domingo, 17 de marzo de 2024

Tragedia en los Andes, de Nando Parrado

Con la reciente película La sociedad de la nieve, se ha vuelto a despertar el interés por esa increible tragedia y aventura ocurrida en los 70 en los Andes, ahora para una nueva generación. La historia es sobradamente conocida: un equipo de rugby uruguayo viaja a Chile para jugar unos partidos allá. Lo hacen en un avión militar; al atravesar los Andes se desorienta y el avión no es capaz de superar una montaña, con lo que cae a la nieve. Unos cuantos de los viajeros sobreviven al accidente, ya increíble de por sí, y sobrevivirán varias semanas en un valle nevado en las alturas de la cordillera, por increible que siga pareciendo.

Eventualmente, tres de ellos, liderados e insistidos por Nando Parrado, se ponen en camino para llegar a Chile en un recorrido, una vez más, increible. A los 9-10 días restablecen contacto con la civilización en Chile, y los supervivientes son rescatados. El punto más polémico y morboso de la historia, con el que toda la gente se queda, es que estos supervivientes "se comieron a sus compañeros muertos" (y lo entrecomillo sobre todo para matizar que no comieron personas, sino carne de cadáveres, que el matiz fue muy importante para os afectados).

Aunque la historia ya la conocía por haber visto Viven, y por eso no tenía demasiado interés para mí la película, ante la insistencia de algunos amigos, terminé viéndola. No me entusiasmó demasiado, precisamente por ya conocer la historia, pero sí que me animó a la reflexión, y no tanto esta vez por el tema de comer carne humana, sino por la vertiente psicológica que hizo que esta gente pudiera sobrevivir en unas condiciones en que ningún ser vivo lo hubiera podido hacer, ni muchos humanos tampoco.

Y es parte importante de esta caracterización psicológica la persona de Nando Parrado, pues es el verdadero salvador del grupo, un personaje excepcional, un emprendedor de categoría sobrehumana, que se echa a los hombros nada menos que una travesía por los Andes sin material ni preparación ni conocimientos ni casi comida. Decir que lo hace para salvar a sus amigos es quizá mucho decir (y que nadie me interprete mal, él mismo confiesa sus pensamientos en el libro que comento), pero el caso es que los salva. Sin Nando Parrado no tiene pinta de que hubieran sobrevivido ninguno, aunque nunca se sabe si alguno de sus compañeros hubiera asumido el liderazgo, e incluso lo hubiera hecho menos dramáticamente.

El caso es que, con esta nueva visión del suceso, la narración que más me interesaba de las disponibles (3 ó 4, creo), la que más me atraía era la de Parrado, pues es el único que te puede contar qué le impulsó y cómo consiguió salir de aquella "tumba de nieve" a través de uno de los lugares más hostiles al ser humano. La película, de hecho, pasa muy de puntillas sobre la gesta.

Ya estos prolegómenos son una muestra de lo que me ha interesado del libro, poco más habría que añadir. Parrado no es un gran escritor, pero su narrativa tiene la fuerza del que lo ha vivido, lo ha sufrido y lo recuerda (aunque a mí me cuesta creer que se acuerde de lo que pensabe en determinados momentos, no precisamente en la expedición, pero sí durante los días en que está en el avión con todos sus compañeros). 

A eso hay que añadir el análisis psicológico que aporta en muchos momentos, claramente producto de la reflexión posterior, pero no por eso menos válido. Ayuda a entender cómo sobrevivían todos en condiciones tan hostiles, y los roles peculiares que juegan algunos de ellos en cada momento para permitir tal supervivencia. Aquí creo que la película también tiene mucho que aportar, incluso más que Parrado, que quieras que no se perdió los primeros días tras el accidente a causa de su traumatismo craneal.

Curiosamente, es el mismo traumatismo el que parece que le hizo ver las cosas de otra forma cuando al fin se despertó con vida. Se había ahorrado el trauma psicológico que sufrieron los demás tras el accidente: él cuenta como veía a todos demacrados y, sin embargo, él estaba razonablemente bien, Y eso pese a haber perdido a su madre y tener a la hermana a punto de seguir el mismo camino.

Como digo, la narración de estos días en el avión, siendo interesante, aporta poco respecto a la película. El tema de comer la carne de los cadáveres es tratado, cómo no, pero más bien de paso. En la película se hace con más profundidad. De hecho, toda esta parte del libro puede ser un poco aburrida para quien conozca la historia.

La cosa cambia radicalmente cuando por fin Parrado, Roberto Conesa y Tintín emprenden su aventura de retorno a la civilización, ya aceptado por el grupo que no hay otra solución, y tras considerable insistencia por parte de Parrado. Esta parte de la historia es sencillamente brutal y solo leyéndola se puede hacer una idea de la gesta, de la locura que todo eso supone, y de la que Parrado no será consciente realmente hasta que sobreviva y reflexione sobre ella.

Es impresionante cómo superan un desnivel de 1600 metros escalando a mano en la nieve sin equipos y con el vacio a la espalda. Cómo se equivocan una y otra vez en sus aproximaciones, tanto bajando como subiendo, con el esfuerzo que supone cada avence. Y todo esto a alturas sobre el nivel del mar entre 4300 y 5900 metros, a las que, por ejemplo, un servidor no ha estado nunca. 

El momento culminante, también reflejado en la película, es el de la coronación del monte que llama Parrado Segler, ese monte que parecía accesible desde abajo y que sin embargo han tenido que "coronar" varias veces., en el sentido de que varias veces han creído que llagaban a lo más alto. Ante ellos no esta Chile, como pensaban que iba a estar, sino un montón de valles y montañas en los que no se ve salida. En este momento culminantemente trágico, Parrado y Conesa asumen que están muertos, pero Parrado entiende, de repente, que solo le puede salvar el amor (a su padre, en este caso). Él deja de huir de la muerte y camina hacia el amor. Y eso es lo que él cree que le permitió sobrevivir. Luego insiste sobre ello en la reflexión final.

En este trayecto de varios días, el sufrimiento será total. Parrado no piensa en rescatar a sus compañeros ni siquiera en Conesa que se arrastra tras él. Solo piensa en seguir adelante (ha entrado en ese estado de flow de que te hablan los psicólogs). Sabemos que lo va a conseguir, y que lo hace no por altruismo sino por amor a su padre. Aquí me llama la atención la conexión con la película Interstellar de Christopher Nolan: en la peli, en Matthew McConaughey quien salva a la humanidad por el "egoismo" de querer salvar a su hija. Aquí, Nando Parrado salva a sus amigos porque quiere "egoistamente" volver con su padre.

Al hilo, hay otra serie de reflexiones relacionadas con cómo son los emprendedores quienes héroicamente hacen avanzar a la sociedad en las que no me detendré, pero que dimanan directamente de lo que acabo de decir.

A priori, este parece un libro de autoayuda, sobre cómo superarse en condiciones adversas, y por eso me echaba para atrás su lectura. Pero no es eso, no lo es aunque se puedan sacar ese tipo de lecciones. Es un relato potente, directo, de primera mano, de una persona que sobrevivió a una gesta, a una verdadera locura, de las que pensábamos que ya no se hacían a finales del siglo XX. Dejará impactado a quién lo lea, aunque no sería mucho decir que lo disfrutará.

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