domingo, 28 de febrero de 2021

The Roger Scruton reader, de Roger Scruton

Se trata de una antología de artículos de este gran filósofo inglés, fallecido hace no mucho. Leí sus principales obras en 2018, empezando por una en que ponía a parir a los pensadores de izquierdas Fools, frauds and firebrands. Luego, seguí con los esclarecedores Beauty y Sexual Desire, dejando por medio sin terminar el aburrido Understanding Music, el único libro que he dejado sin terminar desde que empecé a escribir reseñas en este blog. Así que no soy ajeno a su obra.

No obstante, no era consciente de que Scruton era el prototipo de filósofo conservador, lo que justifica el odio que le tiene la izquierda. Tras leer los primeros seis artículos de esta antología, correspondientes a las dos primeras partes "Conservatism" y "The Nation", no solo queda explicado por qué Scruton es conservador, si no, y más importante para mí, en qué consiste ser conservador. Y una vez entendido, para mí resultan evidentes los lazos entre conservadurismo y anarcocapitalismo/libertarianismo, que describí en este artículo (se nota que he aprendido a poner hipervínculo, eh?). Así que no voy a hablar más de esas dos primeras partes.

Las tres restantes se dedican respectivamente al "Sexo y lo Sagrado", a la "Cultura" y se cierra con una quinta que podríamos llamar de cajón de sastre, porque tiene un poquillo de todo: medio ambiente, vino y caza. 

Todos los artículos tienen su interés, incluso los dedicados a la caza y al vino, ambos conceptos totalmente extraños a mi modo de vida, pues hay algo común en todos ellos: Scruton escribe muy bien, tiene un nivel literario altísimo, lo que no se puede decir de otros filósofos que he leído, especialmente en los contemporáneos. Hay que conformarse con que escriban claro y te enteres de lo que dicen, como para esperar de ellos que hagan florituras.

Dejo tres frases de aperitivo. Con independencia de su contenido, hay que fijarse en su plasticidad.

"For the State does not represent the Eternal, nor does it have so much regard for future generations that it can disregard the whims of the merely living."

"Knowledge gained is a gain for all of us; knowledge lost, a loss that all must bear."

"The consumer society is therefore phantasmagoric, a place in which the ghosts of satisfactions are pursued by the ghosts of real desires."

He dicho que todos los artículos tienen su interés, pero uno de ellos me ha parecido excepcional, de esos artículos que uno cree que todo el mundo debería leer. Se trata del llamado "Knowledge and Feeling", y aparece en la parte dedicada a la Cultura. Y confieso que me pilló desprevenido. Al comienzo parece que su objetivo va a ser criticar la educación contemporánea. Y quizá sea ese su objetivo, pero su contenido va mucho más allá y es revelador de cosas sobre las que siempre me había preguntado. ¿Por qué es tan importante leer buena literatura, en particular a los clásicos (que son garantía de buena literatura)? Y esta pregunta la puedo reformular en términos de medios actuales: ¿por qué es importante ver buen cine y buenas series? Creo que Scruton proporciona en este ensayo una respuesta excelente a esta pregunta nada fácil.

Pero antes de llegar a ella, recorramos brevemente el artículo desde su comienzo. Scruton comienza  defendiendo que la educación no se hace por el beneficio de los educados, si para beneficio de la sociedad, y por tanto no se ha de amoldar a las preferencias de aquellos. "True teachers do not provide knowledge as a benefit to their pupils; they treat their pupils as a benefit to knowledge." Y es que la educación garantiza la supervivencia del conocimiento en la sociedad.

Scruton distingue inicialmente entre dos tipos de saberes: el saber que ("that") y el saber como, o sea el saber datos y el saber técnicas. Sin embargo, añade que nuestro conocimiento no se limita a esos dos tipos de saberes, cómo parece que requiere la educación actual, sino que falta el saber qué ("what"). Este saber qué es el que necesitamos para identificar fines ("This 'knowing what to do' looks very like what philosophers have had in mind in referring to knowledge of ends."). O sea, a las personas no nos basta con saber hechos y técnicas, también necesitamos saber identificar los fines en cada situación vital. 

Y finalmente, y aquí es donde Scruton roza lo sublime, nos habla que también hay que saber qué sentir, hay que aprender cómo sentirse ante cada situación ("to teach virtue we must educate the emotions, and this means learning 'what to feel' in the various circumstances that prompt them."). Pero, cómo se puede hacer esto, se pregunta el filósofo, consciente de que serán pocas veces en la vida la que se nos exija la expresión de dichas virtudes, pues afortunadamente las situaciones excepcionales son, precisamente eso, excepcionales. Para cuándo ocurren ya no es posible aprender, lo que sea se tiene que tener ya.

La única posibilidad que ve Scruton es a través de ensayos imaginarios (las "construcciones imaginarias" de la praxeología), y para ellos es necesario leer (añado, ver series/películas) que  nos posibiliten, no tanto la imitación de sus personajes, como el conmovernos con ellos "acquiring an inner premonition of their motives, and coming to see those motives in the context that the writer or artist provides.". Obviamente, añado yo, si la obra no es buena, fracasará en conmovernos o lo hará por motivos inadecuados y nos educará mal (creo que la serie "13 reasons why" es un ejemplo claro de serie técnicamente buena, pero mala desde este punto de vista).

Así, la literatura clásica es buena en este sentido, porque su supervivencia a lo largo del tiempo es prueba de que la gente se ha identificado con los sentimientos que afloraban en sus sus protagonistas como consecuencia de lo que sucedía.

Y con esto encuentro respuesta a esa cuestión sobre la importancia de la buena lectura en la educación de las personas (que insisto en entender al visionado de las buenas series/películas). Por último, Scruton abre la posibilidad a la educación de las emociones por medio de la religión, aunque ello exige que se crea en la doctrina religiosa. Quizá por ello en la sociedad actual son necesarias formas alternativas de educación "sentimental".

A mí no me gustan demasiado las antologías. Entiendo que son un tributo a personas concretas, y mí me van más leer cosas completas que cosas cortas de un autor. Aun así he de decir que esta antología está bien y proporciona una rápida entrada en las ideas de Scruton, un filósofo que, como se observa, ha tocado cantidad de temas, y de cuyas aportaciones sería difícil hacerse una idea si hay que leer toda su obra. Yo, pese a la resistencia inicial, me alegro de haber leído este libro, aunque solo sea por el ensayo al que más espacio he dedicado en esta entrada. 

jueves, 25 de febrero de 2021

Boulevard of Broken Dreams, de Josh Lerner

Excelente estudio sobre la capacidad de los gobiernos para invertir o alentar las inversiones en emprendimiento. Es breve, está bien escrito, es ameno, y no se entretiene en divagaciones, al mismo tiempo que cubre bastante bien la teoría y los estudios empíricos sobre el tema. Se nota que Josh Lerner conoce bien este mundo, de primera mano me atrevería a decir.

El bulevar de los sueños rotos es quizá un título demasiado ampuloso para el contenido del libro, que como digo va de cómo fracasan, normalmente, los Estados en su afán por incentivar el emprendimiento. O sea que realmente los sueños rotos son los de los Gobiernos, como si los Gobiernos pudieran soñar. El título hubiera cuadrado mejor con un estudio sobre cómo los emprendedores ven frustrada su actividad por las regulaciones de los Gobiernos, porque los emprendedores, estos sí, sí tienen sueños. Bueno, esto es lo de menos.

El libro tiene dos partes. En la primera, más teórica, lo primero que hace es Lerner es demostrar la relación entre crecimiento económico e innovación, entre innovación y creación de empresas, y entre creación de empresas y actividad de fondos de riesgo-Venture Funds. Posteriormente, explica el posible racional detrás de la intervención del gobierno para incentivar el emprendimiento, y, aunque los identifica, también se apresura a afirmar que es muy difícil hacer que funcionen bien, 

Hay que notar desde el principio que el foco de Lerner no es la actividad directamente emprendedora (esto es, la del tipo que pone la empresa), sino más bien los fondos que invierten en actividades emprendedoras (Venture Funds- fondos de riesgo en español), con sus especificidades. Lerner defiende bastante bien, teórica y empíricamente, que la participación de estos fondos es fundamental en la actividad emprendedora, y gran parte de su discusión es cómo atraer este tipo de fondos, o cómo gestionarlos, si decide poner el dinero el Gobierno.

Para mi estos ensayos tienen sobre todo valor por su vertiente empírica. Me explico, desde un punto de vista teórico, es evidente que los Gobiernos no pueden emprender, por la sencilla razón de que no son sensibles a las señales que da el mercado a los emprendedores (los precios), puesto que no van a internalizar ni pérdidas ni ganancias. O sea, los incentivos que tienen los funcionarios no pueden ni remotamente parecerse a los que tienen los emprendedores o los fondos riesgo.

En este contexto, puede sorprender que Lerner en su primer capítulo afirme taxativamente que "virtually every hub of cutting-edge entrepreneurial  activity in the world today had its origins in proactive government intervention. Similarly, the venture capital industry in many nations has been profoundly shaped by government intervention." En la segunda frase no me entretengo, porque es casi tautológica: la intervención del gobierno condiciona siempre las industrias en que interviene, y la fondos riesgo no iba a ser distinta.

Más interesante es la primera, que además Lerner ilustra con el ejemplo, ni más ni menos, que de Silicon Valley, el paradigma actual del capitalismo: "In particular, we saw that Silicon Valley was far from a creation of unfettered capitalism. Rather, public subsidies—particularly during the two world wars—catalyzed its growth and shaped its critical features." Pero la interpretación que me parece correcta no es que Silicon Valley surgió gracias a la intervención del Gobierno, sino más bien que fue gracias a éste que la actividad emprendedora se concentró allí en lugar de en otro sitio. Y el "acierto" del Gobierno americano solo se puede ver en paralelo al "desacierto" de los otros Gobiernos nacionales. Actualizando el ejemplo, la Inteligencia Artificial no se desarrolla más en China que en EEUU por los aciertos de estos gobiernos, sino por el desacierto de la UE al regular el tema.

El caso es que el libro de Lerner incorpora una plétora de ejemplos ilustrando cada uno de los defectos y problemas en que los gobiernos han incurrido con estas iniciativas. Y para mí es fascinante ver en esos ejemplos cómo cobra vida la teoría económica antes expuesta, necesariamente abstracta. Es imposible imaginar las maneras en que esa imposibilidad emprendedora de los burócratas cobra forma en la realidad. Y Lerner muestra su basta experiencia en el tema con un sin fin de ejemplos contados de forma amena pero rigurosa (o sea, sin hacer demasiada sangre).

Entiendo que este es un libro con un público objetivo bastante estrecho: realmente, solo es de interés para políticos que quieran lanzar o mejorar cosas de estas para mejorar el bienestar social. Vamos, que no creo que interese a nadie en España. En todo caso, yo me he entretenido mucho con su lectura, así que lo puedo recomendar al menos a los interesados en el desastre que siempre constituye la intervención de los Estados en la economía (Y pensar que tenemos neomarxistas como una tal Mazzucatto promoviendo la idea de que el Estado tiene actuar como emprendedor e inversor, y encima en foros multinacionales como la OCDE. Perdón por el exabrupto, pero es que tengo el evento reciente, fue ayer).

lunes, 22 de febrero de 2021

El cerebro accidental ("The accidental mind"), de David J. Linden

El nombre de este libro, y su introducción, invitan a pensar que se nos va a describir la formación evolutiva del cerebro humano, con especial atención a aquellas partes que se han ido acumulando y quedando obsoletas, y que por tanto nos juegan algunas malas pasadas.

Algo de esto hay, pero relativamente poco. En el fondo, el objetivo de este libro es más bien describir los procesos neurobiológicos que sustentan algunas de las características del ser humano, hasta donde se sabe en la actualidad (bueno, se sabía en 2006, que es cuando se escribió el libro) que es más bien poco. No es que sea un mal libro, es simplemente que no cumple lo que yo esperaba de él.

Aún así, hay capítulos que ha merecido la pena leer, algo siempre se aprende, y tampoco el libro es excesivamente largo, por lo que no me arrepiento de haberlo leído.

La primera idea importante con que me quedo sí es evolutiva. Y es que el cerebro se ha ido desarrollando, evolutivamente, por capas, creciendo en tamaño como se añaden bolas a un helado, unas encima de otras, pero sin llegarse (no sería posible evolutivamente) a rediseñar el cerebro para las necesidades de un ser como el humano. Es por ello que, por ejemplo, tenemos dos sistemas de visión y audición, uno muy desarrollado, en el córtex, y otro escondido por medio del cerebro, que es correspondiente a reptiles. Este último no se usa, pero su existencia se puede demostrar con algunos experimentos astutos.

La mejor parte del libro es el capítulo segundo, en que Linden explica a la perfección el funcionamiento de las neuronas y sus limitaciones. Los procesos químicos y biológicos por los que, efectivamente, circula electricidad por las neuronas son sencillamente maravillosos, como es la explicación del autor de un asunto tan complejo. Sin embargo, se queja, son extremadamente ineficientes como conductoras si las compara con el cobre, pues son mucho más lentas, toleran mucha menos frecuencia de trabajo y además tienen una alta probabilidad de error (30%). Pero, por otro lado, resulta que contamos con unos 1000 millones de neuronas y un billón de gliales, interconectadas entre sí mediante sinapsis. En promedio, una neurona se conecta con otras 5000 (!). Estas sinapsis pueden ser excitadoras o inhibidoras. En todo caso, se ha de tener en cuenta que las neuronas distan de ser una célula homogénea, y hay montones de distintos tipos de neuronas, cada una de ella con su especialización. Obviamente, en una obra de divulgación Linden no se mete al detalle, pero a mi entender esto es otra complejidad adicional para comprender como funciona el cerebro.

Por cierto, todo el funcionamiento que explica Linden de las neuronas me ha parecido perfectamente coherente con la explicación que da Hayek en su libro sobre la materia. que leí hace un tiempo (aquí puedes ver mi reseña).

Con estas armas en el carcaj, Linden entra en el debate de si nuestra inteligencia y personalidad vienen determinados por la genética o por la educación (nature vs nurture). Para ello, nos explicará un poco de qué forma los genes definen el desarrollo de los organismos. En cualquier caso, dado que existen unos 21.000 genes, es imposible que estos definan completamente la estructura del cerebro (posiciones de 1000 millones de neuronas más 5000 conexiones por neurona). Ergo, queda mucho cerebro para definir por el entorno además de lo que haya definido la naturaleza.

A continuación, Linden explica los mecanismos en que se sustenta la memoria, y es que algunos de los impulsos eléctricos o bioquímicos pueden alterar la estructura de sinapsis de una neurona, o bien cambiar sus umbrales de reacción. Muy interesante también, aunque, claro, no llega a explicar por qué se recuerdan unas cosas sí y otras no, que sería lo verdaderamente interesante desde mi punto de vista.

A partir de aquí, pierde a mi entender interés la lectura. Linden se va a meter a explicar el sustrato neurobiológico de cosas como el sexo, la religión o el sueño. Pero, desgraciadamente, las herramientas con que cuenta actualmente la neurobiología para explicar estos fenómenos son extremadamente toscas, al menos si se comparan con las posibilidades que da la psicología. Lo digo porque la experimentación que hacen para sustentar sus hipótesis es básicamente de dos tipos:

- Funcionamiento de cerebros defectuosos, sea en humanos por algún accidente o intervención, sea en animales  por diseño genético o lesión.

- Iluminación de zonas del cerebros para saber dónde se está produciendo la actividad (se puede imaginar el grado de resolución que esto tiene). Así, por ejemplo, pueden saber que se activa la misma parte del cerebro cuando se consume una droga que cuando se ve el rostro de la persona de que estamos enamorados.

Claro, con estos experimentos, lo único que puede llegar a decir sobre la religión es que debe de tener que ver con el módulo de nuestro cerebro que está constantemente creando narrativas para explicar lo que observa (muy curiosos los experimentos con personas que tienen desconectados los lóbulos izquierdo y derecho del cerebro, que ya conocía).

En la conclusión, Linden mete un viaje a los defensores de la "teoría" del diseño inteligente, que trata de compatibilizar la existencia de un creador (Dios) con la teoría de la evolución. La verdad es que el argumento que utiliza es elegante y fluye de su explicación: si el cerebro se ha desarrollado por capas dejando por ahí módulos obsoletos, neuronas ineficientes y partes que no se pueden desactivar a voluntad aunque sería deseable en determinados momentos, ¿no es esto prueba de que su diseño es accidental, una acumulación de errores, y no hay nadie que se haya parado a pensar en cómo hacerlo mejor? 

Además, todas esas ineficiencias contribuyen a que el cerebro sea más grande de lo necesario y, por tanto, a que el feto haya de salir de la madre antes de estar completamente desarrollado (lo que no ocurre en ninguna otra especie), con las consecuencias decisivas que ello tiene para la supervivencia y estructura de la sociedad humana. ¿No es esto un claro error de diseño?

El libro termina con el deseo declarado de Linden de que algún día toda la actividad cerebral de alto nivel se puede explicar a nivel biológico y molecular, y nos pone un par de ejemplos en que esto ya se ha hecho, Uno de ellos es la llamada estimulación clásica (como el perro de Pavlov), y explica en detalle una hipótesis del circuito con el que esto se logra.




jueves, 18 de febrero de 2021

El paralelo 42 (The 42nd Parallel), de John Dos Passos

U.S.A., de John Dos Passos, es una de las obras cumbres de la literatura norteamericana del siglo XX, condiderada entre las 10 mejores novelas en aquel país. Y por fin la he hincado el diente. Cualquier cosa con el ribete de clásico me atrae, porque supuestamente ha sido capaz de vencer al paso del tiempo y mantenerse en el interés de los lectores. Es por esta misma razón por la que soy reacio a leer best sellers, y prefiero esperar unos cuantos años antes de dedicarles tiempo, para ver si aguantan el paso del mismo.

U.S.A. es, en realidad, una trilogía que agrupa tres novelas del autor, la primera de ellas es esta "El paralelo 42". Pero, al parecer, Dos Passos las concibió como una obra única y las terminó agrupando en un solo volumen al que dio el título esa de "U.S.A.". Además, están escritas las tres en un peculiar estilo que ahora comentaré. Finalmente, Dos Passos añadió un prefacio al grupo de las tres novelas, que, por tanto, no está en ninguna de ellas.

Como tal, pensaba leer la trilogía del tirón. Sin embargo, al terminar la primera de las novelas he decidido que sería más conveniente darme descanso entre cada una de ellas, no porque sean aburridas, si no para evitar que me pase lo ocurrido con Pla y su cuaderno gris, que se me haga largo y no haga justicia a la obra. Y es que cada una de las tres novelas, por si sola, es ya un señor libro de más de 400 páginas.

La mejor definición del contenido de este libro la de el propio autor en el prefacio, en un texto en que juega con la ambigüedad entre el nombre de su trabajo y el del país cuyo retrato acomete: "U. S. A. is the slice of a continent. U. S. A. is a group of holding companies, some aggregations of trade unions, a set of laws bound in calf, a radio network, a chain of moving picture theatres, a column of stockquotations rubbed out and written in by a Western Union boy on a blackboard, a public library full of old newspapers and dogeared historybooks with protests scrawled on the margins in pencil. U. S. A. is the world's greatest rivervalley fringed with mountains and hills, U. S. A. is a set of bigmouthed officials with too many bankaccounts. U. S. A. is a lot of men buried in their uniforms in Arlington Cemetery. U. S. A. is the letters at the end of an address when you are away from home. But mostly U. S. A. is the speech of the people."

Con esta disculpa nos presenta tres novelas con una estructura muy peculiar (que, por cierto, casi me hace abandonar la lectura nada más empezar). Dos Passos mete en estas novelas cuatro tipos de textos, a saber:
- Newsreel: son titulares o textos cortados de noticias, mezclados con letras de canciones. No hay conexión aparente entre ellos, pero resultan de lectura curiosa.
- The Eye of the Camera: este es el típico texto rato sin signos de puntuación en que se entrelazan ideas sin demasiado sentido. Supuestamente, son experiencias autobiográficas del autor. En mi opinión, no aportan nada a la lectura y si detraen de la misma. Yo las hubiera quitado.
- Biografías de personajes ilustres: son biografías muy cortas y redactadas de forma artística. Por ejemplo, este extracto de Edison: "Edison traveled round the country taking jobs and dropping them and moving on, reading all the books he could lay his hands on, whenever he read about a scientific experiment he tried it out, whenever he could get near an engine he'd tinker with it, whenever they left him alone in a telegraph office he'd do tricks with the wires. That often lost him the job and he had to move on."
Estos textos me parecen la aportación más original de Dos Passos, y, cuando se les coge el gustillo, son quizá los capítulos más esperados en la lectura.
-Novela con personajes ficticios: finalmente, esta la novela propiamente dicha, que Dos Passos estructura en distintos personajes cuya historia te cuenta en capítulos encabezados por el nombre del personaje como título. Conforma avanzan las historias, tienden a converger, aunque no del todo, al menos no en esta primera novela.

Así, si nos vamos a la novela propiamente dicha, esta primera entrega se centra en cuatro personajes: Mac, Janey, John Ward Moorehead y Eleanor Stoddard, con último capitulo dedicado a un quinto, Charley Anderson (quien, por cierto, es de Fargo, Dakota del Norte). Son personajes de distintos extractos sociales y personalidades, pero que tienen en común que su historia les lleva por muchas partes de U.S.A. e incluso de México y de Canadá. Sus fortunas son asimismo cambiantes, pasando de momentos buenos a malos con una inusitada facilidad. Son historias razonablemente bien escritas y que, sin saber muy bien por qué, resultan interesantes al lector, Conjuntamente, dan una perspectiva muy amplia de la forma de vida en los EEUU hasta el comienzo de la primera guerra mundial, mejor dicho, hasta la entrada de dicho país en el conflicto.

De fondo, aparece con cierta frecuencia el debate capitalismo-socialismo, lo que añade una capa de interés a la novela. Recuérdese que los personajes se mueven antes del éxito de la revolución rusa y el  movimiento obrero se ve con gran ilusión. Entre los grandes actos de propaganda que se perciben es la identificación de la Primera Guerra Mundial como algo promovido por los capitalistas contra la clase obrera (y no digo yo que no tuvieran algo de razón, aunque yo jamás lo hubiera formulado en estos términos). Como ejemplo de la corrupción percibida en Europa, tenemos esta observación de Joe, el hermano de Janey: "Why don't they torpedo any French Line boats? Because the Frogs have it all set with the Jerries, see, that if the Jerries leave their boats alone they won't shell the German factories back of the front. What we wanta do 's sit back and sell 'em munitions and let 'em blow 'emselves to hell. An' those babies are makin' big money in Bordeaux and Toulouse or Marseilles while their own kin are shootin' daylight into each other at the front, and it's the same thing with the limeys , . ."

Pero ni mucho menos hay acuerdo en que el socialismo sea positivo. Por la novela desfilan tantos personajes a favor como en contra, y todos siempre con la claridad de visión que se podía tener entonces por la gente normal, cuando los mitos socialistas aún no habían entrado en el imaginario popular. Vamos, que ahora encuentras muy poquita gente con tanta claridad de ideas. Pregunté por la calle a ver quién le dice que el capital acumuado tiene que ver con nuestro nivel de vida. "the prosperous contented American working man to whom the unprecedented possibilities of capital collected in great corporations had given the full dinnerpail, cheap motor transport, insurance, short working hours" (incluso reconoce que es gracias al capital que haya que trabajar menos horas!).

Entre los protagonistas, Mac parece es el más inclinación socialista, sobre todo por influencia de su tío, padre adoptivo, quien le da este magnífico consejo de despedida. "Don't blame peo-ple for things . . . Look at that terrible forktongued virago I'm married to; do I blame her? No, I blame the system."

Pero lo curioso es que sus inquietudes le hacen actuar de una forma que hoy parece esquizofrénica: "All that winter Mac worked at Bonello's, ate spaghetti and drank red wine and talked revolution with him and his friends in the evening, went to Socialist picnics or libertarian meetings on Sundays." E, insisto, me parece algo honesto y normal al principio del XX; si hiciera lo mismo en el XXI, ya no tendría la disculpa por las lecciones históricas que hemos sufrido, que le habrían enseñado que el socialismo no es la solución a los problemas de la sociedad actual, más bien es la causa, y que las soluciones será más fácil encontrarlas en esas reuniones dominicales.

Otro ejemplo de la tensión socialismo-capitalismo nos lo da la biografía de Steinmetz, el inventor de los transformadores, del cual nos dicen que los empresarios "let him be a socialist and believe that human society could be improved the way you can improve a dynamo and they let him be pro-German and write a letter offering his services to Lenin because mathematicians are so impractical who make up formulas by which you can build powerplants, factories, subway systems, light, heat, air, sunshine but not human relations that affect the stockholders' money and the directors' salaries", lo cual es, en el fondo, una crítica durísima contra la ingeniería social.

En cuanto al otro protagonista masculino, Moorehead, Dos Passos nos lo pinta prácticamente como el inventor de la comunicación pública y el lobby, cuando propone a los industriales de Pittsburgh la idea de que "it was the business of the industry to educate the public by carefully planned publicity extending over a term of years". A lo que su contraparte responde conformando el primer think tank de la historia: "Mr. McGill was very much impressed and said he'd talk around at directors' meetings about the feasibility of founding a joint information bureau for the entire industry."

La historia de las chicas, aún siendo también interesante, no me ha presentado momentos tan estelares (remedando al gran Zweig). No obstante, no desmerece en ascensos y descensos a las de los chiscos.

Esta novela me ha gustado lo suficiente como para proseguir con las restantes de la trilogía. Una mirada al índice de la segunda (Nineteen-Nineteen), revela que los protagonistas de la primera no tienen capítulos dedicados, pero espero que eso no implique que no sepamos nada más de ellos. Os lo cuento cuando termine la segunda entrega.

jueves, 11 de febrero de 2021

El cuaderno gris, de Josep Pla

 Hacía mucho tiempo que tenía pendiente este libro de Pla, casi 15 años, como una forma de hacer justicia a los autores catalanes. Y, por fin, lo he leído. Lo primero que tengo que confesar es que lo he leído traducido a castellano, aunque está escrito originalmente en catalán. Afortunadamente creo que la edición está excepcionalmente traducida, porque el traductor demuestra una gran pasión por esta obra y en general por su autor. 

Por otro lado, a alguien le sorprenderá que yo, que siempre trato de leer en v.o,, no haya hecho lo mismo en esta ocasión. Sin embargo, por desgracia no sé catalán, y tampoco tengo demasiado interés por aprenderlo, no por antinacionalismos o historias parecidas, sino simplemente porque creo que la producción literaria en catalán no justifica el aprendizaje de esa lengua, algo que sí ocurre con el francés o el alemán, y seguramente con el ruso. De hecho, la lectura de Pla revela algunos escritores catalanes que podrían ser de interés (salvo Eugenio d'Ors, Xénius, a ninguno lo conocía ni parece haber llegado con una mínima fama a nuestros tiempos), pero él mismo confiesa que hay poco que rascar y normalmente decepcionante ("Pero nuestra generación trata de decir, en la lengua restaurada hace cuatro días por Verdaguer, todo lo que en las lenguas más trabajadas se dice normalmente.") En suma, ni siquiera la lectura de las obras completas de Pla en catalán justifica el gran esfuerzo que supone aprender una lengua, aunque sea romance.

El libro consiste en los apuntes que Josep Pla tomó en un cuaderno gris (el que le da nombre), entre 1918 y 1919, hace ya más de un siglo. Los apuntes empiezan con el cierre de la universidad de Barcelona, donde estudió derecho Pla, debido precisamente a la epidemia de la gripe "española". Eso hizo que nuestro hombre tuviera gran cantidad de tiempo en sus manos, parte del cual lo dedicó a estas anotaciones. Las mismas terminan repentinamente en noviembre de 1919, cuando es contratado como corresponsal en Paris, ya con la carrera universitaria concluida.

Pla escribe muy bien, y eso es lo que te atrapa en este libro al comienzo de su lectura. Como buenas anotaciones, conforman un totum revolutum de recuerdos, escenas, pensamientos, frases cogidas al vuelo, reseñas literarias, de todo se nos muestra en la obra. El hilo común, como digo, el estilo de Pla. Durante aproximadamente la mitad del libro, Pla se mueve por su pueblo, Palafrugell, y la playa de Calella. Durante esta primera mitad, se trata de un libro eminentemente costumbrista, soportado principalmente por escenas de su vida en Palafrugell durante ese tiempo ("Es un veraneo monótono. Por la mañana, las señoritas van al pinar del señor Ferriol a hacer punto de cruz o crochet. A las doce, las personas serias toman un baño de entrar y salir. El contacto del agua de mar en los muslos del sexo femenino hace exhalar a estas personas unos chillidos como los de la degollación de los Santos Inocentes. Por la tarde se hace alguna salida para merendar. Al anochecer, cuando toca la campanita, se va a la iglesia a rezar el rosario. Por la noche, en los jardincillos enrejados, bajo las luces de carburo, se forman dos o tres tertulias, más bien apagadas"), acompañadas por numerosos recuerdos, sobre todo de su estancia en Gerona. En esta primera mitad, me sorprenden sobre todo algunas de sus reflexiones, que parecen increíbles en un joven de 20 años, que son los que tiene Pla cuando escribe su cuaderno gris.

En la segunda parte del libro, que viene a coincidir con el año 1919, se reabre la universidad y Pla vuelve a Barcelona. A partir de ese momento, Pla se centra mucho más en su vida universitaria, en sus tertulias y vida en Barcelona, y en sus primeros pinitos como periodista. Las anotaciones se hacen mucho más largas, cobran papel relevante algunas de las personalidades que encuentra, disminuyen sus reflexiones personales y, en resumen, la lectura se hace mucho más pesada y menos interesante, hasta el punto de que uno empieza a desear que termine el libro. No obstante, se salvan con nota algunos episodios, como por ejemplo el un viaje en tren de retorno a Palafrugell, o los viajes que le mete a la enseñanza universitaria, algunos de plena actualidad.

"En la universidad, lo de menos es saber; lo principal es aprobar. (...) el sistema docente da armas fuertes a los débiles y lisiados morales, a los pequeños ambiciosos, a los irascibles desenfrenados, a los fanáticos, a los pedantes. Se aprenden todas las artes de la simulación y de la zancadilla, de la adulación y de la habilidad. No se lucha nunca con nobleza y claridad. A los temperamentos fuertes, la universidad los ahoga, los corrompe."

De vez en cuando, muy de vez en cuando, Pla hace referencias, por un lado, a la evolución de la epidemia: "Todo el mundo está de acuerdo. Todos hemos tenido, tenemos o tendremos, indefectiblemente, la gripe." Y, por otro, a los grandes acontecimientos globales del momento: la Primera Guerra Mundial y su final, con las negociaciones del armisticio, y la revolución rusa. Ojalá hubiera habido más de éstas, porque Pla parece dar un testimonio bastante objetivo de cómo se veían desde la lejanía española/catalana. "Los periódicos vienen cargadísimos. Media Europa cae, como un edificio enorme que se hunde. Rusia, Austria, Alemania… El sentimiento me lleva del lado del que cae. ¡La razón, no!"

Ah, y otra cosa que llamará la atención al lector avisado: las referencias al sexo débil. Son casi inexistentes al principio, pero poco a poco van apareciendo hasta hacer obsesionantes por momentos. Está claro que el gran Pla es de carne y hueso, y que la abstinencia forzada por su retorno a Palafrugell y la casa familiar va haciendo estragos conforme pasa el tiempo. Si bien Pla en ningún momento describe escenas de índole sexual, sí es cierto que los burdeles (las "casas") tienen una presencia permanente, sino continua, en la obra: "En las casas, las señoritas eran muy caras: costaban tres pesetas."

Como dije antes, Pla realiza unos análisis extremadamente lucidos, que parecen impropios de un chaval de 20 años. El lector creo que se sorprenderá con muchos de ellos. Yo aquí me quedo con algunos que comparto, y que a me costó algunos años más comprender. Como este, por ejemplo: "Los intereses generales solamente existen cuando se produce la presunción de que repercutirán en la propia, personal contabilidad."

Sus críticas al socialismo, a la par que acertadas, tienen el especial mérito de realizarse en paralelo al origen de la revolución  rusa, esto es, cuando aún no se han experimentado sus funestas consecuencias. Dos extractos reveladores: "Deduzco que naturaleza, vida y capitalismo es todo un mismo vino. El capitalismo ha nacido de la vida humana por las mismas razones que en la primavera nace la hierba de la tierra. Esta naturalidad de nacimiento y de manifestación no prejuzga la moralidad o la inmoralidad del sistema. ¿No consideraría usted ridículo que yo me atribuyese la pretensión de sustituir esta naturaleza por otra más justa, repartidora de narices perfectas, helénicas y de bazos impermeables al alcohol, fuertes y resistentes?"

Y este aún más potente, recogido de un amigo anarquista: "...sólo puede haber libertad si hay democracia, que es la igualdad humana delante de la ley. Para los socialistas, en cambio, sólo puede haber libertad si hay igualdad delante del armario del pan, que es el armario que hace la ley.(...) ¿Cómo es posible la implantación de la igualdad económica sin el establecimiento de una dictadura fortísima? En este punto los socialistas juegan al equívoco y engañan a la gente." Y siguen haciéndolo, por supuesto, un siglo después, aunque ya parece que es en España, y Cataluña, precisamente Cataluña, donde más compramos esta mercancía averiada.

Por último, aunque Pla no sea un escritor especialmente divertido o dado a la ironía, comparto aquí algunas de esas frases que hacen asomar la sonrisa:
- "Me gustaría ser un buen pagador, pero no soy todavía bastante pobre como para tener que pagar al contado. Todo llegará…"
- "Es muy posible que hayan pasado por su culo libros mucho más importantes que los que han pasado por sus manos." (sobre un señor bajito que usa libros para incrementar la altura de su asiento).

He disfrutado leyendo a Pla, sobre todo en la primera mitad de este su Cuaderno Gris. Yo creo que es una lectura muy recomendable, y que merece la pena incluso traducida. Si alguno se harta a mitad de lectura, que no tenga reparos en dejarla una vez se hayan alcanzado las anotaciones de 1919. Se habrá hecho ya una idea suficiente del buen hacer del escritor, y se ahorrará los tramos más pesados de la obra.




lunes, 1 de febrero de 2021

Un dulce sabor a muerte ("A morbid taste for bones"), de Ellis Peters

No conocía a esta autora, y me encuentro: 1) Que es bastante prolífica; 2) Que Ellis Peters es su seudónimo para algunas de sus colecciones de novelas, siendo su verdadero nombre Edith Mary Pargeter, y 3) Que su obra está traducida a español (aunque espero sinceramente que mejor que el título de esta novela).

La que leo es la primera de los casos del hermano Cadfael, monje benedictino que habita en el siglo XII y con turbulento pasado, incluido de cruzado. Y se trata de la típica novela policíaca de crimen e investigación, aunque sujeta a los condicionantes que le da la ambientación del siglo XII, que es lo más interesante del libro, junto al fino estilo narrativo de la escritora. Pero, vamos, estamos ante la típica novelilla para leer en vacaciones, nada profundo o de compleja reflexión en ella.

La intriga se enmarca en la obtención de los huesos-reliquias de una santa galesa (St Winifred) para trasladarlos de su lugar de descanso en la aldea de Gwytherin a la abadía benedictina de Shrewsbury, en Inglaterra, donde podran ser venerados con la reverencia que merecen ("An alien priory, only a few miles distant, with its own miracle-working saint, and the great Benedictine house of Shrewsbury as empty of relics as a plundered almsbox!").

O sea, que en la base de la trama están los huesos de la santa, y por eso es un error quitar los "bones" del título y sustituirlos por "muerte", por no hablar de lo del "sabor a muerte" en vez de un "gusto por huesos", que es lo que en realidad muestran los protagonistas del libro.

Lo que parecía ser una misión fácil, bendecida por la Iglesia y el Estado, se encuentra repentinamente con obstáculos, ya que los aldeanos galeses no quieren verse despojadas de su santa, ni más ni menos que para su traslada a Inglaterra. Entre ellos, surgirá uno con especial labia, que será capaz de poner contra las cuerdas al mismísimo Hermano Robert, ambicioso monje y promotor de la idea. Ello ocurre en la asamblea de hombres libres de la parroquia, donde "of course, the women had no part. Neither had the villeins, though they had their indirect influence through those of their friends who were free."

Los intentos sutiles de sobornar al opositor por parte del benedictino, se encuentran con que el uso del dinero en Gales no está tan extendido como en Inglaterra, lo que nos deja otro de esos momentos costumbristas que tanto sabor dan a este libro: "He knew about money, of course, and even understood its use, but as an aberration in human relations. In the rural parts of Wales, which indeed were almost all of Wales, it was hardly used at all, and hardly needed."

El caso es que el tipo es asesinado, y el hermano Cadfael, preocupado porque la culpabilidad del acto no caiga sobre incorrectos hombros, asume tácitamente la investigación. Digo tácitamente, porque no se describe un proceso investigativo al uso, si no más bien amparándose en las supersticiones del momento, y ello aunque el experimentado Cadfael ya advierte de que no hay que dejarse llevar por prejuicios a la hora de buscar el asesino, por mucho hábito de monje que lleve: "Meet every man as you find him, for we're all made the same under habit or robe or rags. Some better made than others, and some better cared for, but on the same pattern all."

La novela está escrita con un estilo ligero, sin desmerecer el delicioso manejo del inglés que hacer Peters. Hay incluso algún momento divertido, como el diálogo para besugos que tienen el hermano John, joven novicio de Cadfael a quien este auguro poco futuro como monje, y la buena moza Annest. uno hablando en inglés y la otra en galés, y sin, por tanto, entenderse, pero declarándose su amor. El momento culminante lo da esta frase: "Oh, Annest! gasped Brother John, who had never in his life felt less like a brother, I think I love you!"

Dejo también aquí otra "genuina" muestra de ironía británica: "Genuine shiners are plentiful, but genuin penitents are rare."

En suma, lectura entretenida sin demasiadas pretensiones, así que una vez conocido lo que da de sí el tema. podemos aparcar a Peters hasta otro verano, y ponernos a leer cosas de más enjundia.