jueves, 15 de enero de 2009

Libertad dando la vuelta al mundo en 80 días

Acabo de terminar la clásica novela de Julio Verne, que tenía ganas de leer tras haber comenzado a ver recientemente la película de David Niven y Cantiflas, y sufrir, hace algo más de tiempo, el musical infantil en el teatro. Dada la enorme capacidad del autor de contar detalles sobre mil variados aspectos, pensé que merecería la pena leerlo por las descripciones de los lugares que se visitan en el viaje.

Sin embargo, en este sentido resulta decepcionante. Porque en lo que se concentra don Julio Verne es en los detalles de los medios de transporte utilizados y sus espectaculares dimensiones (para la época). Es aquí donde si se explaya Verne, en detalles de kilómetros, horarios, rutas y desviaciones de los mismos. En suma, la novela documenta de forma perfecta porque en la época era posible, al menos de forma teórica, dar la vuelta al mundo en 80 días.

Pero, más allá de esto, la novela se transforma en un tributo implícito al imperio inglés. Y eso viniendo de un francés, tiene que esta muy bien justificado. El itinerario seguido por Fogg pasa en su totalidad (con la excepción de Yokohama), por territorios que eran o habían sido del imperio británico: Londres, Suez, Bombay, Calcuta, Singapur, Hong-Kong, Yokohama, San Francisco, New York, y de vuelta a Liverpool.

Y, en todo caso, todos los medios de transporte que originalmente pretendía utilizar, con excepción del ferrocarril americano, eran operados por los ingleses. Impresionante.

También nos aporta Verne una posible explicación del porqué de ese poderio y dominio de los ingleses. Termino la entrada con la cita, que traduzco del francés. Como seguramente sabéis, durante todo su periplo, Mr Fogg es perseguido por un policia inglés, Mr Fix, quien le tiene por un ladrón. Fix identifica a Fogg en Suez, y desde allí pide una orden de arresto, que espera que le llegue a Bombay. A continuación, se embarca con Fogg hacia la ciudad india.

Pero, al llegar aquí, la orden no ha llegado. Así que Fix trata de obtener la orden de arresto del jefe de policia de allí. Pero este se niega, aduciendo que el asunto es competencia de la administración metropolitana. Y ahora viene la cita:
"Esta severidad de principios, esta observancia rigurosa de la legalidad es perfectamente explicable con las costumbres inglesas que, en materia de libertad individual, no admiten ninguna arbitrariedad."

¿Muestra envidia Verne, o simplemente describe algo chocante para un francés de la época?

7 comentarios:

J. Rogelio Rodríguez dijo...

No sabría contestar yo a tu pregunta, Fernando. La verdad es que merece la pena la relectura de este clásico (no sólo la Vuelta al Mundo, sino su obra en general) para poder contestarla con rigor.

La verdad es que Verne (yo le he leído traducido) es un escritor inconmensurable en su temática, en su estilo. Desde "La jangada", hasta "20.000 leguas..." pasando por "Familia sin nombre", "De la tierra a la luna", "Viaje al centro de la tierra", "El castillo de los cárpatos", "Miguel Strogoff",... es impresionante los momentos de felicidad que nos ha dado.

Buena entrada (además no puedes evitar el Mises touch).

Ferhergón dijo...

Gracias, Roger. Bueno, hay que reconocer que Verne pudo dedicarse a estas virguerias porque era funcionario. Algo bueno tiene el Estado... ;-)

El próximo que me tengo que pillar es Miguel Strogoff, sin duda.

snipfer dijo...

¿San Francisco estuvo alguna vez bajo el dominio de la Corona del Reino Unido?

Drizzt dijo...

¿Tributo al imperio inglés?. Hombre, a mi siempre me ha parecido que los odiaba. Vamos, sólo hay que recordar Veinte Mil leguas de viaje submarino y la isla misteriosa para ver el como describe a los ingleses...

Ferhergón dijo...

Drizzt, no sé en las novelas que citas, pero desde luego en La vuelta al mundo en 80 días, la visión de William Fogg, Squire, es claramente positiva, lo mismo con la precisión horaria de las rutas de transporte.

Snipfer: touché!. A los americanos no los deja tan bien como a los ingleses. Los califica de un poco alocados, violentos y sin miedo al riesgo. Aún así, admira la obra de ingeniería del ferrocarril costa-a-costa.

Marzo dijo...

En conjunto, tengo la impresión de que a Verne le caían tirando a bien los escoceses y los rusos y tirando a mal los ingleses y los alemanes. Esto no es decir nada de los sistemas políticos respectivos. Ni obsta para que tenga novelas de protagonista (y por tanto bueno) inglés, pero siempre algo raro. El doctor Fergusson es raro (y de apellido escocés, ¿no?) (y su amigo el buenazo de Kennedy es escocés, y su simpatiquísimo y abnegado criado Joe es inglés, pero de clase baja, sin responsabilidades en el gobierno). Phineas Fogg es un rato raro (y Passepartout, el ser humano de la novela, es francés). El capitán Hatteras es heroiquísimo, pero la hostia de raro (y el doctor Clawbonny parece francés).

Los americanos tienden a ser raros (como descendientes de ingleses) pero menos antipáticos (como más lejanos y por tanto no enemigos históricos de Francia). Y aun así mete al francés Michel Ardan a acompañar a la Luna a los secos americanos Barbicane y Nicholl.

Lamento no recordar "Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral" con detalle suficiente para poner a prueba la hipótesis.

Anónimo dijo...

tal vez sea verdad pero en fin de cuentas es una novela para entretener solamente no te vaz aponer aver si si pasaron miserables 80 dias pues no aparte esta padre y digan lo que se diga dudo que alguien la iguale puesto que cualquera se entretiene con ella ok