sábado, 1 de noviembre de 2008

El efecto oculto de la crisis

Supongo que a todos nos pasa que vamos entendiendo las cosas poco a poco. A mí me está pasando con los alcances de una crisis económica. Me surgen continuas dudas sobre el tema, que en muchos casos se quedan sin resover. Por ejemplo: la causa de la crisis económica es la creación de dinero de la nada, mediante bajos tipos del banco central u otros medios. Bien. Eso nos hace gastar más de lo que deberíamos e invertir en cosas no productivas. Bien.

Entonces si, un buen día, deja de aparecer el dinero de la nada, ¿qué más da? A partir de ese día ya no somos capaces de gastar tanto como veníamos haciéndolo. Nos apretamos el cinturón y fin de la historia. En poco tiempo estaremos adaptados a la nueva situación, y no tiene por qué haber mayores problemas, aparentemente. Dicho de otra forma: en 2000 no se vivía tan mal. Supongamos que desde entonces se ha creado mucha falsa riqueza; pues nada, volveríamos al nivel del 2000, y ya está. En principio, nuestro bienestar no debería reducirse más, ¿no?

Si fuera así, ¿qué problema tendrían los economistas austriacos con la crisis? La introducción de dinero lo único que haría sería acelerar el progreso, para luego retrotraerse, frente al lento crecimiento sano de una economía sin esta intervención. Se alcanzaría un mayor nivel de bienestar antes, aunque luego habría una temporada difícil. Pero, ¿qué más da? Sería como avanzar a saltos, en lugar de lentamente.

Desgraciadamente, no es así, por lo que voy a tratar de explicar a continuación, que llevo tratando de entender varios semanas, especialmente gracias a los Mises Daily. De hecho, la situación de crisis es potencialmente mucho más destructiva, y no me atrevo a decir cuál puede ser el nivel de riqueza final.

El quiz de la cuestión es que, durante el periodo de expansión monetaria, ocurren simultáneamente dos cosas que no pueden ocurrir sin dicha expansión: aumenta el consumo y aumenta el ahorro/inversión. ¿Por qué es imposible? Es muy fácil: si la sociedad tiene una determinada cantidad de bienes en un momento dado, puede consumirlos o ahorrarlos. Si consume más bienes, ahorra menos, y viceversa. Por tanto, normalmente no es posible que crezcan consumo e inversión.

Pero, como digo, ambas crecen en el periodo de expansión monetaria; se puede medir incluso. Estamos consumiendo más e invirtiendo más, ¿cómo es posible? Pues sí es posible, porque hay más dinero falso en el mercado, que confundimos con riqueza. Mucho de ese dinero se dedica a inversiones que jamás se hubieran hecho si el ahorro fuera real, que darán lugar a proyectos que no aportan nada a la sociedad. Así pues, NO se está invirtiendo más en términos reales.

En cambio, el consumo sí es real, de eso no cabe duda. Luego, si se está consumiendo más, evidentemente la inversión real está disminuyendo. Esto implica que, durante el periodo de expansión, la riqueza de la sociedad está reduciéndose: la estamos consumiendo sin darnos cuenta!!!

Cuando llega la corrección, el problema es que nos damos cuenta de que no tenemos tanta riqueza como pensábamos. Que hemos destruido la riqueza que teníamos antes de la irresponsable expansión monetaria del gobierno. Que somos más pobres de lo que éramos antes de que todo empezara. En suma, que no se crece a saltos, si no que se decrece.

Las poíticas de los bancos centrales según estamos viendo, nos quieren mantener en la ilusión. Y eso podría estar bien, si no fuera porque se hace a costa del consumo inadvertido de riqueza. Y no va a terminar bien, por supuesto que no.

2 comentarios:

Nairu dijo...

Un artículo muy clarificador.

Firebird dijo...

Hola Fer:

Buen artículo, no obstante discrepo en un aspecto y es que la riqueza real no se está destruyendo, simplemente se está produciendo una transferencia masiva de riqueza de unas manos a otras, como ocurre con cada crisis.

Primero, inflar artificialmente la economía para que la gente meta su riqueza. Segundo, sacar la riqueza real del sistema mientras se mantiene la ilusión de la misma. Tercero, la burbuja se pincha y cae por su propio peso, como ya no queda riqueza real que sacar, los que metieron pierden, los que sacaron sin haber metido se quedan con todo lo que pillaron.

Vamos, lo de siempre desde los romanos (y antes, pero sin documentos).

Un abrazo,

Jorge