jueves, 24 de enero de 2019

El caballero de los Siete Reinos ("The Hedge Knight"), de George R.R. Martin

Como se supo a poco "Fire and Blood", sobre todo por no terminar, decidí ponerme con estos tres relatos cortos de Martin, que tenía encolados desde hace un tiempo. También tengo preparado otro libro de Martin sobre los Siete Reinos ("The World of Ice and Fire"). En fin, así iremos pasando como podamos el tiempo hasta que lleguen "The winds of Winter" o como quiera que se llame la sexta entrega de Juego de Tronos.

Recojo en esta reseña, junto al cuento que la da título, otros dos: The Sworn Sword y The Mistery Knight, que, aunque creo que se publicaron por separado, no justifican ni por extensión ni por temática tres entradas en este blog.

Estos relatos se sitúan unos 100 años antes de los acontecimientos de Juego de Tronos, o sea, en un periodo que tampoco cubre el primer volumen de las crónicas de Fire and Blood. Sus protagonistas son Dunk y Egg, nombres más propios de cuentos de niños, aunque no sea el caso: Dunk viene de Sir Dunkan, un chaval muy alto proveniente de Flea Bottom en King's Landing, creado caballero por su antiguo señor, Ser Arlan de Pennytree, antes de morir. Egg es su escudero, pero su mote viene principalmente de abreviar Aegon, lo que da ya un pista de que el chavalín tiene sangre Targaryen. O sea, que mindundi nada.

Cada uno de los relatos, cortos, nos cuenta una aventura de la pareja, muy propia de caballeros andantes. En "The Hedge Knight" y en "The Mistery Knight" la trama ocurre en torno a torneos, y en ambos hay apariciones imprevistas de la realeza, que asumo serán mencionadas en el segundo volumen de las crónicas Targaryen. O sea, que se imbrican con solvencia en la historia general.

Por su parte, "The Sworn Sword" relata el papel más humilde los caballeros contratados por pequeños señores, y se refiere a acontecimientos más mundanos, como las rencillas entre señores vecinos. En todos los casos, tendremos oportunidad de probar la rectitud moral del protagonista.

Aunque por formato y narración parecen cuentos infantiles, como he dicho, que nadie se engañe. No tarda en aparecer la violencia propia de la época y de la narración de Martin. Estamos en la Edad Media en crudo, y se puede perder la vida o la mano por una tontería. Desafortunadamente, aparte de esto, no estamos ante el mejor Martir de Juego de Tronos: la narrativa es convencional, no te absorbe. Incluso en el tercer de los relatos, la cosa se hace aburrida, primero, por centrarse mucho en los detalles del torneo, y segundo, por la cantidad de personajes que se cruzan en el relato sin darnos tiempo a consolidar su conocimiento.

Sin duda, el que más me ha gustado es el relato "The sworn sword", en que hay interesantes reflexiones sobre la lealtad y traición en las guerras civiles, que asolan Westeros como lo han hecho con muchos países cada vez que se requería determinar un sucesor. De allí saco, por ejemplo, esta afirmación: “Treason… is only a word. When two princes fight for a chair where only one may sit, great lords and common men alike must choose. And when the battle’s done, the victors will be hailed as loyal men and true, whilst those who were defeated will be known forevermore as rebels and traitors. That was my fate.”("Traición... es solo una palabra. Cuando dos príncipes luchan por una silla donde solo uno se puede sentar, grandes señores y personas normales deben elegir. Y cuando la batalla termina, los vencedores serán saludados como hombres leales y verdaderos, mientras que los derrotados serán conocidos por siempre como rebeldes y traidores"). O, en otras palabras: La historia la escriben los vencedores.
 
Afortunadamente, contrariamente a lo que ocurrió en el siglo XX, en aquella época, reflexiona Dunk: "Kings rise and fall, and cows and smallfolk go about their business". Vamos, que las luchas de reyes no afectaban demasiado a la gente, lo que es indicio de libertad, en comparación con lo que ha ocurrido con el estado moderno.
 
Ya he dicho que Martin no está tan brillante en estos relatos como en Juego de Tronos. Sobre todo se echa de menos esa cierta sorna que atesoran muchas de las frases lapidarias de sus personajes. No obstante, alguna cosilla hay, con la que cierro ya esta reseña. En la boda que celebran en "The Mistery Knight" abren una empanada y salen pájaros: 
“One-and-twenty sorts of birds,” said Ser Kyle. ("Ventiuna clases de pájaros")
“One-and-twenty sorts of bird droppings,” said Ser Maynard. ("Ventiuna clases de cagadas de pájaro")
“You have no poetry in your heart, ser.” ("No tiene poesía en su corazón, señor")
“You have shit upon your shoulder.” ("Tiene una cagada en el hombro")

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