jueves, 31 de diciembre de 2020

Les rapines du duc de Guise, de Jean d'Aillon

La novela histórica es un género apasionante, dudo que haya mejor lectura que una buena novela histórica, no digamos ya si tiene elementos épicos. Si, además, es de un periodo relativamente desconocido para mí, se alinean todos los incentivos y me resulta muy difícil resistirme. Jean d'Aillon es un economista metido a escritor de suspense, que ambienta sus novelas en Francia en determinados periodos históricos. Sin llegar a ser Santiago Posteguillo, hace bien su trabajo y esta novela es amena y se lee con interés.

Estamos en 1585, y los acontecimientos de la novela tienen su origen en la fiesta de S Bartolomé, en la hubo una matanza de hugonotes-protestantes a manos de los católicos franceses, una especie de genocidio religioso. El autor recoge algunas de las terribles escenas que se debieron de producir, para dejar claro por qué desde ese momento existía una grave tensión en Francia por causa de la religión.
Son los albores de la guerra de los tres Enriques: Enrique III, rey de Francia y último de los Valois; Enrique Guise, de Lorena, pretendiente al trono con soporte popular de los católicos y apoyado por nuestro Felipe II; y Enrique de Navarra, líder de los protestantes y legítimo sucesor. Enrique III, muy debilitado. se veía forzado a simular apoyar a Guise en contra del legítimo Enrique de Navarra. Se resume así la situación, en palabras del autor, cogidas de una canción: "Henri veut, par Henri, déshériter Henri."

En este contexto, la intriga que nos propone la novela tiene base, tachán, en un fraude fiscal, ni más ni menos. Resulta que los ministros de Enrique III han podido constatar una considerable reducción en sus ingresos fiscales, lo que debilita aún más la posición del monarca, pero es imposible detectar la causa. Así que encargan la investigación a uno de los oficiales, Hauteville, y con su asesinato comienza la trama. En ella se verán involucrados los tres bandos contendientes: por un lado, tenemos a Cassandre, superviviente de San Bartolomé, y con su padre, Mornay, al servicio de Enrique de Navarra. 

Por otro lado, tenemos a Nicolás Poulain, otro oficial y cuyas memorias inspiran esta novela, infiltrado en la Santa Unión, pero fiel al rey Enrique. Esta santa unión es una alianza de numerosos ciudadanos parisinos (aunque se extiende en organizaciones similares a otras ciudades) con la idea inicial de protegerse frente a la temible venganza de los hugonotes, pero que pronto revela su verdadera naturaleza de apoyo urbano a Enrique de Guise. Y por último tenemos a Olivier Hauteville, hijo del asesinado y que retomará las pesquisas iniciadas por su padre, tras verse prisionero acusado, precisamente, de su muerte.

Basta de la trama por el momento, aunque luego hablaré algo del fraude fiscal. D'Aillon es muy riguroso en sus descripciones, fijándose en numerosos detalles, de interés variable para el lector según lo que vaya buscando. Por ejemplo, las armas que llevaban o cómo las usaban, es de poco interés para mí. En cambio, los trazos de la estructura administrativa del gobierno francés, que nos da sobre todo al principio de la novela, me han resultado apasionantes. O sea, que cuando digo "oficiales" más arriba, soy yo, porque D'Aillon dice su cargo concreto dentro de dicha estructura, y nos revela sus competencias.

Ejemplos: "la principale différence entre les magistrats des villes et les prévôts des maréchaux était que ces derniers jugeaient en dernier ressort." "La nuit, le guet bourgeois et celui du chevalier du guet veillaient à la sécurité des Parisiens. Le premier tirait son origine du privilège des bourgeois de Paris à se défendre eux-mêmes ; ils organisaient donc des rondes et surveillaient les portes de la ville. Le second, le guet royal, dépendait du gouverneur de Paris."

Interesantes son también las referencias que hace a algunas de las costumbres del momento. Por ejemplo, un cortesano burgués prefiere que no se quede en su casa un conocido de su rango, porque, habiendo una sola cama, se vería obligado a compartirla con él y con su mujer. He aquí un detalle de un banquete: "Les potages et les pains à tremper, ce qu’on appelait les soupes, furent servis dans des écuelles en faïence." Asimismo, las relaciones con la vecindad juegan un papel importante en muchas de las acciones. Por ejemplo, los personajes se sienten más seguros ante las fuerzas legitimadas cuando están en presencia de sus vecinos, que les conocen ("Terrifié, Marteau opina, espérant seulement que dans la rue, il trouverait un moyen d’ameuter ses voisins"). Ello implica que cabe esperar resistencia ante un acto injusto, no solo del perjudicado, si no también de quienes lo conocen. Un gran contrapeso contra la actuación arbitraria de los poderes públicos que en la actualidad se ha perdido completamente.

Una de las escenas que más me han gustado es la descripción del trayecto del marqués d'O, aliado del rey, desde su Caen de residencia a Paris. D'Aillon nos cuenta con todo lujo de detalles los sitios en que para por las noches, y el grado de seguridad y confort que se espera en cada uno de ellos, algo fundamental a tener en cuenta por el viajero.

Volviendo a aspectos administrativos, es lógico esperar una gran atención al tema del dinero y de los impuestos, ya que el autor es economista y, además, la trama va de un fraude fiscal. Y no nos defrauda.
Sobre la moneda, "Bien qu’Henri III ait tenté d’imposer l’écu comme seule unité de compte, la monnaie d’usage restait la livre divisée en vingt deniers, eux-mêmes divisés en douze sols." Y sobre los depósitos bancarios, encontraremos todo lujo de detalles de su funcionamiento gracias a uno de los personajes, el banquero Sardini casado con una antigua componente del "escuadrón volante" de la reina madre Catalina de Médicis, al que se refiere en un par de ocasiones el autor, pero que sin duda constituye un episodio histórico digno de más conocimiento.

Y en cuanto a los impuestos, aquí tenemos sucintamente el origen de los mismos en Francia: "C’est en 1355 que le roi de France avait décidé que, dans chaque diocèse, trois élus des États (un pour chaque ordre) établiraient le montant de l’impôt nécessaire pour conduire la guerre contre les Anglais. Avec le temps, la taille – c’était le nom de cet impôt – était devenue définitive et les élus étaient devenus des officiers de la Couronne.

Es sobre esta "taille" que versa el fraude fiscal que habrán de investigar los protagonistas de la novela, para desgracia de un policía convencional como Poulain que "ne connais rien aux fraudes sur l’Épargne ou sur les impôts. Je préfère affronter des brigands de grand chemin l’épée à la main…" Cuantos policías actuales no pensarán lo mismo al ver cómo roban impunemente nuestros políticos...

No me resisto a contar la naturaleza del fraude, aunque pueda ser un poco "spoiler" (no lo es mucho, el lector lo conocerá mucho antes que los héroes de la novela). El punto de partida es que los nobles están exentos (cómo no) del pago de este impuesto. Por ello, era muy común (hecho histórico) la falsificación de cartas de nobleza, medio acreditativo para justificar la exención. Lo que hacen los defraudadores es sistematizar el procedimiento, generando falsas cartas de nobleza para muchos sujetos del impuesto a los que se lo cobraban, quedándose con estos ingresos y sin reflejarlos hacía arriba. O sea, cobran de la gente, pero dicen que no han cobrado y aportan la falsa carta de exención.

La novela es interesante por todo lo que digo, pero precisamente eso mismo contribuye a que la lectura no sea fluida. D'Aillon utiliza muchas palabras raras, hacía tiempo que no tenía que mirar tantas en el diccionario, a fin de reflejar mejor la realidad de la época. Pero eso causa al lector el inconveniente de una lectura difícil, nunca tediosa, pero sí complicada. Ya veis que no he sido capaz de retener ni los cargos exactos de los protagonistas, entre todos los que aparecen en la novela. En todo caso, veo que tiene un par de novelas más en el mismo contexto de la guerra de los Tres Enriques, y con los mismos protagonistas, así que seguramente las lea.

Dos frases lapidarias para cerrar, aunque no son directamente del autor, sino citas a su vez. No, no es muy florido el estilo de D'Aillon.
" Le tyran d’usurpation peut être assassiné et le tyran d’exercice peut être déposé, car c’est le peuple qui fait les rois," O sea, como la democracia.
"La vérité est si précieuse qu’elle doit être préservée par un rempart de mensonges."

viernes, 25 de diciembre de 2020

Alternate Routes, de Tim Powers

 Después de muchos años, recupero novelas de este autor, uno de cuyos libros, quizá el más famoso, me dejó impresionado en mi juventud. El libro en cuestión se llamaba "Las puertas de Anubis" y sobre todo me fascinó la facilidad que tiene Powers para extender la incertidumbre sobre el entorno que tienen sus personajes al lector. Me explico: cuando uno lee una novela, está algo por encima de sus personajes en el sentido de que tiene una idea más o menos cierta de lo que está pasando. Sin embargo, eso no es lo que típicamente les ocurre a los protagonistas, que están en su día a día y no tienen el privilegiado punto de vista del lector.

El mérito de Powers estriba en que consigue que te sientas cómo el protagonista en no saber qué es lo que está pasando, con lo cual sus novelas son un recorrido de descubrimiento muy aproximado al que tienen que ir haciendo sus protagonistas, hasta obtener una visión de conjunto de lo que ocurre. Fue eso lo que me dejó impresionado de la novela antes dicha: la vas leyendo y no tienes ni idea de por qué pasan esas cosas a los protagonistas, o sea, estás como ellos, pero poco a poco emerge la lógica. Posteriormente, leí alguna otra, todas las que salían en Círculo de Lectores: "La fuerza de su mirada" y "La última partida", y quedó olvidado. En ambas, mantenía esa característica suya propia, en historias de mayor o menor interés. Y ya anticipo que en Alternate Routes ocurre lo mismo.

Si alguien me pregunta por qué repesco a Powers después de tantos años (fíjese si hará tiempo que estas novelas las leí traducidas), la razón se encuentra en una serie de TV: "Lovecraft Country". La serie no me gustó demasiado, y tiene poco que ver con Lovecraft, pero la perspectiva de sus protagonistas y del televidente me recordó a esta habilidad de Tim Powers, y decidí hacerme con alguna de sus últimas novelas para ver qué tal, y además leerle en inglés por primera vez. Y así cayó este Alternate Routes, que, si no me equivoco, es su última novela.

Pero centrándonos en la novela ya en cuestión, lo que Powers nos propone es una especie de cruce entre Ghost y Mad Max. Resulta que el tráfico en las autovías de Los Ángeles genera una especie de campo gravitacional que "making use of the current generated when multiple free wills move at a constant speed past stationary free wills, in order to see little way into the future or past" al tiempo que atrae a los fantasmas, de forma que algunos espíritus se quedan en este mundo antes de pasar al alternativo. Esto es muy conveniente, por ejemplo, para la policía, que los interroga para encontrar personas, como sospechosos de asesinatos. Esto lo descubriremos con el mejor estilo Powers, en una escena que incomprensiblemente vemos a un grupo de tres policias componer una pregunta hablando por turnos.

Los protagonistas son Ingrid Castine y un ex-policia llamado Vickery, expulsado del cuerpo por oír indebidamente algo en la radio cuando escoltaba una comitiva de Obama, y que ahora se dedica a chofer de gente que no quiere ser detectada por fantasmas. Por alguna razón, Castine ayuda a Vickery a escapar de una emboscada; en la huida, Castine se cuela por una salida del autopista al mundo de los fantasmas, y Vickery tendrá que ir al rescate. A su vuelta, sin embargo, descubrirán que el uso abusivo que se está haciendo de la capacidad de ver el pasado y el futuro ha consolidado una conexión entre los dos mundos, que amenaza con destruirlos, y les tocará volver para salvarlos. Para entonces ya se sabe que el otro mundo es el Laberinto de Creta y que dentro seguramente les espere el Minotauro.

Los méritos de Powers son, sin duda, su gran imaginación, y la forma de contar la historia que ya he referido. En su demérito, me ha parecido que escribe un inglés, no malo, pero sí ofuscado, como a trompicones, no resulta una lectura fluida. Y, en particular en esta historia, los sucesos que ocurren en el universo fantasmagórico son difíciles de seguir hasta el punto de que a uno se le va la pinza y, claro, comienza a aburrirse. No, no me ha entusiasmado esta novela, aunque me sigue pareciendo un autor interesante, y tengo un par de cosas más de él que seguramente leeré, en particular "Declare", su éxito más reciente.

Grandes frases, Powers no tiene, pero sí algunos momentos interesantes o, al menos, curiosos. Por ejemplo, este apunte de teoría económica, al ver Castine que Vickery tiene almacenadas montones de cajas de cigarrilos: "“You smoke a lot?” she ventured. “That’s currency,” said Vickery as he shuffled in, picked up a box and set it down by the wall. “If civilization collapses, money or even gold won’t be worth anything.

Y aquí este de psicología: "Terracotta had been reminding himself that guilt—and love too—were meaningless spasms in the consciousness, which itself was a superfluous delusion." O este otro, para justificar por qué los fantasmas de gente asesinada se quedaban prendidos de sus asesinos, aunque no los hubieran conocido antes: "Ending someone’s earthly life from him is about as intimate as you can get,". Por cierto, que el tal Terracotta se cambió su apellido tras enterarse de la existencia de los guerreros de Xian y "at first he had been struck by how much they were like living people. Later he had been struck by how much living people seemed to be no more than mobile members of the Terracotta Army."

Me gusta la siguiente caracterización del ser humano, aunque seguramente sea absurda y solo tenga sentido en el contexto de esta novela: "Every thinking human is a turbulent little pocket of supernatural freedom-from-causality, working against the constant resistance of an otherwise mathematically determinist world.

Por último, pequeño spoiler, resulta que para sobrevivir en el mundo de los fantasmas y no transformarse en uno, hay que mantenerse todo el rato apegado a la razón, lo que nuestros protagonistas hacen con pequeñas operaciones aritméticas que se preguntan el uno al otro, y cuyos resultados contrastan con una especie de rosario. Así se explica esta frase que me ha encantado, pero por razones que sería muy largo de explicar: "“Two and two are four,” he said, seeing the fact. He raised his hand. “Don’t take my word for it, look!

Y no puedo cerrar sin acordarme de esta expresión: "My daughter times the square root of minus one,", aunque hay que saber algo de números complejos para entenderla.

domingo, 20 de diciembre de 2020

La vuelta del comunismo, de Federico Jiménez Losantos

Mi relación de lector con FJL es agridulce; en general, no me gusta, aunque reconozco que es bastante brillante, enciclopédico, y tiene algunas obras magníficas, de referencia. Entre estas, destaca sobre todo su penúltimo libro, Memoria del Comunismo.

Era de esperar que, tras el éxito de ventas cosechado, no tardará mucho en sacar alguna obra para seguir haciendo caja al rebufo (lo que no me atrevería es a decir si estas ideas se le ocurren a él, o a sus editores). Y aquí lo tenemos. La sensación de que esta iba a ser una de arena se incrementó notablemente cuando vi el índice de la obra y leí la introducción. Pero, bueno, no iba a dejar sin leer este libro por presentimientos que luego estuvieran infundados.

Ahora ya lo he leído, y puedo decir que tampoco es tan de arena como me temía que fuera, aunque no por eso me deje de parecer una cierta tomadura de pelo a los lectores. ¿Por qué digo esto? Porque FJL (o sus editores) son especialistas del relleno. No se concibe una obra de FJL que no se un volumen tocho. Entonces, a falta de ideas y más posiblemente de tiempo para investigarlas y redactarlas, lo que hace es meter literalmente artículos previos u otras manifestaciones literales. Por ejemplo, nos reproduce literalmente el discurso del rey el 3 de octubre tras lo ocurrido en Cataluña; o el intercambio en el congreso entre Pablo Iglesias y Cayetana Álvarez de Toledo que culminó con el "usted es hijo de un terrorista".

Los que hemos leído alguna obra de FJL estamos más que acostumbrados a que reproduzca literalmente sus artículos dentro de sus obras. Aún así, creo que esta vez ha conseguido algún record, el record de la autocita múltiple. Me explico: resulta que reproduce un artículo que, a su vez, empieza reproduciendo un artículo, que, a su vez, era reedición del artículo original. O sea que esos párrafos de l artículo original han sido recauchutados, por ahora, cuatro veces.

Pero dejo ya de meterme con estas consabidas debilidades de FJL para centrarme en el contenido de la obra, que es realmente el problema de la misma. En efecto, con la disculpa de la vuelta del comunismo, FJL nos endilga una serie de capítulos más o menos deslavazados, cuyo único nexo de unión es el Comunismo y Podemos. Vamos, que no hay un corpus o hilo conductor en el libro, más que FJL firmando estos análisis.

He de decir que un par de ellos me han resultado muy atractivos y de recomendable de lectura. Como uno de ellos se cuenta a poco de empezar el libro, mis esperanzas resucitaron durante toda su extensión. Luego se verían defraudadas por los siguientes. El primer episodio que narra FJL con todo lujo de detalles es el de la guerra civil interna que sufrieron las fuerzas republicanas en los estertores de la Guerra Civil. Yo desconocía por completo estos hechos y me han resultado fascinantes y reveladores. En suma, lo que pasa es que se abre un abismo entre comunistas, a sueldo de Stalin, y el resto del frente popular. Estos últimos, encabezados por Besteiro y el general Casado, quieren rendirse a Franco al dar la guerra por perdida. En cambio, los comunistas, liderados por el corrupto Negrín, quieren seguir dando la batalla, pues es lo que ordena Stalin desde Moscú, algo así como conseguir que la Guerra Civil sea generalice a las democracias occidentales. FJL documenta con todo lujo de detalles como Negrín, La Pasionaria y demás capitostes comunistas, azuzan para que siga la guerra y a que se enfrentan militarmente las dos facciones, mientras escapan a Francia y niegan que hayan huido. Vamos, lo de los comunistas de siempre.

La tesitura la describe muy bien este párrafo del discurso de Besteiro, recuérdese, del PSOE: "Escoged, españoles de la zona invadida, entre los extranjeros y los compatriotas. Entre la libertad fecunda y la ruinosa esclavitud; entre la paz y el provecho de España o la guerra al servicio de la locura imperialista."

Con este episodio ("Hoy es moneda corriente hablar de que la República fue traicionada, apuñalada y otras metáforas de páginas de sucesos. La verdad es que el Frente Popular, que había convertido ya al régimen en simple bando para la guerra civil, la provocó y la perdió. Y que el PCE, dueño político y militar del Gobierno Negrín, provocó la guerra civil en el Madrid de 1939 y también la perdió."), FJL ilustra por qué el PSOE debería desconfiar del comunismo, al mismo tiempo que documenta también que el nuevo PSOE ha ido, desde Zapatero, blanqueando a Negrín y enterrando a Besteiro. O sea, aproximándose más a las tesis comunistas.

Tras este magnífico pedazo de historia, FJL nos somete a dos pedazos de historia más, lo que pasa es que estos me han parecido irrelevantes: la biografía del abuelo de Pablo Iglesias, y la historia del grupo terrorista FRAP, al que pertenecía el padre de Pablito. Aquí FJL asume el estilo de chismosa de vecindario, muy parecido a las conversaciones de mantiene con su querido José Domínguez en la radio sobre personajillos de su pasado catalán, que solo conocen ellos y que no se explica que interés pueden tener para la audiencia. Pues lo mismo aquí. Lo único que salva el aburrimiento de lo contado es el estilo chismosillo y brillante de FJL. Aún así, este tostón supone más o menos la  mitad del libro.

Por último, FJL analiza algunos acontecimientos de actualidad, como el origen del COVID, el caso Delcy Álvarez, las leyes de la Memoria, el caso Dina o cómo Venezuela de transformó en una dictadura, También describe los orígenes y contenidos del feminismo queer ("la tesis básica del llamado feminismo de género o queer, (...), se resume en que la mujer y hasta lo femenino son meras construcciones culturales, no biológicas, y modificables a voluntad"), con gran alarde de citas y hasta llegar a las justificaciones del 68 de la pedofilia. Y, lo que me ha parecido más interesante porque lo desconocía del todo, los orígenes del movimiento "Black Lives Matter".

Dejo su párrafo literal, que estas cosas hay que saberlas: "Las fundadoras de Black Lives Matter son Alicia Garza, Patrisse Cullors y Opal Tometi, aunque su referencia política esencial es Assata Shakur, una «pantera negra» condenada por asesinato, que se fugó de la cárcel en 1979 y huyó a Cuba, donde le concedieron asilo político. Las tres discípulas de Assata se han declarado siempre marxistas militantes y apoyan sin reservas las dictaduras de Cuba y Venezuela". Como no puede ser de otra forma, FJL llama la atención sobre el elefante de "que entre los opositores torturados y asesinados por Chávez y Maduro hay miles de jóvenes negros y mestizos, pero para BLM esas vidas no cuentan."

Y hablando de cosas que saber, tampoco esta de más esta minibiografía del presidente de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus: "Tras pertenecer al Frente de Liberación Popular de Tigray de ideología marxista-leninista, fue ministro de Sanidad (2005-2012) y Asuntos Exteriores (2012-2016) de la dictadura comunista etíope, repetida y razonadamente acusada de crímenes contra la humanidad.". Lo que pone a la ONU también en un buen sitio, por cierto.

En todo caso, nadie podrá discutirle a FJL sus conocimientos sobre el comunismo, que vivió en primera persona como afiliado, y que ha estudiado prolijamente, habiendo leído fuentes a las que los demás ciudadanos ni soñaríamos con acercarnos. Por eso dejo aquí algunas de sus frases de este libro, que podrían llegar a máximas:

- Sobre como identificar movimientos comunistas aunque estén camuflados (BLM, por ejemplo): "Pero nunca hay que fijarse en lo que defiende, sino en lo que ataca. Lo mismo: libertad, propiedad, igualdad ante la ley, tradición occidental y unidad nacional."

- "La denuncia defensiva es una táctica corriente de los partidos totalitarios y las bandas terroristas, utilizada desde siempre por los comunistas y en España por la ETA y sus escaparates políticos: usar los tribunales de justicia para amedrentar a los que se atrevan a indagar y decir la verdad sobre la vida de héroes poco heroicos."

- La careta de las condenas comunistas: "No condenó o criticó que Stalin matara a muchos millones de rusos, sino a varios millones de comunistas."

En esta otra frase, aparece el FJL más brillante para meterse con una poesía del abuelo Iglesias (creo): "Más que de un Marinetti en moto, la joyita parece la surade un islamista antes de volar los budas de Bamiyán.". Y también aquí es brillante FJL, aunque sea un tema amargo: "La relación del Ejército Rojo con las mujeres, en paz y en guerra, se resume en una palabra: violación.".

Por último, dejo aquí este párrafo que me parece una excelente forma de resumir la situación  que estamos viviendo en cuando a ideologías de género, raza y demás, y que entronca muy bien con los conceptos de ética de las intenciones y ética de la responsabilidad de Giovanni Sartori:
"Occidente vive bajo la tiranía de la emocracia, que destruye la democracia. El sentimiento se ve como un valor en sí, y las ideas, por acreditadas y fundadas que sean, deben prohibirse por si acaso resultan «ofensivas» para alguien.".


lunes, 14 de diciembre de 2020

Fabian: La historia de un moralista ("Fabian: Geschichte eines Moralisten"), de Eric Kästner

 Siempre es un placer leer a Kästner, y atesoro las pocas novelas que me quedan por leer de él. Fue con Kästner con quien me lance a leer en alemán de forma razonablemente fluida, con sus historias infantiles, y eso siempre se lo deberé, aunque haya algunas de sus cosas que me gusten menos. 

Como es el caso de este "Fabian". Es una novela algo rarilla. En primer lugar, porque no tengo muy claro que es eso de ser un moralista. Según el diccionario de español, es alguien que escribe o filosofa sobre la moral. Claro que eso no asegura que el significado sea idéntico en alemán. Bueno, dejemos las pajas mentales.

Pero, sobre todo, porque se trata de un libro para adultos, escrito con estilo propio de libro infantil que tan buenos resultados le ha dado a Kästner. Que es una novela para adultos no ofrece dudas, porque su protagonista transita en numerosas ocasiones por burdeles, prostíbulos o establecimientos similares, de los que debió estar plagada la Alemania de la entreguerra, tal y como se puede apreciar también en la serie Berlin Babylon. Si bien Kästner no llega a ser psicalíptico, no por ello dejan de aparecer mujeres en pelota y hasta algún mariquilla en su narración. Son tan comunes estas escenas, que el autor dedica el apéndice del libro a explicar que se puede ser moralista con desnudez en la narración.

Y sobre ese estilo de libro infantil, léase por ejemplo esta frase, y analícese si va a juego con la temática: "Er sah den Autobussen nach, die, wie Elefanten auf Rollschuhen," ("miraba a los autobuses, que, como elefantes con patines..."). O esta otra: "Die Bäume standen da, als seien sie aussätzig und als habe man ihnen verboten, den Wald zu verlassen." ("Los árboles estaban allí como si fueran leprosos y se les hubiera prohibido abandonar el bosque.")

La historia que nos cuenta Kästner es triste y sórdida. Transcurre en una Alemania desesperanzada, con grandes tasas de paro y la pobreza extendiéndose por todos lados. Frente a ello, parece que el único entretenimiento es la vida loca y el sexo, acostarse unos con otras y con otros, y lo contrario. La infidelidad es moneda de uso corriente, desde la primera conquista de Fabian (que, por cierto, no le irá bien): "Mein Geschmack neigt zu Blond, meine Erfahrung spricht dagegen."

En este contexto, Fabian busca una  cierta estabilidad apoyándose en la familia (su madre), un amor desengañado (muy al estilo de La La Land) y su mejor amigo, Labude. Pero dicha estabilidad se resquebraja completamente en el momento en que es despedido de su trabajo de publicista y, para a continuación, quedarse sin amigo, que se suicida por una causa que termina siendo absurda. Ello lleva a nuestro héroe de vuelta al hogar familiar (en Dresden, posiblemente) y a un desenlace que se anticipa trágico, aunque el estilo de Kästner lo suavice hasta dejarlo en un dramático final: "Fabian ertrank. Er konnte leider nicht schwimmen"

El problema que para mi tiene la novela es que no profundiza, no parece ir a ninguna parte. Me apresuro a añadir que quizá sea alegórica y no pillo la simbología; quizá las cosas que le pasan a Fabian son algún reflejo de eventos concretos de la Alemania de la época. O quizá es simplemente que lo de Kästner es la literatura infantil y por eso esta obra no llega donde pretendía.

Eso sí, algo de neoludismo nos propone para explicar el paro. He aquí un par de perlas relacionadas con el tema:
"Die Technik multipliziert die Produktion. Die Technik dezimiert das Arbeitsheer. Die Kaufkraft der Massen hat die galoppierende Schwindsucht." ("La técnica multiplica la producción. La técnica diezma la fuerza del trabajo. El poder adquisitivo de las masas tiene una tuberculosis galopante")
"Meine Maschinen waren Kanonen, sie setzten ganze Armeen von Arbeitern außer Gefecht." ("Mis máquinas eran cañones, ponían fuera de combate a ejércitos enteros de trabajadores")

Al menos tiene claro que ni comunismo ni nazismo son la solución a los problemas. Extraigo este frase del único enfrentamiento explícito entre ambas ideologías, que no aparecen más en el libro. "»Volksverräter!« sagte der Nationalsozialist. Er war größer als der Arbeiter, etwas besser gekleidet und sah etwa wie ein Handlungsgehilfe aus. »Arbeiterverräter!« sagte der Kommunist."

Y así, entre una cosa y otra, transcurre la novela. El momento más lírico es la descripción del sueño que tiene Fabian en un momento dado, que me recuerda al surrealismo de Michael Ende. Y el momento más destacado de la novela, que supone su punto de inflexión, es el suicidio de su amigo Labude y la posterior investigación de lo sucedido. Se puede vivir en directo como poco a poco deja de tener sentido la vida para Fabian "vielleicht war es Sünde, das Leben zu lieben und kein seriöses Verhältnis mit ihm zu haben."

Entre los momentos enternecedores, esta la despedida de la madre: ésta le deja un billete de 20 marcos escondido en un libro; a su vez, Fabian le mete otro billete del mismo importe en el bolsillo a la madre. Kästner lo resume de forma magistral: "Mathematisch gesehen, war das Ergebnis gleich Null. Denn nun besaßen beide dieselbe Summe wie vorher. Aber gute Taten lassen sich nicht stornieren. Die moralische Gleichung verläuft anders als die arithmetische."

Fabian, acosado por la tristeza recuerda que. de pequeño, "wenn er damals eines Kummers wegen, der ihm riesenhaft und unheilbar erschien, lange Zeit geweint hatte, war das Reservoir, aus dem der Schmerz floß, leer geworden.", lo que aprovecha Kästner para deleitarnos con esa metáfora.

Y, por último, una frase desesperanzadora, pero quizá de plena actualidad, seguramente siempre lo esté: "Vernunft könne man nur einer beschränkten Zahl von Menschen beibringen, und die sei schon vernünftig.".

En resumen, una lectura entretenida, sin llegar a traumatizar ni a moralizar, lo que posiblemente sea su problema. Pero, bueno, Kästner sigue escribiendo de maravilla.