lunes, 27 de octubre de 2008

Las causas de la pobreza

La entrada de ayer suscitó una cierta discusión sobre uno de los párrafos finales, en que se venía a culpar a los abusos de los políticos ("el coche de Touriño, el sueldo de Gallardón") de la pobreza, en concreto, de la existencia de homeless.

El razonamiento detrás de la relación causal no es obvio, por lo que se exige una mayor descripción teórica para comprender las razones por las que iba tan lejos en mi afimación.

En una economía no intervenida, todos los intercambios son libres. Por tanto, cada vez que se ejecuta una de estas acciones es porque ambos individuos piensan que van a salir ganando con el cambio. El intercambio libre, por tanto, crea riqueza, ya que la situación posterior al intercambio es win-win para ambas partes; si no, no lo hubieran realizado.

No ocurre lo mismo cuando los intercambios son obligados utilizando la coerción, la amenaza de violencia. En este caso, una de las partes realiza el intercambio, no porque piense que mejora su situación, sino para evitar el perjuicio que le pueda causar no intercambiar. Después de estos intercambios, el aumento de riqueza es ambiguo. Una parte ciertamente ha perdido, y la otra ha ganado a costa del primero.

Esto es un mero robo, por lo que para completar bien el ciclo hay que atender a la distribución que hace el Estado de la riqueza obtenida por la violencia. En suma, se trata de ver si esta distribución de recursos aumenta la riqueza respecto a la situación actual.

Desgraciadamente, el Estado no se mueve atendiendo a las preferencias de los ciudadanos, como sí hace el mercado. Se mueve atendiendo a criterios ajenos a éste, por lo que difícilmente su distribución va a poder crear más riqueza de la aprehendida. Los recursos se asignas subóptimamente: por ejemplo, hay escuelas públicas vacias, y concertadas con exceso de demanda. En definitiva, la intervención del Estado REDUCE la riqueza de la sociedad, al posibilitar la existencia de intercambios no voluntarios que, por tanto, no la acrecientan.

Cuanto mayor es la intervención del Estado, mayor es la riqueza consumida/dilapidada por esta institución. Menor, por tanto, la riqueza de la sociedad, y mayor la probabilidad de que existan pobres, ceteris paribus.

Cierro con un ejemplo micro para que se vea con claridad a qué me refiero. Cuando Touriño se compra un coche de 480.000 Euros, es porque un montón de individuos se han quedado sin gastar 480.000 Euros de acuerdo a sus preferencias. Gracias a Touriño, la sociedad cuenta con un coche que nadie demandaba ni por tanto valora a ese precio; pero también se ha quedado, por ejemplo, sin fresas, aceite, polvorones o una semana en la playa, que cada uno de los individuos expropiados hubieran adquirido con su dinero, y que sí hubieran supuesto un aumento de riqueza.

Esa disminución en la demanda lleva a perder puestos de trabajo, sea en la recolección de la fresa, la fabricación de aceite o de polvorones, o en el sector hosteleto. Por lo que algún andaluz se va al paro. Al verse privado de su principal medio de sustentación, es posible que este individuo pase a ingresar en la pobreza.

Y, desgraciadamente, no ocurre lo mismo con el coche de Touriño, aunque pueda crear en el corto plazo una burbuja en la demanda de empleo para el coche, puesto que esa riqueza es falsa, y tarde o temprano se habrá de corregir. Vamos, que Touriño no se hubiera comprado ese coche con su dinero.

8 comentarios:

mcanabalb dijo...

Fernando for president ya mismo!!!

Voto electronico ya :)

Tremendo y didactico post!!!

P.D.
- Los expertos de por ejemplo la radio Interconomia siguen recomendando que Trichet y quien sea baje los tipos y comono una accion coordinada de los banco centrales. Creo seriamente que habria que hacer examenes periodicos.

Fernando dijo...

Hola,

No acabo de ver la diferencia (en términos de creación de riqueza absoluta) entre que sea el ciudadano el que se gaste su pasta en polvorones o sea Touriño el que se gaste la del ciudadano en un coche... ¿tendrías a bien profundizar en el tema y explicarlo más clarito?

gracias

Maria dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ferhergón dijo...

Gracias Manolo por jalearme.

Gracias también Fernando por la pregunta. Entiendo la duda, a ver si ahora queda más clara: el coche de Touriño nadie lo valora a 48.000 Euros; Touriño paga esa cantidad porque el dinero no es suyo. No es una transacción voluntaria, por lo que no supone crecimiento de riqueza para la sociedad.

Cuando el ciudadano compra voluntariamente polvorones, gana él y gana el vendedor, el intercambio es voluntario.

Cuando el ciudadano compra el coche de Touriño, gana el vendedor, pero no el ciudadano, que solo hace ese intercambio obligadamente.

Mejor ahora?

J. Rogelio Rodríguez dijo...

La verdad es que resulta aterrador el paradigma antiliberal que nos rodea y pontifica sin el menor sonrojo.

En la línea de Manolo recuerdo el comentario de los expertos de Intereconomía. Y eso si no tienes el impulso masoquista de intentarlo con Samuelson y otros flamantes Nóbeles (tan flamantes como ininteligibles).

Fernando: tú claridad asusta; tanto como el miedo a la libertad. Único motivo de que traguemos lo que "quieren" que traguemos.

Un abrazo.

Firebird dijo...

A ver si lo entiendo: como los colegios concertados son subvencionados con fondos públicos, ¿los colegios de curas y monjas generan paro?

Un abrazo,

Jorge

Ferhergón dijo...

Joe, Firebird, si que estás espeso.

Vamos a ver: a los colegios concertados les dan una cantidad de dinero por alumno; si no tienen el alumno, no cobran.

Por tanto, su viabilidad depende de que la gente los escoja o no para sus hijos, cosas que hacen libremente. En definitiva, si estoso colegios no generaran riqueza formando a los niños, no sobrevivirían, pues la gente no llevaría ahí a sus niños.

Compara con el caso de un colegio público.

Conclusión: no destruyen riqueza (el salto conceptual que das tú al desempleo no me atrevo a hacerlo tan a la ligera; si lo siguiera, diría que no crean paro)

udcc dijo...

Vemos un escenario donde la cultura europea, y todo lo que conlleva, está en peligro. La cultura occidental y sus valores están al borde de la desaparición. Si no ponemos remedio pronto, seremos exterminados en muy poco tiempo. Es irónico pensar que hay muchos europeos que desean este exterminio de cultura y forma de vida. Y me gustaría ver sus caras si algún día un yidahista obliga a sus hijas a vestir un burka (esto ha ocurrido en lugares como Afganistán o Irán. España, Europa entera, no sería una excepción). Seguro que no les hará mucha gracia.

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