cesan a cierta distancia, o la de la gravedad, que decrece rápidamente con la distancia al punto de su origen, cuanto más avanzamos desde el origen de nuestro conocimiento, más grande se hace, y mayor poder da a sus desarrolladores, para añadir nuevos campos a sus dominios", traducción propia).

Bueno, no puede recomendar este libro. Tiene cosas interesantes, algunas mucho, pero hay tragar mucho rollo para obtenerlas. Hay formas menos trabajosas.

jueves, 6 de junio de 2019

Hit Refresh!, de Satya Nadella

En este libro, el actual CEO de Microsoft, Satya Nadella, nos cuenta su experiencia personal y vital antes y, sobre todo, tras tomar el control de Microsoft. No contento con ello, comparte con nosotros su visión del futuro, esas tecnologías por las que apuesta Microsoft para el futuro, así como reflexiones más avanzadas sobre el progreso y el bienestar.

En los primeros capítulos, Nadella nos da algunos trazos de su vida, antes y después de incorporarse a Microsoft. Posteriormente, se centra en su papel para dar un giro a la conocida empresa, en un momento en que estaba estancada. Lo cierto es que Microsoft llevaba un tiempo escondida tras los Google, Amazon, Facebook y Apple, pero nunca se había ido. Hace no mucho hubo unos días en que superó a Amazon como empresa más valiosa del mundo.

Supongo que en esta "resurrección" (por llamarlo de alguna forma: a los que todos los días usamos un ordenador con su Windows nos parece increíble pensar que a Microsoft se la pueda dar por muerta), habrá tenido mucho que ver Nadella, quien es el tercer CEO en la historia de Microsoft, elegido por el mismo Bill Gates, lo cual ya dice mucho a su favor.

Su propuesta estratégica fue sencilla: pasar a ser "mobile-first and cloud-first.” y no orientado al PC o al teléfono.Vamos, olvidarse del dispositivo concreto. Como concreciones de esta estrategia, son ejemplos Windows 10, Office para todos los dispositivos y un Office 365 basado en la nube. En general, Nadella muestra una obsesión por "democratizar" la tecnología, por conseguir que la tecnología más avanzada pueda ser usada por todas las empresas y personas, y en todos los sitios. Según él, ese fue el espíritu del Windows original, y así parece serlo también de ese intento por llevar la IA (Inteligencia Artificial) al nube en que se mueve Microsoft en la actualidad.

¿Qué lecciones comparte con nosotros Nadella de su experiencia en Microsoft? Tres, a saber:
1) Hay que obsesionarse por los clientes
2) Nos hacemos mejores cuando buscamos activamente la diversidad y la inclusión, pues reflejando mejor el planeta lo podremos servir mejor.
3) Ni innovacion ni competencia respetan nuestras barreras departamentales, por lo que hay que aprender a superarlas.

Sin embargo, yo me quedo con otra lección más general, en relación con el "empoderamiento" individual. La recojo textualmente:"We sometimes underestimate what we each can do to make things happen, and overestimate what others need to do for us."
A continuación, Nadella nos cuenta cómo ve el futuro. Pero no como pitoniso o augur, sino a través de las apuestas tecnológicas que está haciendo Microsoft. O sea, nos cuenta su apuesta emprendedora, que viniendo de quien viene, no es lo mismo que lo diga yo. Tres son sus apuestas tecnológicas: Inteligencia Artificial, Computación Cuántica y "Mixed Reality" (mezclar en nuestro campo de visión el mundo físico con mundo digital, lo que otros llaman realidad aumentada). El ejemplo que pone de esta última, un recorrido por Marte suministrado por un robot allí, es ciertamente atractivo.

Tras esto, Nadela trasciende la tecnología y se va a asuntos más filosóficos, como la confianza digital o el futuro de los seres humanos en un mundo con IA. En el capítulo dedicado a la confianza digital nos cuenta sus líos con el gobierno americano tras el escándalo Snowden. Es muy instructivo y muy interesante, dando una visión bastante objetiva de los acontecimientos. He de decir que la posición de Microsoft me pareció y me parece impecable. En el fondo, se trata del eterno debate entre libertad y seguridad, compromiso en el que los Estados siempre pretenden que apostemos por lo segundo sacrificando lo primero. Sacrificio que, como se experimenta después, siempre tiene lamentables consecuencias. El conflicto lo señala Nadella con estas palabras: "computers can spread freedom of expression at lightning speed. But a chilling effect must be recognized if the government can also use technologies to eavesdrop."

Finalmente, Nadella se pone estupendo y viene con sus recetas para devolver el mundo a la senda del crecimiento económico y el progreso, y, claro, de la igualdad. Por supuesto, lo que dice está muy bien razonado y justificado, ya que es un tipo inteligente y leído y además tiene recursos para pasarse tardes charlando con prestigiosos economistas. Y, sin embargo, se le quedan cosas importantes en el tintero. Sí, claro que la innovación es fundamental para el progreso; y también cita a Paul Romer constatando el efecto que la regulación puede tener en la innovación. Sí, claro que es fundamental la forma en que se difunde la tecnología. Pero, ¿no hay nada que decir respecto a la creciente intervención regulatoria en los mercados? ¿Dónde se innova o difunde con más facilidad la tecnología, en países muy regulados o con altos impuestos, o en los que no? Es una pena que las lecturas de Nadella aún no hayan alcanzado a Mises o a Kirzner, porque creo que hubiera encontrado respuestas más claras a sus inquietudes económicas.

Sin llegarme a entusiasmar, me ha parecido muy interesante este libro. Nadella no descubre demasiadas cosas en el ámbito de la gestión empresarial o de problemas filosóficos, pero lo que cuenta está bien razonado y es claramente su visión del asunto a partir de su experiencia y lecturas. Estas confesiones son siempre muy de agradecer en gente con visión y con poco tiempo libre. Me quedo sobre todo con sus tres apuestas por el futuro de la tecnología.

martes, 4 de junio de 2019

El mundo de Hielo y Fuego ("The World of Ice and Fire"), de George R.R. Martin

Tras descubrir que el señor George Martin se estaba dedicando a escribir otras cosas, cuando yo le asumía íntegramente dedicado a terminar la sexta entrega de Juego de Tronos, aparte de indignarme, abrí dos líneas de acción. Una, leer el libro cuya existencia se me había revelado ("Fire & Blood"), y dos, investigar si el colega no habría escrito alguna otra cosa en el interín. Había que hace un buen zumo de este limón que me había entregado la vida.

Y me topé con este otro libro, escrito con dos colaboradores. Como se observa, no he demorado mucho su lectura. Lo primero que tengo que decir es que, por suerte, este libro termina en sí mismo y no tiene segunda parte que esperar. Vamos, que no me ha vuelto a hacer la jugada, y Martin solo nos sigue debiendo la sexta (y séptima) parte de Juego de Tronos y la segunda de "Fire and Blood". Lo que sigue siendo más que suficiente para defecar en sus progenitores.

Este libro, como su propio nombre indica, pretende ser una descripción del mundo en que tiene lugar Juego de Tronos. Sin embargo, más que en describir ese mundo, el foco del volumen está en la historia de dicho mundo hasta llegar a los acontecimientos de Juego de Tronos. También describe cómo son las distintas zonas geográficas, los castillos y ciudades más importantes con sus historias, e incluso da algunos trazos de costumbres. Pero el foco es la historia de las familias involucradas en Juego de Tronos.

Por ello, al que haya leído Fire and Blood, le va a resultar conocido y prescindible un 20% del libro, aproximadamente. Lo bueno que tiene es que completa la historia de los Targaryen hasta llegar a Juego de Tronos, por lo que de alguna forma "spoilea" la segunda parte de dichas crónicas. Junto a la historia de los Targaryen nos cuenta, aunque con menos lujo de detalles, las de las familias nobles principales: Stark, Tully, Greyjoy, Lannister (y sus predecesores, los Casterley), Tyrell ( y los Gardener), Baratheon y Martell. Claro, este planteamiento hace que haya muchas partes redundantes en el libro, pues las interacciones entre cada dos familias se nos cuentan una vez en cada capítulo, aunque es cierto que con menos detalle en la segunda.

Aparte de estas historias, se nos cuenta en general la de Westeros desde sus inicios, incluyendo la época de los hijos del Bosque y los Gigantes, los Primeros Hombres, los Andalos y los Rhoyners. Y se pone en relación con los sucesos de Valyria y las tragedias de los Targaryen, así como con los primeros tiempos de los Ghiscari. Por otro lado, también hay espacio para las nueve ciudades libres e incluso para otras tierras más lejanas, con bastante menos presencia en Juego de Tronos, como pueden ser Yi Ti, Sothoryos, Ib o Asshai-by-the-Shadow.

El estilo utilizado por Martin es un esbozo del que desarrolla con gran brillantez en "Fire and Blood", esa crónica distante a base de fuentes. Pero aquí no le acaba de funcionar, posiblemente porque hay mucha historia que contar (aunque sea resumidamente) lo que hace que las citas a las fuentes sean rápidas y sin crítica, y por tanto meros aditamentos aburridos. Tampoco me ha parecido en general tan bien escrito y acabado como sus otras obras. Eso sí, en esta ocasión está acompañado el texto por numerosas imágenes, algunas de gran interés.

El otro problema que tiene es que es aburrido por carente de interés. Cuando se nos están contando cosas que influyen en Juego de Tronos, o la historia de personajes que allí aparecen, o de las costumbres de los pueblos que luego vemos en acción en la novela, la cosa sí es adictiva. Por ejemplo, las costumbres de los hombres de las Islas del Hierro (lo de pagar el "iron price" o el "gold price", o lo de tener "salt wives"). También, las hazañas que hicieron al gran Barristan Selmy la referencia que es en Juego de Tronos. O conocer mejor la personalidad de Tywin Lannister y su importancia en los acontecimientos que vendrían después. En otro sentido, también se integran en esta historia los tres relatos cortos de Egg y el caballero Duncan, y descubriremos que Egg llegó a ser el rey Aegon V el Improbable, así como el papel que el destino tiene reservado a sir Duncan.

Pero esto no ocurre tanto como pudiera imaginar el lector. Sí hay influencia directa en la crónica de los Targaryen (pero esta ya la conocía por Fire and Blood). Pero en las otras familias, no hay tanta. Me explico la historia de los Lannister solo es interesante, para mí, en la medida de que influya en lo que hacen Jamie, Cersei o Tyrion. Pero, francamente, que un tal Lann se hiciera con el castillo de los Casterley me interesa cercano a cero patatero. Porque, en el fondo, estás leyendo historia de mentiras y digo yo que para eso será mejor leerla de verdad. Aquí no se desarrollan personajes, ni hay diálogos, ni hay intrigas. Seguro que cualquiera de los acontecimientos listados serían tan interesantes como Juego de Tronos en las manos de Martin, pero no es interesante su listado sin más.

En suma, el libro resulta tanto más aburrido cuanto más se separa en el tiempo o en el espacio de lo que ocurre en Juego de Tronos. Francamente, el imperio de Yi Ti me trae al pairo y lo mismo los orígenes Andalos de la casa Martell. Pero es que, además, Martín tenía cosas interesantes sobre las que escribir, y que sin embargo no ha incluido en el libro. Apenas nada se nos cuenta de los Muertos, y muy poquito de la construcción del Muro. ¿Por qué no hay un apartado elucubrando sobre su posible origen? ¿Por qué no hay nada sobre sus apariciones previas en la historia? Al menos los Muertos aparecen citados, pero es que de sus rivales, esa divinidad del fuego a la que sirve la sacerdotisa roja, no hay más que citas puntuales. Así que de esto, que sí me parecía fundamental, nada. Y, personalmente, me hubiera gustado conocer la génesis de los lemas de cada una de las casas. ¿Por qué los Lannisters siempre pagan sus deudas? ¿A quién se le ocurrió lo de "Winter is coming" para los Stark y cuándo lo usaron por primera vez?

Me ha decepcionado algo esta lectura, y confieso que desde la mitad, más o menos, estaba deseando terminar de leerlo, porque me aburría. Tenía mis esperanzas puestas en las partes más exóticas del libro, pero han resultado más aburridas al perderse completamente la conexión con Juego de Tronos.
En todo caso, estoy seguro de que pese a esta crítica, ningún amante de la serie (de libros) podrá resistirse a leerlo.

lunes, 27 de mayo de 2019

The Shahnameh, de Ferdusi (y otros)

En este libro se incluyen tres obras clásicas persas. Junto al Shahnameh (o Historia de los Reyes), se incluyen el Rubiyat de Oman Khayyem, y el Divan, del poeta Shirazi Hafez. Lo que pasa es que por extensión domina claramente el primero, ocupando un 90% del volumen. 
 
Este Shahnameh no deja de ser un libro de caballería en verso, género que personalmente tengo muy superado. Si el contenido me parece poco interesante, el posible atractivo se queda en la forma, pero aquí hay que luchar contra que la obra está escrita en persa y lo que toca leer es una traducción, que vete tú a saber que tendrá que ver con la obra original. La versión que yo he leído está en inglés y es considerada a su vez un clásico en sus términos. Esta versión respeta todo el contenido, pero no lo traduce todo en verso, sino que resumen muchos de los fragmentos y los pone en presa, intercalando los trozos en verso más destacados. Al parecer, sí existe una versión en francés integral, lo que anoto a título de inventario, ya que no tengo intención de leerla.

La historia de los Reyes comienza con Husheng y llegará hasta Sikander (Alejandro Magno). Para mí ha sido imposible identificar a qué reyes se refería, y me he pasado prácticamente toda la lectura sin saber en qué época histórica transcurren los supuestos hechos, aunque tampoco me preocupaba habida cuenta del carácter fantástico del relato.
 
Prácticamente todo lo que se cuenta, como corresponde a un libro de caballería, son aventuras y, sobre todo, batallas. Los principales rivales de los iraníes serán los turcos y los tártaros. Y el "malo" por excelencia un tal Afrasiyab, al que ubico al norte del actual Irán. El gran protagonista del libro es el héroe Rustam, hijo de Zal y Rudabeh, cuya primera hazaña es unir Irán con Arabia. Los principales episodios y los más conocidos de la obra de Ferdusi son los protagonizados por él, como sus siete trabajos y, sobre todo, la historia de Sohrab, que en esta versión es el único capítulo presentado integramente en verso. Se trata de una historia emotiva y trágica, en la vena de las grandes epopeyas clásicas, en la que Ferdusi termina matando a su hijo en combate, tras éste perdonarle un par de veces, y, por supuesto, desconociendo ambos la identidad de su contrincante.
Lo curioso de Rustam como héroe caballeresco es que no presenta la típica imagen de paladín que tienen los caballeros occidentales, en que el honor y la verdad están por encima de la victoria; por el contrario, Rustam, siendo muy poderoso en armas, no tiene problema en envilecerse y mentir astutamente si es lo que toca para sobrevivir. Como digo, lo pagará con la muerte de su hijo.

Junto a Rustam, aparecen otros muchos héroes persas, algunos de cuyos nombres recojo ahora: Giw, Saiawush, Barzu, Tus o Friburz. También aparecen en un momento dado referencias a Zardusht y su libro sagrado el Zendavesta, y a la extensión de esta religión por Persia. Imagino que Zardusht es otro nombre para Zoroastro. Y he de decir que me ha gustado especialmente la historia de Isfendiyar, que también tendrá que superar sus trabajos, en este caos, con una ruta con siete monstruos por la que le guía el demonio Kurugsar, y que le permitirá llegar a la Fortaleza Brazen para una épica conclusión. El climax de la obra quizá sea el enfrentamiento de Rustam con Isfendiyar, que supondrá la muerta para ambos.

Y es que el tema del destino, el Pathos de la tragedia griega, está muy presente, explícita e implícitamente, en la obra de Ferdusi. Las dos historias citadas, la de Sohrab y sobre todo la de Isfendiyar, son prueba evidente.

Superado el trago que ha requerido esta lectura, el volumen prosigue con el Rubayat de Omar Khayyam. Esta sí es una poesía espectacular y que merece la pena, y me la impresión de que la traducción es muy buena. El tema fundamental es filosófico: ¿cuál es el sentido de la vida? No hay mucho más que decir, pero sí dejar un par de párrafos que ilustren la excepcionalidad de la obra (o de su traducción):

I came like Water, and like Wind I go. 
Into this Universe, and Why not knowing 
Nor Whence, like Water willy−nilly flowing; 
And out of it, as Wind along the Waste, 
I know not Whither, willy−nilly blowing.
What, without asking, hither hurried Whence? 
And, without asking, Whither hurried hence!"
 
Otro:
"Why, if the Soul can fling the Dust aside, 
And naked on the Air of Heaven ride, 
Were't not a Shame—were't not a Shame for him 
In this clay carcase crippled to abide?
 
Por último, el volumen se cierra con el Divan, de Hafiz, pero este sí me ha parecido un verdadero tostón y no he encontrado nada aprovechable en él. Cmo curiosidad, el poeta termina siempre con una invocación a sí mismo. Es evidente que el problema no será Hafiz (poeta venerado aún en Irán, cuyo mausoleo en Shiraz es objeto de peregrinación) y posiblemente lo sea la traducción, o más seguramente mi falta de sensibilidad.
 

viernes, 24 de mayo de 2019

Structures of Social Life, de Alan Page Fiske

En este libro, el antropólogo Alan Page Fiske, propone una teoría bastante interesante desde muchos puntos de vista. Y no solo eso, sino que documenta extensivamente la coherencia de dicha teoría con la evidencia empírica, hasta montar un caso muy, muy convincente. La tesis de Fiske es que todas las relaciones sociales de los seres humanos se estructuras en base a cuatro modelos básicos, a saber, Compartición en Común (CS), jerarquía de autoridad (AR), equilibrio de trato (EM) y precio de mercado (MP) (Las siglas corresponden al nombre inglés que les da Fiske).

Dichos modelos son aparentes en múltiples dominios de la sociabilidad humana, entre los que Fiske documenta más de 20: motivación, distribución, intercambio, juicio moral, castigo... Además, los modelos actúan no solo como guía de comportamiento, sino también como referente moral y como impulso motivacional.

Fiske además propone que la emergencia de estos modelos en el individuo es algo endógeno, aunque su configuración final sea fijada exógenamente por la cultura y la tradición. En otras palabras, los cuatro modelos básicos afloran en distintos momentos del crecimiento del individuo (además, precisamente en el orden utilizado más arriba, que es el de menor a mayor complejidad), y esto lo ilustra Fiske mediante la observación en un par de niños.

Siendo esto así, todas las relaciones sociales en torno a cuatro modelos y emergencia endógena de los mismos, Fiske concluye que dichos modelos deben de haber surgido evolutivamente y están "impresos" en la psicología del ser humano. Vamos, que la "plantilla" de las relaciones sociales nos viene dada evolutivamente, y lo que hace el entorno social es llenar de una u otra forma tal plantilla. Como digo, todo muy interesante.

Desafortunadamente, en algún momento de la obra Fiske recuerda que es antropólogo, y se dedica a atizarnos con una descripción detallada de su experiencia con los Moose, una tribu de Burkina Faso que ha estudiado en profundidad. El problema no es la descripción antropológica en sí (aunque he de decir que ya estoy un poco harto de la falta de rigor de los antropólogos, tras haber leído a Levi-Strauss y más recientemente a Everett; no me extenderé ahora sobre esto). El problema es que decide emprenderla contra el modelo MP (precio de mercado), que según él domina la sociedad occidental, pero ni mucho menos es le dominante en el resto de las culturas.

Y es que cuando lees a antropólogos queda claro que se enamoran de las tribus que estudian, hasta parecerles siempre superior a la mercantilizada sociedad occidental (cuya capacidad de generación de riqueza es la que les permite sus aventuras). Es el mito del buen salvaje revisitado. Lo más divertido es que, al mismo tiempo que alaban sin rubor su organización basada en CS, no tienen reparos en constatar la gran pobreza en que viven, lo que, a sus ojos, hace aún más meritorio el organizarse como CS en vez de competitivamente. Una vez más, ¿no podían aprender algo de teoría económica para no hacer el ridículo en sus afirmaciones?

Lo cierto es que la emprende contra la teoría económica como forma de explicar lo que ocurre en la sociedad, pero sobre todo porque, según él, la teoría económica considera que el hombres es maximizador, racional, egoista e individualista. Y él demuestra que hay otras formas de organizarse socialmente que no son el MP. Menos mal que también él mismo matiza que una socialización basada en MP no implica maximización ni egoísmo ni hombre racional. En todo caso, creo que este coleo contra el mercado sobra y desmerece a su teoría.

El otro punto que desmerece y sobra, aunque causará la carcajada de quien no se asuste de las matemáticas, es su afán por formular matemáticamente sus modelos básicos de relaciones sociales. Así, nos asegura que el modelo CS es una relación de equivalencia (recuérdese, relación entre elementos de un conjunto que cumple las propiedades reflexiva, simétrica y transitiva); AR es una relación de orden (no lo explico), EM es un cuerpo abeliano (jajajajaja) y termina diciendo que MP es un espacio vectorial arquimediano. (jajajajajajajajajaja).

Bueno, hechos estos apartes, sí es un ensayo muy interesante y que merece la pena para los interesados en temas de psicología y sociología. Que nadie se confie, en un libro ardúo de leer y que requiere tiempo, pausa y reflexión. Yo, eso sí, prescindiría de la lectura del capítulo 9 y, sobre todo, de la parte IV (la puramente antropológica sobre los Moose).

lunes, 20 de mayo de 2019

El director, de David Jiménez

David Jiménez era un feliz corresponsal internacional de El Mundo, hasta que le propusieron hacerse cargo de la dirección del periódico, tras las salidas sucesivas de Pedro J. Ramírez y Casimiro García-Abadillo. En este libro nos relata ese año de experiencia que tuvo a los mandos del conocido diario.
 
No me ha sorprendido demasiado lo que cuenta. Yo llevo más de diez años sin ver noticias en Televisión, más de 20 sin leer periódico (salvo puntualmente) y ya van un par que ni siquiera me asomo regularmente a los diarios de Internet. Un reflejo evidente de mi absoluta desconfianza en periodistas y medios. Pues bien, el relato que he leído al señor Jiménez no hace más que ratificarme en mi decisión, y explicar por qué era correcta. El tiempo que dedicaba a informarme por estas vías ahora lo dedico a leer libros, eso que gano.
 
Jiménez desgrana bien las razones de que esto me haya pasado, como supongo que a mucha gente. No lo hace sistemáticamente, pues su relato es más bien autobiográfico, pero salen en algún punto. Por ejemplo, este párrafo:
"La opinión y la información era un concepto que chirriaba en la prensa nacional, que las mezclaba sin rubor. Podías coger los cuatro principales periódicos del país y leer versiones opuestas de los mismos hechos, adaptados a la línea editorial o interés de cada diario. Luego, en reuniones y debates, los grandes editores se preguntaban el porqué de la pérdida de credibilidad de la prensa.
  
Yo no lo habría expresado mejor, pero esto es obvio para cualquier persona con dos dedos de frente. Tenemos el ejemplo reciente del fallecimiento de Rubalcaba: a los dos segundos de verlo en TV, ya sabía lo que esperaba al televidente la tarde del viernes y seguramente el fin de semana. O los tertulianos a sueldo, que ya sabemos todos lo que van a decir en cada momento y a cada tema. NO me da la gana de que esta gentuza fije mi agenda de temas de interés, y por eso me niego a seguir las noticias.  

También nos introduce al "periodismo de trabuco", basado en el Gran Juego de los Favores. Este consiste en que los medios tienen acuerdos con determinadas grandes empresas para no hacerlas daño, y a cambio reciben su publicidad. Es por ello que Jiménez se queja de que "Los departamentos de publicidad habían usurpado funciones a las redacciones, influyendo cada vez más en el contenido periodístico o elaborándolo directamente.
 
Esta situación se materializa en lo que Jiménez llama "Los Acuerdos", algunos de los cuales, nos dice, parecían sacados del manual de la Cosa Nostra. Porque claro, una vez el modelo de negocio pasa a ser no hacer daño a determinadas empresas, la cosa se puede subvertir con facilidad: puedes amenazar a las empresas con hacerles daño a menos que suelten pasta. Este parece ser el modelo de negocio de algunos "Confidenciales" en Internet, aunque todos recordaremos las conversaciones de Marhuenda surgidas hace unos meses, en relación con esta práctica mafiosa. Por cierto, que al inclito Marhuenda le sacude por todos los lados, y yo no tengo más remedio que darle la razón, pues siempre he pensado mal de él, aunque sin la inside information que ofrece Jiménez, solo de oírle en alguna de las mil tertulias en que participa.

¿Y qué pasa con la credibilidad del propio Jiménez? ¿No será esto el relato de un tipo quemado contra sus jefes y el mundo? Pues no digo yo que no pueda ser, pero la sensación que da en este libro es más bien de un tipo honrado, periodista a la antigua usanza (esto es, interesado en la información y no las intrigas) y además humilde. Porque su estilo transluce humildad. Es un estilo sobrio, sin adornos, casi de niño pequeño contando con ingenuidad lo que le ha pasado. Sino constantes, si son frecuentes sus dudas sobre si su dirección en El Mundo fue acertada o equivocada, y no tiene problemas en reconocer sus errores. Para remate, si es cierto que salió de El Mundo renunciando a prebendas para no renunciar a sus principios, esto es, preservando el derecho a contar lo que le había pasado, entonces el valor de lo que nos cuenta se multiplica.

En todo caso, volviendo a la historia de Jiménez, lo que trasluce es un cambio de modelo de negocio, que pasa de dar información a los lectores, a ser un medio de extorsión, más centrado en gestionar los favores que puede obtener por su poder. El problema es, obviamente, que si te olvidas de tus lectores, en algún momento tampoco podrás conseguir favores ejerciendo el poder que éstos te dan. 
Algo que constata casi al final del libro Jiménez: "solo importábamos a un pequeño gueto de la elite económica, política, burocrática, académica y cultural de Madrid. Solo éramos relevantes para el establishment de la capital, en parte porque llevábamos décadas escribiendo sobre y para él."
 
Los esfuerzos de Jiménez por devolver El Mundo a esos orígenes casi idealistas de la función de la prensa, de informar (y opinar también, claro, pero ordenadamente), no parecen haber dado fruto. Quizá fue por su incapacidad, o quizá también por la oposición interna que encontró en la directiva administrativa de la empresa. Pero también podría ser, y esto es lo más preocupante, porque el público español no demande realmente información. Nos dice Jiménez que "Los estudios de mercado eran deprimentes, porque demostraban que a muchos lectores de prensa no les importaba la calidad de la información o su rigor, sino que el diario reforzara sus creencias y posiciones."
 
Si esto es así, lo lógico es que hayan aparecido los modelos de negocio en medios que padecemos en la actualidad. En un entorno con barreras legales de entrada, dichos modelos podrían no ser reflejo de la demanda de los ciudadanos; pero con Internet asegurando la competencia, la conclusión es la triste ya apuntada. 
 
Y que es coherente con los resultados que arrojaron las elecciones nacionales, y se anuncian para las autonómicas y locales. Tenemos una sociedad infantilizada, de gente que se cree con derecho a todo, y a la que la realidad le importa una mierda. Las elecciones, mejor dicho, los partidos políticos que tenemos, lo reflejan, y la prensa que sobrevive también. Ya veremos lo qué pasa.

jueves, 16 de mayo de 2019

Serie: Line of Duty

Esta serie es uno de los fenómenos de los últimos años, hasta el punto de que el estreno de su quinta temporada fue el programa con más audiencia en lo que va de año en Inglaterra. Su creador es un tal Jed Mercurio, de apellido perfectamente identificable, y que también lo fue de otro gran éxito del año pasado, The Bodyguard.

Los que hayan visto ésta, ya saben que esperar de Line of Duty: tramas enrevesadas hasta lo inimaginable, pero siempre manteniéndose dentro de la verosimilitud, y con cuerpos de policia involucrados.

En Line of Duty los protagonistas forman el departamento AC-12, el Asuntos Internos de la policía británica. Son tres los protagonistas indiscutibles: los agentes Steve Arnott (Martin Compston) y Kate Fleming (Vicky McClure), y su jefe, el superintendente Ted Hastings (Adrian Dunbar). Los tres nos guiaran a través de una montaña rusa de intrigas y traiciones, de las que muchas veces no podrán ser ajenos. Mercurio lleva el tema de Asuntos Internos hasta unos límites impensables, pero manteniendo en todo momento la tensión y atención.

Cada una de las temporadas (y van 5) tiene un "malo" protagonista, pero a su vez se agrupan en ciclos de tres temporadas para malos de mayor nivel, y cabe pensar que en algún momento atraparán al gran malo. ¿Será en la ya anunciada sexta temporada? Por cierto, son temporadas de 6 capítulos de 1 hora de duración.

Lo que más destaca de esta serie, y lo que se acostumbra a esperar con impaciencia el espectador en cuanto ha visto la primera temporada, son los interrogatorios. Cuando capturan a un sospechoso/a éste es llevado a una sala acristalada en que los protagonistas le confrontarán con las pruebas obtenidas e irán desgranando, o tratando de hacerlo, los puntos débiles y contradicciones de sus declaraciones.

Lo bueno de estos interrogatorios es que uno sabe cómo empiezan, pero es impredecible saber cómo terminarán. Y os aseguro que puede pasar de todo, incluso que termine detenido el agente interrogador. Eso es lo que consigue Mercurio con sus guiones. Para mí el rizo es cuando consigue, en determinado capítulo, que A interrogue a B al principio del mismo, y, según avanza, tengamos la situación contraria, en que es B el que interroga a A por las mismas sospechas.

También hay escenas de acción, aunque no predominan. También son magníficas, sobre todo las que cierran temporada. Y los protagonistas se ven acompañados por actores de cierto renombre, actuando como "malos" o como sospechosos.

En fin, una magnífica serie de la que estaba esperando como agua de mayo la nueva temporada, como ahora quedo esperando la nueva de Peaky Blinders, aún sin fecha. Y habrá que estar atento al figura de Jed Mercurio, que es capaz de sacar alguna otra serie entre medias.

martes, 14 de mayo de 2019

Serie: Home

La verdad es que los telespectadores ingleses tienen mucha suerte. Sus televisiones han dado con un formato de series muy flexible (temporadas de 6 capítulos de 25 o 50 minutos, según se trate de serie cómica o dramática) que les permite una oferta super-variada de series. Y, claro, con tanta variación, salen muchas cosas buenas.

¿Cuántas series cómicas se ofrecen a los espectadores ingleses? Ya me gustaría tener una estimación. En los últimos tiempos, he visto Derry Girls, This Time with Alan Partridge, Fleabag y ahora Home. Y como muchos de estos capítulos terminan con una promoción de la serie que viene a continuación, o de la que van a estrenar en breve, te puedes asomar a un universo aún más amplio. De hecho, la que ahora comento, la conocí porque aparecía promocionada al final de Derry Girls.

El tema de la serie es la inmigración ilegal y la tragedia, en concreto, de los sirios. El protagonista, Sami, es de hecho un refugiado sirio que llega a Inglaterra en el maletero de una familia inglesa que vuelve de sus vacaciones. El formato, más que cómico, es simpático: más que la carcajada, la serie consigue la sonrisa, sobre todo aprovechándose de nuestros prejuicios. Uno de los momentos más paradigmáticos, y brillantes, es cuando el niño inglés le prepara a Sami un habitáculo para que pueda hacer sus rezos: Sami no querrá decepcionar al infante, pero pronto sabremos que es cristiano.

Lo más preocupante de la serie es una reflexión que hace Sami al pater familiae: nos tenéis miedo porque somos como vosotros, somos la clase media de Siria que lo ha perdido todo. Por lo demás, los problemas puramente emigratorios se mezclan con los problemas normales de cualquier familia o pareja, para mostrarnos con claridad que los refugiados son realmente como nosotros, aparte de su circunstancia especial.

La serie se ve con interés y entretenimiento, aunque a mí no me ha llegado a suscitar entusiasmo. De hecho, no creo que viera una supuesta segunda temporada. Pero eso, si ves tele inglesa te da igual, pues ya habrán aparecido en antena otro par de comedias que puedan resultar interesantes. Aquí, en cambio, nos tendremos que seguir contentando con los infinitos debates políticos impostados.

lunes, 13 de mayo de 2019

Fuego Persa ("Persian Fire"), de Tom Holland

En paralelo a mi reciente viaje a Irán, quería leer algo relacionado, como es lógico. Tras empezar el Shahnameh, constaté sus limitaciones respecto a lo que yo buscaba (algo de contexto histórico sobre Irán), debidas a ser una obra épica y poética. Así que rectifiqué en el aire y me encontré leyendo este "Persian Fire" del historiador británico Tom Holland.

Al principio no las tuve todas conmigo: vaya, otra vez lo mismo, pensé. Téngase en cuenta que en los últimos años he leído Salamina, de Javier Negrete, y Creation, de Gore Vidal, que tratan del mismo tema. Y este libro prometía contarme, otra vez, la batalla de las Termópilas (los 300 de Leónidas) y la de Salamina.

No solo eso, afortunadamente, pues Holland aclara que nos va a explicar también toda la secuencia histórica que lleva a ese momento tan decisivo (para muchos) en la historia de Occidente. Dicho y hecho, Holland empieza contándonos el origen del imperio Persa, desde los asirios y los medos, hasta la aparición de Ciro y posteriores triunfos de Cambises y Dario. O sea, justo lo que un servidor andaba buscando.

Y aquí es dónde empecé a valorar debidamente la figura de Ciro el Grande, uno de los personajes legendarios para los iraníes de hoy en día, que se siguen acercando a su tumba por cientos en una especie de peregrinaje laico. Ciro fue el primer emperador, el primer rey victorioso que tuvo la visión de respetar las vidas de los pueblos vencidos a cambio de su vasallaje (que no esclavitud). Su estrategia probó ser exitosa, como lo demuestra la amplitud que llegó a alcanzar el imperio por él fundado, tras los reinados de Cambises y Dario. Tal extensión queda perfectamente reflejadas en los relieves de las escaleras de Persépolis, donde se muestran a todos y cada uno de los reinos subyugados en el momento de hacer su ofrenda al Rey de Reyes.

De esta parte del libro, quizá la que más desconocida me resultaba, me parecen destacables la referencia a leyenda negra que se creo en Egipto sobre Cambises, después de que éste les conquistara, y la astucia sin igual de Dario para hacerse con el poder a la muerte de aquél, así como la forma en que sofocó la rebelión de Babilonia, la ciudad más rica de la época. Tampoco hay que desdeñar el aparato logístico persa, capaz de las enormes hazañas que se nos cuentan (y que, por cierto, es tan impresionante como el que montaría Castilla unos siglos después para controlar el Atlántico y el Pacífico).

Los capítulos siguientes se dedican al origen de Esparta y de Atenas, los principales rivales de los persas en las guerras médica. Holland da una visión bastante global, incorporando la historia de las colonias atenienses (en especial, Siracusa) y los conflictos con sus principales competidores, los fenicios-cartagineses. Todo muy interesante y ameno.

A partir de aquí, ya entramos en los episodios más conocidos, como son la batalla de Marathon, las Termópilas y Salamina. Sin embargo, su lectura es de gran interés, pues Holland escribe francamente bien, muy, muy bien, es un placer la lectura de este libro aunque sea sobre episodios sobradamente conocidos. Mantiene muy bien la distancia con sus héroes, y no desdeña ese punto irónico al aproximarse a ellos, lo que les dota de cuerpo y alma. Algo que también consigue con las descripciones que da de costumbres, vida y acontecimientos que narra. Holland tiene un talento especial para incorporar esos pequeños detalles que, repentinamente, cambian una narración histórica en una escena llena de vida. Me quejaba en mi anterior entrada de que Marcos Chicot era incapaz de sumergirnos en la Crotona y la Sibaris de Pitágoras. Pues bien, Holland lo consigue de calle, y encima lo hace en un libro de historia, no una novela.

Un último aspecto que me ha llamado la atención es el espacio que dedica Holland a explicarnos la legitimación religiosa que buscan todos los protagonistas en sus acciones, y especialmente el rey persa Jerjes. Los Persas se ven a sí mismos como los depositarios de la Verdad, y con una misión divina de destruir la Mentira. Es eso lo que, en último término justifica la expedición de Jerjes y el boato con que la lleva a cabo.

La resistencia de los griegos contra las persas se ve tradicionalmente como un evento decisivo en la historia de Occidente. Gracias a la victoria de los aliados griegos, se detuvo el imparable avance persa hacia Europa que, según dicen, hubiera supuesto la imposibilidad de la libertad y el desarrollo que Occidente conocería más adelante. Francamente, yo no sé qué opinar: creo que el Imperio Persa llegó dónde llegó precisamente porque respetaba considerablemente la libertad de los pueblos que subyugaba (la innovación de Ciro); contra ello, la innovación que aportaban los atenienses tenía más que vez con la democracia (o, mejor, isonomía, término usado por Holland y también por Hayek), esto es, la igualdad de todos los hombres ante la ley. Y a quién diga que los espartanos peleaban por la libertad,  habrá que preguntarle de quién, a la vista del régimen que se habían dado a sí mismos y a sus helotes.

Este Persian Fire me ha parecido un libro excelente y muy recomendable, que no dudo en recomendar a cualquier lector. Yo, por mi parte, meto a Tom Holland en el radar, a ver que más cosas le leo.

miércoles, 17 de abril de 2019

El asesinato de Pitagoras, de Marcos Chicot

Este libro lleva un tiempo rodando por Amazon como uno de las mejores novelas de autores independientes, esos que se autoeditan. La verdad es que me cuesta dar oportunidades a este tipo de libros, pues creo que hay mucho clásico y libro importante que leer, y muy poco tiempo como para invertirlo en cosas que no estén consolidadas. Pero como este libro lleva en el candelero ya unos cuantos años, no me ha parecido descabellado darle una oportunidad.

Me he encontrado más o menos lo que me esperaba: una novelilla más o menos bien trazada, pero que no pasará a la historia, y que no puede competir con las novelas históricas de autores consolidados. El principal problema para mí es que no es capaz de llevarte a la época en que se desarrolla la trama, la de Pitágoras coincidente con el fin de Roma como reino y su paso a república.

No hay descripciones costumbristas, ni de las ciudades o lugares en que pasan las cosas. Solo acción y trama. A estas alturas de mi vida lectora, le pido algo más a las novelas que leo, y más si tienen márchamo histórico. Por ejemplo, la trama se desarrolla principalmente entre Crotona y Sibaris, pero apenas vemos cómo vive la gente en estas ciudades, salvo los protagonistas, o cuáles son sus costumbres, salvo el bastante anónimo Consejo de los Mil que gobierna Crotona, y este solo en lo que interesa a la trama.

Más atención presta el autor a las matemáticas que soportan la comunidad pitagórica y la trama, con pequeños capítulos dedicados a los conceptos matemáticos utilizados, para que nadie se pierda por el camino. Que nadie se asuste, no es una matemática difícil, ni siquiera demasiado importante para la trama. Se nos hablará del tetraktys, del pentáculo, de la sección aúrea y de como calcular el número Pi. Incluso, de los números irracionales, que de alguna forma ponen en crisis la comprensión que los pitagóricos tenían del mundo. Si Chicot fracasa en trasladarnos a la época de los hechos, no lo hace tan mal a la hora de hacernos ver la importancia que estos conceptos podían tener en la vida de los contemporáneos.

Aunque sin duda a todo los lectores les rechinará la enorme recompensa que uno de los protagonistas (Glauco, de Sibaris) ofrece a cambio del cálculo de Pi, sin aparentes implicaciones prácticas posteriores para su vida. Y el problema de que esta recompensa sea tan exagerada es que juega un papel bastante importante en la trama, por lo que esta naufraga en proporción a no entenderse dicha cuantía.

Respecto a la trama, bueno, no será una sorpresa a la vista del título, que diga que va de cómo un siniestro personaje, con ayuda voluntaria e involuntaria de otros enemigos de Pitágoras, trata de poner fin a la hermandad pitagórica. Ningún lector medianamente avezado en lecturas policíacas no tardará mucho en adivinar quién es el malo "enmascarado" (yo lo hice en el capítulo 80 de 140), por lo que por aquí no hay incentivo a la lectura.


Lo que me sorprende, a la vista de que el libro es pura trama y casi nada de descripción, es cómo le ha resultado tan extenso al autor. La respuesta está en que cuenta los mismos acontecimientos desde diversas perspectivas, y también de forma directa y luego a modo de flashback, completando aspectos del suceso que no se han detallado en la primera narración. Así, en determinada batalla, por ejemplo, nos repetirá 5 ó 6 veces que uno de los ejércitos tiene 2000 caballos. Me parece un cierto abuso, pero tampoco entorpece demasiado la lectura.

Entre las cosas más positivas de la novela, está el personaje de Bóreas, que me ha parecido bastante original. Se trata del típico coloso forzudo, del que uno espera que no tenga pensamientos propios, pero que resulta ser un sádico y nada tonto. Y me gusta también el contraste entre la ordenación social del círculo pitagórico y la de clases presente en la sociedad civil que le rodea: esto es, un esclavo "civil" puede ser un maestro "pitagórico". Por desgracia, Chicot no emplea apenas las posibilidades que esta situación da (en las que es magistral Ildefonso Falcones).

Y, por último, una cita para ver cómo pensaba Pitágoras (según el autor del libro), a ver qué os parece: "El poder nunca debe ser un fin, sino el instrumento con el que lograr que el mayor número de personas viva de acuerdo con los principios en los que creemos". Vamos, que Pitágoras ya tenía el marxismo en vena. Supongo que será una ocurrencia de Chicot.

sábado, 13 de abril de 2019

Serie: This time with Alan Partridge

Estaba esperando esta serie como agua de mayo desde que me enteré que Alan Partridge volvía a la pequeña pantalla hará un año. ¿Qué quien es Alan Partridge? Se trata de un personaje de ficción, interpretado por el conocido actor británico Steve Coogan. Partridge es un presentador/locutor que va realizando o participando en supuestos programas, algo que solo se les puede ocurrir a los ingleses. A ver si me explico.

La primera aparición de Alan Partridge se produjo en un programa de humor llamado The Day Today, especie de telediario de broma. En él, Coogan hacía varios personajes, uno de ellos el tal Partridge, el presentador de deportes. Tras esa serie, parece que Partridge se ganó el derecho a una serie/programa propio, y lanzó "Knowing you, knowing me", especie de parodia de los programas de entrevistas. En él, aparece ya el Partridge que todo el mundo odia y con el  /  del que todo el mundo se rie. Porque, aunque digo que el programa parodia los de entrevistas, realmente no es tal parodia, sino una oportunidad para que Partridge luzca sus defectos. Y es que Partridge es un presentador engreído, con nula empatía, y que se cree la caña, cuando realmente lo único que hace es el ridículo, además de dejar atónitos a sus compañeros y contertulios con sus salidas de tono.

Tras el supuesto "fracaso" de "Knowing you, knowing me" (que debió ser éxito en términos de audiencia de la BBC), la siguiente serie nos sitúa a Alan Partridge como locutor nocturno en una radio local, y a la caza de la esperada llamada de los medios para incorporarse a algún programa de más postín. El tipo de lo sigue creyendo, pese al evidente giro hacia abajo de su carrera; de hecho, mantiene una asistente personal. La serie se llama "I am Alan Partridge" y tuvo dos temporadas de 6 episodios.

Después, aún vino otra serie, en 2010, "Mid Morning matters with Alan Partridge", en que le vemos de nuevo en la radio local de Northfolk, pero ahora en un programa de mayor calado, aunque él consigue hacer sus barrabasadas habituales. Es algo peor que las anteriores.

Finalmente, ahora tenemos esta "This time", en que la BBC le vuelve a dar una oportunidad. Volvemos al formato de programa de variedades, pero esta vez acompañado por una co-presentadora, y en sustitución del creador del programa y recientemente fallecido John Baskell (lo que explica los títulos de crédito de la serie). Además, se acompaña de Simon, su sidekick Simon de Midmorning, que se encarga de la parte de redes sociales: es tan desastre como Partridge, pero sí tiene empatía, por lo que es un buen contrapunto.

A mí este estilo de humor me encanta. Ver a un inglés creídillo ser inconsciente del ridículo de sus actos, combinado con su impertinencia y autoconfianza, me resulta muy divertido. Pero entiendo que no a todo el mundo le guste. Yo, por mi parte, he disfrutado mucho de esta nueva entrega de las andanzas de Partridge (seis capítulos de 25 minutos), que además no será la última. Si alguien tiene curiosidad, le recomiendo que empiece por "Knowing you, knowing me"; aunque yo lo hice con "I am Alan Partridge", y me gustó tanto que me vi la primera temporada seguida (he de decir también que fue en un avión en pleno colapso de Heathrow por la nieve, mientras esperábamos a poder desembarcar).

viernes, 12 de abril de 2019

No duermas, hay serpientes ("Don't sleep: There are snakes"), de Daniel L. Everett

Este libro lo he conocido recientemente gracias a Tom Wolfe, que se refiere a él en The Kingdom of Speech. En él, el autor nos cuenta su experiencia conviviendo con una tribu del Amazonas (no estrictamente, el río es el Maici, un afluente de un afluente de un afluente del Amazonas), la famosa tribu de los Pirahãs (famosa, gracias a la investigación de Everett).
 
Allí se nos fue el amigo como misionero, con una misión clara: aprender el lenguaje Pirahã para poder traducir al mismo la Biblia. No solo eso, sino que se llevó a su familia (mujer-hija de misioneros, y tres niños, el menor de 2 años). Pues bien, esta es la experiencia que nos cuenta, aderezada por sus investigaciones sobre el tal lenguaje.
 
No hay que engañarse: las experiencias vitales de Everett con los Pirahã no son más que el reclamo para que leamos los resultados de sus estudios sobre el lenguaje en cuestión. Y estos son importantes, porque desmontaron la teoría consolidada hasta el momento, propugnada por Noam Chomsky, de que existía una gramática universal o un instinto del lenguaje (versión de Pinker), que había surgido evolutivamente con el homo sapiens. Pero para los detalles de esta trifulca, mejor leer el libro antes citado de Wolfe.
 
Así las cosas, no es de extrañar la estructura del libro. La primera parte es la más atractiva, dedicada a las costumbres de los Pirahã y a las experiencias de Everett en su convivencia con ellos. Entiendo que esta es la parte que hizo del libro un verdadero best-seller. La segunda parte es más ardua, aunque sigue siendo entretenida: aquí nos cuenta Everett su investigación lingüística, con sus problemas y dificultades en el caso concreto de los Pirahã, lo que le fuerza a introducir conceptos de dicha ciencia. Es en esta parte en la que se suceden las críticas al trabajo de Chomsky, críticas que a mí me parecen en general certeras. El libro se cierra con las conclusiones, en las que Everett se nos pone mesiánico, y en las que podremos comprobar de primera mano lo tontos que se vuelven algunos antropólogos.
 
Aunque en el caso de Everett, uno empieza a dudar de su inteligencia desde el principio. Es brutal lo de que se lleva a la familia a vivir en esas condiciones. Pero hay dos episodios que hacen sospechar especialmente de su capacidad intelectual. El primero es el de la malaria de su mujer y su hija mayor. Básicamente, tiene que llevarlas al hospital más cercano para que no mueran. Hay dos opciones: esperar a la semana siguiente al vuelo programado a tal ciudad, o embarcarse con toda la familia (los dos enfermos adultos, más los dos niños pequeños) por un río que no conocer, para luego trasladar a todos a un pueblo en otro río, en el que supuestamente podrá montar en otro barco, que le lleve a otra ciudad, desde la que ya será fácil acceder a la principal. En fin. El hecho de que el episodio aparezca en el libro permite adivinar cuál fue su opción. A mí me parece, no ya una estupidez, directamente una irresponsabilidad.

El otro episodio tiene que ver con un bebé Pirahã que nace muy débil. Le están alimentando y van consiguiendo que sobreviva, pese a la indiferencia del padre. ¿Y qué hacen cuando ya ven que el bebé se va fortaleciendo? Pues se van los dos, Everett y su mujer, a hacer footing al campo de aterrizaje y dejan al niño al cuidado del padre. Claro, a la vuelta, el bebé está muerto. O, mejor dicho, "eutanasiado".

Disculpad esta crítica inicial a Everett, pero es que no puedo evitar recordar estos episodios, y algún otro, cuando llego a sus conclusiones sobre la felicidad de los Pirahã. Everett se pregunta, a la vista de ésta (supuesta felicidad), si merece la pena la religión y, sobre todo, la verdad. "The Pirahãs have built their culture around what is useful to their survival. They don’t worry about what they don’t know, nor do they think they can or do know it all. " ("Los Pirahã han construido su cultura en torno a lo que es útil para sobrevivir. No se preocupan de lo que no saben , ni piensan que lo puedan saber todo.", traducción propia).
 
Genial, si no fuera porque, por el camino, nos hemos enterado de cosas como las siguientes:
- No piensan a futuro, solo disfrutan del día a día. 
- Solo trabajan 20 horas a la semana, eso sí todos, desde el niño recién destetado. Es un trabajo entretenido, por suerte. 
- Tener un poco de hambre no se considera un contratiempo para los Pirahã. De hecho, de vez en cuando la ejercen, en vez de irse a trabajar (o, en otras palabras, el día que no trabajan, no comen, maravilloso).
- Los niños destetados lloran mucho al principio, pero es bueno, porque se tienen que acostumbrar a pasar hambre. Textualmente "The child recently stopped from nursing will have to enter this adult world of work."
- Son indiferentes a la muerte de niños y adultos. Han aprendido a convivir con ella, y no hace que varíen su ritmo de vida. Así lo justifica Everett tras ver la nula ayuda que le dan sus vecinos en el fatídico episodio de la malaria, antes apuntado; eso sí, le insisten en que traiga cerillas y medicinas a su vuelta. 

En resumen, si el sufrimiento y la muerte de los demás te dan igual, como le pasa a los Pirahã, puedes ser el tío más feliz del mundo. Por suerte, no todos los grandes personajes del mundo son como Everett (y la prueba de lo contrario la tenemos en Bertha Suttner, cuyo libro comenté ayer).

Vuelvo a pedir perdón, porque estoy siendo demasiado crítico con algunas de las cosas de Everett, y no querría dar la impresión de que el libro es malo, porque no lo es. Es muy ilustrativo y muy entretenido, y su lectura muy reveladora de aspectos sobre los que raramente tenemos noción.

Al respecto del lenguaje, Everett hace un análisis muy brillante. Su punto de partida, nos cuenta, era muy hostil pues los Pirahã son monolinguales, o sea, se enfrenta a una situación en que no hay nadie que hable Pirahã y otra lengua, por lo que hay que empezar de cero. Lo primero que notó es que existen relativamente pocos fonemas, lo que hace que las palabras tiendan a ser comparativamente largas, y muy similares a los oídos occidentales. Descubrió asimismo que su gramática no tenía recursión (nada de pronombres o frases compuestas), que carecían de cuantificadores (no sabían ni siquiera contar, ni podían aprender) y que sus verbos admitían hasta 16 sufijos (compárarese con los cinco del español), o sea, aproximadamente 65.000 formas posibles para cada verbo, frente a las cinco que tiene un verbo inglés. También nos explica Everett el concepto del canal del discurso, y nos cuenta que los Pirahã tienen cinco: humming, yelling, music, whistle, junto al normal.
 
Estas formalidades aparte, lo más interesante es la teoría de Everett sobre el principio de la experiencia inmediata que, según él, gobierna el lenguaje Pirahã. Esto es, solo hablan de lo que han visto, o de lo que ha visto alguien a quien ellos conocen o que han conocido. Así pues, su lenguaje no les permite abstracciones (que no han visto), ni tienen cuentos, mitos o historia (porque no son hechos que ellos hayan visto, o que haya visto alguien que haya tenido contacto directo con ellos). Es por ello que los esfuerzos de evangelización habían sido infructuosos durante décadas. Cuando se les hablaba de Jesús, preguntaban al misionero si le había conocido, y al responder este que no, perdían completamente el interés.
 
A partir de aquí, entra el ataque a Chomsky. Para Everett, la experiencia de los Pirahã demuestra que la relación entre cultura y lenguaje es bidireccional, y que por tanto NO hay tal cosa como una gramática universal subyacente en el individuo. El lenguaje Pirahã es reflejo de su cultura, de ese principio de la experiencia inmediata. El hecho de que la gramática Pirahã no sea recursiva, no significa que los Pirahã, como cualquier otra persona, no sean capaces de razonar recursivamente. Tal recursividad se podrá observar en otras facetas de la vida Pirahã, como, por ejemplo, en sus discurso, que sí son recursivos. 
 
También hay una interesante digresión sobre la relación entre lenguaje y pensamiento. Siguiendo la hipótesis Sapir-Whorf, el lenguaje limita el pensamiento. Aplicado a los Pirahã, eso significaría que no pueden contar, porque su lenguaje no lo permite. A esto contesta Everett que, siguiendo este razonamiento, no habría ciencia. ¿Cómo se habría podido descubrir la mecánica cuántica sin tener para palabras para los fenómenos cuánticos?
 
En resumen, ameno e interesante libro, con valiosas reflexiones sobre lenguaje, cultura y pensamiento, junto a una apasionante experiencia vital en medio del Amazonas. Lo único que desmerece es esa visión idealizada que tiene Everett de la vida y esa crítica velada al modo de vida occidental, que en el fondo es el que le ha permitido a él tener esta experiencia. Y no creo que lo diga con cinismo, el tipo me parece sincero en todo lo que cuenta, es simplemente que no da más de sí.

jueves, 11 de abril de 2019

¡Abajo las armas! ("Die Waffen Nieder!"), de Bertha von Suttner

Bertha von Suttner fue la primera premio Nobel de la Paz, en gran parte gracias a este libro. Ya anticipo que me parece una lectura imprescindible, por varias razones que irán apareciendo a lo largo de esta entrada. La novela es autobiográfica, muy centrada en un periodo concreto de su vida, entre 1859 y 1871, aunque el epílogo lo data en 1889.

En ese periodo de 12 años, Bertha (o, mejor, su alter-ego en la novela, Marta), vivió tres guerras: la guerra austro-italiana de 1859, la austro-prusiana de 1866 por unas tierras danesas, y la franco-prusiana de 1871 (una cuyas causas-disculpas parece haber sido que se ofreciera el trono español a un  Hohenzollern). Dichas guerras se llevaron, directa o indirectamente, dos maridos de Marta, tres hermanos y a su padre. Y eso que la señora era de clase muy alta, baronesa austriaca, hija de un gran general, y muy rica, vamos, que no vivía en la calle.

Lo más valioso de la novela es que nos sumerge de primera mano en esa época de la historia, nos mete en los intríngulis sociales, y, sobre todo, nos hace sentir de primera mano cómo veía la sociedad los conflictos bélicos. Y es impresionante. La guerra se veía, en primer lugar, como algo natural, inevitable, que ocurriría lo quisiéramos o no, como un terremoto o una inundación. La perspectiva empezaba a cambiar, pero de forma muy incipiente, al aplicar métodos científicos a la historia: en concreto, un libro de Thomas Buckle tendría una gran influencia sobre el punto de inflexión en la visión de Marta sobre la guerra. Hasta ese momento, solo tiene su intuición; después de su lectura, sabrá que sus ideas tienen base científica.

Mucha gente vivía de la guerra. A los niños se les inculcaba en el colegio el amor patriótico y el heroísmo que suponía dar la vida en la guerra por la patria. Sus libros de referencia eran bélicos, la historia se relataba (y se sigue haciendo) en base a batallas y vencedores, y sus juguetes les orientaban en este sentido desde muy pequeños. Seguramente, la visión que se obtenía de la guerra era de algo parecido a un aventura gloriosa, y para los involucrados lo de la defensa de la patria pasaba a segundo plano, llega a opinar Marta.

La guerra se veía como oportunidad para la promoción y el avance. Y estar contra la guerra era algo, no solo impopular y socialmente mal visto, sino que podía llegar a considerarse como traición. Si hablabas contra la guerra es que eras un cobarde. La gente que escucha a Marta, y a su segundo marido, en el mejor caso les tenían por locos. El padre directamente descalifica los razonamientos de Marta como cosas de mujeres, aunque la mayoría también estaban en las opiniones pro-guerra.

Es en este contexto en el que Marta irá alcanzando y defendiendo sus convicciones. Y todo ello es muy chocante desde la perspectiva actual, en que los argumentos de Marta se dan por supuestos, pero el punto es que distaban de ser obvios en aquella época. En este sentido, Marta es una revolucionaria y una visionaria. Entre otros momentos, su propuesta de un gobierno europeo para solucionar los eternos conflictos entre naciones es recibida con general cachondeo; anticipando más de 100 años la creación de la UE.

En cuanto al propio relato, en general muy bien escrito, no se limita a las numerosas reflexiones y debates en torno a la guerra, en los que se aprecian las enormes contradicciones que ya entonces eran palpables. También incluye aspectos más costumbristas, como la propia historia de amor con su segundo marido, Friedrich Tilling, la asistencia a la ceremonia del lavado de pies por parte de los monarcas austriacos o los desmayos de la propia protagonista, algo extraño en una dama capaz de mantener sus convicciones contra viento y marea. Y que incluso se nos va al frente de Königgrätz para tratar de encontrar a su marido. Ello le dará oportunidad de describir escenas dantescas, similares a las que nos muestran algunas películas recientes. Escenas, tanto las que ella vive como las que le cuentan, que ya no hace falta imaginar, pero que en aquella época debían de ser desconocidas para la mayor parte de la gente, salvo que sufrieran directamente las batallas. Y que, en todo caso, se ocultaban púdicamente para no desmoralizar a la población.

La curiosidad de Bertha/Marta le lleva a investigar en profundidad las causas de los conflictos que se están gestando, y que normalmente terminarán en guerra. Aunque esta parte es más difícil de seguir, la autora es capaz de transmitir el absurdo que subyace en el relato patriotico y en los debates, permanentes, sobre la necesidad de ir a la guerra. "Diese Gefahr in der einen Wagschale, und in der andern? Österreichisches Ansehen im deutschen Bund; schleswig-holsteinische Befreiung – »frische Lorbeerblätter im Ruhmeskranze des Heeres« ("Ese peligro en un platillo de la balanza, ¿y en el otro? La posición de Austria en la alianza alemana, la liberación de Silesia y hojas de lauleres frescas en la corona de la fama del ejército", traducción propia).

Otra de sus reflexiones, mientras viaja al frente, tiene que ver con la tecnología: cómo el telégrafo y el tren son magníficas ideas durante la paz, y cómo, en cambio, en tiempos de guerra permiten multiplicar por cien la bestialidad del ser humano.

Sobre los argumentos a favor de la guerra, Bertha recoge los seis estándar, y como se entrelazan unos con otros, de forma que en un debate, aunque consigas desmontar alguno de ellos, siempre hay margen para retomar otro, y sucesivamente. Aquí los dejo, con mis traducciones libres:

1. Kriege sind von Gott, – dem Herrn der Heerscharen, – selber eingesetzt, siehe die heilige Schrift.
(La guerra es una institución divina) 
2. Es hat immer welche gegeben, folglich wird es auch immer welche geben 
(Siempre ha habido guerra, y siempre la habrá) 
3. Die Menschheit würde sich ohne diese gelegentliche Dezimierung zu stark vermehren. 
(Sin las muertes que produce la guerra, la humanidad crecería demasiado) 
4. Der dauernde Friede erschlafft, verweichlicht, hat – wie stehendes Sumpfwasser – Fäulnis, nämlich den Verfall der Sitten zur Folge. 
(Una paz duradera emponzoña la sociedad y hace que se relajen las costumbres) 
5. Zur Betätigung der Selbstaufopferung, des Heldenmuts, kurz zur Charakterstählung sind Kriege das beste Mittel. 
(La guerra es el mejor medio para construir el carácter y tener oportunidades de sacrificio y heroicidad) 
6. Die Menschen werden immer streiten, volle Übereinstimmung in allen Ansprüchen ist unmöglich, – verschiedene Interessen müssen stets aneinanderstoßen, folglich ewiger Friede ein Widersinn. 
(Los hombres siempre pelearan porque es imposible el acuerdo en todos aspectos) 

Al final de la guerra de 1966, los Altenhaus (el padre de Marta) tendrá que soportar la convivencia con los soldados prusianos, en su mismo palacio de Grumitz, allí estacionados a la espera del tratado de paz o la invasión de Viena. Ni aún así cambiara el parecer del viejo general respecto a la guerra. Para que lo haga, será necesario que la epidemia de cólera ocurrida a continuación se lleve por delante a casi toda su familia, y aún así solo lo hará en su lecho de muerte.

Tras estos luctuosos sucesos, el escenario se trasladará a Paris, donde Marta y su familia conocerán la última de las guerras narradas en el libro, la franco-prusiana de 1871, y última antes de la primera Guerra Mundial. Aquí tienen necesariamente un papel más neutro, pero podrá contarnos con todo lujo de detalles la rumorología parisiense y las actuaciones de los políticos, los mismos que han declarado la guerra, para proteger la ciudad ante el inminente avance alemán. Por desgracia para Marta, la paz no significará el final de sus problemas, como nos muestra el final del relato con un giro propio de la mejor serie de suspense, aunque en este caso sea pura realidad.
 
En el epílogo, Marta ha vivido ya 18 años de paz, algo que parecía imposible tras los 12 contados. Su mirada es optimista, aunque ya es consciente de algunos borrones en el panorama, come la institución del servicio militar obligatorio, al parecer idea originalmente de Prusia. Razona bien el marido cuando dice que así solo se multiplicarán por mil las víctimas, pues la ventaja disuasoria obtenida por el primero que lo haga (claro, al hacer enorme su ejército), se perderá en cuanto los demás países hagan lo mismo. Aquí tiene una frase digna de Bastiat y Hazzlitt:
"Alles, was man unternimmt, muß man bis zu seinen letzten Konsequenzen – wenigstens soweit, als der Geist reicht, auszudenken wagen. Wir verglichen vorhin den Krieg mit dem Schachspiel – auch die Politik ist ein solches, Exzellenz, und das sind gar schwache Spieler, welche nicht weiter denken als einen Zug, und sich schon freuen, wenn sie sich so gestellt haben, daß sie einen Bauer bedrohen"
("Todo lo que se pretende realizar, debe analizarse hasta sus últimas consecuencias. Hemos comparado la guerra con el ajedrez, también la política es así, Excelencia, y sería muy malo el jugador que no pensara más allá del siguiente movimiento, y se conformara, tras haber movido, con amenazar a un peón", traducción propia).

Otras frase de las que he rescatado de los diálogos entre Marta y marido con políticos y militares, preciosa por la metáfora: "Keinem vernünftigen Menschen wird es einfallen, Tintenflecken mit Tinte, Ölflecken mit Öl wegputzen zu wollen – nur Blut, das soll immer wieder mit Blut ausgewaschen werden!" ("A ninguna persona razonable se le ocurrirá limpiar una mancha de tinta con tinta, o una de aceite con aceite - solo la sangre parece que puede lavarse con sangre", traducción propia)

Y otra más, esta para ilustrar las contradicciones del ministro "Allerdings" en su relación con los prusianos:  "Ich hasse jene als Nation, nicht als Individuen" ("Les odio como nación, no como individuos",(!), traducción propia)
 
Como dije al principio, me ha entusiasmado esta novela. Si tengo que destacar algo, es lo bien que transmite ese ambiente generalizado, esa visión social de la guerra durante el siglo XIX, que sabemos que tendría su culmen al principio de la Primera Guerra Mundial, cuya declaración fue celebrada en las calles de todas las ciudades europeas involucradas, como bien se sabe. En ese entorno es el en que se desenvuelve la resistencia de la protagonista, su voz es la discordante, la heterodoxa, no la mainstream. 
 
Y yo me pregunto si llegará a pasar lo mismo con los que hemos visto los graves problemas que los mecanismos democráticos presentan para la sociedad, sobre todo en la medida en que erosionan los derechos de propiedad. Por supuesto, ahora mismo hablar mal de la democracia es anatema. Pero quizá en 100 años lo que sorprenderá a la gente será que hayamos estado tantos años bajo ese "yugo" y creyéramos que era libertad.