lunes, 21 de julio de 2008

Déficits y engaños

Hoy hemos sabido que, según las cuentas que la Administración Pública lleva sobre sus propias actuaciones, este semestre ha habido por primera vez en cinco años déficit público. Esto es, que en estos semestres el Estado ha gastado más de lo que ha ingresado. Esto, dicho así, no es ni bueno ni malo. Como siempre, depende de muchas cosas.

Apliquemoslo a nuestro caso: si este mes estoy de vacaciones y me gasto una pasta en viajes, hoteles, comidas y demás, es muy posible que este mes tenga déficit: gaste más de lo que ingreso. Y da más o menos lo mismo, porque tal vez el mes pasado ocurrió lo contrario, y tengo dinero para compensarlo; o, si no, lo pago con la Visa a crédito y el próximo mes me aprieto el cinturón.

Pero lo que me molesta no es que el Estado haya tenido déficit estos seis meses; lo que me molesta es que me lo cuenten mal. Así, el comunicado oficial nos dice que el déficit público ascendió 0,41% del PIB. Es evidente que la idea que se transmite es que es poco apreciable, menos del 1% del PIB. Pero precisamente esto es lo absurdo, relacionarlo con el PIB.

Volvamos al ejemplo doméstico. Si yo tengo un déficit este mes, ¿con qué me interesará relacionarlo? Hombre, en principio, con mis ingresos mensuales. Así tengo una idea de qué parte de mi próxima nómina se va a comer lo que me he gastado. Pues bien, haciendo esta relación, más relevante que la otra, resulta que el déficit público ha sido de un 7%. Esto es, se ha gastado un 7% más de los ingresos que se han obtenido.

También puede ser interesante verlo en relación con mis ingresos anuales, puesto que, al fin y al cabo, me voy de vacaciones (tengo estos gastos extraordinarios) solo una vez al año.

Pero lo que no se me va a ocurrir hacer es ver qué porcentaje supone ese déficit de los ingresos totales de la comunidad de vecinos. ¿Para qué me interesa ese dato? "Oye, cariño, que nos hemos gastado este mes más de lo que ganamos, pero no te preocupes, que solo es el 0,23% de los ingresos de los vecinos." Ante esta afirmación lo normal es que nos pregunten si nos pasa algo en la cabeza.

Pero el Estado lo suelta tan campante, y los periodistas económicos lo reflejan como si fuera el dato a seguir. Y así nos van anestesiando en el mundo virtual de los datos absurdos. ¿O es que asumen que todo el PIB de España se podría usar en un momento dado para solventar la deuda del Estado?

4 comentarios:

mcanabalb dijo...

D. Fernando for president! ya!!
Pero que post mas bueno !!! Deberian obligar a leerlo en todos los telediarios de la noche (los de maxima audoencia) y siempre antes de que empiecen con los sucesos.

Pablo dijo...

La respuesta es que se relaciona con el PIB porque esa deuda la tenemos que pagar entre todos los espanyoles, y por tanto se relaciona con la riqueza que producimos.

El hecho de que ahora mismo los impuestos esten a cierto nivel y por tanto esos sean los ingresos del estado es irrelevante, ya que en cualquier momento el gobierno podria decidir multiplicar los impuestos si necesitara cubrir una deuda.

Por lo tanto, no tiene sentido comparar el deficit creado con lo que actualmente tenemos presupuestado gastarnos este anyo, sino con el maximo que podriamos gastarnos en un anyo si quisieramos cubrir esa deuda.

En su analogia, si usted se impusiera asi mismo un presupuesto mensual para poder ahorrar, y un mes se pasara, compararia esa deuda con su mensualidad real, o con el presupuesto que usted se ha fijado arbitrariamente.

Antonio Jesús dijo...

si el estado sube los impuestos entramos en una recesión prufunda y el PIB se hunde.

no tiene sentido comparar el deficit creado con lo que actualmente tenemos presupuestado gastarnos este anyo, sino con el maximo que podriamos gastarnos en un anyo

alguien se va a levantar por las mañanas para que todo lo que produzca se lo quede el estado? mejor quedarse durmiendo

Ferhergón dijo...

Pablo, gracias por el comentario.

Completando a Antonio. En el fondo, esa es la crítica que plantea la entrada. Al reflejar el déficit en relación con el PIB lo que se hace es dar por asumido que toda la producción de un país pertenece al Estado.
Pero eso, por suerte, es mentira. Además, el incremento de la presión fiscal no dejaría el PIB invariado, lo haría disminuir, por lo que ni por esa vía es aceptable la relación.