jueves, 8 de octubre de 2026

El Terror rojo en España, de José Javier Esparza

La verdad es que no me tenía que haber leído este libro. Pero no pude evitar leerlo con este título y autor, cuando lo encontré buscando el homónimo de Wenceslaro Fernández Flores. De Esparza he leído bastante y con aprovechamiento: la excelente trilogía de la Reconquista, La cruzada del océano, también estupenda, e incluso una novela, no tan buena, Los demonios del mar. Escribe y divulga muy  bien, o sea que sería una buena lectura.

El problema es el contenido, para mí, por la sencilla razón de que no me desvela nada nuevo en lo fundamental (obviamente, sí muchos detalles que desconocía o no había retenido), y sin embargo me causa desazón e incluso rechazo la lectura. Sí, ya sabía que los partidos del Frente Popular, empezando por el PSOE, querían hacer la revolución socialista aprovechando la II República, y que solo el alzamiento de Franco impidió que España se convirtiera en República Socialista, como Largo Caballero como nuestro Lenin particular. Saber eso es suficiente, no necesito regocijarme en los detalles y cifras, que es lo que aporta este volumen. Supongo que alguien que tenga dudas sobre lo ocurrido podrá solventarlas leyendo esto, aunque mucho me temo que la suerte está echada. Los que niegan o ponen en duda lo ocurrido, e incluso acuden a leyes para hacer indeleble su visión, actúan ideológicamente y no racionalmente. Por cierto, que las cifras de muertos que da Esparza, 60.000 del Terror Rojo y 80.000 del Terror Blanco me parecen cortas si las comparamos con lo ocurrido en otros sitios del mundo, lo que en cierta forma me congratula.

Así las cosas, lo más aprovechable del ensayo me ha parecido la estructura y metodología seguida, que permite al autor ordenar los hechos tanto cronológica como causalmente, por lo que se despejan bastantes dudas sobre el origen del Terror Rojo, y sobre su relación con el llamado Terror Blanco. El resumen es claro: PSOE, PC y anarquistas tenían claro que había que hacer la revolución socialista en España, ya habían apuntado maneras en 1934 y llevaban preparándose desde ese momento para la toma del poder revolucionario. El alzamiento de Franco les dio la disculpa perfecta: forzaron al gobierno republicano a entregar las armas al "Pueblo", que no eran otras que las milicias de los citados partidos, y comenzaron la revolución. La prueba evidente es que las milicias armadas no se fueron al frente a luchar: "De hecho, hasta el 27 de septiembre, ya caído Toledo, no se movilizará militarmente a las milicias socialistas y anarquistas. ¿Qué hacían hasta entonces? Dedicarse a la represión." En otras palabras, se dedicaron a masacrar a lo que consideraban clases desafectas, esto es, religiosos, militares y gente de derechas. Y esto lo hacían con actuaciones tan edificantes como la saca de prisioneros o el uso de las bien documentadas checas.

Su asunción implícita era que la sublevación sería fácilmente apagada y que lo que había era que aprovechar para cambiar el país contra la mayoría de la población. Si a alguien le suena la historia es porque algo parecido estamos viviendo, aunque sin el pueblo armado, gracias a Dios.

Y luego está el mito de que estas milicias actuaban sin control politico ni del gobierno legítimo. Como si hubieran engañado a Azaña, que ingenúamente pensaba que las milicias asistirían al gobierno en parar la sublevación. Esparza acumula pruebas irrefutables de que por supuesto la cosa tenía el apoyo del Gobierno: "Las instituciones legales de la II República carecen de medios para frenar la ola de violencia—pero esa violencia está siendo ejecutada por las milicias de los partidos que sostienen al Gobierno de la República, milicias a las que el propio Gobierno ha armado y que, constituidas en comités de salud pública o bajo cualquier otra denominación, se han lanzado al exterminio del enemigo."

El Terror Rojo se concentra en el primer año de la contienda, donde la limpia es fenomenal. Luego va reduciéndose, porque no queda tanto enemigo y porque el territorio republicano se reduce conforma avanzal las fuerzas rebeldes, y porque la opinión pública internacional empieza a darse cuenta del verdadero rostro de la República, cuyas facciones no tienen empacho en asaltar embajadas para ejecutar a los refugiados. Resulta incluso agradable ver cómo en un determinado momento, y como siempre pasa con los regímenes izquierdistas, los cuchillos se vuelven contra los aliados. Será el Partido Comunista quien, al dictado de Moscú, se vaya cargando a sus rivales, incluido el PSOE, hasta controlar gobierno y aparato represivo. 

Ese era el porvenir de los españoles si no se hubieran rebelado unos cuantos héroes militares de los que ahora el gobierno del PSOE se apresura a borrar calles y eliminar monumentos. Eso, mientras alza uno a Largo Caballero, el Lenin español con miles de muertos a sus espaldas, que está desde 1985 en Nuevos Ministerios.

Resulta muy interesante comparar los rasgos que ofrecía el Terror Rojo en comparación con el Blanco, que Esparza resume bastante bien:

"El Terror rojo tuvo, sin embargo, ciertos aspectos peculiares que no encontramos en el «terror blanco». Uno es la programación de matanzas masivas, exterminadoras, como la que en pocos meses llenó las fosas de Paracuellos. Otro es el sistema de los centros de tortura y asesinato denominados «checas», dependientes unas veces de las autoridades del Estado republicano y otras veces de los partidos políticos del Frente Popular. Un tercer elemento singular es el ensañamiento sobre las víctimas, tanto sobre los detenidos como sobre los cadáveres, practicado de forma tan abundante en la zona republicana que puede hablarse de una suerte de macabro ritual. Por último, el Terror rojo tendrá una importante dimensión económica, con redes bien organizadas de despojo y saqueo que incluso llegarán a ocupar las páginas de los propios periódicos republicanos, como en el caso García Atadell."

Creo que es muy legítimo preguntarse hasta qué punto el Terror Blanco fue una respuesta al Terror Rojo, pues este se había desatado con anterioridad. Si los rebelados se enteraban de lo que estaban haciendo los milicianos en territorio republicano, no es de extrañar que en defensa propia ejecutaran a los elementos que, de haber dado la vuelta las tornas, les hubieran masacrado sin piedad, aunque solo fuera en defensa propia. Pero, bueno, no es una cuestión que vaya a resolver en este blog.

Y antes de cerrar no quiero olvidarme de mencionar la llamada Causa General, que hico el franquismo para juzgar los hechos acaecidos. Es una documentación extensísima y valiosísima para entender lo ocurrido, y yo solo muestro mi extrañeza de que los gobernantes actuales no la hayan quemado en defensa de la Memoria Histórica.

Este libro es muy ameno e informativo, pero solo lo recomendaría a quien tenga una idea no muy concreta de lo ocurrido antes y durante la Guerra Civil, para que así reafirme sus conocimientos y despeje sus dudas. Si no tiene de estas, mejor leer cosas que a uno no le pongan de mala leche.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Kristin Lavransdatter, de Sigrid Undset

Tenía ganas de leer este libro desde que me enteré de su existencia hace un par de meses en alguna de las noticias que el algoritmo me sirve. A la autora, noruega, le dieron el premio Nobel en 1928, por lo que no cabe dudar de su valor, cuando sus libros ya habían sido un éxito. Y la novela refleja la vida en Noruega en la alta Edad Media, lo que me atraía especialmente tras mi viaje a Islandia, donde tuve ocasión de visitar un par de granjas de época, con la asunción, que luego se demostró cierta, de que la forma de vida en ambos países en la época sería muy similar.

Con estas expectativas, las posibilidades de llevarse un disgusto son altas, pero no en este caso. La novela es magnífica y cumple sobradamente la promesa de meterte de lleno en la Noruega del siglo XIV. Antes de seguir, aclaro que he leído la traducción inglesa del original noruego, por parecerme que sería más próxima al original que la traducción española; a su vez, hay que tener en cuenta que en estos casos las traducciones al español no son directamente del noruego, por lo que te ahorras un salto distorsionador si lo leer en la lengua intermedia. En todo caso, el estilo de Undset es sobrio en líneas generales, por lo que seguramente la traducción española también refleje bien el original.

El volumen que he leído recoge las tres novelas de la trilogía, por lo que tiene una extensión considerable. La historia que nos cuenta es la de la señora le da título, Kristin hija de Lavrans (curiosidad, los nordicos tienen la desinencia "hija de" junto a la que todos tenemos, "hijo de", que en español es "-ez"). Kristin es de familia noble rural, lo que permitirá a Undset extenderse de la vida costumbrista a otras faceta de la historia del reino cuando le convenga.

Se recorre la vida de Kristin desde su nacimiento hasta su muerta, aunque la mayor parte de la historia se centra en su matrimonio con Erlend Nikulausson y sus hijos, El tercer protagonista es el primer pretendiente de Kristin, Simon Andresson. Y no hay que olvidar al padre de Kristin, Lavrans (como todos habréis podido adivinar), que seguirá constantemente presente en la vida de Kristin incluso tras morir. 

El tema fundamental del primero de los tres libros, "The Wreath", es el honor. Pese a estar comprometida con Simon, Kristin se enamora de Erlend, y se las arreglará para forzar el matrimonio con esto, entre los vericuetos que el rígido código de honor de la época les permite. La esposa de uno de sus hijos hará parecido en el último libro. Aquí el lector se ve incómodamente enfrentado con aspectos de poca actualidad y que a uno le cuesta entender. Más de una vez terminan peleándose los personajes después de un diálogo que alguno ha considerado ofensivo sin que yo haya sido capaz de darme cuenta de cuál es la ofensa, y eso tras haberlo leído varias veces. Es lo que hay.

Siendo esto interesante pese a obsoleto, es mucho más apasionante la descripción de la vida en la granja y en Oslo, pues aquí aflora completamente el talento narrativo de Undset. Su estilo sobrio pero claro y contundente, triunfa en meterte de lleno en la vida de la época. Parece incluso que se pueden ver los paisajes noruegos cuando los protagonistas los transitan ("There were forest-clad mountain slopes below her in all directions; her valley was no more than a hollow between the enormous mountains, and the neighboring valleys were even smaller hollows; there were many of them, and yet there were fewer valleys than there were mountains."). Y también me han resultado particularmente interesantes las discusiones que hay sobre los derechos de propiedad de las tierras, muy relacionados con la honra y el reconocimiento. 

En el segundo libro, "The Wife" se nos cuenta la vida de Kristin como esposa y eventualmente madre de hasta siete hijos. El punto de partida es la "regularización" de la muchacha mediante aceptación de Lavrans y matrimonio, tras las cositas que había hecho con Erlend. La temática se centra en la administración de la granja Husaby y demás actividades de la época, una vez más con bonitas e inmersivas descripciones. Sin embargo, la ambición de Undset se muestra mayor, y pronto empieza a enredarnos con intrigas cortesanas, aprovechando la nobleza de los conyuges. Espécificamente, será Erlend el que nos acompañe en los distintos debates políticos, jurídicos y militares, bien incardinados en la época. 

Adelanto que las cosas no terminan bien para las ambiciones del noble, y en el tercer libro "The Cross", el protagonismo se traslada a los hijos de Kristin. La situación patrimonial de la pareja empeora y han de retirarse a las propiedades ancestrales de Lavrans. Para cuando Kristin se retira a un convento, lo que permitirá a Undset contarnos cómo era la vida monástica, ya han fallecido los hombres de su vida, Erlend y Simon, y también algunos de sus hijos. También durante la estancia en el convento tendremos oportunidad de vivir una peste negra, para que el panorama de la Edad Media sea completo. 

Respecto al estilo de Undset, creo que lo resume perfectamente esta frase del autor del prefacio, que suscribo al 100%. "You never sense the burden of heavy labor in her prose. Yet she seems intimately acquainted with the clothes and the diet, the customs and the politics, the architecture and the thinking of the people she writes about. The farm where Kristin grows up feels like a working farm.".

Destaca también el libro poque hay mucha escena de introspección, en que los personajes reflexionan sobre sus sentimientos y su posición social, muchas veces en referencia al honor tal y como ellos lo entienden. Aquí me parece que Undset está a la altura del mismísimo Tolstoi. Dejo aquí la descripción de unas sensaciones que a todos nos resultarán familiares, como muestra del talento de la autora: "Many different thoughts rise up in the darkness— like those gossamer plants that grow in the lake, oddly bewitching and pretty as they bob and sway; but enticing and sinister, they exert a dark pull as long as they’re growing in the living, trickling mire. And yet they’re nothing but slimey brown clumps when the children pull them into the boat. So many strange thoughts, both terrifying and enticing, grow in the night."

Un aspecto delicado es el del tratamiento de la mujer en la época, sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de una autora. Lo que se nos transmite es una sociedad bastante igualitaria, en que hombres y mujeres parecen iguales ante la ley, aunque unos están más preocupados por asuntos bélicos y políticos, y otras por los domésticos. No hay una imposición por la fuerza de unos sobre otras, aunque evidentemente la inferioridad física de la mujer se hace patente en algunas ocasiones, que Kristin sufre como lo han hecho muchas otras en cuanto se han encontrado solas en parajes poco concurridos. Pero también tenemos esta frase, en boca de algún señor: "ignorant people often spoke of witchcraft as soon as a woman showed herself to be wiser than the councilmen."

Este libro me ha entusiasmado desde el comienzo, casi desde el prefacio, y lo he disfrutado bastante. Te mete muy de lleno en cómo debía de ser la vida en la época, tanto en condiciones normales como excepcionales: podremos asistir al incendio de una iglesia, a inundaciones, a alguna guerra (de lejos), a aprisionamientos y a los llamados ting o consejos para determinadas decisiones (de estos también hay en Islandia). El único pero ya lo he expresado: en ocasiones, el lector no es capaz de percibir la ofensa que se infiere de los diálogos; tampoco son fáciles de seguir las intrigas cortesanas o las ramificaciones familiares que en ocasiones nos endosa la autora. En todo caso, lectura muy recomendable e informativa.