martes, 15 de enero de 2019

Fuego y Sangre ("Fire and Blood"), de George R. R. Martin

La madre que le parió a Martin, lo ha vuelto a hacer. Así que antes de seguir me apresuro a aclarar que "Fuego y Sangre" es la primera entrega de una saga, no es una novela que autoconcluya. Lo digo por si alguien no es consciente de George R.R. Martin es el autor de La Canción de Hielo y Fuego, esto es, Juego de Tronos, y de que sus seguidores llevamos esperando casi 10 años por la sexta entrega de la épica saga. Como bien sabéis la serie televisiva de HBO está a punto de terminar.

El caso es que ya nos tiene otra vez esperando Martin por entregas de sus sagas, por si una no fuera suficiente. Para más inri, este libro es una especie de precuela de los sucesos de Juego de Tronos, por lo que nos deja tirados sin llegar a contarnos los sucesos inmediatos que llevaron al punto de inicio de la citada serie. Esto es, no nos explica las relaciones Stark-Baratheon-Targaryen o por qué aparecen Dany y su hermano en donde aparecen.

La pregunta es, ¿por qué se le aguantan estos desplantes a Martin? Pues porque escribe de forma espectacular. No conozco ningún escritor que sea capaz de trasladarte a la Edad Media (aunque la suya sea una Edad Media falsa) como éste, y encima aderece tu estancia con tantas y tan amenas intrigas. Aunque sepas que el libro te va a dejar tirado, merece la pena leerlo: como dicen, lo importante es el camino, no el destino.

Jamás creí que leería otra vez fantasía épica, y con tanto entusiasmo, cuando en 2008 retomé el género con la épica saga Canción del Hielo y Fuego. Mi pasión por El Señor de los Anillos (leído cinco veces) me llevó a sobreexplotar la lectura del género. Por mis manos pasaron las Crónicas de la Dragonlance, las Leyendas de la Dragonlance, La Espada de Joram... y montones de trilogías que el tiempo ha borrado de mi memoria. Por supuesto, leí cosas buenas, pero leí también mucha basura que se había publicado al calorcillo del éxito del género. En algún momento debí madurar y decidí que ya estaba bien de deglutir basura. E abandoné completamente el género: creo recordar incluso ver en las librerías la primera entrega de Canción de Hielo y Fuego (publicada en 1996) y ubicarla mentalmente en el género de "otra trilogía basura de fantasía épica").

Pasaron muchos años. Y empezó a emitirse Juego de Tronos en HBO. En ese momento no me interesaban las series, y cuando empezaron a interesarme, una serie de fantasía épica tampoco era mi prioridad: aunque a priori el género me resultaba atractivo, seguía escaldado de tantas lecturas malas.
Pero dicha serie sí atrajo el interés de otros amigos lectores, que sí tuvieron paciencia para adentrarse en la saga por vía escrita. Fue la recomendación de varios de ellos (independientes entre sí) la que me hizo mirar con un cierto interés estas novelas. Y, cuando empecé a leer Juego de Tronos, debió de ser un capítulo lo que duró mi resistencia. A partir de ahí, las devoré sin pausa: recuerdo que el segundo volumen me lo leí en un día de lectura intensa en Bruselas, entre reunión y reunión.

Aprovecho para recordar ese gran momento de Juego de Tronos, tanto en los libros como en la serie, que es la muerte de Lord Eddard Stark. Por supuesto, la novela se leía magníficamente, pero la historia no dejaba de ser convencional. Muchos personajes, relaciones complejas, intrigas subidas de tono, pero al menos una referencia clara de quién era el bueno y quiénes los malos. Hasta que muere Lord Stark. En ese momento, todas nuestras suposiciones se vienen abajo, en lo que es una de las principales características de la saga: no te puedes fiar de nada ni de nadie, ni siquiera del autor. Los personajes principales pueden morir en cualquier momento, luego no hay personajes principales, y todas las lealtades dependen de la coyuntura, como en la vida misma, nada se puede dar por hecho.

Pero hablemos un poco del libro que nos ocupa. Fire and Blood nos trae de nuevo la narrativa inigualable de Martin, aunque esta vez se trata de una crónica de hechos, un libro de historia si se quiere, en que todas las intrigas ya se han realizado y sabemos cómo han terminado. La crónica es la de la dinastía Targaryen desde que Aegon I conquista Westeros. Y se estructura en más de un volumen, esperemos que solo en 2, pues en este primero solo alcanza hasta la regencia del príncipe Aegon III (año 157 después de la Conquista), mientras que el reinado Targaryen alcanza hasta el año 283 con el reinado de Aerys II, el Rey Loco, al que pone fin Robert Baratheon, en cuyo reinado comienza Juego de Tronos.

El estilo usado por Martin es el de un historiador citando fuentes, lo que le permite tomar una gran distancia de sus personajes, y así ser crítico con ellos o con las fuentes de los hechos. Puede parecer extraño, pero el genio de Martin hace que la narración funcione fantásticamente, incluso cuando está comparando fuentes. Tenemos continuamente frases textuales irónicas atribuidas a los participantes en la historia, que dotan incluso de momentos divertidos a la historia.

Entre los acontecimientos que conoceremos están la fundación de King's Landing (la explicación del nombre es obvia), la conquista de Westeros y los orígenes de sus Siete Reinos (dos de los cuales quedarán aniquilados, entregándose a familias que no estaban entre las siete originales, a saber los Baratheon y los Tully, mientras que los Tyrell sustituirán a los Gardeners; lo digo para los que, como yo, se han hecho un lío tratando de identificar los Siete Reinos a partir de la narrativa en Juego de Tronos), la historia del infame castillo Harrenhal y, sobre todo, el rol desempeñado por los dragones.

De hecho, la parte central y fundamental de la crónica es el periodo conocido como "The dance of the dragons" (aunque según el cronista debería llamarse "The death of the dragons"). A estas alturas, ya sabemos que Martin no descuida a ninguno de sus personajes, sean humanos, lobos o dragones, y que nadie desapare sin más de sus historias. Si no ha muerto, es que aparecerá cuando menos se lo espera. En Fire and Blood, esta cortesía se extiende también a los numerosos dragones que habitan Westeros. Uno por uno, nos contará su génesis y aventuras, hasta la muerte de cada uno. Vamos, que si crees que se ha olvidado de Baleryon una vez muere Aegon I, estás muy equivocado.

Un aspecto que no deja de sorprenderme en las novelas de Martin es la atención que presta a los temas económicos. Una y otra vez aparecen problemas de dinero para la corona, y Martin nos cuenta con qué impuestos tratan de resolverlo, y cómo ello afecta a la credibilidad y reputación de los gobernantes, así como al desempeño económico en general. Y cuando no hay problemas, Martin también tiene cuidado de informarnos de dónde está saliendo el dinero. Por cierto, descubriremos también los orígenes de la riqueza de los Lannister y de los Tyrell.

Son montones las frases que me han encantado en este libro. Martin es especialmente brillante a la hora de poner frases lapidarias en boca de sus personajes. Pero solo me quedaré con una, que ni siquiera traduciré: "But winter was coming."

Martin se merece que no recomiende este libro. No contento con dejarnos tirados en una saga, nos deja tirado en otra, y casi sin avisar. Pero da igual lo que diga y haga: el libro es magnífico y será irresistible para cualquiera que haya disfrutado de La canción de hielo y fuego. Eso, aunque sepamos que nos aguarda otra larga espera antes de terminar la saga.


5 comentarios:

Pedro Q. dijo...

Yo sugeriría leer os "Malazan Book of the Fallen" de Steven Erikson. Todos los que lean ambos atestiguarán que GRRM es insípido y no muy complejo en comparación ;)

Ferhergón dijo...

Muchas gracias, Pedro Q., tomo nota.
Ya veo que es una serie larga. Tramas aparte, si Erikson es capaz de escribir como Martin, será un gran descubrimiento.

Pedro Q. dijo...

El primer libro (Gardens of the Moon) es muy bueno, pero creo que solo después de leer el segundo (Deadhouse Gates) es posible ver la magnitud de la escrita y las intrincadas estorias de Erikson.

Daniel Rodri­guez dijo...

No es exactamente fantasía épica, más bien fantasía enfangada en el barro, pero ¿has leído la saga de The Witcher? Muy recomendable, y Netflix estrena serie este año.

Ferhergón dijo...

Jajajaja, Dani, así que fantasía embarrada. Bueno, pero bien escrita.
The Witcher, del polaco Sapkowski, ya me la han recomendado varias personas, empiezo a plantearme seriamente su lectura. Estoy seguro de que también conoces los juegos de ordenador. Habiendo sido Ferhergón, no pude resistirme a echar una partidilla, pero me decepcionó (lo que jugué). Y la serie de Netflix habrá que verla, espero que no se quede en producto adolescente.
Muchas gracias por comentario, sugerencia e información.