miércoles, 21 de marzo de 2018

Bienvenidos a la casa del mono ("Welcome to the Monkey House"), de Kurt Vonnegut

Vonnegut es teóricamente un autor cómico. Ya le di una primera oportunidad con Slaughterhouse-45 (que tiene su entrada en alguna parte de este blog) y me dejó un poco indiferente. Esta segunda oportunidad se la he dado a una de sus colecciones de cuentos, y he pasado de la indiferencia al hastío, por lo que Vonnegut ha quedado proscrito de futuras lecturas.

Como digo, se trata de una colección de unos 25 cuentos, algunos previamente publicados en revistas, escritos en los años 50. El problema de la mayor parte de ellos no es que no sean graciosos (que es lo que yo buscaba), si no que ni siquiera son entretenidos o sorprendentes. Vamos, que la mayor parte te cuentan cosas que ni siquiera me parecen dignas de relato.

Hay algunos que se salvan, en general, los que presentan su narración dentro de una distopia, probando que quizá el fuerte de Vonnegut no sean tanto los relatos de humor como los de ciencia ficción.

Por ejemplo, en el último de los cuentos "Tomorrow and Tomorrow and Tomorrow", Vonnegut nos presenta una sociedad donde se ha inventado la eterna juventud (una sustancia con el prosaico nombre de Antigerasona, que se hace con barro y margaritas). El precio a pagar es el hacinamiento de las diversas generaciones familiares en las limitadas viviendas existentes, puesto que las materias primas se gastaron hace mucho y solo se pueden adquirir cosas de segunda mano. Afortunadamente para la supervivencia, se han descubierto también los poderes alimenticios de las algas y el serrín.

En "Unready to wear", un visionario ha descubierto cómo sacar el alma del cuerpo, y sus seguidores se dedican a hacerlo, con todas las ventajas que ello conlleva: no hay dolor, ni necesidades físicas, se ha perdido el miedo. Los cuerpos se guardan en almacenes, de los que se sacan para hacer manifestaciones. Sin embargo, estos "anfibios" se enfrentan al resto de la humanidad, por razones no muy claras. En este cuento, asistiremos a una treta que los humanos convencionales tienden a los anfibios.

En un par de cuentos, Vonnegut nos propone inventos alucinantes, como el ordenador EPICAC, que tendrá una rivalidad amorosa con uno de los ingenieros que lo mantienen, o la llamada Voz de la Nada, con efectos relajantes, que se nos presentan en una declaración ni más ni menos que a la FCC de los EEUU.

Sin embargo, mis dos relatos favoritos se encuentran entre los primeros de la colección, y ambos son sobre distopias.

En uno, el que da nombre al libro, tenemos de nuevo una sociedad con exceso de población. Para moderar su crecimiento, desde las instancias políticas se fomenta la "píldora ética" y el "suicidio ético". Y, de hecho, existen una especie de prostíbulos en que unas hermosas señoritas asisten al cliente en quitarse la vida. No entraré mucho más sobre la historia, baste decir que hay rebeldes al modo Matrix. Rescato una interesante frase de este cuento, reflejo irónico del eterno conflicto entre ciencia y moral: "The people who understood science said people had to quit reproducing so much, and the people who understood morals said society would collapse if people used sex for nothing but pleasure." (La gente que entendía de ciencia decía que había que dejar de reproducirse tanto, y la gente que entendía de moral decía que la sociedad se colapsaría si la gente utilizara el sexo solo por placer, Traducción propia)

Sin embargo, mi preferido es un cuento de 1961, llamado Harrison Bergeron, en el que Vonnegut nos presenta una sociedad igualitaria, que se ha alcanzado en 2081. Parece mentira la actualidad del tema; o, en otras palabras, como los políticos andan siempre dando vueltas a la noria porque saben que a sus "clientes" siempre les interesan los mismos temas.

El planteamiento es completamente crítico, desde un sarcasmo atroz. Desde el principio se nos informa de que "All this equality was due to the 211th, 212th, and 213th Amendments to the Constitution, and to the unceasing vigilance of agents of the United States Handicapper General.".A las personas con algún talento especial se las conoce como "Under-handicapped", y una de las tareas del aludido Handicapper General es contrarrestar tal talento mediante la implantación de algún aparato. Por ejemplo, si eres más listo que la media, se te implanta un emisor de pitidos periódicos que te impida concentrarte.

Si bien no es un libro cuya lectura completa pueda recomendar, pues, como dije, la mayor parte de los cuentos me han parecido aburridos, sí puede merecer la pena la lectura puntual de algunos de los relatos. Hasta siempre, Mr. Vonnegut.




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