miércoles, 8 de abril de 2026

Hora de cierre ("Closing Time"), de Joseph Heller

Catch-22 es la obra maestra de Heller y uno de mis libros preferidos de todos los tiempos, extremadamente divertido y posiblemente relacionado con otro gran blockbuster, la serie MASH. No conocía más obras de Heller, pues es un libro que leí hace mucho, cuando no había Internet para buscar de forma inmediata. Algo que resolví hace muy poco, encontrándome con esta novela que afirmaba ser la secuela de Catch-22. Me parecía increíble no haberla leído aún, ni siquiera conocerla, pero a eso sí que puse remedio de forma inmediata: era como no haber leído las secuelas de Hitchhiker's Guide of the Galaxy, de Douglas Adams, con lo que me había gustado el libro.

La decepción ha sido brutal. Ya el primer capítulo me resultó un poco extraño, pues tenía un tono completamente serio y hasta lúgubre. Me dio muy malas sensaciones. Pero, me dije, la diversión en esta lectura está garantizada, debe de ser un preámbulo extraño. Pues la idea, es retomar las historias de los protagonistas de Catch-22, como Yossarian, el capellán Tappman, Minderbinder y el propio narrador Lew Rabbinovitz, y llevarlas, según se ve, hasta el final de sus días. Literalmente, por cierto, porque van muriendo todos, lo que hace que la lectura, no es que no sea divertida, es que es deprimente.

El libro se me ha echo bola, y solo a fuerza de voluntad lo he acabado, arrastrándome entre sus páginas y en las cosas absurdas que nos narra. La trama orbita en torno a una celebración multitudinaria de una boda de hijos de multimillonarios, que se va a hacer en la terminal de autobuses (!) de New York. Dichos multimillonarios lo son por el negocio de armas, y aquí juega un papel importante el capellán Tappman, que por alguna razón mea "agua pesada" y se tira pedos de un gas igualmente relacionado con las armas. ("How much do you know about tritium, Noodles?” “Tritium? I’ve never heard of it.” “Good. You can be objective.") Hay también unos detectives con nombres confusos, y mucho sexo, mucho más del que recordaba en Catch-22, llegando por momentos a la procacidad. Vamos, un pastiche de chorradas sin gracias.

Lo único que se salva del libro son las frases paradójicas que son marca indeleble de Heller. Ahora pondré unas cuantas, pero el caso es que si bien al principio aparecen con cierta frecuencia, ésta se reduce hasta desaparecer pasada la mitad del libro, con lo que uno se queda solo con la historia para mantener el interés. Esta despierta un poco en los momentos finales, cuando se nos cuenta por fin la boda de marras, con un despliegue gargantuíco: "One million, one hundred and twenty- two thousand champagne tulips had been procured as door prizes and souvenirs. A massive variety of fabulous hanging chandeliers from different epochs was installed throughout all five banquet sections, and these were wrapped in curly willow branches. Wisps of raffia were added to the willow branches, and there were tiny twinkling lights in all of the leaves and in the boughs of all eighty Christmas trees. Ravishing tapestries for tablecloths, masses of staggered candles, antique cages full of live birds, and rare books and silver plate from different periods were in abundance everywhere. Thickets of summer asters in the twenty- two hundred Malaysian pots flanking all of the entrances into the principal terminal halls helped turn half the South Wing of the main floor of PABT into a miniature Versailles, with thousands of flickering lights in the terra- cotta pots simulating millions of candles.

Lo más curioso es que Heller nos cuenta simultáneamente lo que está pasando y lo que va a pasar según lo ven los protagonistas en la pantalla de control, que por alguna razón predice el futuro para asegurar que todo salga bien.

Heller hace muchas referencias a Thomas Mann y las obras musicales de su Dr. Faustus. No deja de ser casualidad, pues lo leí hace poco. También de Mann se refiere a los personajes de Der Tod in Venedig. Y aparecen referencias a Wagner y Mahler, que le gustan a Yossarian. Pero como no engancha con la narrativa, se quedan en elementos de snobismo de Heller. "“You were going to have Thomas Mann and Leverkühn in scenes together, weren’t you? And put that Gustav Aschenbach in with Leverkühn as one of his contemporaries. You call that research?” “Who’s Gustav Aschenbach?” said Hacker. “A dead man in Venice, Warren.”". Más a cuento parecen las referencias a Kurt Vonnegut, con quien podría ser que Heller haya coincidido en la guerra; por cierto, un autor que tampoco me convenció demasiado cuando lo lie (ver aquí).

Bueno, lo prometido, dejo aquí algunas de esas frases que me hicieron tener esperanzas con esta novela, y saltando entre las cuales he sobrevivido a esta lectura, que recomiendo a todo el mundo evitar.

"“I can’t help it,” Michael said with discouragement. “The more I find out about the practice of law, the more I’m surprised that it isn’t illegal.”"

"“I’ll simply say it’s in the national interest.” “How will you prove it?” “By saying it twice,”"

"“Frances and I are happiest together when I’m away sailing.”"

"He had more money than he ever could spend. He’d never trusted trusts or seen much foundation to foundations."

"“It will be delayed?” “For more than an hour. By unpredictable blizzards in Iowa and Kansas.” “You predict them already?”"

"“No, sir. I’m from Athens, Georgia. I went to school in Ithaca, New York. My home is now in Carthage, Illinois.”"

"we will continue to operate smoothly and democratically as long as everyone here does exactly what I say."

Y termino para dejar buen sabor de boca e incentivar al lector a hacerse con Catch-22 con un diálogo de los típicos de dicha novela.

"“Anything new?” he began, to Milo’s son. 

“Not as far as I know.” 

“Are you telling me the truth?”

“To the best of my ability.” 

“You’re not holding anything back?” 

“Not as far as I can tell.” 

“Would you tell me if you were?” 

“I would tell you if I could.”

"