viernes, 14 de julio de 2017

Las 100 claves de África ("Les 100 clés de l'Afrique"), de Philippe Leymarie y Thierry Perret

África es una gran desconocida, y quizá le quede todavía mucho tiempo de serlo. En nuestras lecturas, viajes, películas y series, nos tropezamos constantemente con los otros continentes, pero rara vez con África. Tenemos una vaga idea de la historia de muchos países de todos los continentes, pero escasísima de lo que pasó y pasa en África (con la excepción los países mediterráneos, claro, con los que compartimos legado romano).

Es por ello que de vez en cuando me fuerzo a leer cosas sobre África, para no dejarla descolgada en el conocimiento que voy adquiriendo de otros continentes. Hubo un libro que me encantó, "Ébano", de Ryszard Kapuściński, y confieso que tenía alguna esperanza de redescubrir éste en el que ahora comento. Evidentemente, no iba a ser el caso, como el título revela fácilmente al lector más atento que yo.

Y es que este libro es en realidad una colección de breves monografías sobre distintos aspectos del continente africano, obviamente hasta alcanzar las 100 que le dan título. La mayor parte de las monografías corresponden a los países africanos, habiendo un artículo por cada país. También hay unas cuantas dedicadas a personajes, perdón, políticos relevantes en el devenir del continente africano. Por último, hay una tercera categoría de "Varios" en que se habla de aspectos generales, como pueda ser el cine, el petróleo, los diamantes o el SIDA.

Estas monografías se complementan con unas cuantas tablas cronológicas de sucesos recientes (bueno, del siglo XX hasta 2005) en el continente, y con una selección de discursos de, sí, políticos en determinados momentos relevantes, como por ejemplo el de Mandela al ser nombrado presidente de Sudáfrica.

El libro es interesante, sobre todo para el amateur que sabe poco de África, como es mi caso. Las monografías de cada país incluyen un breve esbozo de su historia, lo que me ha resultado lo más interesante del libro. Y eso que esa historia está necesariamente obsoleta, ya que solo llega hasta 2005, momento de publicación de la obra. En todo caso, es en estos párrafos donde más potencial de aprendizaje hay. Por ejemplo, así he sabido que Etiopía es el único país de África que no ha sufrido nunca colonización por países europeos, pese al intento de Italia antes de la 2ª Guerra Mundial, y es al único país al que se reconoce una victoria sobre los colonizadores.

Por su parte, las biografías de personajes relevantes, siempre politicos, resultan un tanto redundantes con las historias de los países en que ejercieron, por lo que son bastante menos interesantes. Por último, la sección de varios adolece de una visión socialista y estatista de la vida (ya apuntada al seleccionar únicamente políticos como "claves" de África), que hace su lectura en muchos casos insufrible cuando no directamente irrelevante. Los autores son periodistas, no tienen por qué saber de economía, claro. Pero resulta estresante que habiendo los problemas que hay en África, denuncien cosas como que el cine está poco desarrollado, o que los medios de comunicación no reciben ayudas. La capacidad de disociación de la gente no parece tener límites: a ver, si África es un continente pobre, ¿cómo esperas que se puedan gastar recursos en colegios u otras de las infraestructuras que tienen los países ricos?

Por ejemplo, me resulta insoportable la continúa confusión entre deuda de país y gobierno. Los países no se endeudan, África no se endeuda, no tiene capacidad para hacerlo. Los que se endeudan son los gobiernos de cada país, los políticos, contra el crédito de los individuos de sus países, pero sin contar con ellos. Habida cuenta del grado de corrupción que tienen muchos de estos gobiernos, la condonación de estas deudas o su renegociación, o lo que sea, solo puede ocurrir a consta de los ciudadanos y a favor de los políticos. Por ello, resulta un poco cansino leer a los señores Perret y Leymarie una y otra vez sobre el tema, al mismo tiempo que denuncian casi en cada país los elevados índices de pobreza.

Otro tema para la reflexión es el de los impulsores de las distintas instituciones políticas africanas. Pensar que gente como Gadaffi o los distintos dictadores estaban interesados en impulsar este tipo de organizaciones da mucho que pensar. Por ejemplo, sobre la ONU y la declaración de derechos humanos en que estuvo involucrada esa gran garante de los mismos que era la URSS.

Este libro es ciertamente interesante para quienes quieran conocer un poquillo sobre la historia de los países de África y sobre algunos fenómenos que afectan al continente. Está razonablemente bien escrito, y llega a ser hasta emotivo en algunos momentos. En su contra tiene su excesivo foco estatista-socialista, así como el foco francés (perfectamente explicable por la nacionalidad de los autores), y por otro lado su redundancia y obsolescencia. Si alguien está intersado en su lectura, quizá deba mirar primero si hay alguna versión más reciente.

Con todo, lo más interesante que van a encontrar los lectores empedernidos como un servidor es la lista de posibles nuevas lecturas de autores puramente africanos que se nos concede en el capítulo dedicado a la literatura. Yo me he apuntado Wole Soyinka y Albert Memmi, del que leeré sin duda "Portrait du Colonisé".

martes, 4 de julio de 2017

El quinto en discordia ("Fifth Business"), de Robertson Davies

Los derroteros literarios me llevan en esta ocasión hasta Canadá, país del que pocas recuerdos de lectura, si alguno, tengo. Y lo hacen de forma inesperada, porque desconocía que el autor fuera canadiense, y ni siquiera que Deptford, el pueblo que da nombre a la trilogía que se inicia con esta novela, fuera de tal país. Es más, ni siquiera cuando empiezan las primeras referencias a Toronto, caí en la cuenta de que no solo el entorno, sino que también el escritor podía ser del país de la hoja de roble.

Pero una vez superado este punto, se acaban las diferencias con otras obras literarias inglesas o americanas. Estamos ante una novela bien escrita, estilo alta novela inglesa, con buen vocabulario y la perenne ironía británica que contribuye una y otra vez al lector a esbozar sonrisas cómplices. El libro está narrado en primera persona, y forma un triángulo con dos conocidos de la infancia del narrador/autor. El evento traumático que condiciona el desarrollo de la historia es el que establece la relación entre los tres: el mejor amigo del protagonista le lanza un bola de nieve, que impacta en la que será madre del tercer vértice del triángulo, provocando su parto anticipado.

A partir de aquí, el protagonista, Dunstan Ramsey, nos cuenta su vida, puntuándola con los momentos en común con cada uno de los otros dos caracteres. En el caso del primero, una relación frecuente y constante, en la que se contempla la exitosa carrera empresarial y politica. En el caso del segundo, una relación mucho más esporádica, pues el niño prematuro se hace mago y viaja por todo el mundo. Por cierto, no os perdáis la descripción del magnífico espectáculo de magia que se nos cuenta en un determinado momento de la historia.

De hecho, la magia es uno de los temas que mantiene el hilo en la novela. El otro tema es aún más sorprendente, si cabe: la hagiografía o vida de santos. Nuestro héroe cree ver una imagen de la Virgen durante su participación en la primera Guerra Mundial, y dedica el resto de sus días a buscarla. Ello le fuerza a visitar iglesias en pos de imágenes, y lógicamente se convierte en un experto en los iconos cristianos y sus santos. De las partes más interesantes del libro resulta su relación con la sociedad de bolandistas, los jesuitas que se dedican a investigar a los santos para ver si son dignos de canonización.

Se presta también atención a la política en Canadá y a sus relaciones con la monarquía británica, con base en la figura del amigo. Personalmente, no he podido evitar fijarme en la referencia que hace al London School of Economics y su papel en la diseminación del socialismo, algo imposible de hacer a todos los que hemos leído el Camino de Servidumbre de Hayek.

Y, para tener de todo, la novela tiene también un giro inesperado en que todo queda relacionado/explicado y que desemboca en un suceso trágico, pero que libera, aparentemente, el trauma del protagonista.

En cuanto a la parte más irónica, me quedo con la respuesta que da la madre del parto anticipado, y esposa del reverendo de una de las iglesias de Deptford, y de mente un poco transrtornada, cuando a poco de empezar la novela la encuentran acostada con un vagabundo, y le preguntan que por qué lo ha hecho. La respuesta es antológica: "He was very civil. And he wanted it so badly" (Fue muy educado. Y tenía tantas ganas").

No sé si leeré algún libro más de esta trilogía o de este autor, pero esta lectura ha estado lo suficientemente bien como para considerarla provechosa y hasta recomendable.

sábado, 17 de junio de 2017

Liquidación Final, de Petros Markaris

Markaris es un conocido autor griego de novelas policíacas, más en concreto, por la saga del detective Kostas Jaritos. A estas alturas de mi vida, me resulta algo extraño ponerme a leer este género, pero lo he hecho por recomendación de una compañera, con el interés sobre todo de la descripción de la vida en Grecia durante estos años de crisis.

Markaris acaba de publicar una entrega del conocido detective, llamada Offshore, y con esa disculpa me he enterado de que los cuatro libros previos conforman la llamada "tetralogía de la crisis". Como uno es un poco cuadrado, decidí leerme por orden estos libros antes de acometer el más reciente. Pero me equivoqué, y este que leí es realmente el segundo de la tetralogía, no el primero. En fin.

Se trata de una lectura ligera, sin demasiadas pretensiones, aunque entretenida y, como cabe esperar, con algunos trazos costumbristas de interés. El estilo de Markaris (o de su traductor al español) es descarnado hasta el extremo. Como prueba definitiva del grado de "ejecutividad" que tiene, basta ver cómo termina la novela: no cuándo se captura al malo, como suele ser el caso, sino simplemente cuando se descubre quién es y Jaritos se lo comunica a su superior. ¿Para qué entretenerse con dramas finales?

Como digo, la búsqueda del asesino tiene en esta novela el transfondo de la crisis económica en Grecia. Así, nos encontramos con una Atenas continuamente atascada por manifestaciones de unos u otros grupos de interés, hay continúas referencias a los recortes sufridos por los funcionarios (no en vano Jaritos es uno de ellos) y en general a la desesperada situación de muchos trabajadores y empresarios. Ello da lugar a algunos suicidios que se entremezclan con los asesinatos de la trama. En el plano personal, también la trama se va por la crisis, en este caso en torno a la posible emigración de la hija para buscar otras oportunidades. Es curioso que en plena crisis y recortes, sigan apostando la mayor parte de los protagonistas por el empleo público.

La disquisición moral la ofrece el asesino, quien se dedica a reclamar deudas fiscales a sus eventuales víctimas, que pasan a serlo si no regularizan su situación con el fisco. Conforme avanza la novela, pasará también a asesinar a "empresarios" bien conectados políticamente. Lo cierto es que el método del asesino, quien se autodenomina Recaudador Final, termina teniendo éxito, por lo que empieza a vérsele como una especie de héroe por el pueblo griego: alguien que puede hacer "justicia" impositiva allí donde el estado griego fracasa o simplemente está corrupto.

Desgraciadamente, esta disquisición pierde sentido a ojos de un libertario, puesto que no parece justificable ni mucho menos asesinar a alguien simplemente porque impide que le roben lo suyo, aunque la mayoría del pueblo griego esté de acuerdo con ese robo. Por supuesto, la cosa cambia cuando el Recaudador empieza a ir a por los políticos y muestra su lado corrupto.

Bueno, pues eso tenemos, lectura ligerita de verano, no exenta de interés y desde luego entretenida, pero que no tan enjundiosa como para dedicar más tiempo a las andanzas del tal Jaritos. Encantado de haberles conocido.

lunes, 12 de junio de 2017

Una historia de Venecia ("A history of Venice"), de John Julius Norwich

La principal motivación para leer este libro viene de la teoría económica. Me explico, de forma breve: de acuerdo a la teoría económica, la única forma de generar riqueza y progreso es teniendo libertad. La libertad en la sociedad depende muy directamente de las instituciones con que se dote, o sea, del poder real que esas instituciones tengan sobre el resto de los ciudadanos, o, dicho de otra forma, de los contrapesos existentes sobre las decisiones de las instituciones.

Por otro lado, una sociedad u organización que ha llegado a ser poderosa y además durante bastante tiempo, necesariamente tiene que haber construido su base sobre una generación inicial de riquera, que a su vez se basaría en la libertad y por ende en las instituciones. Para contrastar empíricamente la teoría descrita, hay por tanto que conocer las instituciones originales de las grandes naciones que durante la historia han sido: el imperio romano, el imperio chino, el español o el turco, por ejemplo, pero también las ciudades hanseáticas, Florencia o, como el caso que nos ocupa, Venecia.

Con este objeto, en cuanto supe de esta obra de Norwich me hice con ella, con la intención de tarde o temprano leerla. Y le llegó el momento. El libro no me ha decepcionado en ningún sentido: ni por contenido, ni por forma de contarlo, ni por rigor, ni tampoco por la permanente atención a las instituciones que gobernaban Venecia. He leído excelentes libros de historia que, sin embargo, apenas se refieren a las instituciones, con lo que no cubren la necesidad teórica planteada. Pero, como digo, no es el caso de la obra de Norwich.

La historia de Venecia, per se, es apasionante. Una ciudad-estado metida durante unos mil años en todos los lios europeos, y en muchos casos con la voz cantante. Por las páginas del libro transitan los longobardos, los turcos, papas corruptos y papas santos, los piratas croatas, los imperios germánicos, los reyes hungaros (y hasta algún polaco), los normandos, Génova, Florencia y Milan... pero sobre todo Francia, España y Bizancio. No sé si muchos conocerán que Venecia fue en algún momento de la historia la cabeza de facto del imperio bizantino. O que la península italiana solo quedó pacificada con la llegada del poderoso imperio español bajo el mando de Felipe II. De hecho, uno de los escasos aspectos que me resultan un poco sospechosos en la historia que cuenta Norwich es lo tarde que aparece algún reino de la península ibérica involcucrado en el destino de Venecia.

Norwich construye la historia tomando como marco los sucesivos mandatos de los Dogos, de la misma forma que Tito Livio en su Ad urbe condita la describe basándose en los mandatos de los consules. Es sistemático, pero a veces algo aburrido, porque no con todos los dogos suceden cosas de importancia, pero sin embargo este sistema obliga a citarlos a todos.

Pese a su foco esencialmente histórico, Norwich no pierde de vista la evolución urbanística y arquitectónica de la ciudad. Al fin y al cabo, según confiesa en el prólogo, fue la belleza de la ciudad la que le atrapó en esta narrativa. El estilo de Norwich, por lo demás, es fluido y atrapa al lector, que raramente se verá obligado a interrumpir la lectura por cansancio o aburrimiento. Me atrevería a decir que, pese a ser un libro largo, y no novelístico, se podría leer de una sentada. Por destacar un capítulo, me quedaría con el de la batalla de Lepanto, que describe magistralmente, aunque sin llegar al tono dramático que un Posteguillo habría conseguido insuflar para mayor goce del lector.

Y, por último, lo más importante: en cada momento relevante, Norwich se detiene en las instituciones políticas de la República, y nos cuenta cómo funcionaban y cómo evolucionaron, así como las causas de dichos cambios. Es más, dicho análisis es parte integral del trabajo realizado por Norwich, como lo prueba el extenso espacio que dedica en las conclusiones a relacionar la longevidad de Venecia con el funcionamiento de las instituciones, y a desmontar el mito de que era un estado policial por no ser democrático.

No es este el sitio para realizar un análisis en profundidad de las mismas (eso es algo que dejo a mi segunda tesis doctoral, jajajaja). Pero sí quiero dejar escritas algunas ideas al respecto:
- El Dogo casi siempre era una persona de mucha edad (70-80 años) y generalmente reconocido como con gran prestigio. Y aún así, apenas se le dejaba poder. Apasionante la descripción que se hace de su sistema de elección conforme avanza el tiempo.
- Cuando Venecia fracasaba en alguna empresa, una de las cosas que se revisaba era el sistema de checks & balances para ver si estaba funcionando bien. La cuestión no era tanto quién había cometido el error (todos nos podemos equivocar), sino si la decisión errónea había progresado sin obstáculos en las instituciones debido a ausencia de contrapesos.
- Los derechos reconocidos a los ciudadanos venecianos eran envidiados por los ciudadanos de otras repúblicas, como también sus gobernantes, hasta el punto de que muchas ciudades contrataban ciudadanos venecianos para su gobierno.
- Es especialmente interesante la figura del Consejo del Diez, investido de grandes poderes, pero con importantes contrapesos en su propia formación: imposibilidad de repetir mandato, imposibilidad de dos miembros de una misma familia, la forma de tomar decisiones, el requisito de ampliación en sus componentes para las decisiones más graves...

En resumen, un libro apasionante casi desde todos los puntos de vista, e imprescindible para los amantes de la historia de Europa, de la libertad y, por supuesto, de Venecia.

viernes, 9 de junio de 2017

La sala de profesores ("Das Lehrerzimmer"), de Markus Orths

Este es uno de esos libros que escojo aleatoriamente de mi biblioteca en alemán, para ver si hay suerte y hago algún descubrimiento. Luego he visto que estaba traducido al español, lo que revela un cierto grado de éxito en lugar aborigen de la obra.

Dos cosas me atraían a priori de él: que es muy breve, y que supuestamente es un relato sarcástico, en este caso de las aventuras de los profesores del instituto del pueblo alemán Goppinger. Se trata de un libro extraño (¿humor alemán? ¿no es una contradicción en los propios términos?), pero con un cierto atractivo, e innegables momentos de humor.

Una cosa que llama mucho la atención es la longitud de los párrafos. Kafka también utiliza párrafos super-largos. Pero, claro, lo suyo no es literatura de humor. Uno asocia ésta con párrafos cortos y ligeros (sin ir más lejos, Mieses Karma), pero nada de eso en este relato. Creo que algunos de los capítulos solo tienen uno de estos párrafos eternos.

Contrariamente a otros libros de humor sobre colegios, éste apenas se refiere a las relaciones de los alumnos con los profesores, que es donde suele estar la mina de anecdotas. Como el propio título indica, aquí solo hay relaciones entre profesores, y de estos con sus superiores y, en general, la burocracia educativa.

El libro comienza con toda una declaración de intenciones: el director del colegio recibe al autor con un discurso lleno de consejos, en él que le deja claro que toda la vida académica se construye sobre cuatro pilares: Angst (Miedo), Schein (Apariencia), Lüge (Mentira) y Jammer (Misería). Y eso se lo dice el director al novato. Hala, para evitar que nadie se haga ilusiones desde el principio.

Lo cierto es que el relato, sin ser desternillante, y encima tener un estilo ciertamente complicado, el autor consigue algunas imágenes ciertamente hilarantes, casi cercanas a Tom Sharpe. Por ejemplo, la escena del lío de las llaves que hay a poco de empezar, cuando hacen al recién llegado cambiar de aula con todo su grupo de alumnos, o las reflexiones sobre el profesor que tiene llegar antes que sus alumnos a la puerta del patio (para abrirla con la llave) pero tiene que salir el último del aula (para cerrarla).

Tampoco hay que perderse la descripción que da un formador de profesores sobre cómo dos compañeros triunfaron en su clase de inglés sobre el verbo to kill. O esa escena con los profesores afectados por la inspección del Ministerio, que un magistral Orths transforma con un par de toques en una situación post-apocalípctica.

Este librito es un relato curioso. Como es muy corto, creo que puedo recomendar su lectura, y asegurar al que la acometa que un par de veces se reirá.

lunes, 29 de mayo de 2017

Objetivo 4, de Germán Castro Caycedo

Este libro parece ser un best-seller en Colombia, donde el autor es bastante conocido. Se trata de un escritor muy centrado en temas locales, casi periodista, por lo que su fama no ha trascendido las fronteras del país americano. Vamos, que existen escritores colombianos que no son García Márquez.

En este libro se nos cuentan cuatro operaciones policiales contra bandidos colombianos, esto es, narcotraficantes, guerrilleros y del estilo. Y es que Colombia parece terreno abonado para esta clase de bandas, sobre todo por la orografía, por lo que no tengo muy claro qué recorrido tendrá el ultimo tratado de paz. O sea, cuánto tiempo tardarán en aparecer otros FARC o lo que sea.

La narración se estructura a base de relatos de diversos de los participantes en cada operación. Esta técnica me ha resultado muy confusa, y creo que impide al lector hacerse una idea global de lo que está pasando en la operación y por qué ocurre lo que ocurre. Al mismo tiempo, supongo que le confiere realismo, pues es fácil imaginar los problemas de coordinación que pueden surgir entre instancias gubernamentales en operaciones de este tipo. Y, al fin y al cabo, ninguno de los relatores tiene toda la información en ningún momento. Por otro lado, la confusión se incrementa al no estar claro muchas veces si el episodio que está contando alguno de los personajes ya ha sido contado por otro desde su punto de vista, o es uno completamente nuevo.

De las cuatro operaciones que dan título a la novela, las dos primeras son más de infiltración, mientras que las dos segundas son contra grandes jefes y rebosan la acción que cabe esperar en una película. Así, en estas dos últimas se involucran 100 de efectivos, contando con todo tipo de medios, como aviones, helicópteros, comandos, "Hombres Jungla". Se trata de operaciones de acoso y persecución por el accidentado territorio colombiano. Es apabullante el despliegue de medios que se hace para capturar a estos criminales, cuyo principal delito normalmente se relaciona con el tráfico de drogas. Una razón más para abogar por su legalización: ¿cómo puede un gobierno relativamente pobre como el colombiano tener que dedicar tantísimo recurso a atrapar a estos tipos, en vez de dedicarlo a educación o carreteras, o simplemente dejarlo en el bolsillo de los ciudadanos? Entiendo que el tráfico de drogas va muchas veces acompañado de verdaderos delitos, pero habría que ver hasta qué punto son consecuencia de la propia ilegalidad de aquel.

En estas dos operaciones hay una interesante reflexión final, que también se aparece a quién haya visto la serie Narcos: sí, estos bandidos son gente muy rica, pero... ¿pueden realmente disfrutar de su fortuna? La única forma de mantener su libertad ante el acoso gubernamental es vivir itinerantemente y en muchos casos en condiciones lamentables, y siempre preocupados por la aparición del enemigo.

Las dos primeras operaciones son más de infiltración. Por cierto, en una de ellas se persigue a un tal Martín Sombra, al parecer involucrado en el secuestro de Ingrid Betancourt. Lo más interesante de éstas es el episodio en que uno de los agentes se ha de caracterizar y vivir una larga temporada como vagabundo; muy curiosa la "formación" psicológica que se le ha de dar para que haya una posibilidad de que aguante estas circunstancias sin traicionarse.

Por último, no me puedo resistir a hacer una referencia a las llamadas "prepago", de las que los capos bandidos parecen disfrutar a menudo. Creo que estas "prepago" son un fenómeno colombiano, nunca me he tropezado con algo parecido, aunque allí parecen frecuentes, según se deduce de la lectura de este libro. Son chicas que ofrecen sus servicios por catálogo, y que, imagino, exigen que se pague por adelantado antes de trasladarse para la provisión pactada.

Objetivo 4 no es un buen libro, pero sí es una curiosidad, y nada aburrido al estar repleto de acción. Un entretenimiento ligero entre novelas de mayor enjundia.

jueves, 25 de mayo de 2017

Maldita Karma 2 ("Mieses Karma Hoch 2"), de David Safier

"Maldita Karma" fue un fenómeno editorial en Alemania y me atrevería a decir que incluso en España. El mero hecho de que una novela alemana se haya traducido y publicado en España es ya de por sí excepcional. Por su parte, David Safier es un escritor bastante mediocre, que dio la campanada de una forma que incluso para él debió de resultar sorprendente. Hay que reconocer que la idea era original y además la novela tiene un arranque muy bien planteado.

No creo que reviente mucho a estas alturas, pero, por si acaso, aviso que viene spoiler. En esta novela lo que ocurre es que la protagonista muere en los primeros capítulos, y se reencarna en hormiga. A partir de aqui, se nos cuenta la historia de sus sucesivas reencarnaciones hasta que, bueno, ya sería demasiado reventar. Los primeros capítulos de la primera novela son los mejores, sin duda: nos presenta a la protagonista, y nos cuenta sus últimos momentos de vida, pero de una forma en que no sabemos realmente que son los últimos. Cuando, de repente, revive como hormiga, pilla al lector tan desprevenido como a la protagonista.

Desgraciadamente, a partir de aquí la trama se desinfla, y poco a poco sale a relucir la mediocridad del escritor, que nos plantea situaciones crecientemente absurdas e inverosímiles, incluso en el contexto de aceptar que alguien reencarnado en hormiga u otro animal pueda narrar su vida. Uno termina de leer Maldita Karma con cierto agotamiento y aburrimiento.

El problema de la segunda parte es que se pierde la originalidad y la frescura, pero no sabéis hasta qué punto. De hecho, cuando empecé a leerlo, pensé que me había equivocado de libro y que había empezado de nuevo con la primera parte. Tuve que volver a abrir éste para cerciorarme de que era otra novela. Es que me parece alucinante que utilice otra vez el mismo recurso de describir los peores momentos del último día de su vida para comenzar el relato. Tratando de hacer la misma gracia, pero sin darse cuenta de que el recurso ya no sorprende al lector de la primera parte.

Y no cesan aquí los paralelismos: las mismas secuencias entre reencarnaciones, los mismos consejos de Buda, y para remate, el proceso de reencarnación vuelve a empezar como hormiga. Safier ha hecho una segunda parte que básicamente replica el esquema de la primera, incluso en las características de los personajes, y en las notas al pie sobre las memorias de otras personas reencarnadas en animales (¿por qué usar otra vez la reencarnación de Casanova?). Insisto en que me parece alucinante, aunque revelador de la mediocridad del escritor, que se limita a explotar la gallina de los huevos de oro sin demasiado esfuerzo creativo.

Dicho esto, la novela tiene algunos momentos divertidos y frescos, aunque son la excepción más que la norma. Uno de ellos ocurre cuando se reencarna en cigüeña, en concreto el momento en que mamá cigüeña enseña a volar a sus polluelos. Y también son muy divertidos sus momentos iniciales como caracol, sobre todo en relación a la velocidad de movimientos que cabe esperar.

Destaco también un par de frases-reflexiones, ambas extraidas del cine. En una, la protagonista nos comenta que en sus momentos malos le gusta ver Alien, porque así no ve gente feliz, y nadie puede tener envidida de congéneres a los que les salen bichos de la tripa. La otra, casi terminando la novela, es cuando "derrotan" al "malo final" (por así decirlo), y nos dice que en las pelis de terror el malo se levantaría cuando estuvieran celebrándolo los buenos. Pero, añade, no en esta ocasión, y concluye que, si bien la vida no es una comedia romántica en que todos terminan felices (una reflexión que aparece varias veces en la novelsa), tampoco es una película de terror.

Bueno, poco más. Si no has leído Maldita Karma, quizá esta novela te resulte atractiva por su originalidad. Si la las leído, esto es más de lo mismo, o sea que ya sabes a qué atenerte.