jueves, 5 de octubre de 2017

Los Versos Satánicos ("The Satanic Verses"), de Salman Rushdie

Esta novela es muy conocida, y muchos recordáreis que saltó a la fama porque su autor se tuvo que enfrentar a una persecución por parte de islamistas radicales. Es obvio que ello no es justificación para leer un libro, aunque algo de morbo le da. Quizá sea por ello que he tardado tanto en leerlo (es de 1988) y cuando lo he hecho, no ha sido por tenerlo en cartera, sino por razones mucho más prosaícas que no merece la pena escribir.

¿Qué me encontré? Pues la primera sorpresa es muy agradable, pues se trata de una novela magníficamente escrita. Y es que Rushdie es un buen escritor y su fama no debería obedecer a causas extraliterarias. De hecho, ha ganado varios premios y observo que lleva 11 novelas escritas, con menor fama que la que comento.

También se trata de una novela aparentemente divertida. Y digo aparentemente porque no tarda mucho uno en quedar desbordado por las cosas que cuenta, y entonces el humor pasa más desapercibido entre el berenjenal de enterarse de algo.

La historia orbita en torno a dos personajes, Gibreel Farishta y Saladin Chamchan. Ambos tienen que ver con el cine, uno es un actor famoso en India, el otro es un mago de las voces con un show famoso en Inglaterra.
El punto de partida es el ataque terrorista que padece el avión en que viajan, del que resultan ser los únicos supervivientes. Sin embargo, esta supervivencia tiene un precio, parece, y Gibreel queda convertido en el Ángel Gabriel, y Chamchan en Satán. Bueno, convertido es quizá demasiado fuerte para lo que realmente les pasa.

A partir de aquí Rushdie nos cuenta las evoluciones de cada uno por separado, hasta su reencuentro en las escenas finales.

Lo más destacado de esta novela es el estilo convoluto de Rushdie. Hay que estar alerta, pues las estructuras son complejas, así como el vocabulario y hasta la fonética en algún caso. Además, la historia se va continuamente por las ramas de los distintos personaje que aparecen, muchas veces de forma inesperada. Pero si uno no pierde de vista la metamórfosis arriba explicada se puede orientar razonablemente bien.

Especialmente llamativas son las incursiones, escasas, que hace el propio narrador en el texto, hasta el punto de que al principio te hace sospechar de si no será el narrador una divinidad. Sirva como ejemplo de estas incursiones la siguiente. En la escena se está investigando un crimen. Habla el investigador jefe, cuenta lo que han descubierta y termina: "That's all we have. The End"
Y entonces dice el narrador: "I have more". Y empieza a contar cosas que pasaron que no han sido descubiertas por los detectives. Chocante. Pero la verdad es que no juega ningún papel en la novela, aunque por momentos parece que sí lo va a hacer.

Entre los momentos más divertidos está aquel en que Gibreel decide que la solución para todos los problemas de Londres es que se vuelva una ciudad tropical, pues es imposible que haya claridad de ideas en una ciudad en que "la luz brilla igual que la oscuridad, la tierra es igual de húmeda que el mar, la noche igual de fría que el día".

¿De dónde sale la polémica que llevo a Rushdie a sufrir persecución religiosa? Pues posiblemente de una de las ensoñaciones/películas de Gibreel, en que aparece un profeta (Manmoud) que llega a Jahilia con su religión. Este profeta dicta a un escriba las cosas que le dice su Dios. El escriba queda muy decepcionador porque, por un lado, los dictados divinos parecen conformarse siempre a los intereses del Manmoud, y, por otro, al cambiar el escriba el literal del dictado y volverse a leer al profeta, éste no detecta las variaciones. Con lo que crece el escepticismo del escriba.
Además de esto, hay una escena en que las trabajadoras de un prostíbulo asumen el papel de las esposas del profeta, y dejan tal papel a un poeta que vive con ellas. Pero desconozco si esto puede hacer referencia a alguna faceta vital de Mahoma. Pero, vamos, ninguna de estas escenas me parece digna de escándalo, aunque, claro está, carezco del contexto religioso. También podría haberles mosqueado el cruce del Mar Arábigo para llegar a la Meca que se realiza en otra de las ensoñaciones/películas, con clara referencia al cruce del mar Rojo.

Destaco una frase con la que me identifico plenamente antes de concluir: "In the fastforward culture, classic status could be achieved in as little as six months, sometimes even overnight".

Sinceramente, no puede recomendar la lectura de este libro. La mayor parte del tiempo el lector tiene confianza en que los giros y desviaciones a que se somete la narración cobrarán sentido en algún momento, prefentemente al final, y quedará justificado el sufrimiento. Como en esas series extrañas tipo Mr Robot. Desgraciadamente, como ocurre en muchas de esas series, el final no termina de aclarar nada y deja demasiados flecos que hacen la lectura de esos extraños pasajes prescíndible. Y como casi todo el libro está compuesto por este tipo de pasajes, pues también se hace prescindible.
Empezó bien y hasta era divertido, y está bien escrito y con gran riqueza de vocabulario. Pero es un rollo con pocos pies y cabeza.


2 comentarios:

Mariano Bas Uribe dijo...

No he leído ese. Pero "Hijos de la medianoche" estaba más que bien.

Ferhergón dijo...

Gracias por la recomendación, Mariano, pero por el momento voy a dejar descansar a Rushdie una temporada.