martes, 13 de febrero de 2018

Memoria del Comunismo, de Federico Jiménez Losantos

No pensaba leer este libro. Solo he leído otro del autor, El linchamiento, y no me gustó demasiado. Digamos que Federico es buen comunicador, es un pozo de sabiduría y además es bastante liberal, pero a la hora de escribir, no me gusta.

No obstante, la temática y la expectativa de tener resumido en uno una visión completa de la historia del Comunismo, así como los capítulos que dedica a la Escuela Austriaca de Economía, me hizo superar la reluctancia inicial y me embarqué en su lectura. Tras haberlo terminado, me ratifico en que no me gusta cómo escribe. Es un estilo caótico, desordenado, en que la mayor parte de las veces no sabes dónde estás yendo. Más que un ensayo coherente, parece una colección de editoriales que luego hubiera unido. Aparte de esto, abusa de la cita textual hasta extremos rara vez vistos. Y no lo digo solo por la cantidad, sino por la extensión de las citas que trae. Da la sensación de que está hinchando el volumen del libro por algún proposito comercial.

Sobre el estilo caótico, la clave la da Federico cuando dice (¿confiesa?) que no relee lo que escribe. Pues la verdad es que si lo releyera, seguro que limaría asperezas y repeticiones, bordaría mejor el hilo que une sus ideas, y podría llegar a ser un verdadero placer leerle. Porque, y esto no se le puede negar, Federico es un tipo muy brillante. Numerosas frases en este libro lo vuelven a probar, montones de perlas que rescatar del desorden. Y, por otro lado, su conocimiento sobre el tema parece enciclopédico, como la prueban las numerosas referencias que utiliza, algunas de las cuales son de verdadera erudición. El lector interesado encontrará aquí muchos punteros a más cosas que leer, de las que en particular destaco las obras de Valentín González El Campesino, y las obras de Dikötter sobre China.

Aparcada la parte que menos me gusta del libro, vamos ya con el contenido, que éste si hace al libro muy digno de lectura, porque deja una serie de cosas bastante claras sobre el Comunismo, cosas muy sencillas, pero que la gente debería saber.

Las primeras ideas que me impactan son dos, paralelas, y que van contra la propaganda Comunista. Ni Lenin hizo una revolución contra la dictadura del zar, ni Franco se levantó contra una democracia en España. Ambos datos históricos son fundamentales. Cuando Lenin lidera la toma del Palacio de Invierno (sugerente nombre, pero que con las connotaciones erróneas), realmente está dando un golpe de Estado contra el recién nacido parlamento ruso, o sea, está yendo contra la democracia que se acaban de dotar. Sus subisiguientes acciones eran en la misma línea de laminar las instituciones rusas hasta quedarse él con todo el poder (y la propiedad) en nombre del proletariado.

FJL muestra con solvencia como las ideas de izquierda ya estaban consiguiendo resultados de forma pacífica y democrática en la mayoría de los países, sin necesidad de revoluciones proletarias o similar. Así que lo de Lenin se configura como un golpe contra la gran mayoría de la sociedad rusa, que estaba mejorando su nivel de vida y no quería aventuras. Y se configura así con el apoyo del dinero alemán, como recuerda una y otra vez Losantos.

En cuanto a lo ocurrido en España, lo que nos explica con todo lujo de indignantes detalles FJL, es que cuando Franco se alza, lleva ya un tiempo sin haber un régimen remotamente democrático en España, sino que se ha implantado el régimen de terror leninista-bakuninista-marxista-... llamelo como quiera, que a las víctimas les dio igual. O sea, que el de Franco no es un golpe contra la libertad, ni el de Lenin es un golpe por la libertad, sino aproximadamente lo contrario.

Losantos dedica mucho espacio, prolijo pero informativo, a explicar de qué forma los intelectuales e izquierdistas franceses protegieron al Comunismo mediante la propaganda, muy centrado en la investigación sobre Rusia en la socialista liga de Derechos Humanos, y cómo desprestigiban y atacaban sistemáticamente a los huidos de Rusia, pero desde el mismo inicio de la Revolución. Los casos de Soljenitsin y El Campesino, son más conocidos, pero lo que nos dice FJL es que esta ocultación y ataque tiene lugar desde 1917 e incluso antes. Lo que le cuesta más entender al autor es la complicidad de la izquierda moderada, del socialismo, y, por supuesto, de las democracias occidentales. Propaganda y terror, terror y propaganda son las claves para entender la historia del Comunismo, y su presencia actual.

Algunos de los capítulos son tremendamente indignantes y no aptos para personas que quieran mantener su moderación. Así ocurre con el relato de lo sucedido en Kronstadt, Astrakan o Sebastopol. Y no digamos ya cuando la actividad se traslada a nuestro país. Lo que revela FJL, a partir de numerosas fuentes, no deja resquicios a la duda sobre lo que suponían esos coletazos de la supuesta República: una máquina de terror organizada contra los católicos y discrepantes, con la connivencia de socialistas moderados y el infame Companys. Una muestra del desorden de FJL al que he hecho referencia es el desmedido espacio que dedica a este personaje y en general a los hechos en Cataluña durante la época analizada, algo que se puede explicar por la actualidad del tema catalán.

Termina esta memoria con la referencia y análisis del caso Podemos-Pablo Iglesias. Para entonces, FJL ya tiene caracterizado al prototipo de líder comunista como rico, alérgico al trabajo, gente caprichosa y acostumbrada a hacer su voluntad, una "dinastía de vagos sociópatas", y nos lo ha ilustrado con la vida de Marx y Lenin, y también del Che Guevara. A partir de estas personalidades, el comunismo no deja de ser una sustitución de la moral universal (incluyendo, propiedad privada) por la amoralidad revolucionaria, que permita a los líderes comunistas hacer lo que quieran contra la "clase" enemiga, que también definen ellos. En suma: que permita al líder el poder omnímodo, la libertad absoluta, a costa de todos los demás seres humanos.

Por último, no puedo dejar pasar las referencias de FJL a la Escuela Austriaca. Aquí tengo que decir que me parece injusto el trato que da a Mises, al que acusa originalmente de ser demasiado teórico y no mirar la experiencia. Los párrafos entresacados de la obra de Mises pueden dar tal sensación al lector no acostumbrado a la praxeología, pero a los que hemos leído alguna cosa más, ninguna de las afirmaciones de Mises la parecerá escandalosa. Por ejemplo, cuando Mises dice que los resultados de la Revolución Soviética no demuestran que el Socialismo no funciona, es claro que lo dice porque praxeológicamente la evidencia empírica no puede demostrar nada; la única demostración definitiva de que el Socialismo es inviable es a través del razonamiento lógico. Es su metodología la que habla.
También hay varios capítulos del apéndice dedicados a la Escuela de Salamanca o Escuela Española de Economía, pero no dejan de ser un estrambote, interesante e instructivo sin duda, pero estrambote, en un libro llamado Memoria del Comunismo.

Yo creo que este libro merece la pena leerlo. No es un libro fácil, pues el estilo del autor no ayuda. Al mismo tiempo, su brillantez y su fuerza hace que los mensajes queden indelebles en la mente del lector, lo que puede ser una buena vacuna contra la nueva amenaza comunista del siglo XXI.


3 comentarios:

etrusk dijo...

Lo que falta en España, Europa y quizás en todo el mundo es una descomunizacion metódica y larga. El libro de Losantos ya es un paso a esta dirección.
https://etrusk.blogspot.com.es/2018/02/la-reencarnacion-de-jesus-o-un-caso-de.html

Anónimo dijo...

En cuanto al Partido Socialista francés no existe como tal antes del Congreso de Tours finales de diciembre del aéno1920 en el que la minoría (en militantes pero que resulto mayoritaria en votos) decide no adherir a la Internacional de Lenin y se escinde de la mayoría (en militantes) la cual funda el Partido Comunista Francés. Es decir que antes de la escisión el Partido Socialista Francés es en realidad el futuro Partido Comunista ya que los futuros comunistas están en mayoría

Anónimo dijo...

Coincido con el análisis. No me gusta el estilo de Losantos, pero lo que dice es fundamental para entender la calaña de la ideología comunista, una tiranía pura y dura para beneficio de una casta y empobrecimiento del resto. Tampoco es que sea fácil oir a Federico en su Esradio, y traslada dicho estilo al papel, con lo que sus libros, y es una pena, desmerecen bastante y son poco sistemáticos. Pero hay que leerlos, sin duda.

Saludos.