domingo, 24 de mayo de 2009

Leyes naturales y leyes económicas

Quizá mi pasaje preferido de Human Action es el siguiente, que traduzco libremente:

"Le corresponde a los hombres si harán un uso adecuado del rico tesoro que el conocimiento económico les proporciona o si le dejarán sin usar. Pero si fracasan en aprovecharse de él, y no tienen en cuenta sus lecciones y avisos, no anularán la economía; destruirán la sociedad y la raza humana"

Es prácticamente el último párrafo, con el que concluye Mises su magna obra.

Las leyes naturales y las leyes económicas tienen eso en común: ambos tipos de leyes se cumplen con independencia de nuestra voluntad. Por mucho que nos empeñemos, si soltamos una manzana, se caerá. Por mucho que nos empeñemos, si se fija el precio por debajo del precio de libre mercado, nos quedaremos sin la mercancia regulada.

Pero hay un aspecto en que son muy diferentes, que es bastante significativo. El hombre, con su ingenio y capacidad de innovación, puede luchar contra las leyes naturales, y hacerlo con éxito. La ley de la gravedad se sigue cumpliendo, pero con un avión el hombre es capaz de volar.

Sin embargo, el hombre no puede luchar contra las leyes económicas. En este sentido, éstas son inexorables, están en otro nivel que las físicas. Nos lo anuncia Mises: los intentos de luchar contra las leyes económicas, si se llevan al extremo, acaban con la civilización, y se siguen cumpliendo. No hay un "avión" que nos permita luchar contra el teorema del control de precios. Si el gobierno se empeña en mantenerlos y forzarlos, la sociedad queda destruida.

Que se lo digan a los romanos, cuyo imperio quedó destruido, según nos cuenta el propio Mises, por su empeño en controlar el precio de los cereales, a la vez que inflaba la moneda. Los latifundistas huyeron a sus propiedades, y se hicieron fuertes allí con sus familias y vasallos, constituyendo el germen de los señores feudales. Así se acabaron unos cuantos siglos, no años, de obra humana aparentemente indestructible.

En pleno siglo XXI, los gobiernos se siguen empeñando en luchar contra las leyes económicas, con la complicidad de una sociedad desinformada y apática. Pero da igual todo: esas leyes se van a cumplir y nuestra sociedad, tras unos pocos años, y no siglos, desaparecerá como lo hizo la romana. Quizá algún día inventemos el "avión" con el que sobrevolar la economía (desde luego, no será un helicoptero), pero mientras tanto, no hay quien nos libre de la leche que nos espera.

4 comentarios:

mcanabalb dijo...

Fernando,

deberias escribir mas a menudo, busy man :)

El ultimo post es maravilloso y tiene un punto melancolico - emotivo.

El Final de Human Action me recuerda el final del Señor de los Anillos - te quedas planchado (mas o menos)

Manuel

Ferhergón dijo...

Gracias, Manolo. Así da gusto escribir.
Oye, pero yo no me quedé planchado con el final del Señor de los Anillos. Bueno, con la sonrisa de Galadriel en la peli, confieso que me dió la risa. El del libro sí es emotivo.

Libertymad dijo...

El control debía mucho a los repartos entre ciudadanos y miembros del ejército para tenerlos contentos. Además, lo que garantizaba la riqueza era un puesto cerca del emperador, así que con esas dos fuerzas actuando al mismo tiempo y reforzándose mutuamente es normal que dejasen de preocuparse por el rendimiento de sus propiedades. Pero según otros el problema del imperio romano fue el divorcio, por no mencionar el vicio nefando. Eso sí que causo unos problemas económicos terribles, aunque todavía nadie ha explicado cómo.

Cabrit0 dijo...

¿Aparece una versión en español de la Acción Humana? ¿Dónde?

El hombre no puede con su inteligencia violar las leyes de la naturaleza ya que el avión, tarde o temprano, tiene que bajar a tierra. Al igual que las marrullas de los políticos para crear riqueza de la nada terminan por estallar tarde o temprano.

Un saludo.